martes, 7 de julio de 2015

UXUE FOR LEHENDAKARI

Navarra en los últimos tiempos ha hecho más que méritos suficientes para entrar con todos los honores en el libro Guiness de los récords.

Es un territorio donde, a menos oficialmente, conviven dos comunidades de espaldas entre sí: la euskalduna y la erdalduna (no euskalduna) y así hubiese seguido siendo de continuar el mismo o parecido gobierno. Incluso, la Comunidad Europea ha tenido que llamar la atención varias veces al Gobierno de Navarra de turno por su trato discriminatorio a la lengua originaria de Navarra, hoy tan minorizada.

Es la única comunidad, creo, en todo el estado que no ha votado su estatuto de autonomía, que es lo que vendría a ser el llamado “amejoramiento” (para algunos amejodemiento).

Entre las llamadas “democracias occidentales” será difícil encontrar un caso como el navarro donde un acuerdo tomado en el Parlamento haya sido ignorado por un cambio de gobierno, sin siquiera molestarse en revocarlo. Así ocurrió cuando el PSN, con la excusa del caso Otano decidió abandonar el gobierno tripartito, entregó el Gobierno a UPN y éste ignoró olímpicamente los acuerdos del Parlamento para implementar un organismo de seguimiento de las relaciones entre Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca, así como el acuerdo para mejorar la cobertura de la ETB en Navarra.

La verdad, no hay nada para sentirse orgulloso de estos récords, más bien todo lo contrario, que no han hecho más que hacer la convivencia entre los navarros/as cada más más difícil y complicada. El cambio político en Navarra era y es es casi una necesidad vital, de supervivencia como comunidad.

Con los números en la mano se podría haber realizado ya hace 8 años, pero para el Gobierno del Estado, Navarra es precisamente “un tema de estado”, y ha intentado y seguirá intentando por todos los medios evitar que en Navarra haya gobiernos proclives al acercamiento con el resto de los territorios vascos, aunque ello suponga violentar la decisión de la ciudadanía. Y siguiendo en esta línea el PSOE ha impedido que el PSN tenga la más mínima autonomía política y ha tomado las decisiones por ellos.

Pero este partido ya no es necesario para el cambio que tanto ha intentado impedir. Su seguidismo a las políticas marcadas por el PSOE desde Madrid por una parte, y su subordinación a UPN le han hecho seguir perdiendo votos y dado que Podemos (que seguramente, entre otros, ha conseguido muchos votos de antiguos votantes del PSN) apuesta por el cambio, su papel se ha convertido en irrelevante. Triste destino de un partido que no hace tantos años fue mayoritario en Navarra y ahora está en un 5º lugar y en caída libre.

Al futuro gobierno le esperan 4 años complicados pues, aparte de las tensiones lógicas que surgirán en un gobierno apoyado por cuatro partidos, deberá gestionar no sólo el día a día, sino revertir el daño causado por los gobiernos de derechas a la sanidad pública, a la enseñanza pública, externalizaciones hechas para que alguien se lucre en sectores que por principio cumplen una función social sin ánimo de lucro, implementar las políticas sociales ( y esto debe llevar a revisar la fiscalidad actual) más necesarias que nunca, no sólo debido a la crisis sino que estamos en un sistema económico-político que tiende a agudizar y aumentar las desigualdades socio-económicas (sólamente esto último debiera ser suficiente para rechazar un sistema así, pero bueno, eso sería ya otro debate).

Y sobre todo el nuevo gobierno deberá buscar un marco de convivencia para todos los navarros/as sin exclusiones. UPN, con el apoyo tácito del PSN, pensó que Navarra era su cortijo privado, se envolvió en la bandera de Navarra, se durmió en ella, confundió sus deseos con la realidad y se dedicó a ningunear a una parte de la sociedad navarra. Para que nadie en el Estado dudase de su españolidad, no tuvo escrúpulos en arremeter contra todo lo navarro que en su opinión pudiese poner en tela de juicio dicha españolidad. Clasificó a los navarros/as según su lugar de nacimiento dentro de la comunidad, pensó que podía criminalizar, chantajear y acusar de malos navarros a todos los que pensaban de otra manera (fuesen de derechas o de izquierdas, pero más si eran esto último) o sentían como propia (además de la navarra) otra bandera y otros símbolos, y no ha tenido escrúpulos en intentar desprestigiar y calumniar a colectivos, como a los enseñantes en el modelo D acusándonos de enseñar no sé qué.

En fin, hizo que miles de navarros/as se sintiesen extranjeros en su propia casa cada vez que iban a la sede de su gobierno, la antigua Diputación Foral, y no encontrasen ninguna referencia en su idioma porque UPN los había mandado quitar: toda una vergüenza.

Y todo esto adornado con una fijación enfermiza con la Comunidad Autónoma Vasca, con la que se ha levantado un muro de incomprensión a nivel oficial, que contrasta con la normalidad de las relaciones entre ambas ciudadanías. Es el slogan tan bien conocido por el poder de "divide y vencerás".

Incluso soñó que podía cargarse la joya de la corona, la "Caja de Ahorros de Navarra", incluidas prácticas mafiosas de reuniones inexistentes, secretas, sin que la sociedad se enterase. En el colmo de la paranoia se arrogó la exclusiva de conceder el pedigrí de buen navarro/a , y ahora mismo después de las elecciones ya han hecho declaraciones de claro desprecio al electorado que le descalifican por sí mismas, especialmente las de la todavía presidenta en funciones Barcina son de juzgado de guardia y realmente despreciables (aunque si sus conocimientos de la historia de Alemania son como los que ha demostrado tener sobre la historia de Navarra, pongo en duda que sepa lo que ha querido decir).

