jueves, 2 de julio de 2020

CARTA ABIERTA A MI PARTIDO, EL PSOE

Siempre he tenido vocación republicana. Es lógico porque mi forma de entender el mundo reivindica un espacio de libertades al que se accede mediante unas condiciones necesarias de igualdad. Se construye sobre la idea básica de que el apellido no debe determinar tu condición social. No acepta la reproducción social de la pobreza, pero tampoco su contrapunto, que es la reproducción de los privilegios. Por eso siempre he entendido la idea republicana como algo más que la agrupación de diversas formas de Estado. Es la idea de la propia condición de ciudadanía. El republicanismo ejemplifica también una idea de virtud cívica, la idea de no dominación.

El republicanismo y la democracia son dos caras de la misma moneda, aunque esto no ha obstado, ni obsta para que existan democracias con monarquías o que existan repúblicas con menores estándares democráticos que monarquías parlamentarias. Tampoco para que gobiernos socialdemócratas hayan convivido con monarquías, incluso formado parte de la constitución de sistemas políticos que contemplaban esta institución.

Es cierto que no es una condición necesaria, tampoco suficiente. No invalida la democracia, tampoco es esencial para ésta. Pero hasta el más monárquico admitirá que se trata de una excepción al principio de igualdad entre ciudadanos y ciudadanas. La diferencia no residirá en considerarlo una excepción, sino en su justificación. Y, es cierto, puede estar justificada también como un ejercicio de oportunidad democrática. Un republicano podría defender la existencia accidental de una monarquía como herramienta útil para la constitución de un régimen de libertades y derechos. Probablemente este haya sido el caso durante varias décadas, incluso que haya jugado su papel como elemento para conectar a la Transición a sectores conservadores que veían en esta institución una cura de temores. Desde este prisma puede incluso justificarse, contra la esencia de su condición hereditaria, como un elemento democratizador o que puede alejar una sociedad de la ruptura. No tiene que ser una contradicción ver a un demócrata, a un republicano, asumir la monarquía como un elemento pragmático. Pero, bajo esa misma lógica ¿ese sí por las circunstancias, podría ser un no con circunstancias diferentes? No pretendo por tanto una enmienda al pasado, ni al consenso de la Transición, ni a mi propio partido. Pero sí pido una resolución de futuro.

Porque si la monarquía no es un elemento esencial, se puede juzgar desde la conveniencia democrática. Está sujeta a que la ciudadanía la considere útil. A que sume más que reste. Y aunque no es fácil saber qué opinamos los españoles y españolas sobre esta cuestión, no deja de ser paradigmático que desde hace cinco años el CIS no pregunte sobre esta cuestión. Antes de este apagón, observábamos cómo desde 2006 su valoración había sufrido un retroceso más que palpable y hoy vemos en otros estudios más recientes cómo se alimenta la idea de que su utilidad podría haber quedado atrás.

Sumémosle a esta inercia los últimos acontecimientos, las dudas más que razonables sobre el origen de parte de su fortuna familiar. La falta de ejemplaridad. O especialmente la separación abismal entre su condición y la del resto, ya no en la cuenta corriente, sino en la inviolabilidad de su figura. Si la crisis de 2008 abrió una etapa de erosión institucional que afectó como nunca había ocurrido a la corona, las consecuencias económicas y sociales de la pandemia reproducirán más condiciones para que crezca esa distancia. Y, por tanto, llegado a este punto, ¿se justifica hoy la excepcionalidad democrática que supone la monarquía? O como mínimo ¿se justifica hoy que no tengamos la opción de opinarla?

De hecho, lo mismo que justificó en su momento su necesidad hoy suma argumentos en su contra. Hoy los riesgos de nuestra democracia son otros a los de finales de los setenta, hay más peligro en la desafección o en la irritación que en los cuarteles. Es por eso por lo que pido abrir el debate. No quiero que el debate verse sobre el quién, sino sobre si ha llegado el momento de que las reglas del juego no tengan excepciones hereditarias. El riesgo de tener un Jefe de Estado que no me gusta es como el de tener un Gobierno al que no he votado, un riesgo que vale la pena defender contra cualquiera.

Sí, soy consciente de las dificultades de objetar la Corona, la necesidad de hacerlo con un apoyo transversal, pero probablemente esa transversalidad esté abriéndose camino más rápido fuera de la política representativa que dentro. Y el punto de inflexión puede estar en que desde el Partido Socialista realineemos las ideas con las circunstancias, porque las circunstancias han cambiado. Porque ni es necesaria, ni es esencial y cuarenta años después probablemente ya no sea útil.

Que el partido que más se parece a este país, más lo ha gobernado y firma la mayor parte de la arquitectura de su democracia abra esta opción no tiene porqué ser un elemento de polarización, sino de normalización de este debate. Un diálogo en el que se reconocerán muchas voces progresistas, pero al que hay que invitar con normalidad a la derecha liberal. Y aunque no será una decisión que tomar mañana, ni en lo inmediato cuando estamos pasando un episodio tan complicado, el Partido Socialista debe defender que ya ha llegado el momento de que podamos opinar en un escenario próximo. Lo hago desde la convicción personal de que es lo más coherente, pero también lo mejor para nuestra democracia. 

Sandra Gómez, Secretaria General del PSPV-PSOE València ciudad y Vicealcaldesa de València (publicado por eldiario.es)

martes, 30 de junio de 2020

EL TSJN LEVANTA EL VETO A LAS MACROGRANJAS EN NAFARROA

EL Tribunal Superior de Justicia de Nafarroa (TSJN) ha dejado sin efecto el decreto foral aprobado por el Gobierno en la pasada legislatura (Isabel Elizalde era la titular de la Consejería de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local) que establecía en 1.250 cabezas el número máximo para las explotaciones de vacuno de leche. El objetivo claro de aquella medida, tomada en marzo de 2019, era impedir la instalación de macrogranjas en Nafarroa, apostando, de paso, por las explotaciones de tamaño menor con un modelo sostenible y que contribuya a fijar habitantes en zonas amenazadas por el despoblamiento. No en vano, la ganadería es de las pocas actividades económicas que existen en muchas zonas del herrialde.

No deja de ser llamativo que quien presentara el recurso al decreto del departamento de Elizalde fuera precisamente la sociedad cooperativa Valle de Odieta, que, pese a su nombre, tiene actividad fuera de esta zona. Se trata en concreto de la promotora de la macrogranja que se quiere instalar en Noviercas, en la provincia castellana de Soria y a apenas una cuarentena de kilómetros de la muga con Nafarroa, en el Mojón de los Tres Reyes.

Noviercas y Caparroso
La de Noviercas se trata de una apuesta por un modelo diferente al que defienden las instituciones y la mayoría del sector ganadero en Nafarroa, basada en la industrialización mediante macrogranjas. La que se quiere instalar en la provincia de Soria albergaría unas 18.500 vacas. Actualmente, se estima que en Nafarroa la cabaña de vacas lecheras es de unas 20.000. Por tanto, si salen adelante esos planes, solo en Noviercas se instalaría el mismo número de vacas que en toda Nafarroa, lo que en el sector se considera que podría ser la puntilla para una actividad caracterizada actualmente por la falta de renovación generacional y la atomización.

De hecho, Valle de Odieta tiene ya una gran explotación en Caparroso, con unas 3.500 vacas. El declarado objetivo de la cooperativa era ampliar el tamaño de esta granja hasta las 7.000 cabezas, casi seis veces más del límite que establecía el decreto foral anulado por el TSJN.

Tras esta sentencia judicial, Valle de Odieta no tendrá problemas, al menos legales, para ampliar la explotación de Caparroso, ya que no solo se anula el límite para las nuevas granjas, sino que también se permite ampliar las actualmente existentes.

Algunas voces del sector destacaban, desde hace ya tiempo, que detrás del proyecto de Noviercas lo que existía realmente era un intento de la cooperativa Valle de Odieta de presionar al Gobierno navarro para permitir la ampliación de la explotación de Caparroso. Noviercas no sería más que la versión ganadera de la amenaza ante las instituciones de la deslocalización en la industria: como no puedo hacer lo que quiero, me llevo el negocio a otro lado. Con lo que supone de pérdida de recaudación fiscal y el mantenimiento de la amenaza al resto del sector.

El recurso judicial parece haber cumplido las expectativas de Valle de Odieta, aunque la sentencia no es firme y puede ser recurrida en casación ante el mismo Tribunal Superior de Justicia. El Gobierno navarro –la ganadería actualmente está a cargo de la Consejería de Desarrollo Rural y Medio Ambiente que dirige Itziar Gómez– parece dispuesto a defender la línea marcada en la anterior legislatura. También las fuerzas parlamentarias se han mostrado favorables a defender un modelo ganadero sostenible en Nafarroa y desde EH Bildu e I-E no descartan, incluso, una reforma legislativa para proteger a la ganadería.

Uno de los argumentos recogidos en la sentencia del TSJN considera que el decreto foral recurrido no mejora el bienestar animal, al tiempo de que actúa contra la libertad de empresa. Desde el Gobierno navarro se defendía la necesidad de legislar específicamente para el herrialde ante lo que consideraban un vacío en la legislación estatal.

Los jueces también han rechazado la tesis de que las explotaciones de un tamaño tan grande puedan contribuir a la expansión de ciertas enfermedades, al considerar que no se han aportado informes que sostengan ese planteamiento.

Martxelo Díaz, en GARA

CUANDO LA POLÍTICA ES SOLO NEGOCIO

Cuenta la leyenda que el diablo habita entre los cimientos de la Real Casa de Correos -sede del gobierno de la Comunidad de Madrid- desde tiempos de Carlos III. Algo de cierto debe haber cuando cuatro de los siete presidentes que ha tenido el Ejecutivo regional no han salido vivos de la política. Alberto Ruiz Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes. Cada uno por distintos motivos pero todos estuvieron bajo sospecha, investigados por la Justicia o en prisión. Hubo tres que aspiraron incluso en algún momento a presidir el Gobierno de España. ¿Imaginan?

En el Madrid oculto de las fábulas y las anécdotas, la del PP regional es una historia real. Muy real. De liberalismo salvaje, de corrupción, de poder, de venganza, de ambición, de traición y de fascinación por el dinero. Unas veces para la financiación ilegal del partido y otras, para el enriquecimiento propio. Todo en medio de una guerra de familias, en la que durante años chapoteaban también empresarios, policías e incluso algunos periodistas sin que la dirección nacional del partido pusiera orden ante tanto desmán.

Pues aún así, el PP sigue en el Gobierno. Algo habrá hecho mal también la oposición, más allá de que los electores no hayan castigado con la contundencia que merece la corrupción sistémica en la región más rica de España, la de mayor inversión extranjera y la que más aporta al PIB nacional.

25 años han pasado ya desde que en 1995, Alberto Ruiz Gallardón consiguió por primera vez el Ejecutivo de la Puerta del Sol para la derecha, la política se convirtió en un negocio y la mancha de la putrefacción se extendió sin disimulo por toda la Comunidad. Una comisión aquí, un sobrecoste allá y un sistema clientelar que, con la ayuda de algunos medios de comunicación subvencionados por el poder político y un endogámico socialismo madrileño, hacía imposible la alternancia. Todo era un lucro invisible donde se tramaba y conspiraba de la mañana a la noche y donde de todo se sacaba tajada. Daba igual que fuera el agua que salía del grifo, que la construcción de un colegio o un hospital, que un acto público con jóvenes o con jubilados.

