miércoles, 19 de noviembre de 2014

SEGÚN BATZARRE, LA AGRUPACIÓN DE I-E, PODEMOS Y EQUO DEBERÍA SER LA COMADRONA DEL CAMBIO EN NAVARRA

El cambio en Navarra es necesario para mejorar el grave deterioro social, que afecta a sectores importantes de la población, el paro, el empobrecimiento, las crecientes desigualdades sociales, el futuro incierto para las generaciones futuras y para las personas mayores en paro en puertas de la jubilación, la corrupción… Un cambio para mejorar la convivencia de identidades, para coadyuvar en las reformas necesarias de ámbito más general (social, de calidad democrática, anti-corrupción, federalizante y con criterio o procedimiento democrático para casos de secesión, decisión democrática sobre República o Monarquía, etcétera). Un cambio para poner fin al largo período (unos 20 años) de gobierno UPN.

Y, de modo destacado, es necesario un cambio para superar la actual situación en la sociedad navarra. De un lado, sufrimos el gobierno de una derecha que no da más de sí, agotada, sin capacidad de despertar esperanza para el futuro; buena prueba de ello es la reciente dimisión de Yolanda Barcina como cabeza de lista en UPN. Y de otro, unas izquierdas que no hemos sido capaces de articular una alternativa viable, ilusionante y sólida, si bien con responsabilidades muy diferentes entre unas y otras. La combinación de ambos hechos, si no se genera una alternativa, puede producir hastío, escepticismo, desesperanza en el futuro…

Este es el reto: superar la incapacidad mostrada por las izquierdas hasta la fecha para construir una alternativa a la derecha.

Parece evidente y necesario el concurso de todas las izquierdas navarras (de un modo u otro) para conformar la alternativa de cambio. Ahora bien, en estos momentos, el PSN por su debilitamiento y por su falta de credibilidad tras tres negativas consecutivas (2007, 2011 y 2014) no puede ser el 'hacedor' (el primus inter pares) de la alternativa del cambio en Navarra. Difícilmente puede desempeñar dicho papel de facilitador Bildu por su dificultad para vertebrar dicha alternativa: no puede aglutinar a las fuerzas parlamentarias necesarias; su proyecto es demasiado 'de parte' para el conjunto de la sociedad navarra; tiene serias hipotecas del pasado reciente de violencia y representa las posiciones más radicales de una de las partes, del nacionalismo vasco… Resulta difícil que pueda ejercerlo Geroa Bai, aunque lo va a intentar con todos los medios de que dispone. Es cierto que puede presentar una imagen menos extrema de su proyecto nacionalista. Pero no ofrece, a nuestro juicio, un carácter suficientemente integrador para amplios sectores de izquierdas no-nacionalistas y suscita desconfianza en dichas partes. Además, no sería la mejor fuerza para reflejar bien el necesario decantamiento hacia 'lo social' que se vislumbra desde que la crisis golpea con tanta fuerza a amplios sectores de la población.

Modestamente, creemos que este papel de 'comadrona' del cambio (junto al resto de las izquierdas) lo puede jugar una fuerza emergente de un acuerdo entre Izquierda-Ezkerra (n) [IUN, Batzarre], Podemos y Equo como motor principal de una corriente social más amplia. Y creemos que lo podrían hacer juntos, no así por separado, como parece lógico. ¿Razones? Sería la fuerza que menos rechazo suscitaría en las otras partes necesarias para el cambio aquí, sería una novedad positiva, atractiva y a tono con los nuevos vientos de indignación y del deseo de cambio social que soplan en la sociedad.

¿Qué necesitaría esta agrupación para desempeñar ese papel?

Precisaría lógicamente de un buen resultado electoral. En las europeas ya obtuvo más de un 20%, y creemos que la suma puede generar una ilusión tal que dicho buen resultado sería muy probable.

Sería igualmente imprescindible activar a un sector muy importante que apuesta por el cambio en nuestra tierra. Con la unidad constatamos que habría mimbres sociales y gente cualificada para desempeñar el papel de conjuntar al resto de las izquierdas para el cambio. Es lo que deducimos de las reuniones habidas con diferentes colectivos sociales. Se puede abrir un período para contrastarlo con mayor seguridad.

Habría que lograr un proyecto abierto, no 'de parte' en el tema nacional. Un proyecto que dé cabida a las diferentes sensibilidades nacionales, que pacte sus diferencias, que abra un periodo de cohesión para Navarra durante varias legislaturas…

Y su eje central debería ser un proyecto de preferencia social para los sectores más desfavorecidos y de mejora para las mayorías sociales, de disminución explícita de las desigualdades sociales, de cultivar al máximo la educación, de anticipación futura para Navarra (que trabaje ya en la perspectiva de la Navarra del futuro para varias décadas), de modernidad, de calidad democrática… y que combine estos propósitos con los recursos humanos, económicos de que pueda disponer.

Se necesita gestionar el cambio desde un liderazgo muy consciente de los problemas que implica el propio liderazgo del cambio ahora en Navarra. En estos momentos no es posible que un presidente del gobierno navarro no-nacionalista sea realmente reconocido y aceptado como su representante por los sectores nacionalistas. Y viceversa, algo similar sucedería con un presidente nacionalista por parte de los otros sectores. Por ello se requiere actuar en consecuencia y constituir un liderazgo 'compartido', esto es, plural, con representantes de todas las partes, que sepa ejercer como tal en todo, en los momentos estelares de la vida política y ciudadana.

Esta agrupación de izquierdas debería poner en pié, además de su proyecto propio, 'de parte', un proyecto común, con una mirada al conjunto de la sociedad y unos ejes programáticos mínimos pero sólidos, y no varios proyectos yuxtapuestos y competitivos entre sí, pues en ese caso el fracaso está garantizado. Experiencias recientes así lo indican. Y ello requiere programas, ideas-fuerza, objetivos, concesiones recíprocas, reconocimiento del otro, habilidad para tejer puentes, relaciones sólidas, intereses compartidos entre los diferentes sectores de la sociedad navarra a los que aspira representar, colocar a la gente mejor preparada en las distintas ramas...

Sirvan estos apuntes a modo de ejemplo de las tareas que debería emprender y resolver.

Por estas razones consideramos necesario crear un polo de izquierdas integrador: para facilitar el cambio en Navarra. Creemos que en este momento debería ser posible agrupar a Izquierda-Ezkerra, Podemos y Equo con la aspiración de activar a más gente de la que actualmente se organiza en dichas fuerzas políticas. Para ello vemos conveniente que se abra un debate amplio, a fondo entre los sectores sociales llamados a conformar un bloque social y electoral de estas características. Nosotros constatamos que existe la necesidad de poner en marcha una iniciativa así. No obstante, estamos abiertos a contrastarlo. Aquí detenemos nuestra reflexión y nuestra propuesta.

Una pieza clave de este proyecto es conseguir la participación en el mismo de cientos de personas, de activistas sociales, de intelectuales progresistas, de afectados por los múltiples problemas, de gentes preocupadas por el bien común… Estamos seguros de que es posible, pues se demanda una iniciativa ambiciosa para alcanzar de una vez el cambio social que impulse una Navarra socialmente avanzada, moderna, democrática, cohesionada, integradora para sus diferentes sensibilidades nacionales, igualitaria para la mujer, imbuida de una cultura cimentada en los derechos humanos, progresista, sostenible, republicana, políticamente decente.

BATZARRE