jueves, 21 de septiembre de 2017

UNA EXPOSICIÓN RECOGE DOS MIL AÑOS DE DOCUMENTOS NAVARROS SOBRE EL EUSKARA

El Archivo Real y General de Nafarroa acoge hasta fin de año la exposición ‘Navarrorum. Dos mil años de documentos navarros sobre el Euskera’, muestra documental que refleja la presencia de esta lengua desde la Antigüedad romana hasta el siglo XIX. Para ello, se han seleccionado 36 piezas por su valor testimonial.
Comisariada por el historiador, sociólogo y archivero Peio J. Monteano, se celebra cuando se cumplen 850 años del documento suscrito por el rey Sancho VI el Sabio, en el que se denomina al euskara ‘lengua navarrorum’, es decir, la lengua de los navarros.
Según señala el Gobierno de Nafarroa en una nota, los documentos se muestran agrupados en seis bloques temáticos que responden a la propia evolución de los testimonios históricos sobre la lengua: un primer periodo –la Antigüedad romana y los llamados ‘siglos oscuros’– en el que el euskara apenas deja su huella en textos escritos en otras lenguas; una segunda etapa, en la que los textos la nombran como la lengua de los iruindarras, primero, y de los navarros, después; un tercer momento en el que el euskara se escribe; y un cuarto, en el que se comienzan a imprimir libros en esta lengua. El retroceso geográfico y social que se inicia en el siglo XVII conforma el quinto bloque. Finalmente, una serie de documentos muestran cómo ya en los siglos XVIII y XIX, el euskara se ve atrapado entre la razón ilustrada y el sentimiento romántico.
Cada bloque temático se introduce con un breve audiovisual que contextualiza los documentos en su momento histórico y cultural. Los documentos se muestran en reproducciones paneladas a gran tamaño, con su transcripción y breve explicación en cuatro idiomas: euskara, castellano, francés e inglés. Los originales de algunos de ellos, como la estela de Lerga, del siglo II, el cartulario de Leire del XII o la biblia de Leizarraga, se exponen también en vitrinas. A través de este patrimonio documental, ‘Navarrorum’ afronta el reto de mostrar mediante documentos escritos la trayectoria histórica de una lengua que, durante casi milenio y medio, no se escribió.
Gran parte de los documentos que se exhiben en esta muestra procede del propio Archivo Real y General de Nafarroa, así como de otros centros documentales dependientes del Gobierno de Nafarroa –como el Museo de Nafarroa o la Biblioteca General de Nafarroa– y otras entidades de la comunidad como la Biblioteca de Capuchinos, Biblioteca de la Universidad del Opus, Archivo de la Catedral de Iruñea, Archivo Diocesano de Iruñea, Casa-Museo de Gayarre, la fundación Caja Navarra o el Archivo Municipal de Iruñea. Asimismo, se exhiben piezas procedentes de centros archivísticos de Madrid, Santiago de Compostela, Compostela, Bilbao, París, Oxford, Chicago (USA) y Tombouctou.
Esta muestra pretende facilitar una explicación histórica para contextualizar la situación actual de esta lengua. Se trata, sobre todo, de resaltar su valor cultural. En este sentido ‘Navarrorum’ también pretende realizar un reconocimiento público al euskara como patrimonio cultural, y poner en valor su conservación y promoción.
La exposición está organizada por el Servicio de Archivos y Patrimonio Documental y ha contado con la colaboración de Euskarabidea, que ha realizado los contenidos audiovisuales con el objetivo de garantizar la conservación del material documental más allá de la duración de la muestra. De esta manera se incide en la difusión del patrimonio cultural de Nafarroa, uno de los cometidos fundamentales de la Dirección General de Cultura.
Las visitas podrán realizarse hasta el 31 de diciembre, todas las mañanas, en horario de 10:00 a 14:00, y por la tarde, de 17:00 a 20:00 horas. A partir de enero de 2018, la exposición iniciará un recorrido por las principales localidades navarras, y continuará por lugares donde la lengua ha tenido presencia a lo largo de la historia.
La información relativa a la exposición se actualizará puntualmente en la página web tanto en castellano como en euskara.
naiz.eus