Entre 1991 y 2015, los populares ganaron todas las convocatorias electorales en Madrid. Y sólo en los años de los gobiernos de Aguirre (2003-2012) y González (2012-2015), las consejerías de la Comunidad de Madrid y las entidades del sector público dependientes de la Administración firmaron miles de contratos valorados en 172 millones de euros con empresas relacionadas con las tramas Gürtel (133,7 millones) y Púnica (59,4).

El progresivo desgaste electoral con que los ciudadanos fueron castigando los casos de corrupción vinculados al PP culminó en su derrota en los comicios de mayo de 2019, la primera desde 1991. Y cuando todo parecía marcar un final de ciclo, Ciudadanos -el partido que prometió que llegaba a la política para regenerarla- quebró las expectativas de un PSOE que ganó las elecciones por primera vez en 23 años con Ángel Gabilondo como cabeza de lista.

Y es que entre el Madrid del progreso, las grandes infraestructuras, la inversión extranjera y la baja fiscalidad había una cara B que durante un cuarto de siglo perpetuó lo peor de la gestión pública sin que la oposición sacara ningún rédito de ello. Alguna lectura tendría que hacer la izquierda de todo ello y no solo conformarse con el lamento de que todo se pudrió en 2002 con el Tamayazo, uno de los episodios más sórdidos de la política madrileña en el que dos diputados del PSOE -Eduardo Tamayo y Teresa Sáez- se ausentaron del pleno de la Asamblea, a cambio supuestamente de un beneficio económico, que iba a investir presidente al socialista Rafael Simancas.

Las elecciones tuvieron que repetirse, Esperanza Aguirre ganó por mayoría absoluta y el PP inauguró desde entonces una época marcada por el saqueo de lo público y las corruptelas que en su gran mayoría han sido objeto de investigación judicial y algunas ya han sido sentenciadas. Ahí empezó todo, sí. Primero con la liberalización del suelo, y cuando se acabó pasaron a la privatización de la sanidad, los conciertos educativos y las comisiones ilegales en las obras públicas.

Y no es que el PP madrileño tenga un gen que le predisponga a la corrupción más que en otros territorios porque en Valencia durante 20 años ocurrió lo mismo. El problema es que nunca tuvo un sistema transparente de supervisión de la vida pública, unas instituciones despolitizadas, un electorado que le hiciera responsable de los saqueos ni una oposición que le marcara de cerca en lugar de estar más pendiente de sus miserias orgánicas y sus equilibrios internos.

Del pozo de miserias y corruptelas en la región de Madrid solo es responsable la derecha, pero que los ciudadanos no hayan visto una alternativa al PP en un cuarto de siglo, dice muy poco de la izquierda y de su estrategia como oposición. No digamos ya de Ciudadanos y del papel que ha venido desempeñar en la escena madrileña, después de impedir en 2019 un cambio de gobierno, con Ángel Gabilondo al frente del gobierno regional. Ante la duda, eligieron el negocio y la putrefacción de la vida pública antes que una indiscutible referencia ética. Y en eso siguen, pese a que en el PSOE hayan sondeado desde la esfera nacional a los naranjas para la posibilidad de plantear una moción de censura a Isabel Díaz Ayuso. La última palabra, en todo caso, no la tendrá Ignacio Aguado. Pero él aún no lo sabe.

Esther Palomera, en eldiario.es

UN MARATHON EN LA CIMA DEL KILIMANJARO, RETO DE RICARDO ABAD

San Donato (1.493m), Moncayo (2.314m), Punta de las Olas (3.002m), M’Goun (4.071m) y, como colofón a una peculiar escalera de altitudes, Kilimanjaro (5.895m). Ése es el plan que tiene este verano el ultrafondista tafallés Ricardo Abad Martínez, quien se ha marcado el reto de ir completando un maratón en las cumbres de las citadas montañas.

“El objetivo de poder correr un maratón en la cima, junto al cráter, del Kilimanjaro es algo que llevo pensando desde hace muchísimos años. Desde que vi fotografías mientras buscaba lugares corribles y peculiares”, explicaba Abad, de 49 años y que en su extenso palmarés de retos cuenta con el récord de haber corrido 607 maratones consecutivas en 607 días o en haber completado 100 Ironman en un año.

Apoyado en una complicada logística y burocracia para solicitar los apoyos necesarios en marruecos y Tanzania por Naturtrek y Atica Redex, Abad tiene previsto iniciar el proyecto Maratones de altura en la segunda quince de septiembre completando los 42,195 kilómetros a la carrera por la explanada cimera del monte Beriáin o San Donato.

A la semana siguiente el objetivo que se marcará es completar la maratón en la cumbre del Moncayo, el punto más alto del Sistema Ibérico (2.314 m).

Tras superar las carreras por encima de 1.000 y 2.000 metros de altitud, el navarro planea trasladarse en agosto al Pirineo oscense, en concreto, al valle de Ordesa. Allí, en la Punta de las Olas (3.002m), tratará de correr su tercera maratón a principios de agosto.

En ese mismo mes, y ya buscando una cota de 4.000 para cubrir el siguiente escalón, el deportista navarro viajará al Atlas marroquí. Allí, y pernoctando ya en la misma cumbre para una mejor aclimatación, tratará de hacer una maratón en la arista del pico M’Goun. “Me han dicho que es una zona muy corrible. A ver. Ese va a ser el test serio. Nunca he estado a una altura como ésa y no sé cómo va a responder el cuerpo. Como mucho he estado en el Perdido, en el Veleta y el Mulhacén. Por eso prefiero dormir lo más arriba posible y aclimatar bien”, afirma.

Por último, ya con el permiso concedido - “antes del confinamiento ya tenía los billetes”- y con las cámaras de una productora como testigos-, el 19 de septiembre viajará a Tanzania para afrontar el reto final en la cumbre más alta de África: el Kilimanjaro (5.895m). Si lograse el reto, conseguiría además el hecho de completar el maratón a mayor altitud de la historia ya que, hasta el momento, la prueba a mayor cota es el maratón que arranca en el Campo Base del Everest a 5.365m. “Sin embargo, a partir de ese momento, se desarrolla ya en cotas más bajas. Por lo que, de conseguirlo en el Kilimanjaro, sería el maratón más alto disputado en el mundo”, apunta Abad, quien contará con 16 días para intentar completar su carrera en torno al cráter del volcán tanzano.

J.L.Imbuluzqueta, en Diario de Navarra

lunes, 29 de junio de 2020

IMPUNIDAD TOTAL CONTRA LOS KURDOS

"Garra de Águila" fue el nombre con el que se bautizó la ofensiva aérea turca sobre posiciones kurdas en Kurdistán Sur el pasado 14 de junio. Los objetivos volvían a ser zonas del bastión del maquis kurdo en el macizo de Qandil, Majmur –una localidad al suroeste de Erbil que acoge un campo de refugiados– y Sinjar, el enclave yezidí brutalmente castigado por el Estado Islámico en 2015. Fuentes del Ministerio de Defensa turco hablaban de «81 objetivos del PKK golpeados, incluyendo refugios y cuevas»; fuentes consultadas por GARA sobre el terreno denunciaban que la mayoría de los ataques en Sinjar y Majmur habían sido dirigidos contra población civil.

Tres civiles murieron en las afueras del campo mientras que, en Sinjar, las bombas causaron cuatro heridos entre miembros de la YBS –organización que Ankara vincula con el PKK– y destruyeron el hospital de la localidad de Sinoni. Una filtración sobre el ataque habría permitido evacuar a la población a una zona segura y evitar víctimas mortales. Por su parte, el PKK decía no haber sufrido bajas en Qandil.

La pesadilla no acababa ahí. Una semana después de aquella ofensiva aérea, cuatro civiles eran asesinados por las bombas en Dohuk (Kurdistán Sur) y otro más perdía la vida en otro ataque a las afueras de Erbil. El cerco se cerraba con bombardeos de la artillería iraní sobre la localidad fronteriza de Haji Omran. Según la agencia de noticias kurda Rudaw, más de un centenar de aldeas de la zona habían sido evacuadas para evitar un número mayor de víctimas.

Nada nuevo
Bagdad lleva treinta años asistiendo impotente a las agresiones de este tipo desde Ankara y Teherán sobre territorio soberano iraquí. Sin embargo, informaciones obtenidas por el digital británico Middle East Eye apuntaban a que oficiales iraquíes y turcos habrían discutido los detalles de «Garra de Águila» días antes, durante una visita secreta a Bagdad de Hakan Fidan (cabeza de la inteligencia turca).

La última agresión se produjo el martes 23 de junio cerca de Suleimaniya, cuando una camioneta fue alcanzada desde el aire. EL PJAK (guerrilla kurdoiraní afín al PKK) confirmó que una de las dos víctimas mortales era uno de sus miembros. Asimismo, al menos seis individuos resultaron heridos, algunos de ellos civiles. Se trata de una zona de gran belleza natural muy popular entre familias que buscan huir del calor estival.

El acceso por carretera a zonas de Qandil era posible hasta el año pasado a través de zonas bajo el control del Partido de la Unión Kurda (PUK), pero este último decidió calcar la política del Partido Democrático de Kurdistán (PDK) y cerrar el paso. Todo indica que el ataque contra esa pick up del martes se habría producido tras el aviso de algún local informando de su paso, una práctica cada vez más habitual en los últimos meses.

Provocar una brecha entre la población local y los guerrilleros a los que esta podría ofrecer cobertura es de manual básico de contra-insurgencia. Se puede hacer «ganándose los corazones y las mentes» de los civiles, o provocando el terror entre ellos. Es más esto último: «Si les abrís las puertas de vuestra casa, también las bombardearemos», parece el mensaje.

También en Kobani
El castigo sobre Kurdistán Sur se recrudece en un momento en el que Turquía mantiene el control de facto sobre el enclave kurdosirio de Afrin desde 2018, así como sobre una franja fronteriza de 130 kilómetros entre Serekaniye y Gire Spi, tras la ofensiva de octubre de 2019. Los rumores sobre un eventual ataque sobre Kobani se materializaban ese mismo día 23. Un dron golpeó entonces una casa a las afueras de la localidad, provocando la muerte de tres activistas kurdas del movimiento feminista, así como un número sin determinar de heridos, todos civiles.

Tras la retirada de las tropas americanas de la zona, la región de Kobani permanece bajo el control de Moscú, que conduce patrullas en la zona de forma conjunta con Damasco desde finales de 2019. Sin embrago, la iniciativa no ha evitado una nueva violación del alto en fuego oficialmente en vigor desde octubre de 2019.

«No es la primera vez que Turquía ataca con drones armados a miembros de las YPG o simples activistas como estas tres mujeres», trasladaba a GARA Salih Muslim, alto oficial de la Administración Autónoma del Noreste de Siria (AANES). Sobre la inacción de Moscú, añade que «queda claro que Rusia no quiere molestar a Turquía, aunque eso conlleve incumplir sus compromisos con los kurdos». El líder kurdosirio también se muestra crítico con el silencio de Bruselas: «A Europa solo le interesa que los principios democráticos rijan dentro de sus fronteras, no le importa que los kurdos sean masacrados aquí, un día sí y otro también».

