martes, 17 de julio de 2018

"NO SOLO HACEMOS LO QUE LA SOCIEDAD NECESITA SINO QUE CONTRIBUIMOS A UN CAMBIO"

Visitamos la Universidad Pública de Navarra a las puertas de los Sanfermines. En el camino al despacho de Alfonso Carlosena, rector desde 2015, nos cruzamos con profesoras a las que les resulta extraña esta tranquilidad entre los jardines que en setiembre volverán a animarse con las alumnas y alumnos.
¿Qué función tiene la Universidad en la sociedad de hoy?
Hemos pasado de ser una institución que formaba personas más cualificadas a actuar como agentes de desarrollo económico y social. La razón de ello es que a nuestra función formativa se le ha añadido una función investigadora, de transmisión de conocimiento, de extensión universitaria, incluso estamos implicados en la creación de empresas de base tecnológica.
¿Cuál es su modelo propio?

Es una universidad pública bastante generalista. Ha tenido un peso importante de las ingenierías, pero en los últimos años cubrimos otros ámbitos con grados que tienen que ver con las ciencias y la biomedicina. Estamos planificando un nuevo grado sobre relaciones internacionales, historia y humanidades. Nuestra actividad debe ser local, nacional e internacional, pero uno de nuestros objetivos claros debe ser la contribución al desarrollo regional.
¿Qué retos y carencias tienen?

Curiosamente en España las universidades son financiadas por las comunidades autónomas; sin embargo, el marco legal es nacional. Venimos abogando por un cambio en ese marco que nos dé un nivel mayor de responsabilidad y autonomía. Luego, en particular, en la UPNA tenemos un problema de renovación generacional. La universidad nació hace 31 años y sobre todo en el personal de administración tenemos una concentración muy importante de personas de entre 50 y 55 años, que se jubilarán en 10-15 años y que hay que renovar. En el profesorado también se da esa circunstancia. La estructura administrativa estaba pensada para una época en la que la universidad era diferente. Ahora ya es diferente y lo será todavía más. Entonces, es una oportunidad para cambiar. Otro reto tiene que ver con la digitalización. Ahí están cuestiones como la introducción de una forma mucho más sistemática de nuevas tecnologías y de formación on line. Siendo una universidad presencial, es algo que tenemos que incorporar cada vez más. La UPNA también tiene un reto importante que habrá que ir resolviendo que tiene que ver con la ordenación urbanística del campus, que lleva pendiente muchos años. En la crisis se paralizó y hay que abordarlo, para que la universidad pueda desarrollarse con nuevos edificios.
¿Ya se ha superado la crisis?

Estamos en una situación presupuestaria similar a la que teníamos hace 10 años. Pero todavía no estamos en una situación que sería la deseable. Hemos mejorado, sobre todo estos tres últimos años, pero la Universidad tiene nuevos retos y desde el punto de vista de la financiación hay otras necesidades.
¿Cómo va la implantación del grado de Medicina?

Estamos trabajando en el desarrollo académico, que tiene que derivar en la propuesta de la memoria de verificación, que es lo que debe ir a la agencia nacional para obtener la verificación y poder impartir el grado. En el trabajo académico vamos bien. El estudio de viabilidad estará finalizado dentro de pocos días y nos dará una idea de cuáles son las necesidades financieras. Si todo va bien, podría estar en marcha para el curso 2019.
¿Qué supone este paso?

Siempre he defendido Medicina porque es bueno para la Comunidad de Navarra. Por una parte, para responder a la gran demanda de estudiantes y, por otra, para un fortalecimiento del sistema público de salud. Desde el punto de vista de la Universidad supone una complejidad enorme, un cambio radical en la estructura.
¿Cuántas alumnas y alumnos estudian en la UPNA?

Hay bastante equilibrio, con un poco más de mujeres. Depende del año. Cada año entran unos 1.800 alumnos y salen otros tantos. En titulaciones que tienen que ver con la salud o con cuestiones sociales hay una mayoría muy evidente de mujeres y, en la ingenierías, de hombres. Tenemos muchas actividades de difusión de nuestra labor donde podemos promover que haya más mujeres en la ciencia.
¿Qué oportunidades de empleo tienen los alumnos?

