miércoles, 19 de noviembre de 2014

COMPTOS AVALA A EH BILDU POR SACAR A AGOITZ DEL POZO CREADO POR ESPARZA

Ir a por lana y salir trasquilada. De esta manera se puede definir la labor que la parlamentaria del PSN Maite Esporrín llevó a cabo ayer en la Cámara navarra.

Esporrín había solicitado la comparecencia del presidente de la Cámara de Comptos, Helio Robleda, en la comisión de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local para explicar el informe de fiscalización del Ayuntamiento de Agoitz referido al ejercicio de 2012. Este informe destacaba la penosa situación contable del Ayuntamiento de Agoitz, con aspectos como deficiencias de control interno en los saldos deudores, en el remanente de tesorería o en el saldo de los organismos contables. Un desastre en toda regla.

La parlamentaria del PSN vio que el Ayuntamiento de Agoitz está gobernado por EH Bildu y barruntó que tenía una baza para asestar un golpe al rival político. Incluso, llegó a plantear en el Parlamento que los gestores de Agoitz pudieran haber incurrido en un presunto delito.

Pero toda su estrategia se vino abajo como un castillo de naipes, cuando Robleda destacó que los actuales gestores de Agoitz han cumplido con rigor todas las recomendaciones de Comptos y que están mejorando la gestión del Ayuntamiento.

De hecho, el informe sobre el que se interesó Esporrín data de 2012, por lo que todavía sufría los efectos de la gestión de la Agrupación Independiente de Aoiz (AIA, afín a UPN) con los alcaldes Francisco José Enguita (2007-2011) y, sobre todo, José Javier Esparza (1999-2007), que aspira a suceder a Yolanda Barcina como candidato de UPN a la Presidencia del Gobierno navarro. La gestión de AIA estuvo marcada por una apuesta decidida por apoyar la construcción del pantano de Itoitz y recibir, como contrapartida, grandes cantidades de dinero destinadas a proyectos faraónicos cuyo mantenimiento lastra la economía de un municipio cuya población no alcanza los 3.000 habitantes.

La situación ha cambiado como de la noche al día con la llegada de EH Bildu al Ayuntamiento de Agoitz. «Ha mejorado la gestión, la transparencia y la toma de decisión. No cabe duda que se está realizando un proceso de mejora importante frente a la disparidad en la coordinación de la gestión que había y que generaba deficiencias importantes», explicó Robleda. El globo de Esporrín se había desinflado ya completamente.

El parlamentario de EH Bildu Víctor Rubio destacó que con el acceso de su compañero de formación Unai Lako a la Alcaldía de Agoitz se está corrigiendo una política económica nefasta derivada de la construcción del pantano de Itoitz, con proyectos faraónicos como el spa, cuyo mantenimiento no puede asumir un municipio pequeño. Además, recordó que tras la llegada de EH Bildu a Agoitz, el Gobierno navarro suspendió la entrega de fondos a través de la Fundación Itoiz-Canal de Navarra. Txentxo Jiménez (Aralar-NaBai) recordó que UPN ha sido el responsable de llevar el Ayuntamiento de Agoitz a una situación insostenible.

Unai Lako, alcalde de Agoitz por EH Bildu, señaló a GARA que «todavía estamos pagando el agujero que nos hizo José Javier Esparza» y recordó que durante los siete años en los que el delfín de Barcina estuvo de alcalde, el Ayuntamiento recibió 9 millones de euros como ingresos extraordinarios por desarrollo urbanístico. «No es un dinero que se destinara a construir la Casa de Cultura, los dos frontones, el campo de fútbol, las piscinas ni el famoso spa. Eso eran regalos, aunque envenenados. No sabemos a qué se dedicó ese dinero, pero no está en el Ayuntamiento», destacó Lako, que recordó que no se invirtió en escuelas ni en un centro de salud.

Lako estima que con este dinero Agoitz debería tener un remanente de tesorería de al menos tres millones de euros, pero se encontraron con una deuda superior al millón de euros en un ayuntamiento cuyo presupuesto es de poco más de dos millones de euros.

Lako reconoció que, como recoge Comptos, al comienzo de la legislatura aprobaron las cuentas con meses de retraso, pero subrayó que esta demora se ha reducido hasta ponerse al día. «Pero en tiempos de Esparza presentaban las cuentas hasta con tres años de retraso. No en vano, su compañero Alberto Catalán [entonces consejero de Relaciones Institucionales] tuvo que llamarle la atención», subrayó Lako.

Asimismo, Lako recordó a Esporrín que la disolución de la Fundación Itoiz fue decidida por Anai Astiz y Roberto Jiménez, consejeros del PSN.

Goicoechea y Sánchez de Muniáin «destapan» al favorito de Barcina
La vicepresidenta, Lourdes Goicoechea, y el consejero portavoz, Juan Luis Sánchez de Muniáin, confirmaron ayer el secreto a voces: Esparza es el candidato favorito de Yolanda Barcina. Formalmente, el Gobierno asegura que su posición en la elección del sustituto como cabeza de lista de UPN será de «neutralidad». No obstante, Goicoechea primero y Sánchez de Muniáin después confirmaron que «a título personal» quieren que gane el consejero Esparza. «Personalmente, del roce sale el cariño. El consejero y yo hemos compartido momentos muy duros. Al otro lo conozco muy poquito», dijo Goicoechea en referencia a Juan Ramón Rábade, que el miércoles salía públicamente anunciando que estaba casi decidido («al 90%») a presentarse. Por su parte, Sánchez de Muniáin se deshizo en halagos sobre Esparza y manifestó ser de la misma opinión que la vicepresidenta.

La aparición de Rábade es un punto más en la escalada de tensión abierta dentro de la formación. El primer paso lo dio Amelia Salanueva, pero quien ayer entró en la pelea fue Javier Caballero, exvicepresidente del Gobierno con Miguel Sanz. Caballero irrumpió en escena con un artículo de opinión insistiendo en la necesidad de primarias y lanzando acusaciones graves. Caballero dice que si Esparza es tan buen candidato no debería temer a las urnas y que los Estatutos dan cabida a esta fórmula mejor que a una cena de aclamación que usó Barcina para proclamarse ella. «¿Por qué está triunfando la alusión a la «casta»?», se pregunta el exvicepresidente. Además, Caballero revela en su carta su decisión de retirarse de la política

Martxelo Díaz, en GARA