miércoles, 4 de noviembre de 2015

JÁNOVAS, EL PANTANO QUE NO FUE. YESA, EL PANTANO QUE NO DEBE SER

En los años 60, las políticas franquistas de grandes pantanos supusieron grandes desahucios para miles de personas del medio rural. Franco directamente entregó la gestión a las eléctricas con el consiguiente negocio. A los que resistían, como en Jánovas, había que echarlos para construir un pantano. Salvados muestra como los habitantes de Jánovas fueron perseguidos por los matones de la hidroeléctrica Iberduero (hoy Iberdrola) y la Guardia Civil hasta echarlos. Sólo 2 familias resistieron hasta el año 84. Las últimas casas fueron dinamitadas bajo el gobierno del PSOE.

Jordi Évole recoge el dolor de sus gentes con sus testimonios. Cuenta que intereses había detrás de las obras y el porqué de que finalmente el pantano nunca se llegara a construir. A día de hoy sus habitantes esperan la devolución de sus casas y tierras y que alguien les pida perdón, pero saben que nunca se hará justicia pues Jánovas nunca recuperará la vida que un día tuvo. 

¿Y ahora qué?
En un momento del programa, Paca Castillo, ex-vecina, plantea: “¿Y ahora qué?”. Ahora las casas de Jánovas están en ruina y el pueblo, vacío. ¿Quizás sea tarde para Jánovas? Sus hijos luchan por la reversión pero Paca sabe que será difícil que el pueblo levante cabeza.

Sin duda Salvados, con este programa da voz a Jánovas y sus gentes pero debería denunciar también el caso de otros mucho pueblos que ahora están afectados y que viven hoy amenazados por nuevas expropiaciones. No hay que olvidar que el Estado español es hoy el Estado con mayor número de litros de agua embalsada por habitante y km² en el mundo y aún hay obras que va a acometer.

Jánovas ayer, Yesa hoy
En concreto, en el pantano de Yesa el gobierno del PP expropió hace año y medio a 50 habitantes, que se sumaban a las decenas que ya habían sido desalojadas en Escó, Tiermas y Yesa. Esto teniendo en cuenta que todavía con su recrecimiento se quieren inundar las últimas tierras fértiles del vecino pueblo de Artieda y un tramo del Camino de Santiago.

El ingeniero original del proyecto desaconsejó cualquier recrecimiento, puesto que la ladera izquierda es inestable. y hay un grave riesgo de que tras un desprendimiento se inunden en 20 minutos varios pueblos, incluidos Sangüesa (Navarra) y sus más de 5000 habitantes. Esto podría ocasionar miles de muertos. Algo similar ya ocurrió en Vajont (Italia) en 1963.

Los 8 de Yesa
Ante esto, la oposición en la comarca fue total. Hace 3 años, el 10 de Octubre de 2012, un centenar de habitantes de Artieda-, se concentraron en la carretera para evitar la expropiación de 160 hectáreas que iban a permitir la construcción de una carretera de 2kms. en el entorno de Yesa. Lo que recibieron del gobierno del PP fue la Guardia Civil que cargó contra ellos dejando una docena de heridos.

Por estos hechos, 8 jóvenes combativos han sido imputados por luchar contra el recrecimiento de Yesa. El fiscal pide entre 3 y 6 años de cárcel para cada uno. Por este hecho se ha creado una plataforma de apoyo a los 8 de Yesa.

¿Qué intereses hay en Yesa?
El pasado 23 de septiembre el PP en las Cortes de Aragón presentó una proposición no de ley de apoyo al recrecimiento de Yesa. Lo apoyaron demás del PP, PSOE, PAR y Ciudadanos. Uno de los argumentos para ganar apoyos es la necesidad de agua de boca para los zaragozanos. Este argumento es totalmente falso. Zaragoza ya se suministra de agua del Pirineo a través de Yesa y del Canal Imperial. Aparte de los intereses económicos de regantes de otras comarcas, sobre todo detrás de Yesa están los grandes intereses económicos de las compañías constructoras: Ferrovial Agroman, FCC y ACS. El negocio en Yesa es gigante. El coste original del pantano era de 113,5 millones de €, hoy ya va por encima de 400.

Así pues, la comparación entre Jánovas y Yesa nos muestra con claridad cómo no cambian las prioridades en materia hidraúlica entre la época franquista y la ’democracia’. A los gobiernos no les tiembla el pulso para expropiar, desahuciar o encarcelar a sus vecinos si consiguen aumentar con ello los beneficios de las grandes multinacionales.

Augusto Mainar, en Izquierda Diario