La empleabilidad es muy alta. Es difícil dar datos precisos, sobre todo porque hay muchos alumnos que están fuera del país. De entre los estudiantes que hacen prácticas en empresas a través de la Universidad una vez terminada la carrera, un 66% continúa trabajando allí.
¿Qué relevancia tiene la internacionalización?

Es una de las cuestiones en las que todas las universidades estamos muy implicados. Es algo que ha sido muy natural en la parte investigadora. En cuanto a los alumnos estamos haciendo un esfuerzo para intentar que la mayoría puedan ir a otros países. Aparte de los programas Erasmus, en los que somos líderes en la concesión, tenemos programas con Sudamérica, Asia y Norteamérica. Un 27% de los alumnos se ha movido. Tenemos convenios con 300 universidades en 50 países. En la cooperación al desarrollo hay movimiento a África.
¿Qué trabajo realizan en el Grupo 9 de Universidades?

El G9 es una asociación de universidades donde compartimos experiencias. Además, nuestras iniciativas sirven a todo el sistema universitario español. El otro lugar en el que estamos, el Campus Iberus, es un modelo de agregación de universidades donde hacemos grados, másteres y proyectos de investigación comunes o concurrimos a convocatorias europeas juntos. Un éxito reciente ha sido traer estudiantes de doctorado de alto nivel con financiación europea.
¿Qué aportación le gustaría realizar personalmente?

He intentado transformar la Universidad para que sea un motor de desarrollo económico y social y para que conecte mejor con el entorno. Que desde fuera se vea como una entidad cercana que aporta mucho. Siempre nos han acusado de ser la torre de marfil, de vivir para nosotros mismos, pero creo que eso ha cambiado. No solo hacemos lo que la sociedad necesita sino que intentamos cambiar la sociedad.
¿Cuáles son las líneas de investigación más importantes?

Los problemas son multidisciplinares, por lo que hace unos cinco años creamos institutos para abordar la investigación multidisciplinar. Tenemos un instituto de ciudades inteligentes, otro de materiales avanzados, un tercero de economía y negocios y otro de cadena alimentaria. Hay dos más en fase de definición, uno de biotecnología y otro de humanidades.

«Ha aumentado la oferta tanto en euskara como en inglés»
¿Qué novedades tienen para el curso que viene en cuanto a titulaciones?

Las cuatro titulaciones que se implantan son Ciencias, Ciencia de datos, Biotecnología e Ingeniería biomédica. Tenemos, además, títulos no oficiales nuevos. Y ha aumentado la oferta tanto en euskara como en inglés. Tenemos 18 grados más los cuatro del año que viene, y las combinaciones de doble grado.
¿Cuál es su oferta en euskara?

En torno al 15% de asignaturas se pueden cursar en euskara (en inglés, un 16%). En la oferta para el año que viene ha crecido más el euskara que el inglés. Tenemos un plan director de euskara y lo que intenta es que esté presente en la propia vida universitaria, en todas las actividades. No ya tanto por una cuestión de demanda sino porque es una lengua propia. En investigación el lenguaje dominante es el inglés, pero también hay sitio para el euskara. Esto es algo presente frente a una visión a veces simplista que plantea tener grados en euskara. Planteamos que el estudiante pueda hacer casi su propio menú, donde pueda combinar castellano, euskara e inglés. La idea es tener una oferta suficiente que la vamos consiguiendo poco a poco de manera desequilibrada, porque hay grados donde es más fácil y otros donde es más difícil. Además, no suelen coincidir con aquellos donde hay más o menos demanda. Pero eso es muy difícil de resolver. Buscamos que los alumnos puedan preservar el uso del euskara y mejorar sus habilidades en esta lengua también desde el punto de vista de la empleabilidad.
¿Qué conocimiento del euskara tienen alumnas y profesoras?


Redondeando mucho, un 30% de los alumnos entran con un conocimiento alto o muy alto de euskara. Hace 10-15 años eran un 20%. Un 15% del profesorado puede impartir clase en euskara y un 10% lo hace. Los datos varían mucho por centros y por titulaciones. Resulta complicado hacer planificación, sobre todo en el ámbito donde se critica que no hay mucha oferta en euskara, en la salud, donde ya de por sí es muy difícil encontrar profesorado.
Maider Iantzi, en GARA

¿QUÉ DICE LA LEY SOBRE EL ACERCAMIENTO DE PRESOS?