En la simpleza de su argumentación, no se ha dado cuenta que de la misma manera que dice que viene el lobo, con nombre propio, se le podría decir que el lobo se va y por eso la canción del verano empezando por Sanfermines, va a ser "Agur UPN".

Supongo que una vez pasada la rabieta y despertados del sueño (que para tantos y tantos navarros/as ha sido una mala pesadilla que ha durado demasiado tiempo) UPN deberá replantearse su postura ante ciertas realidades de Navarra y acabar con esa especie de esquizofrenia de amor-odio que incluso les hace decir a algunos de sus dirigentes "en realidad, nosotros, (refiriéndose a Navarra), somos los auténticos vascos". Es algo que muchos hemos oído decir a algún familiar que tengamosde UPN, y esto parece casi ser más un tema de sillón de psiquiatra que de política.

Entre los 4 partidos del cambio soplan vientos frescos y favorables de cara a normalizar de una vez por todas la convivencia entre los navarros/as. Navarra es lo que es y de poco sirve apelar a la historia sobre lo que éramos o dejamos de ser. Los pueblos cambian o les obligan a cambiar, incluso a desaparecer como tales, aunque somos muchos los navarros/as que queremos seguir siendo ciudadanos del siglo XXI sin romper con nuestros orígenes. Estamos en nuestro derecho.

Mis padres, como todos los navarros/as de su época, tenían un libro de texto que llevaba por título  "España es mi patria". A la vista está que en muchos casos esta propaganda ha funcionado, pero también en muchos otros casos no solo no funcionó sino que sirvió para endurecer posturas ante la asimilación que se nos presentaba como la única solución realista y posible. Muchos navarros/as entendimos y seguimos entendiendo que no se nos respeta como pueblo, pero unos y otros hemos de convivir sin que nadie sea más que nadie: al final Navarra debería de ser lo que quieran los navarros/as y parece mentira que una obviedad como esta sea tan difícil de entender por algunos y de llevar a la práctica.

A nivel oficial, que no a nivel ciudadano, es como empezar de cero. Este cambio de rumbo necesita un buen timonel y en mi opinión, nadie mejor entre los candidatos que Uxue. En primer lugar, por haber sido el partido más votado de los cuatro (aunque esto no tiene por qué ser determinante) y en segundo lugar, y más importante, por ser de todos los candidatos/as posibles la que goza de mejor predicamento y puede aunar más voluntades, incluso entre sus oponentes. Los años pasados en la travesía del desierto de Madrid parece que no han sido en vano.

En el entorno de Geroa Bai también estamos los "raros" que no somos nacionalistas y que nos gustaría que Uxue tuviese en ciertos temas unas ideas más progresistas de las que tiene, pero entendemos que sin olvidar el día a día, toca ya de una vez por todas normalizar Navarra (no uniformar ni nada por el estilo) y todos deberemos dejar algún pelo en la gatera. Navarra-Nafarroa lo necesita y se lo merece, y también todas las víctimas que este conflicto ha generado. Repito todas, porque si algunos siguen con su discurso de sólo considerar a una parte de las víctimas, en mi opinión quiere decir que no les interesan las víctimas en sí mismas, sino sólo su utilización política.

Hace unos días ha estado en Navarra Monedero, dirigente de Podemos, y cuando hizo unas declaraciones diciendo, para regocijo de la derecha navarra, que la investidura de Uxue no estaba garantizada, por unos momentos vino a mi cabeza lo sucedido en el pasado con el PSN. Afortunadamente Podemos-Navarra reaccionó rápidamente diciéndole que la investidura estaba garantizada aunque no así la entrada en el gobierno, y que las decisiones se tomarían en Navarra. Es de agradecer la reafirmación de esta postura, y lo que no está tan claro es por qué Monedero hizo las desafortunadas declaraciones que hizo intentando medrar y condicionar a Podemos en Navarra, máxime cuando en realidad Podemos si era fiel a su filosofía política, y así lo creo, estaba claro que iba a apoyar el cambio. En política pocas cosas ocurren por casualidad y no parece que esta fuese una de ellas. Él sabía de la repercusión mediática que iban a tener sus palabras, pues precisamente apoyándose en el férreo control que el poder ejerce sobre la mayoría de los medios de comunicación, acaba de sufrir en carne propia un linchamiento mediático orquestado en base de contar una verdad sobre Venezuela rodeada de diez mentiras (y me parece muy bien que no haya entrado al trapo; tiempo habrá cuando pasen las generales).

Cuando estaba el año pasado en Sanfermines con Jesús, un amigo de Oteiza, le dije: "si el año que viene es la buena, una de las primeras cosas que habría que hacer en plan simbólico y si hay tiempo, sería volver a poner las llamadas "barracas de los partidos y asociaciones". Aunque nos vienen ya un poco grandes, volveríamos a recordar otros tiempos, y la juventud navarra tiene derecho a recuperar ese espacio lúdico que nos arrebataron por la fuerza, y donde tantos ratos agradables pasamos.

Por todo lo dicho, "Uxue for Lehendakari" de Nafarroa-Navarra, pues siendo así también será Presidenta de Navarra-Nafarroa. Seguramente habría que remontarse al siglo XIX para encontrar el último lehendakari de la entonces Diputación de Navarra, que ya tiene su sucesora.

Desde la India

Josela