martes, 2 de diciembre de 2014

CLAVES Y DESAFÍOS DEL TRIUNFO ELECTORAL DE TABARÉ VÁZQUEZ

"Los resultados se acatan, se respetan", dijo Luis Lacalle Pou tras conocer las proyecciones de las principales consultoras que daban cuenta del contundente triunfo de Tabaré Vázquez.

Varios datos sirven para entender el resultado del Frente Amplio (FA) en el balotaje:

1) La aceptación popular a la gestión de José Mujica. Seis de cada diez uruguayos, de acuerdo con consultoras de opinión, respaldan la gestión del ex tupamaro, que en marzo abandonará la presidencia. Y casi seis de cada diez uruguayos votaron ayer a la fórmula del Frente Amplio. La similitud de ambas variables demuestra la efectividad de las políticas sociales realizadas en los últimos años.

2) El aumento del voto al Frente Amplio en el interior del país. Más allá de que su voto sigue siendo muy importante en Montevideo –distrito donde el FA hizo su primera "gestión local", y que asimismo concentra más de la mitad de los electores–, 2014 verifica también un crecimiento de los votos frenteamplistas en el interior, en detrimento de los partidos tradicionales –blancos y colorados– y sus otrora bastiones.

3) El amesetamiento de los partidos tradicionales uruguayos. El Partido Nacional intentó copiar la "fórmula regional": creyó que aggiornando discurso, presentando candidato nuevo y buscando asesoramiento externo lograría mejores resultados. Y no fue así. Cerró una elección muy similar a la última presidencial, donde fue derrotado sin atenuantes por José Mujica. Y el Partido Colorado sufrió dos duros reveses: en primer lugar, durante la primera vuelta, no logró imponer su propuesta de baja de edad de imputabilidad de menores; y en las últimas semanas, previo al balotaje, padeció fuertes internas por su rápido apoyo a Lacalle Pou –algo que no fue compartido totalmente por varios dirigentes, entre ellos Fernando Amado, quien se reunió con la fórmula del FA–.

4) La batería de "nuevas leyes" que el FA impulsó en los últimos años. Con la ley de matrimonio igualitario, la ley de salud sexual y reproductiva, la ley de trabajo doméstico y la ley de empleo juvenil, entre otras, los gobiernos de Tabaré y Mujica lograron importantes avances democráticos en el Parlamento, que fueron bien valorados por los uruguayos en las urnas. Ayer esto se verificó con contundencia.

5) El respaldo de la juventud al Frente Amplio. Tal como en la primera vuelta, buena parte de la juventud uruguaya respaldó a Tabaré, a pesar de que el candidato más joven en ambas fórmulas era el propio Lacalle Pou. La explicación a ello tiene que ver con la extensión de las corrientes juveniles militantes del FA, muy superiores en tamaño a las de los blancos y colorados.

Los desafíos del nuevo período frenteamplista serán:

1) Avanzar en la sanción definitiva de la ley de medios. Fue caracterizada como "impostergable" para Tabaré Vázquez en las últimas semanas. Se trata de una de las deudas de los gobiernos frenteamplistas, que implicaría a su vez un golpe a los medios hegemónicos uruguayos: tres grupos –Romay, De Feo/Fontaina y Cardoso/Scheck– controlan casi la totalidad del mercado de televisión abierta en el país.

2) Seguir impulsando la integración latinoamericana –y en especial al Mercosur–. Lacalle Pou proponía –igual que Neves en Brasil– "flexibilizar" el Mercosur. Es decir: avanzar en TLC selectivos, de cada país. Las urnas le dijeron que no a esa propuesta, por lo cual el próximo gobierno del Frente Amplio tendrá el desafío de reforzar el actual curso de integración latinoamericana, y en especial darle más vigor al Mercosur.

3) Buscar ensanchar la participación política cotidiana. "No puedo, no debo, ni quiero trabajar solo. Quiero contar con todos los uruguayos para que me acompañen", dijo Tabaré en su discurso. Pidió que lo critiquen cuando haya que criticarlo, en un llamado audaz al conjunto de organizaciones sociales y políticas del país.

4) Avanzar en más políticas sociales. Luego de dos períodos de crecimiento sostenido del PBI, aumentos reales de salarios y jubilaciones, descenso en la tasa del desempleo, y ampliación de políticas sociales para atacar la pobreza y la indigencia, el nuevo gobierno tendrá otros retos: mejorar la calidad del empleo y transformar la estructura productiva.

Juan Manuel Karg, en Tiempo Argentino