El presidente del Gobierno afirmó hace unos días, al ser preguntado sobre la política penitenciaria a aplicar a los presos de ETA, que “evidentemente, es la hora de abordarla de otra manera”. Se estaba refiriendo, entre otras, a la adopción de medidas que permitan el acercamiento de estos presos. Este anuncio fue bien recibido por todas las fuerzas políticas que respaldaron la moción de censura. Se puede afirmar que hoy mismo habría mayoría absoluta en el Congreso a favor de respaldar aquellas decisiones del Gobierno dirigidas a superar progresivamente la etapa anterior basada en la dispersión y el alejamiento, e iniciar una nueva en torno a una política penitenciaria orientada a la reinserción individual, conforme ordena el texto constitucional.

 El ministro de Interior en el encuentro celebrado ayer con representantes de distintos colectivos de víctimas del terrorismo, no ha descartado el acercamiento de los presos, indicando que siempre se actuará en el marco de la legalidad. Algunas de las asociaciones, contrarias a las medidas de acercamiento, al parecer han ‘avisado’, suena más a amenaza, con movilizaciones si los acercamientos de los presos se hacen sin que éstos se hayan arrepentido de forma individualizada o sin que realmente hayan mostrado su disposición a colaborar en el esclarecimiento de los crímenes atribuidos a ETA.

 Afirmar que se actuará en aplicación estricta del principio de legalidad, nos lleva inexorablemente a plantearnos una cuestión esencial para poder resolver la controversia. ¿Cuál es la legalidad que regula las decisiones de alejamiento o acercamiento de los presos? La respuesta es bien sencilla. No hay normativa legal que regule los supuestos que podrían amparar una decisión de alejamiento. Pero a falta de una normativa legal sobre la cuestión, sin embargo, sí existe un principio que debe funcionar como regla general a la hora de decidir el centro donde se va a cumplir la condena. Este principio consiste precisamente en favorecer que el interno se mantenga en el establecimiento más próximo a su domicilio, a fin de garantizar lo mejor posible el derecho a la intimidad familiar, entendido como el derecho a la vida familiar consagrado como tal por el artículo 8.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Esta es la regla que debe inspirar la actuación del Gobierno sobre las decisiones de acercamiento o alejamiento, una regla que se deriva directamente del artículo 12 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, donde se apuesta claramente por evitar el riesgo del ‘desarraigo social de los penados’. 

Por consiguiente, la aplicación de la legalidad en esta materia nos lleva a considerar que la pauta básica de actuación es que la condena se cumpla en el establecimiento, habilitado o preparado para su régimen penitenciario, más próximo a su domicilio. Cualquier medida que se aleje de este principio básico no significa que esté prohibida, pero deberá estar plenamente justificada, pues en caso contrario podrá ser considerada como una decisión sin amparo constitucional. Exigir el arrepentimiento y la colaboración para el esclarecimiento de los crímenes no resueltos como requisitos para el acercamiento nada tiene que ver con el principio de legalidad. Es obvio que el cumplimiento de tales requisitos favorece la decisión de acercamiento, pero no puede ser planteado en nombre de la ley, como una exigencia. Cuestión bien distinta al acercamiento es la referida a los requisitos que debe cumplir un preso condenado por delitos terroristas para la progresión de grado. Por ejemplo, para pasar del primero al tercero, donde la ley prevé expresamente algunos de los requisitos que ciertas asociaciones de víctimas exigen para que se pueda acordar el acercamiento. Apelar al principio de legalidad siempre queda bien, pero el problema es que en algunas ocasiones en nombre de la legalidad lo que queremos imponer son nuestras exigencias.

Xabier Gurrutxaga  (en El Correo Español)