ESPAÑA, UNA MEDITACIÓN POLÍTICA: CATALUÑA

En 1983, José Luis L. Aranguren (1909-96) publicaba un libro con el título que encabeza este artículo. Estimo que puede resultar de interés volver a la reflexión de este pensador, aún en gran medida válida para el tiempo actual, pues se echan en falta voces y plumas de la categoría humana e intelectual de Aranguren para iluminar esta hora de incertidumbres que vivimos. Quisiera centrarme en el capítulo del libro dedicado a "Cataluña y España" por resultar muy oportuno de recordar en este momento histórico.
Lo primero que Aranguren señala, desde la comprensión y admiración por la cultura y forma de vida catalanas, es el "desencanto de Cataluña" que hoy resulta casi irreconciliable desencuentro. Para resolverlo, a su parecer, había que partir y era necesaria la "autocrítica" por ambas partes. Una parte para entender y asumir que históricamente España nunca ha sido una nación sino una monarquía asentada sobre nacionalidades diversas, ni tampoco un estado sino más bien un imperio. Y la otra parte para aceptar que su ser nacional y sobre todo su lengua, que además se hallaba entonces, según él, en un cierto estancamiento literario y creativo coloquial, no eran compartidas por un sector importante de la población catalana, particularmente la originaria de la masiva inmigración de toda la península acaecida a lo largo del siglo XX.
La primera autocrítica, creo, sigue siendo muy razonable pues, tras décadas de Estado de las autonomías, la "multinacionalidad" de España (ahora decimos "plurinacionalidad") debería estar asumida por gran parte de la ciudadanía y por la mayoría de los partidos políticos estatales. La segunda autocrítica resulta más difícil de valorar actualmente ya que, si nos atenemos a la lengua, es evidente su uso extendido y normalizado en la población y en todos los ámbitos de la vida social y cultural. Y en cuanto al ser nacional, existe una suficiente —para muchos no la suficiente— mayoría política partidaria de, al menos, celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña y en ello no hay diferencias por el origen o nacimiento.
Volviendo al idioma, Aranguren hace un alegato a favor de toda lengua, por minoritaria que sea, como "genuina e irreductible perspectiva sobre la realidad y, todavía más, creadora de realidad. La lengua tiene que ser defendida y liberada, sí, pero lejos de todo proteccionismo conservacionista, ha de ser también ilustrada creadoramente por los propios catalanohablantes". No obvia el problema político de disponer de un Estado o no para defender mejor un idioma, pero el papel que él quiere encarnar es el de intelectual y lograr la organización de un Estado que promueva la cultura, lo cual es tarea de todos, españoles y catalanes, "interculturalmente", en diálogo. El objetivo sería alcanzar una síntesis entre el reconocimiento pleno de la cultura catalana y las formulaciones correspondientes en el plano político.
En cualquier caso, Aranguren apuesta por bases más culturales que políticas para repensar la nacionalidad catalana, para inventar culturalmente una nueva forma de existencia colectiva, la cual podría cerrarse sobre sí misma o bien abrirse a España y a Europa. Fiel a su pensamiento, también anima a la "heterodoxia" en el catalanismo y, con todo ello, formula su propuesta de una "nueva catalanidad" que envuelva en su proyecto futuro a "unos y otros catalanes". Esta llamada al entendimiento mutuo puede sonar casi profético desde el presente aunque no sé si ahora mismo es posible llegar a él y en qué términos pero opino, como Aranguren, que sería lo más conveniente para la convivencia. Como obstáculo —aunque sea sobre el caso vasco pero igualmente aplicable al catalán— denuncia el "juridicismo" o "interpretación" interesada y particular de la Constitución que sirve de parapeto para ocultar la tendencia a no hacer nada o "noluntad" de algunos dirigentes, a dejar que la situación degenere y se "pudra" hasta el "abandonismo", tal como, en los conflictos internacionales, "no-hacía y terminaba por hacer, demasiado tarde y de la peor manera posible, Franco" o "tendía a no-hacer el Gobierno de UCD, heredero legítimo, sin ruptura, de aquél".
Por último, su reflexión va más allá de la coyuntura y propone emprender una tarea de desmitificación cultural del viejo concepto de "nacionalismo". Por un lado, los nacionalistas, en este caso catalanes (él se refería a los vascos), habrían de renunciar o posponer su "sueño de una independencia imposible" y por otro, los nacionalistas españoles, en una Estado cada vez más sometido y colonizado económicamente, no deberían aferrarse a esa ficción de la "unidad nacional", en realidad plurinacional. Aunque afirme sin dudar que "la época de los nacionalismos toca a su fin", no sabía bien si sería en favor de grandes "comunidades" concretas, autónomas, democráticas y supranacionales, que en su opinión sería lo deseable, o bien de grandes "imperialismos", como era de temer. Considero que hoy todo es más complejo y si, por un lado, existe una legítima reivindicación nacional, que nunca ha desaparecido, como seña de identidad de los pueblos, por otro se han exacerbado nacionalismos de nuevo cuño fanáticos, totalitarios e imperialistas como el yihadismo, además de renacer ideologías populistas diversas, que están dominando a veces peligrosamente el escenario internacional.
Para él, la organización probable del mundo, si era realmente democrática, habría de ser supranacional pero de "naciones" en un sentido pre-nacionalista de la palabra. Así, frente a la "obsolescencia" del "nacionalismo político" que él auguraba, su fórmula es la "nación" arraigada en una cultura y lengua propias, no estancadas sino en continua renovación. Se refería así a una "revolución cultural" mediante las estructuras elementales de la vida cotidiana de esa "nación" con minúscula.

