sábado, 17 de enero de 2015

SEGURIDAD/LIBERTAD: ¿TRUCO O TRATO?

No solo estoy segura de que ese trato que nos propone el Gobierno por boca del ministro de interior es mentira, sino que estoy segura de que, además, es una propuesta indecente.

Aprovecharse de un atentado  y jugar con el miedo de las personas para conseguir llevar a cabo un control social inaguantable es inadmisible. Porque,  aquí está el truco del trilero, desviando la atención y focalizando la mirada en los muertos, mientras mueven desaforadamente las manos para que parezca que hacen algo a la vista de todos, con nobleza, cuando el objetivo,  no es la evitación de la violencia, sino aumentar el propio control policial.

Nosotros sabemos y ellos también lo saben  que no se puede garantizar la seguridad en un mundo globalizado y complejo. Entonces, ¿ para qué esta vuelta de tuerca  al ojo del gran hermano?.  No me creo que sea para calmar la ansiedad de la gente tras los atentados. Solo se me ocurre que es para aumentar el control y, no precisamente de los terroristas, sino  de todos nosotros.

La pregunta que me surge ante la propuesta del gobierno  es ¿Aumentar el control es todo lo que se les ocurre para mejorar la situación?.  Si la respuesta es afirmativa,  cada vez parece más cierto que el propio control policial es un fin en si mismo.

Si, por el contrario, es negativa  entonces no nos vale la propuesta y habría que comenzar por preguntarse por las causas de lo que ha pasado.  Claro, la respuesta parece obvia:  son los yihadistas los causantes las muertes.

Ya. ¿Y las causas de la causas?. Esto se pone complicado.

Si solo respondemos a la primera pregunta, ni acabando con todos los actuales  terroristas, acabaremos con el problema porque más pronto o más tarde surgirá otra nueva generación a tomar el relevo.

Si nos enfrentamos a la segunda pregunta… la cosa tiene un calado infinitamente superior, sin respuestas fáciles ni inmediatas  y sin garantía de que no vaya a haber más atentados ni más muertes, al  contrario, probablemente sea una situación que se prolongue en el tiempo, quizás para siempre,  porque el ser humano tiende a repetir y a repetir la historia, pero mantendremos la esperanza de que habrá un día en que podamos convivir entre diferentes.

Pero, mientras tanto,  no podemos cerrar los ojos y creernos los planteamientos simplistas y falaces  del gobierno y, mucho menos,  aceptar voluntariamente la pérdida de libertades.

Parafraseando el título del relato de Jorge Semprún  “La escritura o la vida” , podríamos haber titulado el artículo  “La seguridad o la vida”. Elegir la seguridad a ultranza es dejar de vivir un poco.

Ana Ansa