domingo, 15 de julio de 2018

EL OBISPO QUE NO CREÍA EN DIOS

Es lo habitual. Cuando una persona notoria fallece, los discursos suelen centrarse en los recuerdos positivos, en las cualidades y en los valores del difunto. Tras el fallecimiento del obispo emérito de Donostia, José María Setién, se han prodigado en las declaraciones públicas y en los medios las cualidades intelectuales, espirituales y éticas del finado, por supuesto ensalzándolas y en este caso con un cierto carácter de desagravio. José María Setién ha recibido el afecto y la admiración de los representantes de la sociedad guipuzcoana, de la ciudadanía y de quienes conocieron su trayectoria pastoral en los años más duros de las expresiones de violencia. Ya muerto, quienes le difamaron y fabricaron su caricatura abominable aún dejan caer -eso sí, con sordina- la inercia de su odio.
Reconfortan los reconocimientos públicos y la restitución de la admirable memoria del obispo emérito, pero no quiero desaprovechar esta oportunidad para centrar mi reflexión en los antecedentes que derivaron en la trituración por parte de políticos y medios de la imagen del entonces obispo titular de la diócesis de Donostia. Y echando mano de la hemeroteca, hay que recordar la advertencia del entonces candidato José María Aznar avisando a su oponente Felipe González de que estaba dispuesto a utilizar el terrorismo por intereses electorales. Quedó clara esta voluntad del líder del PP cuando, ya presidente electo, el 13 de julio de 1997, ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco y se puso en marcha una descomunal estrategia política y mediática contra quienes no se plegasen a su decisión de verdad única, de intransigencia feroz, de crispación permanente, una estrategia que a día de hoy pretenden seguir manteniendo.
Centrada esa verdad absoluta en la perversidad del terrorismo y su derivada nacionalista, con sus tesis de brocha gorda -víctimas o verdugos, ellos o nosotros, conmigo o contra mí-, el PP llevó al PSOE encadenado a la firma del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, documento al que pretendieron -y casi lo lograron- que se sumaran todos los partidos políticos del arco parlamentario, así como las principales instituciones españolas, entre ellas la Conferencia Episcopal presidida por el cardenal Rouco Varela. Ocurrió que la Conferencia Episcopal no se sumó al acuerdo, después de que Setién hiciera llegar a sus compañeros prelados que esta adhesión sería “desacertada porque se trata de un pacto que constituye una ruptura del planteamiento universal del diálogo, tiene un marcado carácter político y selecciona a los participantes para después pedir la adhesión a algo ya realizado”. Poderosas serían las razones de Setién para que una institución entonces tan pusilánime y tan cómplice de la derecha española decidiera rechazar el trágala y no sumarse al acuerdo.
Aquello fue el detonante de una campaña brutal, inclemente y zafia contra Setién, personificando en él todas las perversiones derivadas del terrorismo. Se abrió la veda para el insulto y el desprestigio del obispo hernaniarra. Se dio por hecha su complicidad con los terroristas, su menosprecio a las víctimas y su ceguera nacionalista. Todo ello desfigurando su doctrina, interpretando perversamente sus homilías y haciendo eco a los exabruptos desaforados de la caverna mediática. Repugnaba la barra libre de afrentas vomitadas por los Jiménez Losantos, Alfonso Ussía, Martín Prieto, Carlos Herrera, Jaime Capmany, Luis del Olmo y demás capos de las ondas y los papeles, que cada día escupían auténticos improperios contra un obispo al que acusaban de no distinguir entre el dolor de las verdaderas y únicas víctimas y “las otras”, que era partidario de la alta traición de resolver los conflictos mediante el diálogo.
Fueron crueles, mentirosos, ventajistas y cobardes. A Setién le demonizaron porque discrepó. Hicieron de él un muñeco de feria al que vapulear, con la ventaja de que el obispo jamás les iba a responder, ni se iba a querellar, ni siquiera les iba a tener en cuenta. La derecha española y su caverna mediática se ha dedicado y se dedica con esmero a este tipo de satanizaciones. Lo hizo con Arzalluz, con Idigoras y con Ibarretxe. Lo hace con Otegi, con Puigdemont y con los dirigentes soberanistas catalanes. Y lo hace sin piedad, con el desprecio y la zafiedad que le caracteriza. La Brunete mediática y política que intentó infamar a Setién, desde su opulenta jubilación ya casi ni se acordaba del obispo fallecido. A los nuevos cachorros, que ni de lejos han leído o escuchado sus principios pastorales, les ha quedado el tic, la inercia imbécil de repartirle estopa al obispo, vivo o muerto, porque solo así se explica el obituario del emergente Borja Sémper: “Ha fallecido José María Setién, quien demostró que se puede ser obispo sin creer en Dios”. Y se quedó tan ancho.

