martes, 26 de agosto de 2014

EL ADIÓS TEMPORAL DE ODOLKIAK ORDAINETAN

Con un "agur, peña", que esta ocasión quiso ser un "hasta luego", Odolkiak Ordainetan se despidió de su público en Tafalla, un público numeroso y variopinto que se dio cita en la tarde noche del pasado 24 de julio en el patio de La Kolasa, para arroparles en el que fue su último concierto por, al menos, un año.

A pie de calle, con bandera palestina que denunciaba el genocidio en Gaza, trago solidario para acompañar la música y bertsos para recordar al que no etá, la batería, guitarras, contrabajo y voces de los Odolkiak dieron repaso a lo largo de hora y cuarto de concierto a las canciones que les han llevado a recorrerse sin parar de tocar, decenas de plazas de Euskal Herria en los útlimos trece meses, encandeando fin de semana tras fin de semana.

La marcha de uno de sus componente por razones laborales a Irlanda con contrato de, en principio, un año ha sido la razón de esta parada técnica en el grupo. Parón que, por otro lado, agradecen. "Nos viene muy bien porque hacía ya un tiempo que estábamos sintiendo la necesidad de levantar el pie del acelerador. Desde que sacamos el cd, comenzamos a dar conciertos, una media de más de tres conciertos al mes, por montones de gaztetxes, txoznas, garitos y recintos festivos de Nafarroa sobre todo, pero también de Gipuzkoa, Bizkaia y en menor proporción de Araba. En encadenar concierto tras concierto, sin tregua, ha hecho que la sensación de cantar siempre lo mismo y de hacer el mismo concierto se ha ido imponiendo a la del subidón de salir a un escenario y del directo. Necesitamos parar para crear, para que las ideas que tenemos puedan aflorar y nuevos temas de Odolkiak vean la luz. En este sentido, la marcha temporal de uno de nosotros ha sido la excusa perfecta para dejar de hacer bolos y meternos en la bajera que recién hemos acondicionado e insonorizado como local de ensayo para recomenzar de nuevo y seguir buscando el sonido que nos identifica como los Odolkiak", aseguraban en su concierto de despedida.

A. Berrio, en La Voz de la Merindad