miércoles, 24 de septiembre de 2014

DESDE EL PARLAMENTO HASTA LA IKASTOLA DE ZANGOZA

El otro día tuve ocasión de disfrutar, con ocasión del cohete iniciador de las fiestas de Sangüesa, de uno de esos momentos que justifican muchos otros de esfuerzos y sinsabores en la actividad política.
Se nos acercó una representante de la Ikastola de Sangüesa y nos dijo que la ley que habíamos impulsado que permitía que los padres de las ikastolas pudieran tener las mismas deducciones fiscales que ya tenían otros centros educativos privados les había venido de maravilla. Nos había dicho que esa ley les había sido muy útil, ya que había permitido gestionar mucho mejor las inversiones previstas para el desarrollo de la ikastola.
Recuerdo bien aquella ley. Fue una iniciativa que propusimos de una forma, y posteriormente,  la mejoramos tras el trabajo realizado conla propia Federaciónde Ikastolas, y al consenso que se pudo alcanzar con el resto de la red concertada y al final con el resto de los grupos políticos.
Cuando la aprobamos, fue para mí una satisfacción especial. Sentí que estábamos aprobando algo que, además de terminar con un trato fiscal diferente entre unos centros y otros, iba a ser útil a la hora de la verdad en el día a día de los propios centros educativos.
Esa sensación que tuve en su momento se vio ratificada con las opiniones que en vivo y en directo nos trasladaron desde la propia ikastola de Sangüesa. Ese momento bien mereció una sonrisa, además de una íntima alegría.
El próximo 19 de octubre, cuando acuda al Nafarroa Oinez, al que por cierto, invito a todos y todas, recordaré con cariño esas palabras. 
Manu Ayerdi, en pnvnafarroa.eu