Una vez más, la cadena de agresiones sobre los kurdos por parte de Turquía se produce ante la aparente indiferencia de la comunidad internacional. En una entrevista concedida la semana pasada a la cadena de televisión Sterk, Cemil Bayik, co-líder de la Unión de las Comunidades de Kurdistán (KCK) denunciaba «la complicidad de Erbil, Washington, Bruselas y la ONU ante el hostigamiento de Turquía». El comandante guerrillero era tajante: «Estos ataques no se producirían sin el consentimiento de todos ellos».

Karlos Zurutuza, en GARA

domingo, 28 de junio de 2020

ETCHEGARAY REPITE EN BAIONA, Y ZIBURU, URRUÑA E ITSASU TENDRÁN ALCALDES ABERTZALES DE IZQUIERDA

La victoria de Jean René Etchegaray en Baiona y las alcaldías logradas por los abertzales de izquierda en Ziburu, Urruña e Itsasu en una jornada histórica para el soberanismo son algunas de las muchas notas destacadas en la segunda vuelta de las elecciones municipales de Ipar Euskal Herria.  [podrá consultar cada pueblo de la información haciendo click sobre su nom[consulte aquí los resultados de las dos vueltas]bre]

Jean René Etchegaray (53,8%) seguirá siendo alcalde de Baiona durante los próximos años al imponerse en la segunda vuelta a la lista de Henri Etcheto (46,2%), del Partido Socialita.

Etchegaray ganó con facilidad la primera vuelta, pero las expectativas de Etcheto habían subido para este domingo. Las segundas vueltas las carga el diablo. Al final, Etchegaray ha ganado y podrá aspirar, si así lo decide, a seguir presidiendo la Mancomunidad de Ipar Euskal Herria.

Después de que la alcaldía de Angelu quedara despejada en la primera vuelta, como sucedió en la gran mayoría de las localidades de Ipar Euskal Herria], la otra ciudad del BAB donde se concentraba mucha de la atención de esta jornada era Biarritz. Finalmente se ha impuesto la derechista Maider Arosteguy.

Estaba en juego también la capital de Zuberoa. En Maule ha ganado la lista del comunista Louis Labadot, con lo que termina el mandato del alcalde centrista y euskaldun Michel Etchebest.

Jornada histórica para los abertzales
El municipio de Ziburu tendrá a partir de ahora un alcalde abertzale, Eneko Aldana. Jamás había ocurrido antes. También Urruña tendrá un primer edil abertzale, Philippe Aramendi. Tampoco había sucedido nunca. Son dos localidades de más de 6.000 y 9.000 habitantes, respectivamente. No son pueblos pequeños como los que abundan en Ipar Euskal Herria.  Tanto en Ziburu como en Urruña las alcaldías son arrebatadas a la derecha.

Itsasu también ha sido para una candidatura abertzale. Esta victoria era menos esperada que las dos anteriores. La localidad, de más de 2.000 habitantes, es un símbolo para el abertzalismo, pues fue donde el movimiento Enbata celebró el primer Aberri Eguna en Ipar Euskal Herria con la lectura de la denominada Carta de Itsasu. Un hito del movimiento abertzale. La simbología en este caso resulta también evidente.

Además, los abertzales han logrado mantener en esta segunda vuelta la alcaldía de Uztaritze, que lograron hace seis años en otro hito histórico. Capital de Larpudi en su día y con más de de 6.000 habitantes, Uztaritze tendrá de nuevo como alcalde a Bruno Carrere.

En algunas localidades se cumplieron las previsiones, como en el caso de Hendaia, donde ganó Kotte Ezenarro coaligado para esa segunda vuelta, entre otros, con los abertzales, y en otras había más dudas, como en Senpere. La apuesta de los abertzales también ha salido bien en esta última localidad, donde han llegado coaligados con el hasta ahora jefe de la oposición y futuro alcalde, Dominique Idiart. Han logrado desplazar al alcalde Pierre-Marie Nousbaum, de derechas.

Hoy también se decidían los ayuntamientos de Azkaine, Aldude, Amenduze-Unaso, Bidaxune, Bildoze-Onizepea, Bokale, Landibarre, Larraine y Urketa. El resto de localidades se dilucidaron en la primera vuelta.

naiz.eus

LAVANDA INGLESA DEL GAL

Había una vez un anuncio: “Lavanda inglesa de gal”. De la misma época data también la banda terrorista del GAL. A diferencia de la primera, esta última, dotada de una fragancia pestilente surgida de las cloacas del Estado y financiada con fondos reservados que lo mismo servían para pagar a los “killers” que para dar rienda suelta a las millonarias apuestas al black jack en el Casino Kursaal de San Sebastián de los policías encargados de reclutarlos.

Las implicaciones políticas del GAL quedaron demostradas en las sentencias que condenaron a un ministro, un secretario de Estado, un director general de Seguridad del Estado, un gobernador civil, un secretario general del PSE de Bizkaia, así como a  varios policías. El tema ha resurgido ahora, con la publicación de un informe de la CIA, fechado en 1984 y desclasificado hace nueve años y, por tanto, público simplemente con acceder a la web de la Agencia norteamericana. En el informe, se señala al propio Felipe González como el responsable de la creación de un grupo de mercenarios para combatir fuera de la ley a terroristas. No es la única fuente que le señala. Lo hicieron después de aquel juicio el propio inspector de policía Amedo y quien fuera secretario general de los socialistas vizcaínos, Ricardo García Damborenea.

Los GAL no fueron “un grupo terrorista criminal que mató a otro grupo terrorista criminal” como manifestó en 2019 Alfonso Guerra -con el característico cinismo al que nos tiene acostumbrados quien en aquella época era vicepresidente con González- en una entrevista que le hizo Jordi Évole.

«No estamos ante un tema judicial y penal, sino ante un tema político muy serio que puede afectar a instituciones muy importantes de nuestro sistema. Parece imprescindible que el Gobierno dé explicaciones al Congreso sin que sea obligado por la oposición». No son palabras recientes, ni dichas por quienes hemos reclamado en el Senado una comisión de investigación que depure, de una vez por todas, las responsabilidades políticas de la guerra sucia. Lo dijo Rodrigo Rato, portavoz en el congreso del PP, en 1994, nada más conocerse la detención de Julián Sancristóbal, director general de la Seguridad del Estado.

La propia creación de los GAL fue un reconocimiento de la incapacidad de Felipe González para lograr que su compañero de filas, el presidente francés Mitterrand, pusiera fin al santuario en que se había convertido Iparralde. Su ineptitud le llevó a buscar un atajo, un atajo sangriento que puso en cuestión la calidad democrática del Estado español y dio aliento a quienes trataban de subvertir la legitimidad democrática para luego imponer a la ciudadanía vasca un régimen totalitario.

Han pasado muchos años, pero hay todavía lagunas importantes en el conocimiento de aquella trama que terminó con la vida de 27 personas. Al menos, una decena fueron “daños colaterales”. La X, con la que se hace siempre  referencia al máximo responsable de la creación de este grupo  parapolicial terrorista, no se ha despejado nunca. Y seguimos estando veinticinco años después “ante un tema político muy serio que puede afectar a instituciones muy importantes de nuestro sistema”, tal y como exponía Rodrigo Rato.

¿Qué ha ocurrido para que hoy día haya partidos que se niegan a esclarecer el episodio más turbio de la democracia española? El PSOE, el PP y Vox han unido sus votos para rechazar una Comisión de Investigación relativa a esclarecer los vínculos y responsabilidades de los Gobiernos de España presididos por Felipe González con el GAL. Hasta Unidas Podemos se mostró contraria en un principio, aunque luego se vio obligada a recular.

Tal y como señalamos en la propuesta de creación de la comisión 37 senadores/as, la memoria histórica y democrática debe basarse en el objetivo de buscar la justicia restaurativa, Justicia, con mayúsculas. Por ello, tras tantos años de inacción, es hora de actuar con transparencia y arrojar luz sobre estas actuaciones, investigando y asumiendo tanto las posibles consecuencias políticas como jurídicas. Son muchos los aspectos a esclarecer que aun hoy siguen sin ser investigados.

Las personas víctimas de las acciones de los GAL merecen la aclaración completa de esta trama. Llevan mucho, demasiado tiempo, esperando a que se les ofrezca verdad, justicia y reparación a todas ellas, porque es su anhelo y su derecho y en una democracia no puede haber espacios para la impunidad ni de reyes, ni de presidentes de gobierno.

Porque la banda de los GAL, a diferencia de la otra, la lavanda, no es inglesa, es española. Por eso es necesario que la representación legítima de la ciudadanía del Estado, su Congreso y su Senado, puedan investigar y así depurar responsabilidades que los tribunales no llegaron a dilucidar, seguramente por el empeño de los aparatos del Estado español en evitar que se llegara hasta arriba del todo, hasta quien era el máximo responsable, el señor X.

Koldo Martínez (geroabai.com)

MANUEL CASTELLS: "EL MUNDO DEL CONSUMISMO DESENFRENADO HA TERMINADO"

*Manuel Castells es ministro de Universidades y uno de los sociólogos más reputados del panorama internacional. Es doctor en Letras y Ciencias Humanas por la Universidad de París y en Sociología por la Universidad de la Sorbona y por la Universidad Complutense de Madrid.
«No es el fin del mundo. Pero es el fin de un mundo. Del mundo en el que habíamos vivido hasta ahora». Esta es la conclusión de un artículo firmado por usted recientemente. ¿Qué mundo ha muerto con la llegada del coronavirus?
El mundo de la globalización incontrolada, el mundo del consumismo desenfrenado, el mundo de la privatización a ultranza, incluida sanidad y educación, el mundo de un modelo económico destructivo del planeta y el mundo de la insolidaridad y la competitividad como patrón de vida. Y también, de alguna manera, la vida cotidiana a la que nos habíamos acostumbrado, en la que había cosas buenas y malas.
¿Se atreve a aventurar las claves y tensiones que darán forma al nuevo mundo? Ahora mismo se aprecia una pugna entre dos lecturas de dos futuros contrapuestos: individualismo salvaje frente a solidaridad.
Es un shock estructural como el de la Gran Depresión y la Guerra Mundial subsiguiente. Pero lo que resulte de esta profunda crisis dependerá del choque inevitable entre actores sociales y políticos con intereses y modelos contrapuestos. Son ellos los que construyen el futuro mediante un proceso conflictivo cuyo resultado determinará la nueva historia de la humanidad.
¿Cómo cree que esta pandemia puede afectar a las nuevas generaciones?
Los jóvenes ya vivían en la incertidumbre desde la crisis financiera en la que nadie pensó en ellos. Y ya sabían que nos importaba un comino dejarles un planeta inhabitable para centrarnos en lo inmediato y después de nosotros, el diluvio. Esto está empezando a cambiar en la sociedad, en particular en España.
Pero me parece que los jóvenes piensan que solo se pueden fiar de ellos mismos. Si no es así, se lo tenemos que demostrar.
Usted conoce muy bien Estados Unidos. ¿La hegemonía estadounidense está en peligro tras esta pandemia? ¿Qué papel está llamado a jugar China en el nuevo mundo?
En un cierto sentido Estados Unidos ha perdido la credibilidad y por tanto la hegemonía con esta crisis, en particular mientras Trump sea presidente. Y China ha demostrado su solidez como sistema y su capacidad de reacción y reconstrucción a la pandemia siendo así que fueron los primeros en sentirla y por tanto los que primero se enfrentaron a lo desconocido. Pero militarmente los Estados Unidos son el único superpoder y sus universidades y centros científicos están muy por encima de los demás países, incluidos Europa y China, aunque China está enviando a miles de sus mejores jóvenes a estudiar a Estados Unidos e Inglaterra.
Y además es difícil que un país comunista (que lo será por mucho tiempo), pueda ser un modelo para otros países, en particular para Europa, por muy eficiente que sea.
¿El modelo europeo de democracia y estado del bienestar tiene cabida en este nuevo mundo? ¿Cambiará nuestra idea de qué es el bienestar y qué tiene que asegurar un Estado para llamarse como tal?
El estado del bienestar europeo es el único modelo capaz de aunar democracia y protección social en un momento en que lo público se ha impuesto como esencial para paliar la destrucción de nuestra especie. A condición de desarrollar una economía más productiva basada en la innovación, reinventar la fiscalidad obligando a las empresas globales a tributar, y también mediante la renovación de una democracia liberal que llegó a esta situación en una crisis de legitimidad y que deberá fortalecerse frente al neofascismo rampante que estamos viendo en España, en Europa y en el mundo.
Beatriz Asuar, en Público

