
Todo lo concerniente a “El ciego de Tudela” resulta novedoso por estos lares, como que su obra es muy conocida en Oriente, en El Cairo, Beirut o Bagdad, por ejemplo, y apenas sabemos nada de ella en la tierra que vio nacer a su creador.
Milagros Nuin, licenciada en Historia y Geografía especializada en el Islam, ha descubierto que el invidente de Tudela dedicó un poema a su esposa Amina, algo insólito en la cultura árabe en la que la mujer ocupa un papel secundario.
Nuin, que ha trabajado como traductora en Madrid, también ha revelado que algunas de las estrofas del poeta se ocupan del placer de degustar vino en compañía de los amigos, cuando para los seguidores de Alá el consumo de alcohol es algo restringido a ámbitos muy privados.
Tras contextualizar históricamente la época en la que vivió “El ciego” en una etapa convulsa en la que pasó de vivir en Tudela a desplazarse a Zaragoza o Sevilla por el avance cristiano, la escritora y poetisa Marina Aoiz puso voz a algunas piezas.
Hace unos años Milagros Ruin tradujo los poemas más populares del tudelano, las “moaxajas”. Ahora está dedicada a desentrañar los secretos del poemario tradicional árabe que desde la Península llegó a Oriente y allí quedó guardado.
La conferencia-recital estuvo organizada por la asociación El Chapitel y tuvo lugar el lunes pasado en el restaurante El Preboste, al que acudieron medio centenar de personas para participar en el acto.
Colectivo Ordago
No hay comentarios:
Publicar un comentario