
Otro caso; unos chavales de ideología (abertzale), es decir, patriótica, en una manifestación en Navarra o en el País Vasco, y subrayo el territorio porque aquí la justicia también diferencia y si no me remito a la quema y apaleamiento de una comisaría en una urbe de Madrid, donde no se ha arrestado a nadie por actos terroristas, queman unos cuanto contenedores y sucursales bancarias, sin víctimas. Los localizan, hacen la llamada oportuna a la Audiencia Nacional y la Audiencia Nacional dispone su detención. Son llevados a Madrid y no a Pamplona, se les aplica la Ley Antiterrorista y se les sentencia por actos terroristas y enaltecimiento del terrorismo a veinte años de prisión, de los cuales deben cumplir los veinte años completitos. No estoy justificando ninguno de los actos de estos chavales, pero visto así es palmario y clama al cielo que la justicia se debe dotar de otras leyes para ser más justa como, por ejemplo, una ley de violencia machista, que sea tajante e inflexible a la hora de perseguir los delitos de violencia de género.
A día de hoy se persiguen ideas políticas y se atenúan ideas machistas. Después de lo que nos está costando salir de este atolladero de ideología patriarcal, estas sentencias, con jurado o sin jurado popular, hacen un flaco favor a una sociedad que poco a poco se está liberando del silencio, el miedo y el yugo de siglos y décadas de ideología patriarcal que amparaba y justificaba siempre la existencia de dicha violencia de género.
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