Pablo Muñoz, en Grupo Noticias

viernes, 13 de julio de 2018

EL HOSPITAL DE TUDELA REDUCE DE 10 DÍAS A 5 HORAS EL TIEMPO MEDIO DE ESPERA PARA PRUEBAS PREOPERATORIAS

Las personas pendientes de una intervención quirúrgica en el Hospital Reina Sofía de Tudela realizarán las pruebas preoperatorias en tan solo unas horas después del diagnóstico, gracias a un nuevo sistema de organización multidisciplinar implantado en octubre que ha beneficiado a 1.352 pacientes.
En la evaluación realizada tras los 6 primeros meses del nuevo circuito de alta resolución preoperatoria, la demora media para la realización de pruebas previas a la intervención ha pasado a ser de 5 horas frente a los 10 días de promedio con el sistema anterior. Además del rediseño del circuito organizativo, se han aplicado nuevos procedimientos a las actuales capacidades del centro.
De las 1.352 intervenciones quirúrgicas programadas que se han realizado en los 6 primeros meses (entre octubre de 2017 y marzo de 2018), el 88% de las personas atendidas (1.189) han precisado analítica y se ha realizado en este circuito; al 70% de las y los pacientes (942) se les ha realizado electrocardiograma.
Una vez acordada la conveniencia de la intervención quirúrgica, al salir de la consulta de cualquier especialidad, la persona acude al Servicio de Admisión Central donde se le facilita cita para ese mismo día para las exploraciones de analítica y electrocardiograma (si proceden), así como para la consulta de anestesia donde se valora la realización de otras pruebas como radiografía u otros estudios complementarios. El horario de esta prestación coincide con la actividad de consultas externas y es de 8:00 a 13.30 h, de lunes a viernes, exceptuando festivos.
Este nuevo sistema de organización, junto con la elaboración del procedimiento multidisciplinar de alta resolución de pruebas preoperatorias HRS (PR-78), en el que se definen los criterios de solicitud de pruebas preparatorias, favorece la disminución de la variabilidad de la práctica clínica, supone una mejora para las y los pacientes en cuanto al acceso y optimización de su tiempo personal en contacto con el sistema sanitario, mayor eficiencia técnica en el uso de recursos y una mejora de la atención y cuidados de enfermería.
Hay que recordar que el estudio preoperatorio incluye pruebas fundamentales para garantizar la seguridad del paciente durante todo el proceso quirúrgico. Se valora el estado de salud en el que se encuentra con el fin de evitar posibles complicaciones durante la intervención. Para ello, se practica a pacientes todas o alguna de las siguientes exploraciones: análisis de sangre, electrocardiograma (ECG) y radiografía simple de tórax (Rx).
navarra.es

