domingo, 11 de octubre de 2015

EL MÉTODO MONTESSORI CALA EN PERALTA

Con el comienzo del curso, en Peralta acaba de echar a andar un nuevo centro de enseñanza; la Escuela Montessori La Plaza que han impulsado cuatro familias del municipio. Se trata, tal y como explicaban, de un método pedagógico innovador en esta zona, pero que cuenta con más de un siglo de experiencia. La filosofía de María Montessori, comentaban, podría resumirse como “ayúdame a hacerlo por mí mismo y aprendo haciendo”.

Ana González, Gemma Díaz, Blanca García y Florentina Quinzaños, madres de los cuatro niños que forman la escuela actualmente (Adrián Orduña González, Clara Pérez Quinzaños, Julia Troyas Díaz y Alberto Resano García) se conocieron en un grupo de crianza que surgió para aclarar las dudas que les surgieron cuando sus hijos nacieron y para potenciar una red de apoyo emocional.

La escuela, comentaban, se basa en “la felicidad, la estimulación y el respeto hacia nosotros mismos y hacia lo que nos rodea” y, aunque saben que en un primer momento puede asustar la novedad, insisten en que los resultados son sorprendentes. “Si hace unos meses me dicen que no voy a llevar a mi hija a la escuela, no me lo creo, pero ahora lo veo claro. Cada crío tiene su momento para aprender, tienen periodos sensibles y no es lo mismo hacer algo cuando te toca que cuando te obligan. Queremos que aprendan en base a experiencias vividas y a su propio ritmo”, insistía Gemma Díaz.

Para que el aprendizaje autodirigido tenga lugar, el salón Montessori está diseñado para permitir que el niño llegue a ser independiente, es decir, todos los materiales son de tamaño infantil y están colocados y presentados de una manera concreta. Los niños tienen un espacio en el que todo está ordenado a conciencia pero en el que tienen su libertad. No hay nada colocado al azar, es un espacio abierto pero controlado y todo lo que tocan tiene un sentido.

Y es que a estos pequeños se les ofrece un ambiente acorde a sus necesidades, algo que “propicia largos periodos de concentración que no deben ser interrumpidos”, tal y como puntualizaba Blanca García. En este sentido, no existen horarios marcados para cambiar de actividad y cada niño puede variar de una actividad a otra sin pedirlo siempre devolviendo las cosas al lugar de origen después de haberlas utilizado. “A esta edad son como esponjas y este método permite que el niño disfrute y desarrolle su autoestima al mismo tiempo que aprende”, añadía Ana González.

Junto a estos niños se encuentra en clase la guía especializada Nieves Fernández (en esta escuela no hay profesores al uso), que acompaña a los txikis en su crecimiento y les ayuda a desarrollar su confianza y disciplina interior. En la escuela hay diferentes áreas en las que se potencian cuestiones como la motricidad, la expresión y la creatividad, la aritmética, la observación, el lenguaje o los sentidos. Para ello cuentan con material adaptado y ordenados en cuanto a la complejidad de los conceptos que introducen, lo que les permite ir construyendo su conocimiento en forma gradual.

A estas madres les gustaría que sus hijos siguieran aprendiendo en el futuro con este método pero entienden que es muy difícil por lo que creen que a los seis años, cuando la educación es obligatoria, los matricularán en la escuela pública de Peralta. “Entendemos que en estos años van a coger las herramientas necesarias para afrontar lo que les venga después”.

Diario de Noticias