martes, 6 de octubre de 2015

LA VICTORIA DE PABLO AZCONA ABRE UNA NUEVA ERA EN LA FNMC

Pablo Azcona tiene claro que uno de sus primeros objetivos al frente de la FNMC es recuperar la pluralidad que no ha existido en otras legislaturas, en la que se ha excluido sistemáticamente a candidaturas y partidos con significación abertzale. En la nueva ejecutiva que se escogió el sábado pasado están representadas todas las comarcas, ayuntamientos de todos los tamaños y concejos, como marcan los estatutos, pero también todo el espectro político. Así, los dos candidatos que compitieron con Azcona, la alcaldesa de Cintruénigo, Raquel Garbayo (UPN), y el alcalde independiente de Ollo, Francisco Javier Pérez, serán los dos vicepresidentes. Esta pluralidad se traslada al resto de vocales, elegidos entre alcaldes de municipios simples de menos de 3.000 habitantes, de los que tienen entre 3.000 y 20.000, de los de más de 20.000 (Iruñea y Tutera), de los compuestos de más de 500 y de los de menos, de los de los concejos de más de 500 habitantes, de los de los concejos que tienen menos de 500, otras entidades locales como las mancomunidades y las comarcas. Esta pluralidad se conjuga con una mayoría sólida que apuesta por el cambio institucional en Nafarroa.

Azcona también quiere que la FNMC vuelva a sus orígenes. «Cuando nació era un conjunto de ayuntamientos y concejos que se unieron para hacer un frente común ante decisiones que tomaban los gobiernos, tanto el navarro como el central, sin tener en cuenta sus intereses», explica.

Sin embargo, con el paso de los años, la FNMC fue perdiendo esta independencia original para convertirse en una correa de transmisión de los partidos que estaban en el Gobierno navarro. «Más que defender a los ayuntamientos, solían actuar como freno ante las críticas hacia el Gobierno», recuerda.

Mapa Local, asignatura pendiente
Un ejemplo de esta inoperancia se dio en el último intento de reformar la estructura municipal navarra, el denominado Mapa Local, que cíclicamente aparece en el panorama político navarro. Eran los tiempos del Gobierno de coalición entre UPN y PSN que presidía Yolanda Barcina, el año 2012. Roberto Jiménez era el vicepresidente y consejero de Presidencia, Administraciones Públicas e Interior. Además, fue el impulsor de la reforma del Mapa Local, que preveía la supresión de los concejos y que los ayuntamientos menores de 2.000 habitantes perdieran competencias en beneficio de unos distritos formados por la agregación de habitantes.

Azcona recuerda que «de golpe y porrazo, se nos presentó una propuesta ya elaborada», ante la que había una oposición por parte de la mayoría de los electos de administraciones locales. «Por un lado, no compartíamos el fondo de la reforma, pero tampoco la forma. Existía una gran desinformación y nadie nos explicaba nada. En este contexto, la posición que adoptaba la FNMC era muy parecida a la del Gobierno de Navarra», añade el alcalde de Lodosa.

Precisamente, el rechazo a esta reforma –que con la expulsión del Gobierno navarro del PSN pasó al cajón de los asuntos pendientes– articuló la colaboración entre electos municipales de diferentes comarcas y tendencias políticas, dando origen al llamado Grupo de Berriozar, que ha sido el que ha presentado a Azcona como candidato a presidir la FNMC. Su demanda era garantizar la participación de las entidades locales en una reforma legislativa que les afectaba directamente y de cuya tramitación habían sido excluidos. Su crítica se dirigía hacia el Parlamento, pero también hacia la FNMC, la institución originalmente creada para darles voz pero que ya no cumplía esta función. «Todo este movimiento empezó cuando nos empezamos a juntar un grupo de alcaldes de Tierra Estella», añade.

Tras la llegada de Azcona a la Presidencia de la FNMC, incrementar la participación de ayuntamientos y concejos en las decisiones que les afectan es otro de sus objetivos.

A la hora de valorar la actuación de la FNMC en los últimos años, Azcona subraya que hay que hacer una clara distinción entre los técnicos de la institución y quienes la han gobernado. Por un lado, destaca el trabajo de asesoramiento que han llevado a cabo los técnicos de la FNMC a los entes locales en materias como comunicación, tramitaciones administrativas o la implantación de herramientas informáticas. «Creo que han estado coartados desde el plano político. No le daban la debida importancia al trabajo que estaban realizando los técnicos y se puede decir que ha habido un estancamiento intencionado. No les han dejado tomar la iniciativa en cuestiones como la transparencia o la administración electrónica», explica. Precisamente, dos cuestiones que la nueva dirección quiere potenciar.

Azcona es consciente de que la reforma del Mapa Local es una de las tareas que tendrá que acometer el nuevo Gobierno navarro y de que esta cuestión aparece en el acuerdo programático. «Es algo que está encima de la mesa y nosotros estamos a favor de que se mejore en la eficiencia de los servicios que prestamos a la ciudadanía», señala. Pero, al mismo tiempo, reclama que se ponga en marcha un proceso participativo en el que se tenga en cuenta a los entes locales, los principales afectados, para poder alcanzar un consenso, lo que encaja con el acuerdo programático. «Sabemos que la aprobación de una ley estatal pende sobre nosotros como una espada de Damocles y que Navarra tiene que hacer su tarea, pero no nos vamos a dejar amedrentar. Queremos participar», añade Azcona.

Martxelo Díaz, en GARA