jueves, 25 de junio de 2020

BIDEN AMPLÍA SU VENTAJA SOBRE TRUMP GRACIAS A LOS VOTANTES INDEPENDIENTES

Donald Trump puede ser el peor enemigo de Donald Trump y sus posibilidades de reelección. La ventaja de su rival demócrata, Joe Biden, no hace más que agrandarse en las últimas semanas pese a que este, como consecuencia de la pandemia, apenas tiene exposición pública.

Una nueva encuesta nacional eleva a 14 puntos la diferencia entre el demócrata y el republicano. El 50% de los votantes tienen intención de votar a Biden y solo un 36% a Trump, según el sondeo de The New York Times /Siena College. Aunque consistente con las tendencias detectadas por otros sondeos, es la mayor ventaja registrada hasta ahora. El motivo, el fuerte apoyo de los votantes independientes al candidato demócrata, que saca 21 puntos al presidente en esta categoría.

Biden va por delante o igualado con Trump en todas las demás salvo por los votantes registrados como republicanos y los varones blancos sin formación universitaria. El presidente saca 19 puntos al exvicepresidente en este grupo demográfico, que fue clave para su victoria del 2016 en varios estados industriales del Medio Oeste que formaban parte del antiguo muro azul de los demócratas. Este apoyo, hoy por hoy, no le bastaría para repetir el resultado en esos estados. Varias encuestas señalan a Biden como vencedor en estados como Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Según el sondeo de referencia de la Universidad de Quinnipiac, hay más estadounidenses con una opinión negativa de Trump (53%) que de Biden (45%).

Quedan sin embargo algo más de cuatro meses para las elecciones y la campaña de Trump está reconsiderando su estrategia para dar la vuelta a las encuestas, con urgencia tras el fiasco del mitin de Tulsa. Las últimas intervenciones del presidente indican que su apuesta sigue pasando por atizar las divisiones internas del país para mantener movilizada a su base, más que moderar su discurso para intentar recuperar el voto de los independientes. Su equipo vuelve a hablar de organizar debates con Biden, seguros de que el presidente saldrá victorioso.

El Partido Demócrata, entre tanto, ha continuado esta semana su giro a la izquierda a la vista de los resultados de varias primarias. La congresista neoyorkina Alexandria Ocasio-Cortez optará a la reelección en noviembre tras barrer en su distrito y derrotar a una rival de última hora apoyada por Wall Street en un intento de conseguir un candidato más moderado. A falta de escrutar parte del voto por correo, el efecto AOC se tradujo también en la victoria de otro candidato procedente de las filas progresistas del partido, Jamaal Bowman, que derrotó a Eliot Engel, que lleva más de 30 años en su escaño del Congreso.

Beatriz Navarro, para La Vanguardia

miércoles, 24 de junio de 2020

ANÁLISIS DE LAS 8 PAREJAS DEL ATÍPICO TORNEO VERANIEGO DE PELOTA DE ESTE AÑO

En consecuencia del parón obligatorio, las empresas profesionales de pelota a mano se han reinventado y han creado un nuevo campeonato por parejas para que se juegue en verano.

Son ocho las parejas que competirán durante toda la ronda estival en una fase de grupos de todos contra todos. Serán parejas mixtas, y hay cambios de cara al campeonato que se estaba disputando antes del parón. Unai Laso, Jon Mariezkurrena y Ladis Galarza son los perjudicados. Danel Elezkano, Andoni Aretxabaleta y Aitor Aranguren son los que han entrado.

Olaizola II-Zabaleta
A la hora de escuchar esta pareja entran temblores. Antes del parón, Jose Javier Zabaleta era el zaguero más en forma. Estaba con chispa, se movía por la cancha con una tremenda facilidad y apenas fallaba. Aimar Olaizola, por su parte, a sus 40 años, tendrá un compañero de entidad donde le dejará mucha pelota para esa mágica zurda en los cuadros alegres. Han jugado varios partidos juntos, y a priori se podrían compenetrar a la perfección. Por nombre, son los favoritos a la txapela.

Ezkurdia-Aranguren
La pareja formada por Joseba Ezkurdia y Aitor Aranguren puede llegar a poner en apuros a mucha gente. Joseba, se encontraba en un estado de forma óptimo, siendo parte de los más destacados de la mano profesional. Puede encontrar en Aranguren esa ayuda que le de confianza. El guipuzcoano, con esa rápida derecha y con su seguridad, querrá dar que hablar y aprovechar la oportunidad después de entrar como suplente en el anterior campeonato y hacerlo a la perfección.

Altuna III-Imaz
Jokin Altuna y Ander Imaz forman un binomio que causa respeto. La calidad de Altuna y su magia será complementada por la seguridad del oiartzuarra. Dos pelotaris que pueden ofrecer gran espectáculo y sobretodo dureza ya que ninguno de los dos es de regalar. Por tanto, su capacidad de compenetración será la que les lleve a la siguiente fase o se quedarán atrás, pero sin duda, si hay ningún sobresalto, seguro que darán que hablar.

Bengoetxea VI-Martija
Oinatz Bengoetxea y Julen Martija lo que pueden ofrecer es seguridad. Julen Martija se puede complementar muy bien con la calidad del leizarra. No son una dupla que destacarán por golpeo, pero tienen la capacidad de no dar nada por perdido y jugar mucho en defensa. En varios partidos, Oinatz también tendrá que salir en auxilio de Julen a los cuadros como el cuatro o cinco, pero también es una pareja muy atractiva.

Artola-Rezusta
La pareja formada por Iñaki Artola y Beñat Rezusta se puede definir como poderío. Son dos pelotaris que pueden romper un tanto por la capacidad que tienen para imprimir velocidad. Tienen ese golpe especial y Artola, muchas veces podrá gozar de pelota a causa del dominio de Rezusta en la zaga. Además de poderío, no será un binomio que peque de muchos fallos durante un encuentro.

Jaka-Albisu
Erik Jaka y Jon Ander Albisu forman una pareja de libro. El pegador y el rematador. Todos conocemos la potencia que tiene Albisu con ambas manos y el trabajo que carga al zaguero rival. Jaka, además es un rematador puro. Cuando tiene pelota, goza de una capacidad tremenda para definir los tantos. Por tanto, es otra pareja que será muy peligrosa por las habilidades que gozan.

Urrutikoetxea-Irribarria
Mikel Urrutikoetxea e Iker Irribarria forman la dupla del misterio. Dos delanteros, y apenas hay referencias de Irribarria en los últimos años. Se conoce del potencial que tienen ambos, el vizcaíno, ha jugado de zaguero el pasado campeonato pero en esta ocasión jugará de delantero. Irribarria tiene mucho golpeo pero habrá que presenciar cómo aguanta en la zaga y cómo le responden las manos.

Elezkano-Aretxabaleta
A priori Danel Elezkano y Andoni Aretxabaleta complementan una dupla que se queda coja comparando con otros binomios. Elezkano mueve muy bien la pelota en la delantera, tiene buena defensa, pero en la derecha tiene bastante deficit aún. Aretxabaleta, goza de seguridad pero tampoco tiene un golpeo que le daría a Danel lo que busca de cara al remate. Sin embargo, no perdonarán y seguro que habrá que trabajar para poder ganarles.

Pilotaren Txokoa

lunes, 22 de junio de 2020

PUESTA EN MARCHA DEL PROYECTO ESPACIO BTT ZONA MEDIA-ERDI ALDEA

En 2017 comenzó a fraguarse lo que hoy es este Espacio BTT Zona Media-Erdi Aldea. Con el impulso del Consorcio de la Zona Media, varios Ayuntamientos de la comarca unieron fuerzas para ofrecer su paisaje y entorno a quienes quieran recorrerlo en bicicleta de montaña. Tras varias reuniones preparatorias y un pormenorizado proyecto técnico, el Consorcio de la Zona Media solicitó financiación a la Estrategia de desarrollo local participativo Zona Media 2014-2020 (financiada al 65% por fondos LEADER y 35% Gobierno de Navarra), siendo considerado un proyecto estratégico accediendo a un 70% de ayuda con un máximo de 150.000€. El proyecto, iniciativa de varios Ayuntamientos y en colaboración con el Consorcio de la Zona Media, busca impulsar el cicloturismo en la zona consciente de que incide en el desarrollo sostenible a través de un amplio abanico de opciones para las personas aficionadas al ciclismo de montaña con la implantación de esta red de 46 rutas por todo el territorio y de todos los niveles. Invitamos a recorrer los términos municipales de Artajona, Barásoain, Garínoain, Leoz, Miranda de Arga, Murillo el Cuende, Olite, Orísoain, Pueyo, San Martín de Unx, Santacara, Tafalla, Ujué y Unzué. 

El espacio BTT Zona Media Erdi Aldea cuenta con cuatro niveles de rutas con diferente dificultad y una ruta perimetral uniendo distintas localidades de nuestra zona. Se han diseñado siete rutas fáciles definidas en color verde y están diseñadas para familias e iniciación; para trayectos sencillos, pero más largos y/o técnicos podemos disfrutar de las siete rutas moderadas, identificadas con el color azul; para personas deportistas y usuarias expertas están las dieciocho rutas difíciles, de color rojo, y para gente muy preparada técnicamente están las siete rutas muy difíciles, de color negro. La ruta perimetral recorre toda la zona media, uniendo las localidades que participan en el proyecto, en siete etapas. 

Desde la cumbre de la Sierra de la Guerinda hasta las sendas de la Sierra de Ibarbero, donde están situados los Dólmenes de Artajona, o desde las zonas más remotas y a la vez mágicas de Navarra que nos llevan hasta la GR1 por Ujué y la ribera del Río Aragón, o las más moderadas, para saborear de manera pausada la esencia de la Valdorba. Esto es lo que puede descubrir cualquiera con su bicicleta en la Zona Media de Navarra: una experiencia deportiva, de relax, de encuentro y sorpresa que pone en valor nuestro patrimonio cultural y natural. Y después la mejor gastronomía, vino y descanso en los establecimientos de la comarca, qué todo es importante. 