miércoles, 11 de julio de 2018

LA OPOSICIÓN (A SÁNCHEZ) SON LOS JUECES

Cuando Donald Trump ganó contra pronóstico las elecciones en Estados Unidos, su jefe de estrategia, Steve Bannon, dijo, ante la orfandad de liderazgo de los demócratas, que "la oposición son los medios". Suele ocurrir que la ausencia de liderazgo genera alternativas políticas impropias. Ahora mismo, en España, la derecha se encuentra dividida y abstraída en batallas internas que no parece que vayan a propiciar a corto plazo un liderazgo indiscutible, así que ha dejado encargada el trabajo de oposición política al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ... a los jueces.
Que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena pretenda la suspensión de diputados electos del Parlamento de Catalunya, tergiversando la ley y su espíritu de una manera burda, justo al día siguiente de que el presidente del Gobierno se comprometiera a buscar soluciones políticas al conflicto político que enfrenta Catalunya y España, es todo una declaración de intenciones. Los jueces reivindican y ejercen su poder como si tuvieran una legitimidad superior que no se sabe de donde viene. Y Llarena no está solo.
Cuando el pasado mes de abril el rey Felipe VI presidió en Barcelona la entrega de despachos a los nuevos jueces que se habían formado en la Escuela Judicial de Vallvidrera, ningún representante de las instituciones catalanas fue invitado. Se lo hicieron solos para hacer una demostración de poder autónomo avalado por la Corona. El acto consistió en un homenaje al juez del Tribunal Supremo que llevaba a cabo la insólita instrucción del sumario contra los líderes independentistas. Las imágenes del akelarre hablan por sí solas. Los jueces con Llarena, Llarena con los jueces, y todos avalados por el rey. Era otro versión del "a por ellos", mucho más preocupante y no sólo para los catalanes.
Ciertamente no todos los jueces españoles piensan igual, ni todos son de extrema derecha, pero mientras Mariano Rajoy estuvo en el Gobierno, gobernar, lo que se dice gobernar, no gobernó mucho, pero para organizar el Estado de acuerdo con los intereses y necesidades de los sectores más conservadores de la sociedad que le apoyaban no perdió mucho el tiempo. De hecho comenzó mucho antes desestabilizando el Tribunal Constitucional cuando el Estatut y no paró hasta recuperar la mayoría y colocar a un militante del partido al frente como Francisco Pérez de los Cobos. Después, aún con Zapatero en el Gobierno, el PP bloqueó nombramientos hasta que el ingenuo presidente socialista accedió con el nombre de Carlos Dívar. Desde entonces, el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial han estado presididos por magistrados conservadores. Incluso el actual, Carlos Lesmes, hizo los méritos trabajando para los Gobiernos de José María Aznar.
Teniendo en cuenta los procesos que acechaban al Partido Popular por la multitud de casos de corrupción que le afectaban, María Dolores de Cospedal promocionó a la magistrada Concepción Espejel para la Sala Penal de la Audiencia Nacional, a pesar de numerosas recusaciones por su inequívoco compromiso político. Espejel no defraudó a sus correligionarios. No pudo evitar ser apartada del caso Gürtel, pero intervino para modificar la composición del tribunal que estaba previsto que juzgaría el caso de la Caja B del PP. Dejó fuera a los dos jueces que osaron sentar a Mariano Rajoy en el banquillo de los testigos durante el juicio del caso Gürtel.
Desde el tiempo del tripartito catalán y del apoyo de ERC a los Gobiernos de Zapatero, el PP ha querido provocar el conflicto con Catalunya porque era la manera de dividir a los socialistas, sobre todo en Catalunya donde el PSOE sacaba la ventaja sobre el PP que le daba la mayoría en España. Volvemos a estar en el mismo sitio. Pedro Sánchez no es soberanista, ni autonomista, pero sabe que el conflicto con Catalunya beneficia a la derecha y perjudica a la izquierda. Por eso la derecha quiere avivar el conflicto y el brazo armado de la derecha ahora son los jueces desplegados en posición de ataque durante el mandato del PP. El presidente español querrá desactivar el conflicto, pero los jueces no están dispuestos a permitirlo. Todo el mundo sabe que Sánchez triunfará con Catalunya o fracasará, así que no tiene más remedio que identificar a sus verdaderos adversarios y actuar en consecuencia. Esto es desarticular el lobby judicial de la derecha, lo que requiere coraje y audacia. Y no le sobra tiempo.

Jordi Barbeta, en El Nacional

FALLECE SETIÉN, EL OBISPO QUE LLAMÓ AL DIÁLOGO ANTE EL CONFLICTO

La petición que los sacerdotes guipuzcoanos lanzaron en la misa del domingo por la tarde a los feligreses para que rezaran por Setién evidenció la extrema gravedad de una situación que se prolongó por unas horas. Las fuerzas del obispo emérito habían menguado en los últimos meses y, como había reconocido el lunes a este diario un miembro de la Fundación Etikarte, que Setién impulsó “con sus propios fondos”, el prelado ya había delegado muchas de las tareas.
“La gente no tiene por qué entrar en la vida personal de nadie para decirle que ya ha terminado lo que tenía que aportar a la sociedad”, aseguró. Con estas palabras, Setién defendió su decisión de mantener con 88 años su actividad intelectual en la última entrevista que hace dos años concedió a este diario. Un encuentro en el que, fiel a su firmeza, reconoció que no se preocupaba “de lo que decía la prensa”, sino de lo que decía su conciencia: “ Si me preguntas: ¿Hiciste algo seriamente contrario a lo que tu conciencia te decía? Pues no. ¿Quizás no hice todo lo que debería haber hecho? Eso lo acepto”.
En estas últimas intervenciones públicas, Setién llamó a la Iglesia a no ser “indiferente a los problemas sociales”, y a “hablar de la dignidad de la persona humana;no meramente de palabra, implicarse en las situaciones de las personas que están particularmente desatendidas”. No en vano, su obispado, al que accedió como auxiliar de Jacinto Argaya en 1972 y como titular en 1979, estuvo marcado por la puesta en marcha de Proyecto Hombre en el territorio, o fundaciones como Urkoa (para las personas mayores), Gizaide (para enfermos mentales) y Sarean, para la inserción laboral de los excluidos.
Una vertiente social que marcó las dos décadas de Setién y que quedó en un segundo plano por sus posicionamientos políticos y ante ETA. Una “búsqueda de la paz” ante la que, insistía, como vasco no podía estar quieto y le llevó a ofrecer a la Iglesia vasca como mediadora entre el Gobierno español y la organización terrorista.

