domingo, 15 de febrero de 2009

SANTACARA CREA UNA ESCUELA DE PELOTA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Quizá dentro de unos años, los vecinos de Santacara estén muy atentos a las finales del cuatro y medio de pelota porque en su localidad se descubra un pelotari con las habilidades de Beloki o Martínez de Irujo. Si esto ocurre, en parte tendrá que ver la iniciativa, por parte del ayuntamiento de Santacara y de la Mancomunidad de Deportes de Tafalla, para promover una escuela de pelota en dicha localidad.

En este primer intento por consolidar la pelota en Santacara se han apuntado diez chicos de entre 5 y 10 años. De ellos, nueve son de Santacara y uno de ellos de Carcastillo.
Estos aspirantes a pelotaris tienen una motivación añadida, ya que uno de sus dos profesores es jugador profesional. Se trata del pelotari de Asegarce Íñigo Díaz Ibiricu, de 25 años. Además, Díaz recibe la ayuda de Miguel Ángel Jiménez Clavería, de 33 años, aficionado a este deporte y que lleva a su hijo Álvaro Jiménez Jiménez a que descubra una nueva afición.

Durante todo el curso, estos pequeños acuden los sábados al frontón de la localidad entre las doce y cuarto del mediodía y las dos menos cuarto de la tarde. "Aquí siempre ha habido afición al fútbol. Es una manera de que conozcan otro deporte y lo empiecen a practicar. Yo comencé en este mundo a los 10 años y creo que ellos están en una buena edad para sacar todas sus facultades", aseguró con rotundidad el pelotari.

La primera prueba de fuego la tuvieron durante las Navidades. Los diez chicos se enfrentaron a otros aspirantes a pelotaris de Caparroso que también han creado este año una escuela de este deporte. "Fue una motivación más para que sigan jugando. Organizamos un campeonato de individuales y los chicos no lo hicieron mal. Tres llegaron a la final cuando sólo llevaban desde octubre entrenando. Creo que les ha servido para seguir viniendo todos los sábados", recordó Díaz.

Durante los entrenamientos, estos deportistas aprenden distintas formas de sacar, la técnica y siempre terminan con los partidos. Sus dos entrenadores consiguen que los chicos aprendan a base de mucha paciencia y mucha organización. "Estoy encantado de venir con los chavales y echarle una mano a Iñigo. Yo no soy el profesional, pero si algún día no puede venir Iñigo porque tiene algún partido, estoy dispuesto a entrenarlos yo con lo que sé", comentó, modestamente, Jiménez.

Los pequeños se quedan con la mejor parte del entrenamiento ya que para ellos es una diversión y una forma de pasar de otra manera el sábado. Es el caso de Javier Mendía Blázquez, de 10 años: "Ya había jugado alguna vez con mis amigos en el frontón. Pero ahora nos lo están enseñando y es mucho mejor. Además, la pelota no hace nada de daño", aseguró el aspirante a pelotari.
Diario de Navarra

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