miércoles, 5 de agosto de 2015

EL DÍA QUE GIPUZKOA PERDIÓ SUS CAÑONES

El 2 de julio de 1979 Gipuzkoa perdió sus cañones. No. No fueron arrebatados en una contienda bélica como la archiconocida película sobre la batalla de Navarone en la Segunda Guerra Mundial, mil veces vista en el cine o en la televisión. Algo que desconocen las generaciones más jóvenes es que se trató de una decisión política ante un símbolo de su escudo. Cicerón dixit: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”. Para no quedarse para siempre como un niño, conozca lo que hay detrás del actual logotipo de la Diputación de los tres árboles y las tres olas que aparecen en sus documentos oficiales.

Lo primero que hay que saber es que el primer blasón de Gipuzkoa fue aprobado en 1466 por las Juntas Generales de Hermandad, que suponían el embrión de las actuales Juntas Generales de Gipuzkoa. Estaba compuesto de dos cuarteles partidos en faja. En el superior aparece un rey sentado en un trono arbolando una espada en la mano derecha, en el inferior tres árboles (probablemente tejos o tilos) sobre ondas del mar. Curiosamente, el tejo era un árbol maldito, porque sus raíces eran venenosas y los várdulos lo usaban para ahorcarse. El rey coronado de Castilla y león sentado en el trono se supone que podría ser Alfonso VIII de Castilla, que conquistó Gipuzkoa y Navarra sobre 1200, o Enrique IV, padre de Fernando el Católico, quién gobernaba en 1466. El sello en sí iba circundado por una leyenda con el título de “Noble y Leal Provincia de Guipúzcoa” (en su expresión latina Nobilis ac Fidelis Provinciae Guipuzcoae).

Precisamente, la primera reproducción en un “armarria” se halla en el archivo de la Provincia en la iglesia de Santa María de Tolosa. Representa, sin leyenda externa, el escudo completo de Guipúzcoa coronado por corona real y flanqueado por dos figuras masculinas desnudas (tenantes).

Hubo que esperar hasta el 28 de febrero de 1513 a que la reina Juana de Castilla concediera a Gipuzkoa el honor de incorporar en su escudo doce cañones franceses pertenecientes a un ejército al servicio del rey de Navarra y que habían sido utilizados en el sitio de Pamplona. Representaban los conquistados por las tropas guipuzcoanas que colaboraron con su padre en las batallas de Belate y Elizondo de 1512 contra las tropas navarras. El privilegio fue concedido por la soberana en Medina del Campo, y aceptado por la Junta General de Mutriku de 23 de noviembre del mismo año. Arrancaba de esta manera la historia de los cañones en el escudo de este territorio.

Además, trece años después, por privilegio otorgado por Carlos I en Toledo, y para diferenciarla de San Sebastián (a la cual le fue concedida el título de “Noble y Leal”, como tenía la provincia, se alteró su leyenda externa. Se concedió a Gipuzkoa el nuevo título de “Muy Noble y Muy Leal”, que en adelante acompañará al nombre “de Guipúzcoa” en todos los documentos públicos, sellos y escudos en su expresión latina 'Nobilissimae ac Fidelissimae Provinciae Gvypvscoae'. En cuanto a los ornamentos exteriores, figuran desde el siglo XV los dos tenantes o custodios, hombres salvajes que protegen el escudo a los lados.

La concesión real supuso que hasta 1979 el escudo de armas de Gipuzkoa fue dividido en tres secciones. En la superior izquierda el rey de origen incierto, en la superior derecha los doce cañones franceses dorados sobre fondo rojo, y en la inferior, los tres tejos sobre ondas marinas azules y blancas. Es este escudo el que se colocó en la fachada de la actual sede de la Diputación a finales del siglo XIX, tras pasar a ser San Sebastián capital de Gipuzkoa. También se puede ver por ejemplo en las farolas del Puente de Santa Catalina, en Donostia.

Hay que destacar que tres localidades en Gipuzkoa han contado con las doce piezas de artillería en sus escudos. Son Antzuola, Lizartza y Zizurkil.

No fue hasta hace 36 años cuando Gipuzkoa perdió definitivamente sus cañones del escudo. Antes ya se produjeron varias tentativas políticas para que fueran eliminadas, pero sin éxito. Primero desaparecieron durante la República, al igual que la imagen del rey Enrique IV. Incluso se eliminó en 1936 la corona real, que luego regresó con el franquismo y en la década de los años 80 se sustituyó por la de los infantes.

El 2 de julio de 1979 el pleno itinerante de las Juntas Generales, recién restablecida la Cámara guipuzcoana con la llegada de la democracia, y reunido en Oiartzun, dio el visto bueno, y por unanimidad de todos los grupos políticos, a una moción que fue presentada por José Antonio Ayestaran Lecuona. Como independiente de E.S.E.I. (en coalición con Euskadiko Ezkerra) fue elegido juntero ese mismo año. En el acuerdo se alegó que los cañones eran “belicistas y humillantes para Navarra”. Los defensores del escudo tradicional han alegado desde entonces motivos sentimentales, históricos e ideológicos para mostrar su rechazo a la decisión.

La descripción final resultante de la modificación del escudo de Gipuzkoa según el acuerdo de las Juntas en 1979 fue la siguiente: Escudo de un solo cuartel que tiene sobre campo de oro tres árboles tejos verdes, uno en medio y los dos a los lados en igual proporción y al pie de estos árboles ondas de agua de plata y azul, y abrazado este escudo con dos salvajes (tenantes) que le apoyan y tienen uno por cada lado y debajo la leyenda "Fidelissima Bardulia Nunquam Superata". Se cambió la 'v' por la 'b' en Bardulia, lo que ha sido criticado por algunos expertos.

En este sentido, según recoge el “Estudio histórico-jurídico sobre el escudo y blasón de Gipuzkoa”, galardonado con el “Premio Nacional de Heráldica 2008” por la Federación Española de Genealogía y Heráldica y Ciencias Históricas, en el actual escudo de Gipuzkoa se produce un triple desajuste con respecto a su tradición heráldica: el campo (fondo) en oro debe ser rojo; falta el elemento tierra (montes) de donde surgen los árboles; y sobra la corona, pues se ha suprimido la figura del monarca.


Más adelante, la Diputación dotó del máximo nivel normativo al contenido de la moción de las Juntas de 1979, y lo completó regulando en diversos aspectos la utilización del escudo de Gipuzkoa. La norma foral 6/1990, de 27 de marzo, sobre Signos de Identidad del Territorio Histórico de Gipuzkoa (B.O.G. nº 70; 10-4; Pág. 2181), actualmente en vigor, establece la denominación oficial del territorio histórico en su término euskérico "Gipuzkoa" así como que la bandera será la tradicional de color blanco, figurando en el centro de la misma el escudo del territorio histórico.

Se autorizaba, además, al Consejo de Diputados para que, mediante un decreto foral, pudiese aprobar un logotipo de reproducción simplificada del escudo para su utilización en la publicidad, oficial o no, carteles y paneles informativos, vehículos y otras aplicaciones, y en los documentos, impresos, sellos y membretes.

Con esta modificación las armas del escudo guipuzcoano quedaban coincidentes con la modificación que el Gobierno Vasco asumió en 1936 y que hoy representa (suprimidas las armas de Navarra) a la Comunidad Autónoma Vasca.

Antton Iparragirre, en El Diario Vasco