lunes, 4 de agosto de 2014

EL SILENCIO ENSORDECEDOR DE LAS DERECHAS ESPAÑOLAS SOBRE HONDURAS

Francamente, no entiendo la pasividad de las fuerzas progresistas españolas frente a la enorme violación de los derechos humanos que está ocurriendo en Honduras, permitiendo a las fuerzas conservadoras y liberales, en realidad neoliberales, presentarse como las grandes defensoras de tales derechos. Constantemente estamos viendo a dirigentes de las izquierdas españolas en situaciones defensivas por haber apoyado y continuar apoyando a gobiernos de izquierdas en América Latina (que se han distinguido por haber reducido drásticamente la pobreza en sus países) por sus supuestas violaciones de los derechos humanos, tales como la restricción de las libertades de prensa y de asociación. Mientras tanto, gobiernos que han incrementado la pobreza en sus países y que violan los derechos de prensa y asociación en términos mucho más acentuados y extremos que los anteriores, permanecen inmunes, sin que reciban ninguna oposición y denuncia, crítica que debería hacerse no solo a dichos gobiernos, sino a sus defensores, la gran mayoría de los cuales se presentan como defensores de los derechos humanos. El hecho que explica esta situación, en la que conocidos autores de derechas, como Mario Vargas Llosa, se muestran muy selectivos en su supuesta defensa de los derechos humanos, es que los mayores atropellos de estos derechos que están ocurriendo en América Latina tienen lugar en países que están gobernados por las derechas.

Un caso extremo es Honduras, el país que tiene el mayor número (en términos proporcionales) de asesinatos políticos (incluyendo de periodistas) hoy en el mundo y en Latinoamérica, siendo también el país con el mayor nivel de desigualdades sociales y la pobreza más elevada. Esta última ha alcanzado tal nivel que el país se ha convertido en el origen del mayor número de niños que huyen a EEUU, entrando ilegalmente y con un gran riesgo en este último país, hecho que se ha convertido en un escándalo internacional muy importante, aun cuando el lector no lo sabrá si lee los principales medíos de información y persuasión españoles.

El régimen actual se estableció en el año 2009 con un golpe militar estimulado y ejercido por partidos conservadores y liberales, partidos que pertenecen a las mismas familias políticas a las cuales pertenecen el PP, CDC, UDC, Ciutadans y UPyD, los cuales constantemente critican a los gobiernos venezolano, boliviano y ecuatoriano, entre otros, con un silencio ensordecedor sobre lo que ocurre en Honduras. El golpe militar derrocó a un gobierno democráticamente elegido, el del Presidente Zelaya. Tales partidos políticos, de la derecha española, e intelectuales afines, no tienen ninguna (repito, ninguna) credibilidad ni autoridad moral para criticar a ningún otro país de Latinoamérica, si no denuncian al gobierno de Honduras antes de denunciar a los otros. En realidad, lo que hoy están haciendo es utilizar la supuesta defensa de los derechos humanos con fines partidistas, sin que, en realidad, les importen nada esos derechos. Es la utilización de las víctimas de la opresión para fines partidistas.

Los auténticos defensores de los derechos humanos deberían abochornarles y avergonzarles por utilizar esta justa causa para fines que no tienen nada que ver con ella. Están utilizando víctimas de una enorme opresión para sostener regímenes que las producen a montones. Espero que algún día haya escraches contra gente que viola principios tan elementales como denunciar la opresión, venga de donde venga.


Y ello concierne también al gobierno federal de EEUU, incluyendo la Administración Obama. El golpe militar de 2009 contó con el apoyo de dicha Administración (siendo su Ministra de Asuntos Exteriores, Secretary of State, la Sra. Hillary Clinton). Dicha Administración apoyó el golpe militar y ha dado 350 millones de dólares en ayudas (50 millones en ayuda militar) a aquel país, sin que la pobreza haya disminuido; todo lo contrario, ha aumentado. La defensa de los derechos humanos es una de las campañas donde la incoherencia y/o hipocresía abundan en sus proclamaciones.

Vicenç Navarro, en su blog