viernes, 25 de diciembre de 2015

EL REY Y SU SALVAVIDAS CONSTITUCIONAL

Lo bueno que tiene un Borbón es que nunca defrauda… pero porque nunca esperas gran con cosa de él. Precisamente por ello, anoche no decepcionó, porque los Borbones, cada uno en su estilo, son prevesibles, ‘guionizados’ y extraordinariamente grises y planos en sus reflexiones… tan de Estado y tan poco del pueblo…
Como cabía de esperar, el meollo de su intervención giró sobre lo predecible: hasta en 7 veces el rey hizo referencia a la Constitución, 5 veces habló de “compromiso”, 4 de “entendimiento” y 3 de “diálogo”. Sin embargo, todo ello planteado para no cambiar nada, para seguir como estamos, para que el discurso que imaginé un día antes no se cumpla jamás.
Surge el hartazgo cada vez que los que más presumen de demócratas y, sin embargo, más cortapisas ponen a ésta -como es el caso del Borbón-, tiren de la Transición para perpeturarse. Eso es lo que, veladamente, hizo ayer Felipe VI cuando habló de “poner en valor lo que hemos construido juntos a lo largo de los años con muchos y grandes sacrificios, también con generosidad y enorme entrega”. Habría que preguntarse qué sacrificio ha hecho él, qué sacrificio han hecho quienes han llevado las riendas del país en esta etapa democrática y compararlos con los que realizados por la clase trabajadora… bastaría con ver la situación actual de unos y otros.
Y de nuevo la Constitución, esos “valores constitucionales que compartimos y en unas reglas comunes de convivencia que nos hemos dado y que nos unen”. ¿Que nos unen o que nos someten a nosotros y a ellos les perpetuan en su esfera de privilegio? Creo, más bien, que es lo segundo, y que el monarca entra en profunda contradicción cuando afirma que “la imposición de una idea o de un proyecto de unos sobre la voluntad de los demás españoles, solo nos ha conducido en nuestra historia a la decadencia, al empobrecimiento y al aislamiento. Ese es un error de nuestro pasado que no debemos volver a cometer”.
¿Qué están haciendo él y quienes nos gobiernan negándonos un proyecto constituyente que España necesita como respirar? ¿Acaso no nos están imponiendo esta Constitución caduca, agónica, a pesar de que él mismo reconoce que “la España actual es muy distinta de la España de los siglos que nos preceden”?
El Borbón juega con las palabras para arrimar el ascua a su sardina, como quienes han gobernado y, quién sabe, quien gobernará en los próximos años. Con esos mimbres, que el Borbón no se atreva a invitarnos a “desterrar los enfrentamientos” mientras tenemos la bota posada en el cuello. Tiene que haber enfrentamiento, debe haberlo  porque ese entendimiento que mencionó hasta en cuatro veces no es posible con la élite económica y política que tira del carro en los últimos 40 años. Su entendimiento es nuestra sumisión y ha llegado el momento de decir basta.

David Bollero, en Público