
Una vez más, el Gobierno Zapatero promete una ayuda destinada a uno de los sectores más desfavorecidos, y la letra pequeña se encarga de hacer añicos cualquier pretensión de acceder a ella. Ya pasó con la renta básica de emancipación, esto es, los 210 euros de ayuda al alquiler para jóvenes, y ahora vuelve a ocurrir con los 420 euros a los parados que hayan agotado su prestación antes de agosto (¿llevas más de un mes sin cobrar el paro? Pues dos piedras, que no tienes derecho a la nueva ayuda) y con la subvención para el máster a los desempleados.
¿A qué coño está jugando este gobierno? ¿A prometer dinero gratis para todos, y después ejercer de trilero pretendiendo que acertemos dónde está la pelotita para cobrar lo prometido? Venga, hombre, váyanse a tomarle el pelo a otro. Cuando incluso el sindicato hermano, la UGT, critica una medida puesta en marcha por el Gobierno socialista, es que algo se está haciendo realmente mal.
Luego nos sorprendemos cuando las encuestas indican que el PP, con cientos de casos de corrupción inundando sus oficinas y los dirigentes populares defendiendo a los imputados, esté mejor posicionado en las encuestas de cara a las próximas elecciones generales. Así se pierden gobiernos con facilidad, así caen gobiernos socialistas: dando esperanzas a los más desfavorecidos, que son precisamente potenciales votantes socialistas, y desmoralizándolos después cuando descubren que era todo MENTIRA y que ese gobierno socialista que ha prometido ayudarles, ha dispuesto también todas las trabas posibles para que no puedan acceder a las ayudas prometidas. Llegarán elecciones, nos sorprenderemos del alto porcentaje de abstención, y los políticos profesionales harán acto de contricción y prometerán tomar nota.
Y una mierda. Por este camino, nos estrellamos fijo.
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