miércoles, 13 de mayo de 2015

EL TIBIO CARLOSENA SE IMPONE EN LA UPNA A UN BARCINISMO QUE AGONIZA

La dirección de la UPNA tendrá una dirección continuista con la labor emprendida por el anterior rector, Julio Lafuente, tras imponerse ayer Alfonso Carlosena al catedrático de Economía Jorge Nieto, proveniente de la vieja guardia de ala más derechista de la universidad, la que medró en tiempos del rector Antonio Pérez Prados (que lo dejó para meterse parlamentario de UPN) y de Yolanda Barcina (que se inició en política como vicerrectora de Pérez Prados).

Al final todo quedó en un susto y Carlosena (Catedrático de Teoría de la Señal y las Comunicaciones) se impuso con autoridad al excéntrico y sorpresivo Nieto, obteniendo el 70% del voto ponderado. En un principio, Carlosena se perfilaba como único candidato a rector tras ocho años de Lafuente como regidor máximo del centro público. Sin embargo, a última hora y sin avisar prácticamente a nadie, se presentó Nieto. Se había barajado antes la posibilidad de que el bunquerizado sector de Barcina y Pérez Prados (que podrían regresar a la Universidad tras su periplo en política) intentara despertar. Pero no se barajaba el nombre de Nieto, sino que se escuchaban rumores de candidaturas encabezadas por María José Beriain o María Ángeles Egusquiza.

Finalmente fue Nieto quien se presentó. Aseguró que se presentaba por su propia cuenta: sin equipo, sin respaldo. Pero saltaron todas las alarmas ante el temor de un regreso a los tiempos de un rectorado tentáculo de UPN. Ciertos aspectos hacían pensar que Nieto jugaba por libre, como su próxima jubilación. Con todo, lo cierto es que la vieja guardia se activó para respaldar tanto su candidatura como su discurso neoconservador. Y por eso, para ellos, los resultado son preocupantes.

En particular, destaca el poco apoyo recibido entre el profesorado (el sector tradicionalmente más conservador). Hay que recordar que en la universidad se vota por estamentos y que luego el voto es ponderado. Así, los profesores votaron en sus propias urnas y Carlosena obtuvo un apoyo de 216 papeletas frente a las 77 del búnker favorable a Nieto. Entre el «profesorado contratado» el reparto de votos ha sido similar: 200 para Carlosena y 29 para Nieto. Esto también se ha repetido entre los funcionarios dependientes del centro, donde ganó Carlosena por 144 a 55.

Por contra, ha habido un estamento donde las cosas han estado bastante reñidas, que ha sido el del alumnado. Los estudiantes que han respaldado a Carlosena fueron 647 y los que han apostado por Nieto, 622. Esto no quiere decir, necesariamente, que los alumnos sí que apuesten por el regreso del ala derecha al control de la Universidad Pública. Más bien se ha debido a una promesa electoral que lanzó Nieto: adelantar los exámenes del primer cuatrimestre a antes de las vacaciones de Navidad. La idea de tener unas navidades sin nada que estudiar conquistó a los sectores más desideologizados y corrió como la pólvora por el campus. De ahí que no se pueda extraer la conclusión de la derechización de los estudiantes, aunque sí otras. De todos modos, cabe recordar que había 8.251 estudiantes llamados a votar y solo han participado 1.269.

Perfil bajo y críticas a UPN
Pese a haber cerrado con autoridad las puertas a los sectores más reaccionarios, lo que ha representado Carlosena no es, de lejos, una dirección contestataria. Si bien es cierto que en estos ocho últimos años Lafuente ha ido aplicando los sucesivos recortes porque no tenía más remedio (eran tijeretazos ordenados principalmente por Madrid, más alguno del Gobierno de UPN), sí que ha habido críticas por no haber levantado la voz como sí que han hecho otros rectores a nivel estatal.

La mansedumbre que ha caracterizado a Lafuente –y que se presume continuará con Carlosena– no le ha librado de ser blanco de los dardos de UPN, quien le acusa de no tener mano dura suficiente con los movimientos estudiantiles abertzales. Sergio Sayas, por ejemplo, le exigía públicamente expulsar a alumnos por pegar carteles. Sí que es cierto que no dio su brazo a torcer.

Aritz Intxusta, en GARA