Este proyecto se dará a conocer el próximo 24 de junio, día en el cual ya se podrán consultar todas las rutas en la página web www.btt.navarramedia.es, página que ofrece información de calidad y servicios adaptados para las personas usuarias. En ella se puede descargar toda la información de las rutas: mapas, tracks para gps, wikilock, perfiles, imágenes y una amplia red de servicios relacionados a cada una de ellas. Además, se ha iniciado una campaña de promoción en redes sociales con perfiles ya activos en Facebook, prensa especializada y se han editado varios vídeos sobre las zonas en las que encontramos las rutas. El proyecto también cuenta con folletos en cuatro idiomas, con la información completa, que podrán encontrarse en oficinas de turismo, Ayuntamientos y servicios asociados a las rutas.

ION VÉLEZ CUELGA LAS BOTAS

Ion Vélez (Tafalla, 17 de febrero de 1985) anunció ayer que colgaba las botas tras 18 temporadas en activo. El delantero tafallés, que tuvo la oportunidad de disputar su última campaña en el equipo que le vio nacer como futbolista, la Peña Sport, quiso dedicar unas líneas de agradecimiento a todas las personas, tanto familiares como compañeros, que le ayudaron "en algún momento durante estos años", así como a los equipos en los que ha jugado.

Tras formarse en las categorías inferiores de la Peña Sport, Vélez debutó con el primer equipo en Segunda División B en la temporada 2002-2003, a la edad de 17 años. Su buen desempeño durante dos temporadas, en las que anotó cuatro goles en total, con los que ayudó a que el equipo se mantuviera en la categoría, hizo que el Athletic Club se fijara en él, y en verano de 2004 se incorporó a las filas del Baskonia, tercer equipo del Athletic que milita en Tercera División.

Un año después subiría de categoría, incorporándose al Bilbao Athletic, donde, sin embargo, no disfrutó de suficientes opciones, saliendo cedido al Barakaldo al término de la campaña. El tafallés despuntó en Barakaldo, erigiéndose en máximo goleador del equipo con 12 dianas, hecho que le valió para que, a su regreso a Bilbao, Joaquín Caparrós le citara para hacer la pretemporada con el primer equipo en verano de 2007.

Tras realizar la pretemporada con el primer equipo, Vélez debutó con el Athletic en partido oficial en la primera jornada de la competición liguera, en la que los bilbaínos se enfrentaron al Osasuna del Cuco Ziganda. Vélez saltó al césped de San Mamés en el minuto 57 en sustitución de Fernando Llorente y el partido se saldó con empate a cero. La 2007-2008 fue una temporada movida, ya que, tras disputar nueve encuentros con el primer equipo y siete con el filial, Vélez salió cedido al Hércules de Segunda División a comienzos del año 2008, llegando así a disputar partidos en Primera, Segunda y Segunda B durante una misma campaña.

Regresó a Bilbao en la temporada 2008-2009 para asentarse en el primer equipo. En su primer curso completo como jugador del primer equipo, Vélez disputó un total de 37 partidos, 23 como titular, sumando encuentros de liga y de copa, y anotó cinco tantos, tres en liga y dos en copa, uno de ellos ante Osasuna.

Durante las dos siguientes campañas, Vélez perdió protagonismo, debido en gran medida a una lesión de tobillo que le hizo pasar por quirófano dos veces en menos de un mes al comienzo de la temporada 2009-2010.

De esta manera, Vélez salió cedido al Numancia en el mercado de invierno de la temporada siguiente. En esta nueva etapa, el ariete tafallés se asentó en la categoría de plata, disputando un total de seis temporadas. Tras terminar la temporada en Soria, Vélez jugó dos años en el Girona, otros dos en el Alavés y otro más en el Mirandés.

Tras ello, el tafallés volvió a Navarra para jugar en el Tudelano, donde se mantuvo tres temporadas, todas ellas en Segunda B, antes de volver a la Peña Sport para, tras una temporada extraña para todos, colgar las botas en el club que le vio nacer como futbolista.

Diario de Noticias

NO, YO NO SÉ LO QUE OCURRIÓ Y TENGO DERECHO A SABERLO

No, yo no sé qué pasó con los GAL; no lo sé a ciencia cierta en su integridad. Ya sé que no todo puede saberse por completo y que, en cualquier terreno, lo que la realidad nos muestra solo es una parte de lo que realmente se ha producido. Pero lo cierto es que las personas tenemos esa costumbre tan particular de querer conocer no solo el futuro, sino también el pasado. Y ello por motivos diversos, uno de los cuales es, desde luego, el de responder a las vulneraciones de las normas de convivencia que cada sociedad se ha dado.

Miren, nací y vivo en Tolosa (Gipuzkoa). En este mismo pueblo nacieron y habían vivido casi toda su vida José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, secuestrados, torturados, asesinados y sepultados en cal viva, horrendos delitos por los que fueron condenados el general Rodríguez Galindo y Julen Elgorriaga –entonces gobernador civil de Gipuzkoa–, en lo que fueron los primeros crímenes de los GAL. En este mismo pueblo había nacido también Juan Carlos García Goena, asesinado en Hendaia en crimen no reivindicado, pero que sería el último de una serie que comenzó con los de Lasa y Zabala.

Y así, varios otros tremendos delitos, de los que el mayor de todos habría sido el de decidir crear, financiar, sostener y proteger este grupo criminal y en el que participaron, según sentencias firmes, los entonces ministro del Interior José Barrionuevo y  secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera, a quienes el entonces presidente del Gobierno Felipe González despedía con abrazos a su entrada en la prisión de Guadalajara en 1995.

No fueron los citados los únicos condenados, pero sí los más relevantes, en mi opinión, desde el punto de vista de las responsabilidades políticas.

Sabemos cosas, desde luego. Las sabemos fundamentalmente gracias al trabajo serio y esforzado de algunos medios de comunicación y periodistas y agentes políticos –entre otros, Juan Mari Jauregi, luego asesinado por ETA– y policías que se dejaron la piel en ello y que contribuyeron a que la justicia hiciera su trabajo –o parte de él–.

Pero no lo sabemos todo, no. Podemos intuirlo o presumirlo, o creer determinadas cosas en nuestro fuero interno, pero ese no es el saber colectivo ni político al que tenemos derecho. Porque, además de esa intuición o presunción acerca de lo ocurrido, también dudamos, más que fundadamente, que el propio Estado hubiera puesto realmente todos los medios para investigar aquella trama. Y aún siguen los obstáculos al mantenerse clasificados muchos documentos que podrían resultar muy relevantes.

Ahora vuelve a surgir la sospecha con esos papeles de la CIA, según los cuales el presidente González habría creado un entramado de terrorismo de Estado para luchar contra ETA fuera de la ley. Papeles cuyo contenido ni cuyas fuentes conozco, pero que revelan la existencia de datos que habrían podido permitir en su día ir más allá al desvelar la verdad de lo sucedido.

No tengo duda de que un factor clave para medir el progreso humano y social es el de la respuesta de la sociedad a las infracciones cometidas por sus miembros a las normas que en el grupo rigen. Y que esa respuesta no debería vulnerar derechos básicos, así como que es un derecho humano tener un juicio justo y derecho efectivo a la defensa. Juicio justo que tuvieron los condenados antes mencionados, pero no los secuestrados y/o asesinados por ellos. Y, si el Estado participa en tales crímenes, lo cierto es que está aplicando sin juicio penas no previstas ni admitidas –pena de muerte–, en lo que es, además, un tremendo ejemplo de hipocresía política de primer grado.

Y cuando los derechos humanos se vulneran por el Estado se produce, además, un perverso efecto de deslegitimación del Estado de derecho, primer llamado a cumplir las propias normas, a garantizar y defender los derechos de la ciudadanía y a facilitar el camino de averiguación y, en su caso, enjuiciamiento y sanción de cualquier hecho delictivo. En este sentido el terrorismo de Estado y la tortura son elementos profundamente deslegitimadores, pues significan el rechazo a las normas y a los procesos judiciales y la aceptación, en este concreto caso, de la pena de muerte en ejecución sumaria sin defensa alguna. Además, consagra la arbitrariedad más absoluta, pues supone la aplicación de decisiones no basadas en norma alguna ni en finalidad legítima, pues por esta vía se admite el uso de la fuerza y la venganza fuera del único marco en que deben ser aceptables.

Y, desde luego, el terrorismo de Estado transmite a la ciudadanía también otras dos ideas tan falsas como peligrosas: de un lado, la de que el Estado de derecho carece de medios o mecanismos para luchar eficazmente contra determinados fenómenos delictivos –el terrorismo, el narcotráfico en otros lugares…–, lo que termina por deslegitimar la democracia misma al revelar la ineficacia e irrelevancia de las instituciones representativas; de otro lado, la de que el Estado no puede tener límites –ni siquiera los derechos humanos más básicos– en la lucha contra estos fenómenos.

Y, cometidos desde y por el Estado estos crímenes, resulta otra dramática consecuencia, la de su impunidad, dadas las evidentes dificultades y trabas puestas para su investigación y conocimiento.

Todo esto es lo que se pretende poner negro sobre blanco: lo que sucedió, quién lo decidió, quién lo apoyó y quién facilitó su ocultación.

Las dificultades para su investigación judicial son ya, en 2020, obvias. Para la investigación y el análisis político y el cabal conocimiento ciudadano no debiera haber obstáculo ninguno. Que el PSOE y otros cierren también esta puerta era algo esperado; que Unidas Podemos por boca de su portavoz parlamentario, el señor Echenique, se hubiera sumado, siquiera unas horas, a tal vergüenza es algo inexplicable y desalentador. Porque no es cierto que lo sepamos todo y porque la ciudadanía tiene derecho a ello. Y lo que es más importante, las víctimas de estos delitos, como todas las demás, tienen derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación.

Garbiñe Biurrun Mancisidor, en eldiario.es

miércoles, 17 de junio de 2020

TAFALLA AVANZA EN LA REAPERTURA DE LAS INSTALACIONES DEPORTIVAS

Conforme avanza el proceso de desescalada, el Ayuntamiento de Tafalla va reabriendo las instalaciones deportivas de la localidad. Hace dos semanas se volvieron a poner en funcionamiento tanto la pista de tenis como la de atletismo y esta semana ha reabierto sus puertas la ciudad deportiva de Tafalla. Desde este pasado lunes ya se puede acudir tanto al gimnasio como a la piscina cubierta cumpliendo los protocolos de seguridad elaborados por el consistorio tafallés y la empresa Masquatro, encargada de la gestión de la instalación deportiva. José Ignacio Moros (IT), concejal de Deportes del ayuntamiento tafallés, explicaba que, en la ciudad deportiva, de momento permanecerán cerradas tanto las dos saunas como el gimnasio de clubes. “Tampoco se podrán usar las duchas interiores. El acceso a los vestuarios está limitado a cuatro personas pero únicamente para cambiarse de ropa”, indicó.

