lunes, 24 de noviembre de 2014

LA DEFINICIÓN DEL IDEARIO DE PODEMOS, INCÓGNITA NO RESUELTA EN EL DEBATE A OCHO DE "EL DILEMA" DE ETB-2

Cuatro representantes políticos -Sergio Sayas (UPN), Pedro Rascón (PSN), Bakartxo Ruiz (Bildu) y Manu Ayerdi (Geroa Bai)- y cuatro periodistas -Alberto Ayala (El Correo), Víctor Goñi (Diario de Noticias), Javier Domínguez (Radio Euskadi) y Juan Kruz Lakasta (Euskalerria Irratia) han protagonizado esta noche en el programa "El Dilema" de ETB2 un debate en torno al panorama pre-electoral de Navarra. Un debate revestido de rabiosa actualidad tras la reciente publicación de los datos del navarrómetro y el anuncio ayer mismo de la presentación de Alberto Catalán para encabezar la lista de UPN.

El debate ha ofrecido tanto discusiones poco  novedosas entre discursos y relatos irremisible y eternamente divergentes como otras relativas a situaciones emergentes en las que las quinielas están abiertas. Pero en ningún momento, en mi valoración personal, habrá decepcionado ni menos aburrido a la generalidad de los televidentes.

Sergio Sayas se ha quedado aislado al sostener que nadie de UPN ha pedido a Barcina que renuncie a encabezar la lista regionalista. Más bien, se ha interpretado la retirada de la confianza del partido que ella recabó hace pocos meses en Cadreita como la causa real, sin destacar por ello la posible confluencia de razones personales, para explicar su decisión de apartarse de la carrera por presidir el Gobierno, tras una legislatura de enorme desgaste tanto en el plano político como en el personal.

Sobre esa misma carrera electoral interna, ha sido Victor Goñi, uno de los mejores comunicadores de los ocho contertulios, quien ha precisado más el pronóstico, augurando una batalla totalmente abierta e imprevisible entre Catalán y Esparza, descartando tanto a Rábade, "convidado de piedra", como a la senadora Amelia Salanueva, que había condicionado su participación a la existencia de unas primarias que ya se pueden dar como descartadas.

El concepto de "régimen", atribuido por la mayoría de los participantes al sistema de poder vigente en la comunidad, ha sido objeto de una acalorada controversia. Javier Domínguez ha recordado la tesis doctoral de Ricardo Feliu sobre la distribución social del poder en Navarra que ilustra cómo tan sistemático como su reparto es la exclusión del ámbito de dominio determinado por las élites. Rascón, siempre en tono humilde y conciliador, ha querido desmarcarse de esa condición, reivindicando el carácter progresista de su partido y justificando la participación en el gobierno surgido de las elecciones del 2011 como un intento, con resultados diversos, de poner freno a las políticas antisociales de UPN. Bakartxo Ruiz ha sido la que con mayor contundencia le ha recordado las ocasiones -1996, 2007, 2011, marzo de 2014- en las que el PSN frustró la esperanza de cambio que la mayoría de la sociedad navarra albergaba. Nadie ha cerrado las puertas al PSN, con evidente tacto se ha evitado el hostigamiento y la estigmatización, pero han recurrido a su trayectoria para explicar la evidencia de que a día de hoy no sea acreedor a la credibilidad como agente de cambio.

Como no podía ser de otra manera, los resultados del Navarrómetro han ocupado una parte importante del debate. Por un lado, incredulidad generalizada con la extrapolación del reparto de diputados, que el politólogo Juanjo Domínguez, entrevistado en off, ha juzgado como imposible, puesto que supondría la deserción del 60% de los votantes de derecha. A este respecto, Javier Domínguez ha puesto el punto de mira en los 18.000 euros que ha costado una encuesta, no se sabe si "sin cocinar, mal cocinada o cocinada por alguien que no conoce Navarra". Por otro lado, se juzga creíble el diagnóstico del clima social que establece. Juan Kruz Lakasta se ha mostrado convencido del cambio social que se está produciendo y el fin de la hegemonía cultural regionalista en la medida en que se les acaba la capacidad de que la sociedad perciba sus intereses particulares como generales. Con la excepción lógica de Sayas, crispado durante todo el debate, nadie ha manifestado dudas sobre la proximidad de un cambio de ciclo. Juanjo Domínguez, también convencido de que entre UPN, PSN y PP no llegarán a 26 diputados, ha objetado, sin embargo, un supuesto que sí podría frustrar el cambio: una orden desde la dirección central de Podemos para no comprometerse en acuerdos en los que participe EH Bildu.

Ha sido precisamente el que tiene que ver con Podemos, la vedette del momento político, uno de los debates más ricos de la noche. Joan Bosch, referente en Navarra por el hecho de haber sido integrante de la candidatura a las elecciones europeas, entrevistado previamente al programa, se ha mostrado hábil al ser interrogado por las excepcionales expectativas de una formación carente de programa y candidato, devolviendo la pregunta para que los partidos que sí tienen programa y candidato reflexionen sobre los motivos del rechazo que suscitan. A este respecto, Víctor Goñi se ha mostrado convencido del éxito final de Podemos, se aproxime o no a las cifras del Navarrómetro, augurando que alcanzará un resultado espectacular al haberse constituido en instrumento de castigo. Lakasta ha señalado que Podemos introduce en el escenario político navarro y vasco un nuevo eje: además del identitario y del social, el que distingue lo "nuevo" de lo "viejo". Bosch ha tratado de ahuyentar temores sobre eventuales imposiciones desde Madrid. Preguntado si se van a presentar a las elecciones forales, responde que lo decidirá la Asamblea Ciudadana de Navarra, pero que él no ve ninguna razón para no presentarse. Introduce una precisión: la decisión de Podemos Navarra "Ahal Dugu", haciendo énfasis en el término euskérico, sí podría ser revocada desde el Estado, pero sólo por la Asamblea Estatal, no por el Consejo Estatal. Y ha confesado que se muestran dispuestos a "hacer pedagogía", en alusión a la posibilidad de necesitar un pacto con Bildu y las posibles reticencias que surgirían en otros lugares del estado. Alberto Ayala, de El Correo, se ha encargado de verter un jarro de agua fría, con su predicción de que "para Podemos, la batalla fundamental es la de la Moncloa y en aras de ese objetivo sacrificará lo que considere accesorio". Bakartxo Ruiz se ha hecho eco de esta alarma, reclamando a los círculos navarros de Podemos un compromiso inequívoco por el cambio. Otras intervenciones se han referido al Convenio Económico entre el Estado y la Comunidad Foral como otra de las incógnitas de los posicionamientos de Podemos. Javier Domínguez ha ido más lejos, al señalar que no se trata de una mera carencia de programa, sino de una "carencia de ideario", algo previo al programa.

La incógnita establecida en torno a las decisiones que vaya a tomar Podemos han aportado otro elemento de debate: el del ámbito de decisión. Manu Ayerdi se ha mostrado contundente al señalar que en el caso de Geroa Bai es en Navarra donde se toman las decisiones. Al reivindicar Sayas, con similar rotundidad, la misma soberanía para su partido, otras intervenciones se han encargado de recordar reuniones a cientos de kilómetros y presiones a muy alto nivel con implicación de los poderes fácticos del estado, para suplantar la voluntad mayoritaria de la ciudadanía navarra.

Praxku