Mikel Aranburu Zudaire, en infolibre.es

miércoles, 20 de septiembre de 2017

YA ESTÁN EN EL BASURERO DE LA HISTORIA

Quien gobierna un país si no es buena persona debe ser al menos competente y para ello debe conocer ese país, empezando por la historia. En el Reino de España la historia, siempre una interpretación interesada de un modo u otro, es puro mito, empezando por esos míticos “quinientos años de existencia, coexistencia y concordia etc” y se olvida y oculta interesadamente la más reciente.
En 1951 tuvo lugar en Barcelona la primera disidencia al régimen de Franco tras la guerra, la huelga de tranvías. Durante días los ciudadanos se desplazaron a sus trabajos y ocupaciones a pie y los tranvías permanecieron vacíos, el motivo fue que el Gobierno subió el precio del billete en esa ciudad y, en cambio, conservó el precio en Madrid. No fue una reivindicación de tipo sindical sino cívica ante una discriminación centralista y fue tan pacífica como firme, el gobernador civil envió a la Guardia Civil que provocó muertes y el conflicto finalizó con la destitución del gobernador y el alcalde y la anulación de la subida del billete.
Eso lo ignora este Gobierno salido de una cueva de parásitos del estado, ignora y desprecia a Catalunya. El gobierno no está sólo, es cierto, con él está ese núcleo de poder de la corte en que se entremezclan rinconetes, cortadillos y todo tipo de pillos que chupan del estado la riqueza que creamos los demás. Un núcleo que se ha ido endureciendo en los últimos diez años y del que son portavoces acérrimos los medios de comunicación madrileños. Con esa corte madrileña codiciosa y enloquecida que jalea al Gobierno es imposible el diálogo, es una realidad que hay que asumir.
Pero hace mucho tiempo que Rajoy no es reconocido como presidente de un gobierno suyo por la gran mayoría de los catalanes y sin autoridad moral no se puede gobernar en democracia, por mucha ley que se invoque. También Franco tenía leyes, jueces y fiscales, las leyes no tienen valor por si mismas, su fuerza nace o del poder militar o de la autoridad moral que le confiere la ciudadanía. Y en Catalunya la ciudadanía hace tiempo que no le reconoce poder moral al Tribunal Constitucional ni a las leyes de este estado.
Ante esa situación Rajoy, desesperado, ha hecho visible al mundo su impotencia política y su cultura antidemocrática ocupando Catalunya con policía militarizada y deteniendo ciudadanos. Demostró que el único control que tiene sobre la ciudadanía de ese territorio es por la fuerza. Tras la apropiación que hizo este gobierno de las instituciones del estado, empezando por la Justicia, y tras la utilización ahora de la policía contra la ciudadanía, cuando debería protegerla, el estado español y sus instituciones ya no son reconocidas por la ciudadanía catalana. Sólo cabe avanzar en la ocupación policial y militar.
El President Puigdemont en una entrevista en TV3 hace unos días, ante la forma en que el Gobierno condujo este conflicto, ya no reconocía como interlocutor a Mariano Rajoy para un diálogo político, ahora le corresponde hacer lo mismo a los representantes de los partidos que se consideren democráticos, que no acepten que la política es la utilización partidista del estado contra la población. Era evidente que la estrategia del Partido Popular de utilizar a Catalunya como un instrumento de agitación españolista en beneficio propio comprometía el sistema político español y al mismo estado, sólo la ignorancia supina de la corte y el menosprecio a Catalunya podía explicar que los demás partidos no comprendiesen que ése era un camino fatal. ¿Qué hará ahora el PSOE? ¿Y el PNV?
Como en la huelga de tranvías de 1951 el nervio y la resistencia cívica de la sociedad catalana venció a la fuerza bruta de los militares que habían vencido antes por las armas. Nuevamente un gobierno ha enviado armas y policía militarizada y esta vez sí es verdad que son verdaderas fuerzas de ocupación, el incivismo cavernario de la corte no comprende hasta que punto esas armas son una ofensa a la pacífica sociedad catalana. También esta vez ese gobierno será derrotado por la resistencia pacífica ciudadana. Ya lo está, ha cruzado el límite de la cordura y está enloquecido. Rajoy y ese partido corrupto hasta lo inimaginable ya están en el basurero de la historia.
Mientras, ¿cuántas horas o días esperará la Unión Europea para proteger los derechos civiles de la ciudadanía catalana que garantiza la Constitución Europea? ¿Caben las ocupaciones militares en esta Europa?

