
Y más allá, Aminetu ha visibilizado la dignidad humana y cómo se puede pelear con la razón y el convencimiento por los derechos que una considera justos para si misma y para el resto de la humanidad. Con ello, ha abierto un rayito de esperanza en nuestros corazones, la ilusión de que es posible conseguir que algunas cosas cambien aunque se tenga enfrente a tiranos y déspotas y en cualquier caso, que hay que intentarlo. Como dicen muchas voces ha vuelto a poner en la palestra la importancia de la resistencia pacifica tan olvidada y denostada en estos últimos tiempos.
Ella ha cumplido su cometido así que aurrera y a descansar, disfrutar de sus seres queridos y seguir trabajando por la defensa de los derechos humanos.
Al gobierno, le toca cumplir los deberes: Dar más explicaciones que las dadas hasta ahora, menos chapuceras y más claras. No nos vale esta política de la ultima temporada de: “Lo hemos conseguido, ¿No? pues a callar y no querer saber más”. Y no nos vale, primero, porque no es verdad que lo hayan conseguido solos. Segundo porque Aminetu nos ha enseñado la dignidad de la claridad en las palabras para explicar los hechos y la transparencia. Tercero, por que es de ética y estética admitir la verdad de lo sucedido. Y cuarto, porque siguen teniendo pendiente con Marruecos la defensa de la autodeterminación para el Sahara occidental.
Y puestos, también estaría bien que no sean tan prepotentes de pensar que no existen ya en este mundo personas como Aminetu capaces de plantarse. La que avisa no es traidora. Aminetu ha levantado la tapa de la caja de la dignidad y dentro de esta hay mucha más, también dispuesta a la huelga de hambre. Algo de esto esta manifestando la frase: Aminetu somos todas
Tere Sáez. Coordinadora de ANDREA. Técnica de igualdad. 40857601X
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