SETIÉN Y LA POLÍTICA Como diversas voces criticaron ayer, la figura de Setién fue vinculada en más de una ocasión con ETA, aunque desde el comienzo de su prelatura, el obispo avisó de que sus “acciones terroristas no pueden ser admitidas ni justificadas por la conciencia cristiana”.
Una posición que repitió en múltiples ocasiones, al tiempo que avisaba que también era el pastor de “ovejas descarriadas”. Una de ellas fue la homilía con la que, pocos meses después de ser designado titular de Donostia, denunció “la complacencia interna” ante la violencia terrorista.
Fue en 1980, el año en el que ETA, con más de 90 asesinados, más personas mató, cuando Setién se preguntó “con qué derecho se arroga cada uno la pretensión de hablar y actuar en nombre del pueblo, cuando no se respeta el derecho que tienen todos a expresar su propia voluntad fuera del clima del terror creado por amenazas de toda índole y que no respetan siquiera el derecho a la vida”.
Este posicionamiento contra la violencia de ETA -que extendió a otras acciones violentas como GAL, BVE, abusos policiales, torturas...- no fue óbice para que Setién subrayara el carácter político de las reclamaciones de parte de la sociedad vasca y le supusiera, como mínimo, ser criticado como “equidistante”.
Ya como obispo emérito, en 2012 reflexionó sobre ETA y el nacionalismo junto al que también fuera obispo de Donostia, Juan María Uriarte. Para Setién, “la causa del dolor de quienes han sufrido la violencia no se remonta a siglos atrás, sino que es el resultado de que, hace menos de medio siglo, ETA tomara la decisión de recurrir a la violencia de la lucha armada”.
Por esta razón, aquel mayo siguiente a que la organización armada anunciara el cese definitivo de su violencia, Setién reclamó a la izquierda aber-tzale y a ETA “algo más” de lo que habían hecho hasta entonces: “Si a ETA se le exige, con vistas a alcanzar una auténtica reconciliación y pacificación, algo más que la mera renuncia a la lucha armada y la destrucción de sus estructuras militares y poner las armas fuera de uso, algo análogo habrá que esperar de quienes son los continuadores de los que configuraron la rama política” .
Más de dos décadas de episcopado difíciles de resumir a las que Setién llegó tras una prodigiosa formación en el Seminario de Gasteiz y luego, en la Universidad Gregoriana de Roma, de la que volvió a la capital vitoriana como profesor, carrera que seguiría en Salamanca. Al mismo tiempo, Setién desarrolló una labor intelectual que ha mantenido casi hasta el final de sus días y que, pese a las posiciones contrarias, ha sido reconocida por muchos de sus detractores.

REACCIONES ENCONTRADAS Como ocurrió durante su vida, el fallecimiento del obispo emérito donostiarra provocó una cascada de reacciones, la mayoría de ellas laudatorias e incluso comprensivas desde la crítica. Uno de los primeros en pronunciarse fue el lehendakari, Iñigo Urkullu, que tras alabar la “cercanía” y “generosidad” del obispo, lo definió como “persona buena, de formación profunda y vocación firme”, “un ejemplo en la Iglesia y en nuestro pueblo”.
Una línea que siguieron el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, que calificó a Setién como “referente ético e intelectual de primer orden” y que “deja una profunda huella en el pueblo”, y el alcalde de Donostia, Eneko Goia, que recordó que Setién fue “injustamente” criticado por algunos de sus posicionamientos.
El jefe de filas del PNV, Andoni Ortuzar, calificó a Setién como “un hombre de su tiempo, un tiempo duro y lleno de cambios frente a los que él siempre tuvo una posición clara -gustase o no- desde sus convicciones religiosas y éticas”.
La portavoz de EH Bildu en el Parlamento, Maddalen Iriarte, también se sumó a las condolencias y recordó a Setién como “un hombre amable y afable” que “siempre abogó por el diálogo y la paz en Euskal Herria”.
Uno de los partidos críticos con Setién fue el PP, aunque el fallecimiento atemperó algunas críticas como la del jefe de filas del PP de la CAV, Alfonso Alonso, que reconoció en Radio Euskadique ayer no era “el día de incidir en las críticas, pero en mi opinión le faltó comprensión hacia las víctimas del terrorismo”, si bien subrayó el esfuerzo de Setién para “mantener viva la iglesia en Euskadi”.
El momento luctuoso no fue freno para su homólogo en Gipuzkoa, Borja Sémper, que mediante un tuit, en el que adjuntó la foto en la que Setién pasó ante una concentración de condena por el secuestro del empresario Juan María Aldaya, despachó el fallecimiento del prelado: “Ha fallecido José María Setien, quien demostró que se puede ser Obispo sin creer en Dios. En todo caso, DEP y mis respetos a su familia”.