Suso del Toro, en ara.cat

LA AMENAZA A LA DEMOCRACIA: LA VUELTA AL FRANQUISMO

Dos hechos que han ocurrido en las últimas semanas muestran el grado de derechización que se ha alcanzado en las instituciones políticas y mediáticas españolas en estos años de gobierno Rajoy. Uno de estos hechos, que ha pasado casi desapercibido, es el otorgamiento por la Editorial Espasa del premio que lleva su nombre a Stanley G. Payne por su libro En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras, que es una defensa del régimen dictatorial que existió en España desde 1939 hasta 1978, considerando al general Franco, que lo lideró, como (y lo cito textualmente) “el mayor modernizador de su país y el líder que alcanzó mayor éxito de todos los aspirantes a las dictaduras de desarrollo del siglo XX”. El libro es una defensa del golpe militar de 1936 y del régimen dictatorial español existente en este país.
Su autor, Stanley G. Payne, es profesor emérito de la Universidad de Wisconsin-Madison, en EEUU, donde dirige la Cátedra Vicens Vives, y pertenece a la categoría de hispanistas anglosajones próximos a las derechas españolas. Gran defensor de la manera cómo se hizo la transición en España de la dictadura a la democracia, considerándola como modélica, es contrario a la re-evaluación de tal proceso que están haciendo las nuevas izquierdas, como Unidos Podemos, En Comú Podem y En Marea, a las que considera como nefastas, como define también a las fuerzas republicanas de los años treinta, cuyas acciones, según él, hicieron necesario el golpe militar de los “nacionales” (el entrecomillado es mío). En realidad, Stanley G. Payne ha alertado a la sociedad española de una posible alianza del PSOE con Unidos Podemos, que reproduciría el Frente Popular que él abomina. La última ocasión en la que repitió este comentario fue nada menos que en el Centro de Estudios de la Defensa Nacional del Ministerio de Defensa del Estado español.
Dicho personaje ha recibido múltiples galardones del establishment español, habiendo sido elegido miembro de la Real Academia de Historia y de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de España, receptor de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, y nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad Rey Juan Carlos. Es un académico del establishment conservador, cuyas opiniones y discursos resuenan y son aplaudidos por las derechas españolas, que en el panorama europeo son equivalentes a las ultraderechas. No me imagino que un libro semejante que hablara positivamente (tal como Payne hace de Franco) de Hitler, de Mussolini o incluso del mariscal Pétain recibiera tal reconocimiento en Alemania, en Italia o en Francia respectivamente, países que sufrieron dictaduras fascistas o nazis semejantes a la que sufrió España.
Pero en España no solo es posible, sino que es frecuente. En este aspecto, es importante también conocer qué es la Editorial Planeta, creada por el Sr. José Manuel Lara Hernández, que luchó en la llamada Guerra Civil en el lado golpista como capitán de la Legión, a la que se pasó tras conocer al famoso (por su crueldad) general Yagüe. Participó activamente en la represión política franquista cuando los militares ocuparon Barcelona, y fue, más tarde, jefe del sindicato fascista vertical de Artes Gráficas. En 1949 fundó la Editorial Planeta, convirtiéndose, como resultado de su entramado con el Estado, en una de las casas editoriales más importantes de España. Fue más tarde nombrado Marqués del Pedroso de Lara. Su hijo, José Manuel Lara Bosch, heredero de una de las editoriales más grandes (con unos ingresos anuales de 1.600 millones de euros) de España (y del mundo), expandió sus negocios a los medios de información, llegando a presidir la corporación Atresmedia (a la que pertenecen, entre otras, Antena 3, La Sexta, Onda Cero, Europa FM y Melodía FM). El Grupo Planeta es también el mayor accionista del diario de ultraderecha La Razón. Su gran poder mediático explica la docilidad hacia tal figura por parte del establishment político, lo cual explica sus muchos honores recibidos de autoridades públicas, incluyendo la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes del Ministerio de Cultura del Estado español, la Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid de la Sra. Esperanza Aguirre, el título de hijo adoptivo de Sevilla, y la Cruz de Sant Jordi, máxima condecoración de la Generalitat de Catalunya, y un largo etcétera. Sus relaciones fueron siempre cordiales con los principales partidos políticos gobernantes, primordialmente con las derechas del PP y Convergència, pero también con el PSOE.
Pero la burguesía representada por el Sr. Lara ha estado muy inquieta con el surgimiento de la nueva izquierda, que parece más difícil de domar. De ahí el galardón a Payne, en un intento de reforzar “la cultura franquista” todavía hegemónica en las estructuras de poder en este país. Tal burguesía parece estar alarmada, pues en la promoción de la elección del libro de Payne, el jurado del Premio Espasa subraya que tal libro provoca y desmonta los mitos y leyendas negras existentes en España sobre la Guerra Civil y sobre Franco, como si dicha visión favorable a la dictadura fuera minoritaria (casi prohibida) en España, habiendo sido reemplazada por una visión republicana, “roja” y “separatista”, que supuestamente, y según Payne, domina el mundo intelectual del país. En realidad su visión de España y de su historia, lejos de ser prohibida, es la hegemónica en gran parte de los aparatos del Estado y del establishment político y mediático del país. La transición no significó una ruptura con el Estado franquista, sino una adaptación y una apertura de este para legitimarse como Estado democrático, pero conservando y reproduciendo grandes elementos de la cultura franquista que continúan siendo hegemónicos en el país. La España uninacional, centrada en un Estado radial, es la dominante en los aparatos del Estado, y lo que está ocurriendo en España estos días es un ejemplo de ello, lo cual me lleva al segundo hecho ocurrido esta semana.
Pero antes quisiera subrayar que la evidencia existente muestra claramente que Franco tuvo poco de modernizador. Una persona profundamente conservadora y reaccionaria, cruel en extremo (según el profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia en Nueva York, experto en el fascismo europeo, por cada asesinato que cometió el régimen de Mussolini, el régimen de Franco cometió 10.000), responsable del enorme retraso político, cultural y económico del país, es lo opuesto a modernizador. Solo dos datos muestran la falacia de ese argumento. Cuando ocurrió el golpe militar, España e Italia tenían el mismo PIB per cápita. Cuando la dictadura terminó, el PIB per cápita en España era solo el 64% del PIB de Italia. Y el 68% de la población adulta tenía menos de seis años de educación.

