lunes, 14 de diciembre de 2015

LO QUE ESTÁ EN JUEGO

La legislatura que comienza tras las próximas elecciones es decisiva en relación con el futuro de nuestro autogobierno. Se van a configurar nuevas mayorías políticas en Madrid, toca renegociar el Convenio, se abrirá la reforma constitucional y nadie nos asegura que vaya a ser a mejor.
En estas elecciones están en juego dos cosas: la más inmediata, nuestro Convenio y el modelo de autogobierno; la segunda, en el medio plazo, la disputa por la hegemonía política en Navarra, que, una vez que UPN ha dejado de ser identificada como la fuerza política que mejor defiende a Navarra, abre un espacio de juego político con enormes posibilidades para Geroa Bai.
Acaba de terminar una legislatura en la que UPN y PP han votado juntos en todo, también en puntos sensibles para nuestro autogobierno, también en las políticas de austeridad o cuando se trataba de recortar derechos, como en la ley de educación o en la ley mordaza. Y ahora se han juntado en una candidatura unitaria para estas elecciones de un modo que beneficia abrumadoramente al PP. UPN lo justifica diciendo que “sólo” se han comprometido a votar a favor de la investidura de Rajoy y se vanaglorian de haber conseguido los dos primeros puestos de la lista. O sea que han preferido dos posibles escaños que Navarra, los puestos a defender el Convenio. ¿No habría sido mejor (para Navarra, se entiende, no para UPN), que se hubieran conformado con un escaño pero hubieran exigido a cambio un compromiso absoluto con el Convenio, un compromiso que lo blindara frente a las pretensiones de Ciudadanos o de ciertos barones socialistas?
“Sólo” se han comprometido a votar a favor de la investidura de Rajoy, ese presidente al que le parece normal que un diputado y un embajador se dediquen a forrarse con comisiones. Y encima UPN presume de que Rajoy es el único candidato a presidente del Gobierno español que ha venido por aquí. Van a investir al presidente de la corrupcion, al del austericidio, de la insensibilidad hacia la pobreza, al de la recentralizacion, a quien nombró a Barcenas, se inclinó ante Merkel y amenaza con suspender la autonomía para acabar con el “problema” catalán. El futuro del convenio está en manos de este personaje. ¿Hemos de estar confiados o intranquilos? ¿Por qué tenemos que creerle cuando dice que va a proteger nuestro Convenio? El mismo que le mandó un sms a Bárcenas diciendo que estuviera tranquilo, que estaban haciendo todo lo posible, ese nos dice a los navarros que estemos tranquilos, que él es el protector de la foralidad. ¿Alguien se lo cree a estas alturas? Así que UPN ha conseguido los dos primeros puestos de la lista a cambio de una promesa hecha por alguien que no merece que confiemos en él.
Las alabanzas de UPN a Rajoy son una claudicación muy inquietante y dentro de unos meses se convertirán en una contradicción, cuando se vean obligados a votar la investidura de Rajoy con un programa del agrado de Ciudadanos, es decir, tras un proceso de negociación en el que el Convenio estará expuesto a las modificaciones que exija Ciudadanos. ¿O alguien cree que el PP atenderá antes los compromisos contraídos con UPN (uno o dos escaños) que ganarse el apoyo de los 50 ó 60 diputados de Ciudadanos?
Hace tiempo que UPN claudicó en la defensa de Navarra, de su autogobierno y de su identidad plural; empeñados en buscar enemigos en donde no los había, se olvidaron de denunciar la recentralización y se limitaron a una reivindicación ocasional de las competencias pendientes de la que apenas se enteraba el Gobierno central. Conocíamos esa desidia y la ciudadanía responde ahora en las encuestas que confía más en Geroa Bai que en UPN a la hora de defender los intereses de Navarra. En estas elecciones, al vincular su destino con el candidato Rajoy, es decir, con quien ha recurrido 16 leyes forales, UPN entra en contradicción con su deseo de representar la defensa de la identidad de Navarra.
Ese puesto vacante lo tiene que ocupar Geroa Bai o no lo ocupará nadie; unos porque tienen su centro de decisión y sus intereses muy lejos de aquí, otros porque con su radicalismo no han conseguido nunca nada para este pueblo. No voy a perder mucho tiempo hablando de los socialistas porque todos sabemos que han fallado reiteradamente a la cita con el cambio político y porque tienen en su seno un jacobinismo rancio que se revela de vez en cuando en las declaraciones de algunos de sus barones contra el Convenio, lo que les viene muy bien para disimular su propia incompetencia. Pero también hay que decirles a los de Podemos, cuyo objetivo de rescate ciudadano compartimos, que sin un modelo de defensa y desarrollo de nuestro autogobierno, no es posible mantener ni mucho menos mejorar nuestros objetivos ambiciosos en materia de protección social y creación de empleo. ¿Vamos a dejarlo todo en manos de los que están atados a Madrid o en quienes no serían tomados en serio en una discusión a cara de perro como la que se avecina?
Lo que en última instancia está en juego es la posibilidad de que se constituya una nueva hegemonía alternativa a la que se configuró en torno a UPN. Solo GB puede disputar a UPN la hegemonía política en Navarra. ¿Alguien se imagina un Gobierno alternativo liderado por otro partido que no sea Geroa Bai? Parece que es Bildu lo que más les molesta, pero lo que más les preocupa es que se consolide y aumente el espacio que Geroa Bai ha ido construyendo: el de la alternativa y la sensatez, el que no es sectario sino sinceramente integrador, el de quien va poco a poco pero sabe muy bien a dónde va.

Daniel Innerarity, en Diario de Noticias