sábado, 4 de abril de 2015

EL TAFALLÉS QUE MARCÓ A GENTO Y A ZARRA

Tormenta y lluvia a jarros en la tarde del 3 de junio de 1951. San Francisco, el recién inaugurado terreno peñista, recibía la visita del Rayo Cantabria, filial del Racing Club de Santander. En el equipo norteño sobresalía un flaco, hábil y escurridizo extremo derecho, de apellido Gento. Marce Tellería, entrenador de la Peña, encomendó la complicada situación de frenar a la figura visitante a Fermín Lizarazu, nuestro popular Panchón. El marcaje en la época no tenía opción alguna, la cuestión era tajante, al hombre. Fermín cumplió el objetivo, y Paco Gento, quien luego fuera campeón seis veces en Europa, muchas ligas y copas y toda la fama conseguida y a quien llamaron merecidamente la Galerna del Cantábrico, aún dejando sello de su gran calidad y aún ganando 0 a 2 en aquella perdida eliminatoria para la Peña, no lo tuvo fácil con nuestro bravo defensor. Hacía tres meses escasos, en el día de la inauguración del mismo campo, marzo del 51, se ocupó aunque con menos fortuna, del marcaje del gran Telmo Zarra.
Sampedrero de condición y nacimiento, Fermín, único hijo de Teresa y Paulino, vino al mundo ese día especial para los navarros, un 7 de julio del 29 en la misma calle de San Pedro, esquina con la calle Mayor. Fermín llegaba a una Tafalla a la que habría de servir desde distintos frentes. Muy pronto, con solo 16 años, sintió la llamada del fútbol. La Peña Sport, en plena posguerra, organizaba de la mano de Leandro Hualde un equipo que recogería importantes triunfos y laureles. Fermín Lizarazu "Punchón" sería uno de los jugadores más destacados.

Vistió la camiseta azul desde 1946 hasta 1954. Durante estos años la Peña salió campeón de Liga en tres ocasiones y dos de liga con dos ascensos a Primera Regional y a Tercera División, consiguiendo dos copas de aficionados, todo un hermoso palmarés. Fermín ocupó casi siempre en el lateral derecho, era el 2 del equipo aunque a veces y según las necesidades ocupara el lado izquierdo y el eje de la misma defensa. Jugador férreo y correoso, no dejó balón por perdido, amarrándose al rival como lapa. San Isidro primero y San Francisco después dieron fe a los aficionados del trabajo y buen hacer de este jugador entregado siempre al azul y negro. Con sólo 25 años dejó el fútbol. El casamiento con Mari Carmen Aramayo y el nacimiento, de Julio, su primer hijo, y el trabajo en la notaría impedían dedicarse por entero a un equipo que en la época requería, ya en Tercera división, un tiempo extra.

De aquellos tiempos de jugador, excelentes en resultados, títulos y con una masiva presencia de socios y aficionados merece la pena echar una mirada a míticos nombres de un plantel que sembró sin duda una de las páginas más bellas y recordadas del club, con los Paco Extremera, Fermín Lizarazu, Guti, Abad, Osés, Echarri, Zoca, Martino, Antonio Jaurrieta, Daniel Colío, Labat, Lucio Jaime, Velasco, Iñaki Pérez Ojer, Garro, Javier Murillo, Pepe Gárate, Enrique González, Chato Úriz, Jaurrieta II, Bravo, Bruno, Adolfo Marañón, Zulaica......Hoy, cuando la Peña cumple sus 90 años es justo dejar testimonio de estos nombres en lo que sin duda supuso el empuje de la entidad hacia el futuro.

Fermín dejó la Peña, con la promesa y premio por parte de la Directiva, de una cuna precisamente por el nacimiento del primer vástago. La cuna llegó, pero hubo que esperar al 2000, y fue para uno de los últimos nietos. La deuda estaba sellada como entre lágrimas y buen humor declaraba el propio Fermín otra tarde de junio, casi 50 años después, en el mismo San Francisco. Eso sí, Punchón continuó ligado al club, como ayudante de entrenador y en las dos temporadas 1957/59 llegó a compartir con otros entusiastas una difícil presidencia  con un equipo en el descenso y regreso a la triste Regional.

Teniendo a la Peña Sport siempre por bandera dedicó sus esfuerzos a otra de sus pasiones, Tafalla, su pueblo. Militó activamente en la HOAC, Hermandad Obrera de Acción Católico, organización recién a la ciudad, que trabajó desde distintos frentes obreros y siempre al lado de una iglesia contestataria en la medida de lo posible en tiempos difíciles. Precisamente con la HOAC fue la llegada como concejal al Ayuntamiento. Nos recordaba su empeño en que la corporación contara con un grupo de clarines y timbales, algo que consiguió con agrado para todos. No hay duda que ese toque a la ciudad interpretado magistralmente por el grupo que abre la fiesta da prestigio a una corporación con personalidad propia.

Su amor y compromiso con la Morenica y con Ujué le llevó a pertenecer a la legendaria Hermandad de los Doce. Ujué fue destino mientras las piernas aguantaron. Si la fe mueve montañas, Fermín habrá removido parte al menos de nuestras sierras cercanas. San Pedro, su iglesia y su parroquia le vieron y sintieron hasta que la salud aguantó. Otra de sus pasiones era acudir a Santa Brígida, ermita olitense en donde siempre era esperado y recibido por sus muchos amigos de la vecina ciudad del castillo, varios de ellos exjugadores peñistas con los que siempre guardó la sincera amistad y gratos recuerdos.

En la despedida, en el final del invierno, sentimos cerca a Fermín. Punchón, ese amigo con quien pudimos disfrutar en charlas y saludos en el barrio apoyado en su makila, siempre con el mejor talante, educación y sentimiento de la gente amiga y cercana.

Hasta siempre, amigo. Beti arte, lagun.

Con nuestro pésame y cariño a Mari Carmen, Julio, Fermín, Jesús, Javi, Carlos y toda la gran familia de sus muchos amigos.

José Luis Lizarbe, en Entorno Zona Media