La represión que está ocurriendo en Catalunya
El Estado central, cuyo Jefe de Estado nunca ha hecho una declaración en contra de tal general (ni la hará), ni en contra de la dictadura (que tampoco hará), y cuyo partido gobernante, fundado por un ministro de Franco, nunca ha denunciado explícitamente aquel régimen, está hoy reprimiendo por la fuerza, con una enorme agresividad y falta de sensibilidad democrática (característica del franquismo), reuniones, discursos, material escrito, revistas y muchos otros actos, lo cual sería impensable en cualquier país democrático. Aquí y ahora, en Catalunya, bajo este régimen considerado democrático, ha reaparecido una represión política que (para aquellos que vivimos aquel horror y luchamos contra él) recuerda la dictadura intentando crear miedo entre la población con campañas masivas de intimidación, y saltándose leyes del mismo Estado, como bien ha denunciado el fiscal y magistrado emérito del Tribunal Supremo, el Sr. José Antonio Martín Pallín. El hecho de que los partidos independentistas que gobiernan la Generalitat se hayan saltado las leyes, violando el propio Estatut de Catalunya (como he denunciado en otros artículos), no justifica que el Estado central también lo esté haciendo.
Tal represión es para defender una visión de España, repito, uninacional, jerárquica, escasamente democrática, con un escaso compromiso con los derechos políticos, sociales y culturales de los ciudadanos del país, oprimiéndose a aquellos que tienen una visión distinta de España, definiéndolos como anti-España, tal como aquella dictadura hizo, dirigida por los llamados “nacionales”. Ello exige, de todas las fuerzas democráticas, una movilización para denunciar la represión franquista y también para resolver las causas que están creando una enorme tensión entre los distintos pueblos y naciones de España, lo que dificulta, entre otros temas, la resolución del enorme problema social en el que vive el país, en el que la mayoría de los jóvenes que desean trabajar no pueden encontrarlo, y donde casi el 40% de las familias monoparentales apenas llegan a fin de mes. Este es el mayor problema que tiene el país, y que está siendo ignorado, cuando no ocultado, por aquellos que han sido responsables, a los dos lados del Ebro, de la enorme crisis social, escondiéndose ahora detrás de las banderas, como frecuentemente ha ocurrido en la historia de este país.

Los herederos del franquismo están ocupando Catalunya
Dicha represión es la máxima expresión del predominio de la cultura y prácticas franquistas que ha mostrado el gobierno Rajoy hacia las sucesivas demandas expresadas democráticamente por el gobierno catalán, pidiendo que se reconozca la personalidad e identidad de Catalunya dentro del Estado español, siendo el último caso el Estatut del año 2006 impulsado por el gobierno Maragall (una alianza de un partido socialista, un partido comunista, un partido verde y un partido independentista de izquierdas). Aquel Estatut no pidió la escisión, sino el reconocimiento de la identidad de Catalunya después de haber sido aprobado por el Parlament catalán, por las Cortes Españolas y por el pueblo catalán en un referéndum, el cual fue vetado (en algunos de sus elementos esenciales) por el Tribunal Constitucional, que ha sido en gran parte un instrumento conservador, hegemonizado por el PP.
Y es de ahí de donde se genera una movilización de miles de personas en Catalunya que se consideraban españolas, y que han dejado de sentirse como tales, haciéndose favorables a las tesis secesionistas. Es a partir de entonces que grandes multitudes de catalanes salen cada año el día de la Diada a la calle. La enorme rigidez del gobierno Rajoy ha sido el mayor factor para que el independentismo se haya doblado; y a no ser que haya cambios, pasará a ser mayoritario en Catalunya. Esta es la raíz del problema, que no puede resolverse a través de la represión, a la que debemos oponernos y debe ser denunciada, pues la victoria a través de la represión es lo peor que puede ocurrir, tanto en Catalunya como en España. Ni que decir tiene que parte del problema es que los partidos independentistas en Catalunya están intentando instrumentalizar este enfado popular actuando de una manera claramente denunciable (como he escrito en muchos artículos, tales como “Cómo el tema nacional y el tema social se relacionan en Catalunya”, Público, 15.09.17 y “La desunión de las izquierdas: un mayor obstáculo para resolver la gran crisis social en Catalunya”. Público, 06.09.17). Pero la mayor causa de las tensiones es el gobierno Rajoy.

