lunes, 17 de noviembre de 2014

ESPARZA, FAVORITO DE BARCINA, ANUNCIA SU CANDIDATURA, CERRANDO EL PASO AL RESTO

Estaba tardando ya. Pero se acabó. Esparza pegó ayer un golpe encima de la mesa y acabó con las porras. El consejero anunció que se presentará para ser cabeza de lista de UPN en las elecciones. Cuenta con el apoyo implícito de Yolanda Barcina -cuyo sector controla los foros de decisión por mayoría- y tiene además sus propios amigos, esos caciques locales que se ha ido trabajando en sus últimos años como consejero de Administración Local.

Este paréntesis de una semana exacta entre el asombroso anuncio de Yolanda Barcina y la aparición del, por ahora, único aspirante a sucederla, ha sido demasiado. En la lógica inestabilidad generada, apareció de nuevo el sector de Miguel Sanz (por boca de Amelia Salanueva) exigiendo primarias y acusando de «dedazos». Barcina aguantó el envite y no se movió. A Esparza le tocará estos días calmar los ánimos hasta que lleguen las votaciones del consejo político y, si todo sigue el guión esperado, también después. Se prevé una victoria fácil. Por un lado, porque el especial interés de los críticos era apartar a Barcina y ya se ha ido. Y, por el otro y más importante, porque el aparato barcinista tiene el control del organismo que decide los nombres de la lista. La capacidad de disentir, por tanto, es bastante relativa si se aspira a cualquier cargo en estos cuatro años.

«Voy a dar el paso», proclamó ayer Esparza, reconociendo que le importa más bien poco cuál sea el procedimiento de elección (la irrupción de Salanueva generó alguna duda la semana pasada, pero básicamente, la clave está en el control que Barcina tiene en el Consejo Político, dado que las primarias se descartan). Los periodistas consiguieron arrancarle más bien poca cosa, más allá de «ser capaz de llegar a acuerdos es una de las claves» o su compromiso para «escuchar» al PSN. Quizá su frase más significativa fue: «Yo de momento el único paso que he dado es ponerme a disposición de mi partido». Habida cuenta de que el partido está controlado en su totalidad por Barcina tras la derrota de Alberto Catalán, Esparza sigue poniéndose a las órdenes de la presidenta de Nafarroa y de UPN, por la que dijo sentir «un tremendo respeto».

Tras las acusaciones de emplear «el dedazo» para decidir a su sucesor, Barcina prefirió ayer mostrarse como una figura neutral en el proceso. «Esta presidenta va a tener imparcialidad total con todos los candidatos», señaló a los periodistas refiriéndose a sí misma en tercera persona, como acostumbra. Es más, consciente de que se le ha cuestionado en corrillos internos, animaba a más correligionarios a que se atrevieran a medirse con su consejero. «En UPN hay muchísimas personas magníficas para presentarse», retó.

En principio, a Esparza le queda una semana para conocer si tendrá que batirse con alguien durante el proceso de elección del candidato, ya que el plazo para presentarse finaliza el día 24 y todos los afiliados tienen capacidad para hacerlo. Sin embargo, que el favorito se presente el primero y que sea un círculo cerrado quien decide son dos elementos que deberían disuadir al resto. Aun con todo, no sería descartable del todo que otros dieran el paso, pero probablemente sea más una táctica para buscar un buen puesto en las listas al Parlamento que una disputa real por el liderazgo. Mera escenificación.

El desde ayer aspirante también hizo un guiño para venderse como el candidato de consenso que algunas voces llevan exigiendo tras el anuncio de Barcina. «Sí, me ha llamado gente de diferentes entornos, de diferentes sensibilidades dentro de UPN, y me han animado», respondió a un periodista.

Esparza aseguró que ha tomado la decisión de «dar el paso» en los últimos siete días. Aun con todo, su nombre llevaba sonando desde finales del año pasado como una alternativa al bloqueo entre UPN y PSN, que siempre ha reclamado la cabeza de Barcina como condición para recuperar un acuerdo sin aristas. Pero resulta difícil creer que Barcina huya de las listas sin atar un sucesor oficialista. Y no tenía muchas opciones. Quizá esa fuera la mejor baza de Esparza: que no había otro.

Un hombre de cemento
Esparza es un hombre de carácter, faltón y dialécticamente pendenciero. Se las da de duro. Un Sanz, aunque ni por asomo tan listo. De hecho, está muy lejos de ser considerado alguien brillante. Eso sí, es ambicioso y hasta ahora ha sido muy leal a la presidenta. Ese toque rural, también muy Sanz, le vino muy bien a Barcina, que representa un UPN más urbanita y técnico, ese que conquistó a la presidenta cuando vino a estudiar a la Universidad del Opus. Esparza resulta un gran contrapunto. Por eso fue su perfecto consejero de Administraciones Públicas, su enlace con la red caciquil local.

A Esparza lo metió en política Francisco Iribarren, uno de los grandes fontaneros del régimen. El aspirante a liderar UPN aprendió a su sombra en Agoitz. Iribarren se inventó el peaje en la sombra para pagar el Canal y Esparza recogió los frutos del pantano de Itoitz. El entonces alcalde de Agoitz se gastó las dádivas del pantano en infraestructuras para el pueblo. Pero lo hizo sin ton ni son y, ahora, el pueblo no las puede mantener. A día de hoy, Esparza e Iribarren insisten en el cemento armado. El consejero va pueblo a pueblo abriendo paso a la segunda fase del Canal. Y a Iribarren lo fichó Agbar (la empresa que untaba a politicuchos en la «Red Pokémon» para quedarse con el suministro de agua), que es quien construye. Para no echar gota.

PERFIL
Fecha de Nacimiento: 20 de julio de 1970.
Estudios: Profesor de EGB y Máster en Gestión Pública.
Experiencia Laboral: Profesor en el colegio Luis Amigó (católico «amigoniano»), actualmente en excedencia.
Experiencia Política: Alcalde de Agoitz y presidente de Cederna (asociación de desarrollo local) entre 1999 y 2007. Director del Instituto para el Deporte (2007-2011). Director del SNE (2011). Consejero de Administración Local (2012-actualidad).

Aritz Intxusta, en GARA