domingo, 27 de diciembre de 2015

GALICIA: TURBULENCIAS

En Galicia tan sólo En Marea, la candidatura formada por Podemos, Anova y Esquerda Unida con el apoyo de las principales mareas municipalistas, ha cumplido sus objetivos. El PP se mantiene como primera fuerza, pero baja 15,4 puntos perdiendo cinco escaños. Feijóo está en vías de perder la presidencia de la Xunta en las elecciones autonómicas del próximo otoño.
Con un PSOE rele­gado a la tercera posición, que empató a seis escaños con En Marea pero a más de 60.000 votos de distancia, la posibilidad de que Podemos y sus aliados obtengan por primera vez la presidencia de una autonomía es real.
Ciudadanos ha protagonizado el momento más cómico de la campaña. Preguntados por su programa para Galicia y habiendo contestado que eso era algo de lo que informarían después del 20D, los de Rivera decidieron enviar a sus pesos pesados.
"Ha llegado el momento de hacer propuestas", dijeron, y así las resumieron: turismo gastronómico; un "registro ambiciosísimo" de los lugares naturales en los que rodar spots publicitarios; y tercero, potenciar la industria líder en Galicia, que no es sino las verbenas de pueblo. El varapalo ha sido considerable, aunque pudo ser mayor. Han logrado un único parlamentario, condensando su voto en el triángulo urbano de las Rías Altas.
Fue en este mismo triángulo donde las mareas se hicieron en las elecciones municipales con las alcaldías de A Coruña, Santiago, Ferrol y otras villas menores. Los resultados actuales confirman lo ya conocido: su consolidación. La sorpresa se dio en las Rías Bajas. Vigo es la única ciudad gobernada con mayoría absoluta.
En el último feudo del PSOE, En Marea se convierte en la primera fuerza con casi el 34% de votos –el PP 27,7% y 22% el PSOE–. En Pontevedra, única ciudad con alcaldía del BNG, En Marea fue el segundo partido más votado; el BNG cae hasta la quinta posición, por debajo incluso de Ciudadanos. Los resultados son devastadores. Porprimera vez Galicia tendrá un grupo parlamentario propio, con candidatos de Podemos, Anova y EU. Pero el BNG no estará. Pierde sus dos diputados.
Los resultados obtenidos en Galicia, como aquellos otros cosechados en Cataluña y Valencia, demuestran que la confluencia construida junto con los movimientos sociales y las candidaturas municipalistas, es el camino a seguir, sobre todo si se pretende hacer frente al exbipartidismo en contextos tan críticos como Andalucía y las dos Castillas.
En Galicia, con la mirada puesta en las autonómicas, se dice que una confluencia con el BNG pudo haber logrado ocho escaños, a dos del PP. Las cosas no son tan sencillas. Se equivocan en la técnica empleada. No es la simple aritmética la que da la clave, sino más bien la compleja condicionalidad de los algoritmos.
Hay confluencias que no sólo suman, sino que multiplican, y otras que restan. Hay que saber elaborarlas. Y, si bien la confluencia y el avance en la forma en red del partido-movimiento parece ser la fórmula correcta, la turbulencia política en la que ahora entramos nos obliga a ser cautos.

Anton Fernández de Rota, en Diagonal