La pista de pádel sí que retomará su actividad pero la zona de las pistas deportivas se utilizará para el desarrollo de las actividades de los bonos con el objetivo de que los usuarios puedan mantener las distancias sociales requeridas por los protocolos sanitarios que marcan el desarrollo de este tipo de actividades de forma segura. Las piscinas de verano, por su parte, se abrirán el lunes 22 de junio. Lo harán con limitación de aforo y la obligatoriedad de reservar previamente, tanto en el turno de mañana como en el de tarde -la instalación cerrará una hora a mediodía para proceder a una desinfección-.

Para acceder a la ciudad deportiva, tanto al gimnasio como a la piscina cubierta también habrá que reservar. Las reservas se gestionarán a través de una aplicación que estará operativa en unos días. Mientras, se puede hacer llamando al 948704491. El acceso a la zona verde estará limitado a un máximo de 560 personas, mientras que en las piscinas exteriores el aforo será de 135 en la recreativa, 45 en la de nado y ocho en la de chapoteo.

El área de Deportes también ha reabierto esta semana el frontón Ereta que retoma la actividad, aunque con algunas limitaciones. Tal y como explicaba el concejal, se permite el juego de pelota en todas sus modalidades, el de bádminton y también el patinaje aunque con un aforo máximo de cuatro personas. Asimismo, el horario establecido de utilización es algo limitado debido a la escasez de personal con que se cuenta para atenderlo. Se abrirá los lunes, miércoles y sábados de 9 a 13 horas; y los martes, jueves y viernes, de 17 a 21 h. De momento, el horario será provisional y en función de la demanda de reservas y las posibilidades del área de deportes se irá ampliando.

POLIDEPORTIVO DEL CIP TAFALLA
Este martes se procedió también a la apertura de la pista de squash, en la que se permite el juego de uno contra uno pero manteniendo las distancias de seguridad y sin contacto físico. El horario, de momento, será el mismo que el del frontón Ereta. Asimismo, el departamento de Educación ha autorizado la apertura provisional del polideportivo del CIP Tafalla. Una decisión motivada por la clasificación del equipo de 2ª B del Club Tafatrans Vulcanizados Ruiz para la fase de ascenso que tendrá lugar a finales de julio. La plantilla, a la que se le han practicado pruebas PCR, entrenará en este lugar. “Esta apertura de la instalación está condicionada a las necesidades del departamento de Educación de cara al inicio del próximo curso por lo que no se considera una apertura definitiva”, concretó el concejal.

Por otro lado, el consistorio tafallés ha publicado en el portal de contratación el pliego de licitación para el cambio de hierba artificial del campo de fútbol municipal por un importe que asciende a 140.495,86 euros -IVA excluido-. La sustitución del verde viene motivada, según Moros, porque ya ha pasado tiempo suficiente como para cambiarlo. “El actual tiene casi catorce años y toca renovarlo ya que ha ido perdiendo sus propiedades”, explicó. Una vez completado todo el proceso administrativo de licitación y adjudicación el plazo de ejecución es de treinta días por lo que se espera que pueda estar listo el nuevo césped para septiembre.
Sheyla Muñoz, en Diario de Navarra

lunes, 15 de junio de 2020

LA IZQUIERDA CONTRA EL MITO DE SÍSIFO: POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL ROMPER LA HEGEMONÍA DE LA DERECHA EN GALICIA

En menos de un mes —el domingo 12 de julio— Galicia volverá a las urnas. Si todo va bien y un rebrote en la pandemia de la covid-19 no lo impide —es la primera comunidad que entrará en la nueva normalidad—, será la cuarta vez que la izquierda y el nacionalismo se enfrenten al mandato de Alberto Núñez Feijóo desde que el líder del PP gallego heredara la afinada maquinaria política de Manuel Fraga.

Las encuestas no alimentan la esperanza de quienes desean un cambio, si bien la insólita concurrencia de elementos tan impredecibles como una pandemia y una convocatoria en pleno verano complican las predicciones. Lo que sí sabemos es que en casi 40 años de autonomía y 10 elecciones al Parlamento la derecha sólo ha cedido el poder en una ocasión: durante los cuatro años de Gobierno de coalición entre el PSdeG-PSOE y el BNG (2005-2009). ¿Por qué a la izquierda —en su versión estatal y en su modalidad nacionalista— le resulta históricamente tan difícil alcanzar apoyo suficiente como para desbancar al PP de la Xunta de Galicia?

Sobre la respuesta a esta pregunta difieren las personas con las que ha hablado infoLibre. De un lado están los analistas políticos, que advierten de la existencia de motivos de fondo, así como los protagonistas de la única excepción a la regla, Emilio Pérez Touriño (PSdeG-PSOE) y Anxo Quintana (BNG), presidente y vicepresidente del Gobierno bipartito que gobernó Galicia entre 2005 y 2009 gracias a una coalición entre socialistas y nacionalistas que no logró tener continuidad. Del otro se encuentran los líderes de las tres candidaturas de izquierdas —Gonzalo Caballero (PSdeG-PSOE), Antón Gómez-Reino (Galicia en Común) y Ana Pontón (BNG)— que el 12 de julio intentarán superar esos obstáculos y que prefieren poner el acento en la posibilidad de poner fin a 12 años de mandato de Alberto Núñez Feijóo.

El profesor y analista político Manuel Martínez Barreiro ha sintetizado diez motivos que dan respuesta a esta cuestión. En primer lugar la falta de continuidad de los liderazgos —la candidata del BNG, Ana Pontón, es la única que repite en el campo político alternativo a la derecha—. En segundo lugar, que en la oposición pesa más la crítica que la propuesta y eso, en su opinión, hace “muy difícil mostrar políticas practicables. Al PP le resulta muy fácil construir el imaginario de una izquierda anti pero no a favor de algo”, precisa.

En tercer lugar Barreiro destaca la poca coordinación de la oposición. “Hay mucho llovizna, mucho tocar muchos temas, y falta acupuntura, atacar los centros de la mala gestión del PP”. La agenda se construye a partir de la actualidad pero estable “cinco o seis elementos centrales” reconocibles para los ciudadanos. “La oposición del PP al bipartido”, recuerda, “era sota, caballo y rey. Una agenda muy puntual centrada en los elementos de preocupación ciudadana o las debilidades del Gobierno.

En su opinión, otro de los defectos de la oposición es su obsesión con Feijóo. Un líder que “tiene muchas virtudes”, entre ellas “que es un cínico, es capaz de una cosa y su contraria”. “Encaja muy bien” los golpes e intentar acabar con el PP “haciendo jaque al rey en Galicia es más difícil. Los que le rodean son mucho más débiiles, pero la oposición no se centra en ellos”. Eso que, sostiene, “Feijóo es muy débil cuando tiene que defender a otros. Porque sólo trabaja para él”.

El quinto elemento que describe Barreiro y que juega en contra de una alternativa al PP es que la labor de oposición está muy parkamentarizada, “es muy institucional y está, por tanto, muy mediatizada. Depende mucho del eco en los medios y tiene escasa raíces sociales”. Tiene “poca instalación en sociedad civil gallega que no protesta . “Yo siempre digo que el PP siempre va a las elecciones en coalición, siempre aparecen actores de carácter social que le acompañan. Una gran coalición con múltiples entidades, desde presidentes de sociedades de caza y pesca a amas de casa, presidentes de clubes, etc. Esa capacidad que tiene de hacerse acompañar de modo casi natural no lo tiene las izquierda”, que sólo encuentra aliados en lo que él llamada “las organizaciones sociales de la protesta”. Y todo esto se produce en un terreno mediático“ terriblemente desigual: hay un sistema de medios muy progubernamental, muy despolitizado, poco plural. No se centra en los asuntos que pueden dar lugar a cambios políticos”.

Otro factor que juega a favor de la derecha es que en Galicia “la lógica bipartidista aún es muy consistente. En el sentido de que, frente a un partido de los grandes, el PP, se espera otro que cumpla una función tractora, en este caso el PSdeG-PSOE, que tenga una potencia de arrastre significativa y que sirva de soporte para construir una alternativa. Pero el PSOE está muy débil y “no funciona como fuerza tractora. Y los episodios de sorpasso del BNG o de En Marea no tuvieron continuidad. Sin esa fuerza tractora, la idea de una alternativa viable “no es creíble”.

En opinión de Barreiro, a esto se suma “la desatención de las peculiaridades políticas de Galicia” por parte del PSOE y de Unidas Podemos. “Aquí no hay hegemonía nacionalista pero sí un fuerte sentimiento diferencialista y eso lo hace distinto del sistema político del Estado”. Lo que la gente percibe en Galicia es el grado de galeguidade de los partidos y el PSOE y UP, ahora más por estar en el Gobierno central, más que fuerzas gallegas parecen fuerzas delegadas del gobierno con poca autonomía para proponer cosas aquí” o para “forzar cambios significativos en la política del Estado”.

El “dominio conservador”, prosigue, hace además que lasa narrativas de la izquierda están permanentemente en aggiornamento. No se quiere asustar”. La consecuencia es que, al final, “acaban bajando mucho el tono del relato” en busca de los electores moderados. Y eso “afecta muchísimo al PSOE aquí” porque le hace parecer más una fuerza de recambio que de cambio. “En las generales”, recuerda Barreiro, “Feijóo quedo muy debilitado, pero Gonzalo Caballero [el candidato socialista] siguió con un discurso muy tibio. Y ahí no puedes ganar. Ahí Feijóo lo hace mejor porque ofrece orden y continuidad”. El resultado es que “no hay un imaginario para una cambio político”.

La novena causa de la debilidad de la izquierda tiene que ver con la composición social de las organizaciones. “La izquierda en Galicia es poco popular, más patricia que plebeya. Son clases medias acomodadas. Y la gran expresión electoral de las clases más populares es el PP”-A la izquierda gallega le pasa como a los demócratas estadounidenses, a los que les cuesta llegar a gran arte de los ciudadanos.

Cuando Feijóo dice que “el PP es el que más se parece a Galicia”, hace “una apropiación de la idea de Galicia, pero en cierta manera es muy reconocible”. Y eso tiene que ver con algo a “lo que la izquierda no presta atención”, que es la relación entre militantes y votantes, explica. Esa ratio es siempre desfavorable a los partidos de izquierdas. “El PP tiene una estructura muy difusa: yo siempre digo que en las barras de los bares siempre hay uno del PP. Falta presencialidad en muchos espacios y eso te debilita cuando hay que movilizar opinión. La izquierda hace tiempo que está hiperactiva en las redes sociales, pero en otros dominios está en silencio”, lamenta.

En última instancia, incluye Barreiro, la izquierda acumula “un calendario de derrotas y de crisis demasiado abultado”. Y eso hace que, siempre que llegan las elecciones , “la gente que apoya el cambio está anímicamente en peores condiciones. Y eso te pone en desventaja: parece que Feijóo va a ganar, tienes interiorizado que será una derrota más y sales a salvar los muebles“. Dependiendo de la capacidad “de encandilar o no”, el “cuarto partido de la izquierda, la abstención, decide”. La gente no va a las urnas si “no ve utilidad en el voto”.

La consecuencia es que “la capacidad de acumular fuerzas se ve muy limitada. Hay desconfianza en la posibilidades de cambio y en los instrumentos de ese cambio”, que son los partidos. El BNG, señala, está todavía tratando de superar su crisis de hace ocho años. La izquierda rupturisita aún rezuma sus propias desavenencias internas y en el PSOE los problemas del pasado sigue en la memoria de todos. Mientras Feijóo apela constante al recuerdo de los expresidentes Albor y Fraga, el PSOE sólo se acuerda de Touriño “en los días de guardar”.

