jueves, 7 de agosto de 2014

¡MENUDA BASURA PARA EL SECRETARIO DE UGT NAVARRA!

Tengo sincera curiosidad por leer los periódicos de hoy. Sobre Samuel Caro van a llover sapos y culebras. Ayer por la mañana, con agostidad y alevosía, va el de Mendabia y anuncia que de incineración en Nafarroa, nada de nada. ¡Que ahora el PSN se opone! Eso sí, suelta la bomba con un discurso calculadamente ambiguo en el que se salta los planes existentes para prender fuego a la basura en la cementera de Portland, esa que está casi tocando con las casas de Olazti.

Con el PSN hay que medir cada palabra. Ayer por la tarde, nadie sabía exactamente qué demonios quiso decir. Vale que Caro afirmó abiertamente que cierra la puerta a la incineración, pero es que lo de Olazti es, para ellos, «valorización de residuos». Vamos, que quemar los residuos, en la cementera se iban a quemar, pero quizá eso para el PSN no es incinerar. Yo qué sé.

Decidí llamar a la sede del PSN para ver si me lo aclaraban. Y no. Lo habían hecho adrede. ¿Por qué? No lo sé. Les pregunté exactamente si lo dicho ayer afectaba a los planes que hay para incinerar en Olazti, porque parece que sí. La respuesta era fácil: «no» o «sí», una mera aclaración. Pues nada, 20 minutos después, a Caro no se le podía localizar y te quedas como estás.

Así que toca especular. ¿Puede el PSN echarse atrás en su apoyo a la incineración en Olazti? Pienso que no. En Nafarroa, el PSN está controlado por la UGT. Ahora, Javier Lecunberri (hijo político de Miguel Ángel Ancízar) es su secretario general. ¿Y de dónde viene Lecunberri? Pues de presidir el comité de la planta de Portland de Olazti, esa que, según dice la empresa, se cerrará si no le dejan alimentar sus hornos con basura. Es decir, Lecunberri es el más proincineración de todo Nafarroa: Míster Cerilla Man.

¿Con quién te estás metiendo, Samuel Caro? Acostumbrado nos tiene el PSN a cambiar como una veleta, pero, al menos, sé claro. Si no, se interpretará que estás dando una patada a Lecunberri. Y lo lógico es que se enfade. Seguro que hoy anda quemado.

Aritz Intxusta, en GARA