domingo, 27 de diciembre de 2015

BRITISH-PAI: SIGUE LA CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN

¡Qué buena noticia es que haya habido movilizaciones en defensa de una cuestión educativa! Una parte de la sociedad defendiendo lo que creen: un signo de salud democrática. No siempre se puede.
Estoy seguro de que todos y todas las participantes estaban muy bien informados. No dudo de que, además de los organizadores y agentes más activos, todos y todas las movilizadas conocían todos los detalles y los diferentes puntos de vista sobre el tema de la enseñanza de y en inglés en Navarra.Pero tal vez los lectores y el público en general no. Por ello me voy a permitir, de nuevo, exponer algunos matices y algunas puntualizaciones técnicas que no se suelen considerar en los debates que estos días se suscitan.En primer lugar aclaremos que, aunque interesadamente se mezclen, no es lo mismo British, TIL o PAI. Y que el PAI no lleva 15 años funcionando, ni mucho menos.El proyecto British nace antes de la crisis para experimentar e introducir en Navarra una intensificación de la enseñanza de y en inglés. En bonanza económica, y como es experimental, se le dota sobradamente de recursos: profesores nativos, profesores locales muy bien formados, recursos materiales y abundantes. Y, una de las claves, un convenio con el British Council que asesora el proceso. Satisfacción en todos los participantes. Sobre todo en colegios que estaban a punto de desaparecer tras un proceso de disminución de alumnado por abandono de niños y niñas de origen autóctono y sobresaturación de alumnos de otras minorías desfavorecidas. Hoy estos centros siguen satisfechos de su funcionamiento. Pero claro, sólo hay unos 5 en Navarra.
Otra cosa fue el TIL. Cuando tras la promulgación de la LOE (2006) se inicia el desarrollo legislativo de la misma, el currículo de lenguas se confecciona desde el prisma de un Tratamiento Integrado de las Lenguas (TIL). Un punto de vista lingüístico para trabajar de forma integrada las dos lenguas autóctonas y la extranjera correspondiente. Tiene una base curricular y un sentido didáctico. Ése es el momento de extender e incrementar la enseñanza del inglés. Pero ya los recursos no son los que eran, y no se amplía el British, sino el TIL, con muchos menos apoyos humanos y materiales.Y, tras la llegada al departamento del nuevo consejero de Educación, en 2011, se tira por la puerta de en medio. Ni British ni TIL, se acuña un nuevo término: Programa de Aprendizaje de Inglés, reduccionista en lo lingüístico y sin presupuesto económico ni material adecuado. Y se extiende como la pólvora con promesas irreales: el bilingüismo del alumnado.
En ese momento el PAI se convierte en el problema en lugar de ser la solución. Se lanza a la conquista de los centros sin definir currículo alguno. Hemos asistido a los abundantes debates que se han lanzado sobre la enseñanza de la historia: el qué se enseña se convierte en tema de debate general. No hay asignatura que no tenga sus contenidos, sus objetivos… Bueno, pues el PAI no tiene currículo. Ninguna autoridad de la Administración ha promulgado qué se debe enseñar, cuándo, a qué edades, con qué secuenciación. Se argumenta: ¡Pues lo mismo que había para enseñar inglés! ¿Habrá iguales contenidos cuando se pasa de 4/5 horas semanales a 10/13, serán necesarias las mismas competencias cuando se pasa de aprender inglés a aprender Ciencias o Historia en inglés?
Por cierto, a poco que se consulten estudios lingüísticos, didácticos o experiencias en otros países, se comprobará que lo importante no es el número de horas de clase a la semana, sino el método utilizado y la formación del profesorado participante. Por cierto, un nivel que a corto plazo no se va a conseguir entre el profesorado egresado de la UPNA, según palabras recientes del decano de la facultad encargada de su formación. ¿También habrá habido falta de inversión? Por otra parte, ante esta falta de profesorado, el departamento de Educación anterior habilitó por 5 años a varios cientos de profesores como si hubiesen alcanzado un nivel C1.
Se nos dice: los chicos y chicas que cursan en PAI van bien en inglés. Bien… ¿Respecto a qué? Nadie ha formulado qué objetivos han de conseguirse con esta enorme carga horaria semanal. Nadie sabe qué ha de evaluarse o qué criterios curriculares han de aplicarse para realizar esa evaluación. ¿Los evaluamos con las mismas pruebas diagnósticas que al resto del alumnado?Un lema muy extendido en estas movilizaciones ha sido el de Cabemos todos. Mientras se siga manteniendo el PAI, sólo cabrán las familias que quieran el PAI. No se puede optar una vez que un centro lo ha implantado. Nadie que quiera matricular a su hijo o hija en un centro PAI puede hacerlo sin tener que cursar ese programa. Tal vez en las ciudades grandes haya opción a elegir otro centro. En nuestros pueblos no. PAI sí o sí. ¿Esta es la libertad de elección de las familias? Esto no son centros inclusivos, sino excluyentes. ¿Que se quiere convertir en un modelo lingüístico? Podría ser la forma de que sea optativo para asegurar la libertad de elección de todos y todas.Apostemos por un sistema en el que todos los centros públicos sean de calidad y que oferten unas opciones lingüísticas sensatas y razonables. Hace años, un director general de Educación, en un acto sobre lectura y bibliotecas nos decía: “¡Qué lástima que no haya más lectores! Porque estamos dando a nuestro alumnado la cultura de un conserje de hotel: domina el inglés y los ordenadores; pero no tiene nada que decir…”. Pues eso, que calidad sea sinónimo de libertad, de creatividad, de sentido crítico, de solidaridad, y el debate no sea sobre el vehículo lingüístico para no decir nada.
Por todo esto me reitero en mi opinión, que recuerdo sólo me representa a mí mismo: deténgase la expansión desmesurada del PAI. Amplíese la formación de calidad real del profesorado. Evalúese en condiciones (si hace falta más de un curso, en ese tiempo), pero no para su continuidad ciega, son para su remodelación en aquello que asegure su sensatez y su calidad, aunque luego se llame PAI o tenga otro nombre.Señor consejero: ¡Cuente con todo el profesorado y con todos los padres y madres, por favor!
Francisco Soto Alfaro, maestro del Colegio Público de Falces