Esto no puede continuar así: los partidos y movimientos democráticos deben movilizarse
Esta situación es intolerable, pues condena al país a estar batallando sobre temas nacionales, olvidando el mayor tema social, lo que se traduce en el aumento del deterioro de la calidad de vida y el bienestar. De ahí que algo debe hacerse, y rápido, y lo primero es terminar la represión que destruye los derechos de la ciudadanía en Catalunya y que provoca lo opuesto a lo deseado.
Hoy el conflicto, no solo en Catalunya, sino en toda España, no es sobre si habrá o no independencia, sino sobre si se violan las reglas de la democracia o no, primordialmente por parte del gobierno español (lo cual forma parte de su ADN político), gobierno que ha llegado a utilizar el Ministerio de Justicia, en alianza con periodistas basura, para dañar y eliminar a sus adversarios políticos. Este es el debate que adquiere especial relevancia hoy. Si el gobierno Rajoy consigue sus fines inmediatos, multiplicará todavía más la inestabilidad en España, recuperando, a su vez, el centralismo, que dificultará la resolución del problema nacional. De ahí la urgencia de que, además de parar la represión, se fuerce un diálogo y un debate entre todas las fuerzas democráticas para ver cómo rebajar tales tensiones. Y como parte de este objetivo, se debería permitir un referéndum pactado (que como varios constitucionalistas han afirmado es posible incluso en la presente Constitución) para posibilitar la libre expresión de la opinión de los catalanes sobre su conexión con el resto de España con garantías, garantías que no han sido respetadas por el gobierno Rajoy (ni tampoco por el gobierno Puigdemont). Entre estas garantías debería incluirse la elección entre varias alternativas, no limitándose a independencia SÍ o NO, pues dicha dicotomía en Catalunya está sesgada a favor del SÍ, pues el NO es claramente inaceptable para la gran mayoría de catalanes ya que significa continuar en la situación actual. Es el reto de las fuerzas democráticas no independentistas desarrollar alternativas (como lo fue en su día el Estatut propuesto por el gobierno Maragall) que compitan con la secesión como manera de resolver tales problemas que no fueron resueltos en la primera transición por imposición del Monarca y del Ejército. Ello requiere una reflexión sobre la necesidad de un proceso constituyente para redefinir España y el Estado español, haciéndolo más democrático, más justo, equitativo y plurinacional. Es imperativo que el problema nacional no continúe ocultando el enorme problema social tan agudo que persiste en el país, pues el problema nacional y social están causados por el enorme dominio que los herederos de la dictadura continúan teniendo sobre el Estado español. De ahí que aplauda la iniciativa de las nuevas izquierdas de convocar una Asamblea de autoridades parlamentarias y municipales, pertenecientes a partidos y movimientos sociales democráticos, para dialogar y proponer salidas a la situación actual.
Y en este proceso, hay que considerar que es urgente que el Partido Popular (causa de las mayores tensiones) deje de gobernar el país. Hoy, numéricamente, es posible sustituirlo, creando a nivel del Estado una alianza entre los partidos de izquierdas y los partidos nacionalistas. Y a nivel de Catalunya los números también muestran que podría establecerse un gobierno de izquierdas que sustituyera al gobierno actual dirigido por Convergència, que ha dominado la Generalitat durante la mayor parte del periodo democrático, y que con el PP ha sido corresponsable de la gran crisis social existente en Catalunya y en España. Esto podría ocurrir ya, pero los movimientos sociales deberían movilizarse y presionar para que ello ocurriera. Me temo que uno de los mayores obstáculos vendrá no solo del aparato central del Estado, sino también del PSOE, pues no ha aceptado todavía el plurinacionalismo que sus antecesores, durante la resistencia antifascista, habían apoyado. Su temor a que desaparezca el bipartidismo en España y la existencia de la resistencia del aparato que perdió en las elecciones a Secretario General (pero continúa siendo potente en su seno) está dificultando esta posibilidad. Espero que una movilización de sus bases pueda una vez más forzar los cambios que permitan hacer la segunda transición, resolviendo los grandes problemas que quedaron sin solventar en la primera. Así lo espero por el bien de Catalunya y de España.

Vicenç Navarro (en Público)