Arturo González, politólogo y director de Quadernas Consultoría, pone el énfasis en el diseño del modelo político y el hecho de que el voto alternativo al PP se presente dividido. Hay “un efecto puramente matemático” a la hora de “convertir los votos en escaños” al que se suma la sobrerrepresentación de las provincias de Lugo y Ourense , “en las que el voto de derecha tiene una mayor presencia”. El efecto combinado de estos factores significó que en las elecciones de 2012 cada diputado del PP costara 15.950 votos, recuerda, mientras que para cada escaño de Alternativa Galega de Esquerdas hicieron falta 22.233 votos.

“En momentos clave de resultados muy ajustados, esta división del voto y el efecto del sistema electoral pueden ser decisivos”, explica González. “Esto fue lo que sucedió en 2009 cuando el PP ganó por mayoría absoluta de escaños con el 46.7% de los votos” a pesar de haber obtenido 5.773 votos menos que la suma de BNG y PSOE (22.214 menos si incluimos a Esquerda Unida).

La división de la izquierda y el sistema electoral también tiene “efectos psicológicos” que tienden a generar más incertidumbre entre los votantes de izquierda y “desalientan su participación electoral”, señala el director de Quadernas Consultoría. “Los votantes de izquierda tienden a ser más críticos” con sus líderes que los de la derecha. “Como ejemplo, es suficiente comparar los efectos desmovilizadores para el electorado BNG que tenía la foto de Quintana en un bote con un empresario contra la incidencia cero que tenía la foto de Feijóo en un bote con Marcial Dorado para los votantes del PP”.

González tiene claro que la solución para la izquierda pasa por “dejar de dispararse en el pie, detener las disputas internas, concentrarse en su proyecto y dar tiempo para desarrollar los liderazgos. La evolución del BNG con Ana Pontón es un claro ejemplo de lo que sucede cuando hay continuidad de personas válidas. Independientemente de los resultados del 12 de julio, el PSdG tiene la oportunidad de hacer lo mismo con Gonzalo Caballero”, asegura.

Una vez que se sientan las bases de los partidos, el siguiente paso es poder construir y presentar “un proyecto compartido” entre las diversas fuerzas de la izquierda, con diferentes sensibilidades, pero “hablando claramente” de la posibilidad de un gobierno de coalición de izquierda, como una alternativa al gobierno de derecha, explica. “El votante de izquierda se moviliza más cuando cree que su voto será útil, cuando realmente cree que puede haber un cambio, y tanto los partidos como los votantes de izquierda saben que el cambio solo puede provenir de un gobierno de coalición”. Lo que no quieren es “un gobierno que está continuamente en conflicto interno, por lo que, en mi opinión, si los partidos de izquierda quieren llegar al poder, deben demostrar que tal coalición es posible en un clima de diálogo e intercambio de ideas”.

Los resultados de las generales confirman, a su juicio, la existencia de “un gran grupo de votantes de izquierda que pueden sumar más que los votantes de derecha”. En abril de 2019 hubo 139.034 más y el PSdeG superó al PP de Galicia por primera vez en una elección general. Los datos indican claramente que puede haber una mayoría de izquierda en Galicia; “el punto es poder movilizar a ese electorado de izquierda” destaca.

De los cambios y las transformaciones en el seno de es izquierda que no acaba de ser capaz de movilizar a sus votantes es un buen ejemplo Alexandra Fernández, exdiputada de En Marea que acaba de completar un viaje de ida y vuelta al BNG y cuyo nombre estará el 12 de julio en la candidatura nacionalista por Pontevedra.

Fernández, como buena candidata, niega las dificultades, pone el énfasis en las viabilidad de una derrota de Feijóo y tacha de “tópico” considerar el fracaso histórico de la izquierda política en Galicia. “Repasemos las últimas décadas: en 2005 tuvimos un gobierno progresista, en 2009 el BNG y el PSOE sumaron más votos que el PP que luego no se tradujeron en escaños, en las elecciones municipales vimos cómo el PP perdió todas las alcaldías de la sciudades” y, “más recientemente, en las elecciones generales, la suma de las fuerzas de centro izquierda y de izquierda claramente excedió la suma de las fuerzas de centro derecha y derecha”. Y concluye: “Es perfectamente factible que el 12 de julio Galicia vuelva a ser gobernada por la izquierda. No hay ningún atavismo que lo impida”.

Que el PP sólo gobierne Ourense en todas las ciudades gallegas le parece “un buen indicativo de la debilidad del PP”. A lo que ella suma la “capacidad de movilización” que observa en la sociedad gallega y que considera por encima de la que tiene lugar en otros lugares. En Galicia, sostiene, han tenido lugar “las manifestaciones más potentes en relación con la población” en defensa de asuntos como la sanidad pública, la clase trabajadora, el medio ambiente o el feminismo.

“Cuando uno viaja un poco y compara la diversidad y la fuerza de nuestro tejido social con el que hay en otras partes es fácil darse cuenta de que aquí somos sociológicamente mucho más de izquierdas que en otros lugares”, remacha la exdiputada de En Marea en el Congreso, que no señala algún error en el campo de la izquierda. Sólo juego sucio por parte del PP. Feijóo, acusa, se está apoyando en el control que tiene de los medios de comunicación, lo que altera las normas de competencia en igualdad y establece “un terreno de juego antidemocrático”.

“Parece claro que cuando el PP teme perder una elección recurre al dopaje de la manipulación de los medios. Todos recordamos”, rememora, “cómo para expulsar al bipartito” en 2009 llevó a cabo “una de las campañas más sucias, que se estudiará en las universidades por ser pionera en el uso de noticias falsas”. En la actualidad, subraya, “no hay nada más que mirar a la CRTVG, en la que sus trabajadores llevan dos años luchando por la existencia de medios públicos plurales”.

Pilar Cancela, diputada del PSdeG-PSOE en el Congreso, la única gallega en la Ejecutiva de Pedro Sánchez y durante mucho tiempo responsable de la gestora que gobernó el partido en Galicia en su etapa más crítica de los últimos años, pone el énfasis en la colaboración. “La izquierda necesita construir puentes y colaborar a nivel gallego, tal como ya lo hace a nivel municipal y provincial. De esta manera se establecerá un proyecto político alternativo, viable y confiable para una mayoría social que quiera un cambio. Si existe dicho diálogo, habrá un proyecto y, por lo tanto, el cambio deseado”, razona.

Cancela recuerda que la la derecha lleva gestionando políticas privaizadoras fracasadas desde los noventa. “No tiene respuestas a los nuevos retos, ni soluciones para las nuevos problemas”. Y pone el dedo en la llaga: “Cuando tuvimos proyectos sólidos alternativos, tuvimos cambio. Cuando ocurra de nuevo, ganaremos”. ¿Será ahora? “Este es el momento”, responde.

En su opinión, la posibilidad de un cambio depende de cuatro factores: diálogo entre las fuerzas de la izquierda, un proyecto compartido, trabajo conjunto en las instituciones y un esfuerzo colectivo para transmitir ese proyecto a la sociedad. “Si conseguimos hacerlos realidad, una nueva Galicia puede abrirse paso”. Feijóo se aprovecha de la ausencia de un proyecto común de la izquierda, sin que eso signifique ni uniformidad ni renuncia por parte de nadie, advierte. “La prioridad debe ser el interés común de la ciudadanía. Hablemos, pactemos, colaboremos y trabajemos juntos. “Galicia lo merece”, subraya.

Elba Maneiro, politóloga da Universidad de Santiago, tiene claro que el problema es de la izquierda. “Se resume en algo tan sencillo como la oferta política; no hay ninguna historia negra, ni ninguna leyenda negra sobre la edad o el mundo rural. Al final lo que ocurre es que la izquierda no es capaz de dar una oferta tan sólida como el PP”. Tan claro como eso.

Según Maneiro, que lleva tiempo analizando las elecciones en Galicia, mientras Feijóo fue capaz de ajustar el PP al “nuevo contexto gallego” y “adaptarlo”, los partidos políticos de izquierdas no supieron hacerlo. Y “no es lo mismo el electorado gallego de 2020 que el de 2010, o el de 2000”, advierte.

Lo que la izquierda tiene enfrente, explica, la versión gallega del PP, es un partido con “una estrategia de comunicación bestial, cuyo enraizamiento territorial es indiscutible” y con un trabajo “tremendo” a lo largo y ancho de Galicia. Un partido que, en su opinión, ha vivido sin tener que hacer frente a una verdadera oposición durante muchos años: el PSdeG pasó años gobernado por una gestora, el BNG viene del trauma de la ruptura de u asamblea de Amio (cuando Xosé Manuel Beiras abandonó sus filas) y la autodenominaba izquierda alternativa se ha desangrado en constantes peleas internas.

“Yo creo que el liderazgo en Galicia es clave”, afirma Maneiro. “Por un lado tenemos a un líder como Feijóo, capaz de presentarse como una figura transversal de la derecha”, y que a diferencia de lo que hace Casado es capaz de ocupar no sólo su espacio sino el centro político. Feijóo “no sólo tiene liderazgo sino que sale reforzado de situaciones como la crisis de la covid-19: es uno de los pocos líderes con poder institucional que sale reforzado de esta crisis”. Fue “capaz de transmitir seguridad a la ciudadanía en medio de la incertidumbre. Y de marcar esa línea de diferencia con el PP estatal, marcarse como líder autónomo”, como alguien “que trabaja para Galicia” y no para el PP de Casado.

Y es que, remarca, a menudo en Galicia, cuando se examina el comportamiento electoral, se pasa por algo la “identidad dual”. “Y el PP trabaja con eso: los gallegos se sienten gallegos” y por eso saben que “no se puede trasladar la imagen de España Suma”.

Del otro lado, en cambio, “tenemos una crónica falta de liderazgo. ¿Cuántos gallegos son capaces de identificar de forma clara a los líderes del PSdeG o de Galicia en Común?”, pregunta. Ana Pontón (BNG), reconoce, es más identificable, porque lleva más tiempo como jefa de filas de su formación. Pero aunque admite que en su primera campaña consiguió una apariencia “rompedora”, no comparte esa lo sea en realidad. “Ana Pontón, al final, es UPG dura”, afirma en referencia al partido que constituye el eje central del Bloque. “El hecho de que sea mujer y una cara nueva no significa que dentro del BNG suponga algo rupturista. Y en estos cuatro años perdió fuelle”, señala.

El ensayista y analista político Antón Baamonde cree que las municipales de 1999 marcan un punto de inflexión en la serie histórica de las elecciones en Galicia, cuando PSdeG y BNG pasaron a gobernar las ciudades. Desde hace 20 años hay una relativo equilibrio entre los dos espacios de derecha y de izquierda y el PP se impone, en su opinión, gracias al apoyo de una prensa totalmente conservadora” y al respaldo de todos los centros de poder. “No es un partido de régimen, pero se acerca”, asegura.

“Si lo reduzco a un solo argumento, el problema fundamental aquí es que no hay oferta. El liderazgo de la oposición es débil”, sentencia. Las maquinarias partidarias de la izquierda y del nacionalismo “son muy débiles, muy carentes de discurso y de liderazgo”. Y sus líderes, Caballero, Gomez-Reino y la propia Pontón, “no tienen ese sumatorio especial y capacidad de arrastre que tuvieron algunos de sus antecesores”.

