domingo, 21 de febrero de 2010

AMPLIAR NaBai

En el complejo horizonte del debate político y social que afronta NaBai de cara a las elecciones forales y locales de mayo de 2011 -bases políticas y programáticas y estructura organizativa-, aparece un nuevo elemento de reflexión. La posibilidad de abrir la puerta de este proyecto -ahora segunda fuerza en el Parlamento de Navarra-, a posibles ampliaciones. Más aún tras la publicación del documento Zutik Euskal Herria por parte de la izquierda abertzale oficial. Quizá la cuestión más compleja de resolver en los próximos meses para los partidos que conforman esta coalición.

Lo ha puesto sobre la mesa de forma confusa y apresurada el secretario general de EA, Pello Urizar, aunque trazó el escenario mínimo para esa posibilidad: el compromiso político y ético con la no violencia y con la pluralidad que forman parte de los principios fundacionales de Nafarroa Bai suscritos por más de 1.500 ciudadanos y ciudadanas navarras poco antes de las elecciones generales de 2004, las primeras en las que participó la coalición que conforman Aralar, EA, PNV y Batzarre y candidatos independientes. No ha sido la única propuesta de ampliación de NaBai. También el máximo líder de Batzarre, Jesús Urra, ha propuesto una ampliación del tercer espacio que pretende aglutinar NaBai hacia IU y desencantados del PSN -sobre todo en la zona de la Ribera-, por su colaboracionismo con UPN. No es la primera vez, también Aralar lo ha planteado con anterioridad con ningún resultado.

Los principios fundacionales de Nafarroa Bai siguen siendo los mismos que hace seis años: “Sí a todos los derechos humanos, a la justicia social, al respeto mutuo, al diálogo, a las libertades individuales y colectivas, al reconocimiento y atención de todas las víctimas, a una Navarra nueva, alternativa, sin exclusiones, igualitaria, abierta, de base bilingüe, moderna y solidaria, en paz, más justa, progresista y vasquista, más de izquierdas y abertzale”. Es evidente que todo lo dicho no coincide con todo lo hecho en este tiempo por NaBai, sobre todo la imposibilidad hasta ahora de haber hecho efectivo el cambio político que ha ofertado desde su comienzo a los ciudadanos y ciudadanas navarras, aunque ese fracaso, según las encuestas, aún no ha pasado factura en el apoyo social a la coalición.

Sin embargo, la necesidad original de organizar una estructura política y social al margen de la tutela y la presión de ETA sigue vigente puesto que ETA no ha dado aún muestra alguna de acatar la voluntad popular y desaparecer, ni siquiera de renunciar a su autoadjudicada función de amenazante vigilancia hasta que los acontecimientos políticos coincidan con su proyecto para este país. Al menos a día de hoy, NaBai y la izquierda aber-tzale oficial representan dos proyectos políticos legítimos y representativos de la realidad social navarra -aunque con una amplia diferencia de apoyos allí donde han competido electoralmente como se puede ver en Pamplonza y buena parte de la Comarca-, pero todavía diferentes en sus principios, acción política y objetivos. Es cierto que el segundo lastrado por la losa de la antidemocrática e interesada para PSOE y PP ilegalidad y la exclusión electoral y por la minorización social derivada del hartazgo ciudadano ante la violencia terrorista, la persecución y el chantaje de ETA.

En todo caso, no parece que la apuesta por la acumulación de fuerzas que impulsa el documento Zutik Euskal Herria comparta la línea estratégica y electoral que pusieron en marcha los partidos de NaBai para Navarra para el cambio político y el relevo de la derecha del ejercicio del poder. Ni tampoco la misma idea de asunción de la pluralidad real de la sociedad navarra en este siglo XXI. Más bien al contrario: de hecho, es la misma izquierda abertzale oficial la que sitúa el proyecto y la apuesta de NaBai alejada de sus planteamientos -como expone hoy mismo en DIARIO DE NOTICIAS su portavoz Txelui Moreno-, y agotado como instrumento político, por lo que no parece un objetivo político realista ahora su inclusión en la coalición con la asunción de aquellos principios originales que permitieron conformar NaBai y crecer electoralmente.

Tampoco parece que el proyecto propio de IU, cada vez más controlado por el PCE a nivel federal, tenga encaje directo en la estructura de NaBai. Otra cosa es que la colaboración institucional y política de ambas propuestas sea una condición necesaria para alcanzar la posibilidad de un cambio en los modos de dirigir y hacer la democracia institucional en Navarra. Al igual que en el caso de la izquierda abertzale oficial, IU en Navarra representa hoy una propuesta para la sociedad diferenciada en el ámbito electoral de NaBai, aunque es posible que haya sectores de esa izquierda transformadora que vean con buenos ojos un acercamiento a NaBai.

Quizá en una sociedad post ETA, en la que los procesos de paz y normalización política pendientes, y que también afectan a la realidad sociopolítica de la actual Comunidad Foral, se puedan abordar realmente sin injerencias, fuera otra la situación en Navarra. Entretanto, ETA y el bagaje de su historia, también en Navarra, marcan una muga aún amplia entre ambas propuestas políticas. Otra cosa es que la apertura de esa reflexión, seguramente ineludible y, por tanto, necesaria, no derive en un final en el que la sociedad navarra, y sobre todo el creciente espacio abertzale y vasquista, regrese al anterior estado de minorización y pérdida de influencia social y política con la permanencia vigilante de ETA y la desaparición de NaBai. En política, un día es mucho tiempo, y un año, lo que falta para las elecciones en Navarra, son 365 días. Pero de momento, el obstáculo permanece.

Joseba Santamaría en Diario de Noticias de Navarra

No hay comentarios: