miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿ES EL PAI LA ÚNICA VÍA DE APRENDER INGLÉS?

Estamos en tiempos de la nueva representatividad. Parece que desde la actual distribución que navarros y navarras votaron en el Parlamento Foral, hay quien todavía no ha digerido la situación en que se encuentra. Así que todo el mundo representa al mundo entero. Y de pronto, una federación de apymas, híbrida de proyectos lingüísticos, representa a todos los padres y madres de Navarra. (¿Cuántas asociaciones hay federadas, más de la decena? ¿Es lo mismo British o TIL que PAI?). Directores de centros, presidentes de asociaciones (¿Cuántos miembros asociados? ¿Más de treinta?) pontifican en comisión parlamentaria.

Así que desde este momento aclaro que yo solo me represento a mí mismo. Opino en mi nombre. Creo que mi experiencia (35 años como maestro, nueve como profesor universitario) y mi formación (diplomado en Magisterio, licenciado y doctor en Ciencias de la Educación), pueden ser un motivo para, al menos, ser escuchado.

Y opino sobre el ahora explosivo PAI, arma arrojadiza desde la política y la ideología. Se acusa al actual Gobierno de eliminar el PAI a favor del euskera, cuando la anterior presidenta verbalizó claramente en televisión que su intención era justo la contraria. Que no se nos olvide nada.

En 2012, un pequeño grupo de padres y madres de nuestra comunidad educativa de Falces comenzó a moverse para implantarlo en nuestro centro. De nuevo la ¿representatividad?: al final, votaron a favor de implantar el PAI un 47% del total de padres y madres del centro, no de padres y madres asociados a la apyma. Para implantar la jornada continua se exigía al menos el 66,66%. En aquel debate, el Claustro de Profesores y el Consejo Escolar expusieron sus razones para oponerse a su implantación. Las repetiré a continuación porque el tiempo nos ha dado la razón.

El PAI no educa niños bilingües, como se prometía en la reunión en que, bien aconsejados, padres y madres invitaron al mismo director al que me refería más arriba. No habrá niños bilingües con el PAI. El fracaso en este objetivo del modelo B, similar en planteamiento, así lo certificaba ya. Y los resultados de alumnos y alumnas que han terminado la primaria en TIL, lo asegura.

El alumnado aprenderá más ingles. Faltaría más. Pero ¿a costa de qué? En más de un centro se está constatando el pago que han de realizar. Personas menos competentes en varios aspectos curriculares.

No había profesorado formado. Y sigue sin haberlo. (Hemos tenido maestras con el nivel B2 en inglés y sin la especialidad de Infantil). Y sin poder convocarlo a oposición. La inestabilidad es enorme. Tal vez los centros privilegiados que más se hacen oír cuenten con medios y personal adecuado y suficiente. Alumnos y alumnas de centros de pueblos repartidos por Navarra deben ser de segunda clase, pues no repiten ni un año maestro o maestra. Y no ha habido ningún incremento significativo en recursos materiales.

No hay ningún modelo pedagógico ni lingüístico que lo sustente. Este programa es el único que se basó en la “autonomía del centro”, como nos hizo saber el director general de Educación en su visita al centro. Esta autonomía se traduce ahora en que cada centro escolar ha hecho lo que ha podido: no hay una metodología recomendada, no hay materiales validados, no hay currículo definido, no hay asignaturas consensuadas para impartirlo… Un programa basado en el “sálvese quien pueda”.

Es un programa impuesto. Al centro, en nuestro caso y en otros muchos. A la familia, una vez que se adopta en un centro. El nuestro se opuso. Y sin embargo, se implantó. Todavía no sabemos los criterios pedagógicos que se esgrimieron. Tal vez los hubo de otra naturaleza. Pero se impuso. Y al extenderse a la mayoría de centros de nuestra zona, no hay posibilidad de cambiar de proyecto al alumno que tenga dificultades. (A diferencia del modelo D, que es optativo y se puede abandonar cuando se cree que ello beneficia al alumno.)

El programa siguió extendiéndose de forma apresurada. Sospechábamos que se trataba de una apuesta insensata del anterior consejero de Educación. Tras conocer los informes internos de Recursos Humanos ahora, sabemos que así fue, en contra de la opinión de sus propios técnicos. Por cierto, todo un equipo dimitió, ¿no?

Durante estos tres años (ya tenemos el PAI en los tres niveles de Infantil), el esfuerzo del profesorado ha ido aminorando el impacto de esta aventura sin planificar. Y en medio de lo que yo considero “las miserias que acarreaba el programa”, hemos suspirado numerosas veces: “¿No habrá en el departamento alguien que racionalice todo esto?”. Enseñanza y aprendizaje de inglés no es sinónimo de PAI. En el resto del Estado y en Europa hay otros modelos, otros métodos de adquisición de una segunda lengua, por cierto, mucho más exitosos. ¿Nadie iba a revisarlo?

Así que yo, ahora, agradezco profundamente a este Gobierno que se detenga a analizar, revisar y reorientar este descontrol organizativo de programa, como ha señalado el consejero desde su famosa primera reunión con directores de centros. Agradezco que no quiera eliminar el inglés del sistema educativo navarro, sino adecuarlo a las necesidades de alumnos y alumnas del siglo XXI, no a las apetencias de políticos o padres y madres mal informados (que, sin duda, también los hay).

Y le agradeceré todavía más que sea valiente y que tome las decisiones que deriven de todo ese proceso de evaluación, con criterios técnicos y pedagógicos, antes que ceder a las presiones enormes que están recibiendo. ¡Cuenten con todo el profesorado y con todos los padres y madres, por favor!

PD: Por cierto, no milito en ninguno de los cuatro partidos que sostienen a este Gobierno.

Francisco Soto Alfaro, maestro del Colegio Público de Falces