martes, 8 de diciembre de 2009

365 DÍAS SIN RESPUESTA EN KOXKA

Hace un año, los trabajadores de Koxka nos enteramos vía titular de prensa de la intención de la multinacional Ingersoll Rand de rescindir el contrato de 191 personas. Tras una larga y dura lucha, se destruyó de un plumazo lo que había sido el sustento económico de muchas familias.

Lo peor de todo fue la más que posible discriminación. Los corresponsables de la lista de despedidos, tanto CCOO como UGT, siguen sin dar explicaciones de lo ocurrido a la sociedad navarra. El hecho de que los responsables del Metal en Navarra de ambas organizaciones tomaran parte en las negociaciones tal vez nos dé una respuesta del porqué de este silencio. Silencio que no deja cerrar una herida tan profunda como ésta.

Aunque parezca olvidado… quizás está más vivo que nunca, esperando a través de casi medio centenar de denuncias presentadas por discriminación ideológica y sindical, haciendo tiempo para que la justicia deshaga la injusticia de los desahogados y contando las horas para que nosotros, representantes sindicales sin nadie a quien representar, volvamos a tener contenido y continente.

El tiempo, que muchas veces limpia la suciedad de hechos pasados, nos ha enseñado que nuestra gente no fue despedida porque no entraba en la lista de los "justos y las justas", sino porque no eran de los de las medallas y la concertación.

El tiempo nos ha demostrado que determinados préstamos hay que devolverlos y con intereses abusivos, un nuevo expediente de regulación de empleo (ERE) de suspensión, un nuevo pacto de empresa...

Un pacto acordado entre CCOO y UGT, tras veladas y furtivas reuniones con la empresa, a espaldas de sus propios afiliados, de la plantilla y, por supuesto, del resto de las centrales sindicales.

A priori, este pacto, dados los tiempos de crisis, se presumía malo, una vez visto y analizado, ya que no se nos dio el documento (lo tuvimos que conseguir de sus propios afiliados), certificamos que era pésimo. Un pacto de constantes cesiones y pérdidas de derechos por parte de los trabajadores, envolviéndolo todo en una aureola de tecnicismos y flecos sueltos, para desviar la atención y ocultar el fin real: el sometimiento al poder empresarial. Sometimiento para mantener su estatus de control dentro de la empresa, convirtiendo la empresa en un régimen totalitario al servicio suyo y del poder y no del trabajador, creando un clima de… hágase su voluntad así en la tierra como en el cielo, un despropósito de señoritos de cortijos con cortijo, pero sin señorío.

Hemos mencionado un ERE de suspensión, y aquí entra en escena lo que enerva e hiere. ¿Por qué no primero un ERE temporal para intentar salvar tantas historias, tantos problemas, tanta preocupación y tanta incertidumbre? y después de hacer lo imposible… humanizar lo posible, el orden de factores aquí sí que altera el producto, primero el expediente de extinción de contratos y después el de suspensión, siempre todo al servicio de los que nos quieren tener a su servicio.

Aquí estaremos el resto para recordarles, toda la vida, esos errores que nos han marcado y evitar que esta sangría sindical se olvide. Eso sí, trabajando desde la honradez, con dignidad y desde la conciencia de hacer en todo momento las cosas por el bien de todos los trabajadores.

Nosotros no necesitamos, en estos tiempos de congresos fastuosos, llenos de derroches, saliendo de la mano de los poderes políticos y empresariales, a los que no debemos nada, demostrar que seguiremos mirando por el trabajador siempre.
Bikendi Barea (LAB Koxka), José Ángel Castrillo (ELA Koxka) y Roberto Jiménez (ESK Koxka) , en Diario de Noticias

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