Baamonde, como los demás analistas y políticos con los que ha hablado infoLibre, también se centra en lo que él llama el “pesimismo estructural”. El año pasado, después de las elecciones generales, “los datos apuntaban a que había partido“ pero “ahora la sensación es que Feijóo mejoró su posición, que salió bien de la pandemia”. Y eso desmoviliza los votos que hacen falta para sacar adelante una alternativa.

“Es una especie de nuevo mito de Sísifo: empujas la piedra hasta arriba y luego vuelve a caer”, señala con cierto pesar Alba Nogueira, catedrática de Derecho Administrativo de la Universidad de Santiago, convencida de que ni los socialistas y los nacionalistas han aprendido de los errores del pasado.

Nogueira cree que hay defectos de la izquierda y fortalezas de la derecha. “Algunas no muy presentables, como la perpetuación en el poder durante tantos años”. El PP tiene una capilaridad en la sociedad “muy potente” que va más allá del mundo político, que se extiende desde las asociaciones deportivas a las de de vecinos. Y hace un “uso absolutamente desacomplejado de los resortes de poder, incluidos los medios de comunicación”. Los públicos, bajo férreo control político, y los privados con más penetración social, cada vez más dependientes del erario público.

En el lado de la izquierda, Nogueira observa una falta de un proyecto autónomo para Galicia por parte del PSOE, con “un partido subalterno sin voz propia. Eso se nota, incluso en el peso que tienen en el Gobierno central”, donde están ausentes. El BNG también tiene muchos problemas: es un proyecto de subproyectos, de pancartas. Se agarra a movilizaciones sectoriales pero se percibe poco qué significa su nacionalismo. No se ve detrás un proyecto de país como en el PNV”.

La izquierda, en su opinión, desperdicia sus oportunidades. Lo hizo en el bipartito y lo hace en las ciudades, donde gobierna pero no es capaz de trasladar mensajes políticos identificables para un electorado distinto del PP. “Faltan banderas de enganche: una fuerza política, para ganar, tiene que tener un mensaje mínimamente transversal y fácilmente identificable”, pero “no la suma de mensajes para 50 colectivos distintos”.

Nogueira cree que en su día En Marea, cuando irrumpió en la escena política gallega, sí fue capaz de construir “dos o tres mensajes” reconocibles para segmentos amplios de la población “Y eso falta ahora“, lamenta. Como también “una cultura de saber valorizar los momentos de Gobierno que tuvieron”.

Mientras tanto, Feijóo consigue hacer políticas “muy de derechas” mientras vende el PP como “un partido de amplio espectro, que puede dar satisfacción a una derecha moderada. Se le regalaron fotos con demasiado facilidad”, reprocha.

De todos los consultados, Nogueira es quizá quien menos importancia da a los liderazgos en la debilidad de la izquierda. “No necesariamente se necesitan perfiles muy carismáticos. Es más un problema de proyectos políticos poco perfilados”. Pensados para “una Galicia que ya no es” —en esto coincide con Elba Maneiro— y “demasiado en negro”. Cuando los proyectos son muy negativos respecto a la imagen del país contrastan con lo que la gente ve. Pintar una imagen muy negra es poco rehíle, tienes que construir una oferta en positivo”.

El socialista Emilio Pérez Touriño, presidente de Galicias entre 2005 y 2009, enfatiza que a pesar de la imagen conservadora que tiene Galicia siempre ha retenido un electorado “casi” partido por la mitad. Por eso, cuando se le pregunta por el 12 de julio, dice con rotundidad: “Sí se puede. Hay dos elecciones en 2005 y 2009 en las que la suma de votos socialistas y nacionalistas superó el PP. No es imposible”.

Touriño, sin embargo, reconoce una dificultad de fondo, un cierto pecado original. “Hay un partido conservador afincado en el regionalismo galleguismo que siempre ha aglutinado el centroderecha” con resultados que nunca han estado por debajo del 45%. Un partido, subraya, “que nace en clave de Galicia, de base y raíz gallega. Y muy asentado en el conjunto del territorio gallego”. El PSdeG, en cambio, nace desde la organización estatal y funciona como una federación subordinada.

A ese problema hay que añadir que en Galicia “necesariamente la alternativa siempre tiene dos patas. Por definición son dos: un alma socialdemócrata, galleguista, y otra soberanista, y de ruptura democrática”. Y cuando tienen que juntarse “tienen un problema de confiabilidad”. Una oferta capaz de “concitar el apoyo mayoritario de la ciudadania”, remarca,, necesita de “esas dos almas”. Que ahora, además, son tres, con la presencia de lo que representa Galicia en Común. Cuando el PSOE no entiende eso, advierte Touriño, y pretende navegar en solitario, “le va incluso peor”.

A diferencia de lo que ocurre en Cataluña y el País Vasco, en Galicia la pata nacionalista “nunca fue capaz de liderar la alternativa” al PP. “Lo cual”, en opinión de Touriño, “tendría que hacer que el nacionalismo, más allá de contentarse con los resultados, se reformara”. Del otro lado, la pata socialista, el problema es “ofrecer confiabilidad”. Y para eso el PSdeG “tiene que ser capaz de ofrecer un proyecto de gobierno en clave de país, con un liderazgo muy potente que otorgue confianza, y una base gallegusita muy importante. No puede aparecer”, subraya el ultimo presidente socialista de la Xunta, “como un partido dependiente”, porque en las elecciones autonómica lo que se elige es “el mejor Gobierno para Galicia”.

Cuando no se dan esas circunstancias, reconoce Touriño, hay dificultades era una alternativa. Que crecen si encima hay un tercer actor (Galicia en Común), “más salsas en el condimento”. Eso, ironiza, “va a beneficio de la pluralidad, que celebramos mucho en la izquierda, pero claramente también en beneficio de la derecha y de su continuidad en el poder”.

Anxo Quintana, el que fuera civepresidente con Touriño y cabeza visible de la pata nacionalista de aquel Gobierno, reconoce el mérito del PP: “El que te gana es porque la voluntad democrática de los gallegos así lo decide. Es una alternativa política que desde mi punto de vista es tremendamente nociva para el país, pero esa es mi opinión y por lo visto no es la opinión de la mayoría”, reconoce.

Pero también es cierto, añade, que el PP en Galicia “tuvo la habilidad de representar un ámbito ideológico y político más amplio del que tradicionalmente representa el PP en España”. Y eso le da la posibilidad de “dirigirse a un electorado más amplio, la oportunidad de recibir el apoyo de más gente. Hábilmente”, sí, pero “yo creo que a veces falsariamente”.

Quintana lamenta que “la invisibilidad política de Galicia” haga “que ni siquiera nos demos cuenta de que el marco político es diferente al del resto del Estado”, porque no se define sólo en los ámbitos de izquierda y derecha: “en Galicia existe un ámbito político que es el del nacionalismo, que no se puede describir únicamente como derecha e izquierda, independientemente de que el nacionalismo gallego sea progresista e inequívocamente de izquierdas”.

“A veces el propio nacionalismo no se lo cree lo suficiente”, concede el exvicepresidente. “Y eso le imposibilidad competir con el PP en determinados ámbitos sociales en los que, aunque parezca mentira, el nacionalismo puede y debe competir”. Sin cambiar en “términos ideológicos su divisa a la izquierda”, pero sí ejerciéndola “desde una perspectiva transversal. La clave está ahí, independientemente de los éxitos del PP,”, enfatiza.

Quintana recuerda que cualquier que conoce bien Galicia sabe que “hay una disfunción muy clara. El comportamiento social y política no es el de una sociedad ultraderechizada”. No es posible explicar así las mayorías absolutas del PP. Lo que pasa es realidad, subraya, es que “no hay un abanico político que permita dar representatividad a la realidad social que Galicia tiene. No fuimos capaces de hacerlo” y la consecuencia es que “hay una distorsión entre los resultados electorales y las características reales de la sociedad. Nos estamos equivocando nosotros mismos”, remarca.

Forzados a creer en el cambio, los candidatos del PSdeG-PSOE, BNG y Galicia en Común, sólo visualizan razones para que, esta vez sí, por primera vez en quince años, la izquierda recupere la Xunta. El socialista Gonzalo Caballero se aferra a los resultados electorales del año pasado, que “reflejan una mayoría de progreso clarísima. En abril ganamos por primera vez en la historia en unas generales”. “El escenario es distinto”.

Algo que, en su opinión, y gracias a la gran participación de aquella convocatoria, ofrece “una foto de la Galicia actual” en la que sigue habiendo “una mayoría progresista”. Un retrato que o muta acorto plazo, ni siquiera por na crisis como la pandemia. El reto, subraya, “es movilizar al electorado en unas elecciones en las que puede haber una caída en la participación y no sabemos cómo eso puede afectar” al resultado. “Habrá menos participación, pero el electorado dede derechas también se va a quedar en casa”, aventura.

Ana Pontón, la candidata del BNG, la única de los tres que repite y también la única mujer, se muestra también “convencida” de las posibilidades de cambio. Tiene datos demoscópicos, asegura, de que seis de cada diez gallegos lo quieren, si bien siete de cada diez no lo creen posible. He ahí el problema: convencer a los electores que quieren cambio de que es posible. Y que no se queden en casa.

La aspirante nacionalista, igual que sus compañeros en el campo de la izquierda, destaca las señales que alimentan la esperanza. “Si contamos votos, hay varios procesos electorales en los que las fuerzas nacionalistas y de izquierdas sumamos más en apoyo popular que la derecha”. “Pero no podemos negar la implantación territorial, social, económica y mediática” del PP, reconoce. “Tenemos que ser capaces de tener una mayor conexión con la sociedad y aglutinar cada vez a mas sectores”, pero Pontón sostiene que “una parte muy importante del crecimiento del BNG” en los últimos años ya es el resultado de haber ensanchado su “campo social formulando una propuesta para dirigirnos a una mayoría social”.
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En su opinión, el escenario del 12 de julio “es mucho más abierto de lo que la derecha quiere hacer creer. Hay una campaña soterrada” cuya “gran baza no es reilusionar”a los suyos “sino desmovilizar al electorado que puede votar izquierda y nacionalismo en Galicia. Eso es lo que tenemos que combatir, el discurso instalado” en la desmovilización.

Antón Gómez-Reino, el candidato de Galicia en Común —la marca gallega de Unidas Podemos—, denuncia también “un relato muy instalado por parte de la derecha acerca de su invencibilidad” que se contradice con el poder municipal y con los últimos resultados electorales. Si la izquierda pierde, asegura, es “porque el voto progresista no se moviliza. Hay que insistir en eso”, remarca.

De ahí que, para Gómez-Reino, igual que para los otros candidatos de la izquierda, sea “fundamental que la gente visualice el gobierno posible. Así se lo estoy trasladando a PSdeG y BNG. La gente quiere ver una alternativa, no tres candidatos. Que tenemos un proyecto para Galicia”. El aspirante de Galicia en Común recuerda que tampoco parecía posible ganar a Fraga y ocurrió. “Hay una posibilidad real de cambio. Y una voluntad explicita de construir una gobierno alternativo”.

Fernando Varela, en infolibre.es