jueves, 30 de octubre de 2014

RESPUESTA DE FELONES A LOS VECINOS DE OTEIZA PARTIDARIOS DE LA EXTENSIÓN DEL MODELO D

Mediante estas líneas respondo a una carta publicada el lunes en el periódico, en la que varios vecinos de Oteiza me atribuyen actos y opiniones que no coinciden con la realidad. Comienzo por lamentar que Arantxa, la madre de Adrián, se haya sentido dolida con mis palabras, porque creo que no hay nada más doloroso en el mundo para una madre que perder un hijo. Dicho esto, quisiera fijar nítidamente mi posición, a fin de que no se me malinterprete:

1º.- Yo no odio al euskera. Soy, en buena medida, el responsable de la ley aprobada en 1986, a la que no dieron su voto ni UPN ni los nacionalistas, y que ha sido elemento fundamental, junto con la voluntad de los padres y madres, para el cambio de tendencia que el euskera ha experimentado en Navarra en los últimos 30 años. He matriculado además a mis hijos en el modelo A tanto en la escuela pública de Oteiza como en el IES Tierra Estella, y lo hubiera hecho en el modelo B si este hubiera estado en vigor.

2º.- Yo soy partidario de cubrir la demanda de enseñanza en euskera en los centros públicos de la zona vascófona. Pero para ello, respetando otras opiniones, no considero necesario cambiar la ley. El riesgo de pretender implantar dos líneas, una en castellano y otra en euskera, en poblaciones que tienen un alumnado escaso es evidente. Por tanto, allí donde esto no es posible, la administración debería costear los gastos de transporte a una localidad próxima que reuniera las mejores condiciones para la enseñanza en esa lengua. Para conseguir esto, tampoco en necesario cambiar la ley.

3º.- Soy un ciudadano de a pie, y es a los grupos parlamentarios a los que corresponde la iniciativa en esta cuestión. Les deseo acierto en beneficio de todos. Creo haber contribuido, y no poco, a que la enseñanza que se imparte en el colegio público de Oteiza sea de la máxima calidad posible. Y seguiré ayudando cuantas veces se me pida por parte de la apyma, el Ayuntamiento o el profesorado, a continuar por esta senda. Convivir civilizadamente en municipios pequeños como el nuestro es una necesidad a la que todos debemos contribuir. Esa ha sido mi pauta en el pasado, esa es mi actitud en el presente, y esa pretende ser mi conducta en el futuro.

Mi pretensión no ha sido otra que expresar clara y respetuosamente mi opinión. No pretendo suscitar ningún debate, por lo tanto con estas líneas doy por finalizado el intercambio de opiniones con mis vecinos.

Román Felones Morrás