BERTSOLARITZA KULTUR INTERESEKO ONDASUN IZANDATUKO DU NAFARROAKO GOBERNUAK

Ondare materiagabe gisara, babes mailarik gorena jasoko du bertsolaritzak herrialdean. Nafarroako Bertsozale Elkarteak egin zuen izendapenerako eskaera, eta hura gauzatzeko tramiteak abiatu ditu Nafarroako Gobernuak.
Nafarroako Gobernuak bidea ireki du bertsolaritza Kultur Intereseko Ondasun izendatua izan dadin, ondare materiagabe gisara. Modu horretara, Nafarroako Kultur Ondareari buruzko Foru Legean adierazitako babes maila gorena jasoko du bertsolaritzak. Hala, egun Lantzeko inauteriek, Ituren eta Zubietako inauteriek, Hiru Behien Zergak, Luzaideko Bolantek eta Cortesko makil dantzak osatzen duten zerrendara gehituko da bertsolaritza. 
Nafarroako Bertsozale Elkarteak urte hasieran egin zuen izendapenerako eskaera, bertsolaritzak herrialdean izan duen eta duen presentziari buruzko informazio xehatua aurkeztuz. Txosten horretan, bertsolaritzaren alderdi historiko eta etnografikoak, errotze maila eta komunitateen parte-hartzea, bilakaera eta transmisio moduak azaldu zituen Elkarteak.
Espedientea, gainera, Nafarroako Kultura Ondare Inmaterialaren Artxiboko zuzendari teknikoa eta etnolinguista den Alfredo Asiain Ansorenaren txosten batekin osatu da.
Nafarroako Gobernuak izendapenaren berri emateko kaleratutako oharraren arabera, "Nafarroan ongien gorde den eta azpimagarriena den errepentismoa" da bertsolaritza. Orain, izendapenaren bitartez, berau babesteko neurriak jarriko ditu martxan administrazioak, bertsolaritzaren "fosilizazioa, autonomia galera eta lehiaketa eta ikuskizun testuinguruen gehiegizko nagusitasuna" saihesteko. 
Jendaurreko argibideak eta Nafarroako Kultura Kontseiluak prestaturiko txostenaren tramiteak behin bukatuta sartuko da indarrean neurria, aurtengo udazkenean bertan. 
bertsozale.eus

martes, 19 de septiembre de 2017

AYERDI ACUSA A FOMENTO DE DAR ARGUMENTOS FALSOS SOBRE EL TAV

El vicepresidente de Desarrollo Económico del Gobierno de Navarra, Manu Ayerdi, ha mostrado su "enfado mayúsculo e incredulidad" con la posición que mantiene sobre el tren de alta velocidad el Ministerio de Fomento, al que ha acusado de dar argumentos "falsos" en la nota de prensa que emitió tras la reunión de la comisión de seguimiento del convenio de colaboración entre la Administración General del Estado, la Comunidad foral de Navarra y Adif, que se celebró este lunes en Madrid. 
Manu Ayerdi ha afirmado en una rueda de prensa que "cuando el Ministerio de Fomento dice que la propuesta del Gobierno de Navarra es inasumible porque no garantiza las obras del TAV es falso y cuando el Ministerio dice que la propuesta del Gobierno de Navarra supondría al menos un año más en blanco para las obras del TAV es falso".
El vicepresidente navarro ha explicado que su impresión al salir de la reunión fue que "nos hemos escuchado las dos partes, vamos a valorar lo que ha dicho uno y lo que ha dicho el otro, y seguimos en contacto". "Este fue el final de la reunión tal como lo vivió el Gobierno de Navarra y a las dos horas encontrarnos con esa nota de prensa en el coche fue una sensación de incredulidad y enfado mayúsculo", ha lamentado.
Durante la rueda de prensa, Manu Ayerdi ha explicado que antes de asistir a la reunión, remitió por la mañana una carta al ministro en la que planteaba cuál era la posición del Gobierno de Navarra sobre este tema. 
En primer lugar, le comunicaba que el Gobierno de Navarra estaba dispuesto "a hablar de nuestra propuesta y de la suya, a abrir el correspondiente periodo de negociación, pero sí le digo que el Gobierno de Navarra no firmaría un nuevo convenio sobre el tren hasta tener cerrado un acuerdo en torno al Convenio Económico". "Este es un asunto clave para Navarra. Cuando la aportación de Navarra al Convenio está por encima de los 600 millones y hasta el propio Javier Esparza (presidente de UPN) dice que la aportación debería estar e en torno a los 450 millones, imagínense la importancia que tiene cerrar antes el Convenio económico", ha apuntado.
Así, ha señalado que él mismo "no tendría capacidad de salir a la calle diciendo que he firmado un convenio sobre el tren, en el cual me voy a descontar lo que he adelantado de la aportación al Estado, sin tener cerrada una aportación que, si le hacemos caso al señor Esparza, esta más de cien millones por debajo de lo que estamos pagando". "Cualquier ciudadano en la calle me podría decir cómo he firmado el convenio sobre el tren sin tener cerrado el Convenio Económico", ha indicado.
No obstante, a la espera de cerrar el acuerdo sobre el Convenio Económico, Manu Ayerdi propuso firmar una adenda al convenio actual sobre el tren que incorporaría tres apartados. En primer lugar, el Gobierno de Navarra se comprometía a entregar los proyectos de los tramos 2 y 3 "tan pronto como los termine la ingeniería adjudicataria".
En segundo lugar, en lo relativo al tramo 2 del Castejón-Campanas, el Gobierno de Navarra plantea "una excepción a lo establecido en el convenio vigente y será Adif quien licite, adjudique, contrate y abone directamente las obras y abone también las exportaciones".
Finalmente, proponía incluir una cláusula para recoger "compromisos globales para el desarrollo de la línea Zaragoza-Pamplona-Y Vasca" con el objetivo de asegurar la condición de corredor ferroviario para este proyecto.
Manu Ayerdi ha explicado que "la situación, después de la reunión de ayer y de la nota de prensa del Gobierno del Estado, no es ni de lejos la mejor de las posibles". "La respuesta que nos ha dado el Ministerio no responde a la realidad. A partir de aquí, Navarra quiere influir lo más que pueda en una infraestructura que considera estratégica y que es competencia del Estado. La situación es preocupante e irritante", ha afirmado.
Europa Press Navarra
