Noticias de Gipuzkoa

martes, 10 de julio de 2018

DE ANUNCIOS, PROSTITUCIÓN Y VIOLENCIAS

Hace unos días se realizaron en el Parlamento de Navarra dos cambios legislativos que, aparentemente, intentaban reducir la violencia hacia las mujeres y alcanzar mayores cuotas de igualdad. 
El primer cambio impide que aquellos medios de comunicación que inserten anuncios de prostitución puedan recibir ayudas públicas. En nuestra opinión, se trata de una medida más simbólica que efectiva ya que no es la realidad de los medios en Navarra y resulta totalmente ineficaz si lo que pretende es restringir el acceso a la prostitución. Pero lo que realmente nos preocupa es que esta medida se asienta en una determinada visión de la prostitución: negar los derechos a las prostitutas, en este caso, el derecho a anunciarse. Y aquí está el meollo de la cuestión: el no reconocimiento de que las putas sean sujetos de derecho.
Y precisamente de esta visión que algunas asociaciones y partidos políticos tienen de la prostitución, viene el segundo cambio legislativo realizado: la prostitución ha pasado a considerarse una manifestación de violencia hacia las mujeres.
Se ha modificado uno de sus apartados, el referido a la explotación sexual; este apartado recogía aquellas situaciones en las que se obligaba a mujeres y niñas a prostituirse o a realizar pornografía usando la violencia, la coacción, el engaño... 
Tras el cambio aprobado, el párrafo queda del siguiente modo: «e) Prostitución y/o explotación sexual: práctica de mantener relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero. Obtención de beneficios financieros o de otra índole con la explotación del ejercicio de la prostitución ajena (incluidos actos pornográficos o la producción de material pornográfico), aun con su consentimiento».
No sólo se niegan los derechos a las prostitutas, no sólo se equipara toda la prostitución con violencia, es que se incapacita a las prostitutas para tomar decisiones sobre sus propias vidas, si su decisión es seguir ejerciendo la prostitución.
Entonces, ¿hay dos clases de mujeres, las que pueden decidir y las que no? ¿O dos clases de decisiones, las "buenas" y las "malas"? ¿Y quién las categoriza, por cierto? Pero este cambio no sólo supone considerar que las mujeres prostitutas están incapacitadas para decidir, si no que supone considerarlas un grupo homogéneo, donde todas están en las mismas circunstancias y situaciones, elevando la prostitución a una categoría, sin ver a las mujeres que hay detrás, con sus experiencias vitales, sus vidas personales y sus voces.
Con este párrafo, se entra en contradicciones flagrantes: hombres, mujeres trans, travestis y personas transgénero sí pueden elegir prostituirse, ese tipo de prostitución no es violencia… Entonces ¿qué es lo violento, lo que hay que erradicar? ¿El acto de prostituirse o que lo hagamos las mujeres? 
Así, sólo las mujeres prostitutas pasan a ser objetos de protección, lo quieran o no. Y son protegidas por "esas otras mujeres", las que tienen el derecho a ser el sujeto del feminismo.
Flaco favor a las mujeres que están en situaciones de violencia con estas modificaciones de trazo grueso que define violencia como la práctica de mantener relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero.
Porque si todo es violencia, nada es violencia. Mila esker.

Rubén Oneca y Raquel del Pozo, miembros de Batzarre (en Berrituz)