lunes, 18 de septiembre de 2017

EL MANIFIESTO DE LA DESFACHATEZ

El manifiesto contra el referéndum catalán “1-O estafa antidemocrática. No participes. ¡No votes!” suscrito por unas mil personas de izquierda –buena parte vinculada a la órbita del PSOE- ha tenido su contrapunto en otras iniciativas que dicen exactamente lo contrario, defendiendo su legitimidad: las Diadas multitudinarias; 1500 profesores de todo el mundo que han firmado otra declaración; la plataforma “Madrileños por el derecho de decisión”; las 32 000 personas que nos manifestamos en Bilbao el pasado 16; o las 1640 firmas que recabamos en Euskal Herria a favor del referéndum del 1-O en activism.com
No repetiré los argumentos que publiqué aquí mismo el 5-9-17 (“En apoyo al referéndum de Catalunya” http://www.vientosur.info/spip.php?article12973) pero la denuncia de la convocatoria del referéndum desde ese manifiesto en términos de “fraude” o “estafa antidemocrática”… con su texto autoritario, tramposo y superficial, me ha producido vergüenza ajena. Busca deslegitimar el procés agarrándose a la inevitable forma acelerada que ha tenido que adoptar en sede parlamentaria catalana la Ley de Referéndum y la Ley de desconexión para poder sortear la espada de Damocles represiva del Estado (Gobierno y Tribunal Constitucional a su servicio) que se cernía sobre cualquier consulta.
Si tanto se quejan del forzado procedimiento express lo lógico es que hubieran exigido diálogo y facilidades al Estado para que el pueblo catalán hiciera con comodidad sus deberes. Y sin embargo no hay referencia crítica alguna al Gobierno Rajoy sobre cómo ha gestionado el caso catalán (con amenazas y represión). Silencian que son el Estado y su gobierno quienes impiden consultar desde hace años, forzando un choque de legalidades, obligando a una convocatoria unilateral -puesto que en otro caso no se celebraría- y sustituyendo la perspectiva político-constitucional por el Código Penal, como dice Pérez Royo.
El manifiesto toma el rábano por las hojas y culpabiliza a la víctima por recurrir a la legítima defensa. Ninguna referencia al derecho que le asiste al pueblo catalán a pronunciarse. Lo razonable es que hubieran defendido, antes y ahora, el derecho a consulta –para votar que No, por ejemplo- con plenas garantías democráticas facilitadas por el propio Estado y con el compromiso de respeto a sus resultados como en Escocia o Quebec. Y sin embargo atacan a quienes quieren el cambio del régimen del 78 –ya se vote sí o no- y que abriría la oportunidad para la democratización real de la propia España y el avance general en derechos sociales hoy negados.
Al fondo ni siquiera hay un choque de legitimidades, puesto que la legitimidad catalana basada en el mandato popular reiterado como nación y como electorado, contrasta con la ilegitimidad autoritaria estatal que avalan estos firmantes.
Ni se desmarcan de la apuesta represiva de Rajoy. No le dicen que en ningún caso recurra al 155 de la Constitución; y con su silencio cómplice le dan patente de corso para todo lo que haga en adelante.
Diciendo ¡No votes! están diciendo ¡No a la democracia! por razones no confesadas: porque el Estado no lo quiere; porque la democracia española no alcanza hasta ahí y porque la foto finish de voto por la independencia es inasumible.
En efecto la negativa a consulta decisoria alguna -ahora ni nunca- es la implícita posición central del manifiesto cuando apunta a un “futuro común libremente (sic) elegido en el marco de una España plural”, o sea, que no se ponga nunca en cuestión la unidad de España, no pudiendo ser una opción la independencia de ningún territorio.
En suma, es un manifiesto nacionalista español o, al menos, patriótico excluyente, que apuesta en este tema central por una alianza con Rajoy al poner por encima de todo la patria española. Pero además es tan autoritario e intolerante que se formula a costa de negar tanto una democracia integral como que otros puedan tener sus propias patrias. ¡Españoles a la fuerza! Con esa posición están invitando a un enfrentamiento entre pueblos en lugar de defender los derechos democráticos de todos, de unos y otros.
Tendrían que preocuparse de la mayoría española que vota PP en lugar de arremeter contra una sociedad que mayoritariamente pone en cuestión el modelo de Estado haciendo los deberes que la izquierda española no ha hecho estos años: la ruptura democrática o una segunda transición. La apuesta catalana debería haberles motivado a hacer lo propio en España y no a ofender el sentido democrático catalán a años luz de la cultura política española del bipartidismo.
A diferencia de la plataforma de “Madrileños por el derecho a decidir” que sigue la tradición de la izquierda que en los 70 defendía la autodeterminación de las naciones históricas, este otro manifiesto solo muestra el nivel de degeneración política de una parte de esa izquierda aliada en lo sustancial con la rancia derecha. ¡Pena!

Ramón Zallo, en Viento Sur