sábado, 2 de abril de 2016

TODAS LAS "CIUDADES" DE UPN Y PSN HAN ACABADO EN UNA RUINA

Estamos en el año 2008. Hace un año que la crisis ha estallado y todo el mundo habla de hipotecas basura y de aquellos famosos «ninjas». La debacle económica pilla a UPN y PSN viviendo los días más felices de su idilio, aquel que llevará a Miguel Sanz a romper 17 años de alianza con el PP en octubre de ese mismo año. Ante la alarma de recesión global, la decisión de los dos partidos del régimen navarro será combatir la crisis llevando a la máxima expresión el modelo desarrollista a través de «ciudades» sectoriales por todo el territorio. Es decir, se comprometen a modernizar el tejido productivo navarro levantando de la nada polos económicos por sectores mediante enormes inversiones inmobiliarias.
El acuerdo para el desarrollo de estas ciudades es el Plan Navarra 2012. Lo firman el presidente, Miguel Sanz, y Elena Torres, vicesecretaria general del PSN, el 4 de abril de 2008. Roberto Jiménez dejó a Torres rubricar el pacto para darle aun más pompa, puesto que en aquel momento era la presidenta del Parlamento. A fin de cuentas, el plan era lo que iba a sacar a Nafarroa de la crisis, ya que se iban a invertir en grandes infraestructuras 4.508,9 millones, «el mayor esfuerzo inversor y de transformación social de la historia de Navarra», según Sanz.
El aeropuerto y el «puerto seco»
Quizá la más popular de las «ciudades» navarras sea la Ciudad del Transporte. La Primera y la Segunda Fase, en líneas generales, funcionaron según lo previsto (aunque en la práctica el Gobierno perdió casi 20 millones). Se trata de un puerto seco, un gran complejo destinado a la logística y a la carga y descarga, pensado para tráileres y ubicado a nueve kilómetros de Iruñea. Tras firmar el Plan Navarra, el Gobierno se hizo con el 100% de la sociedad, comprando las acciones a grupos de transportistas, para duplicar el tamaño de las instalaciones, añadiéndole una Tercera y una Cuarta Fase.
El Gobierno recurrió a la expropiación y al peaje en la sombra para la ampliación. De este modo, adquirió más de un millón de metros cuadrados. El problema es que se expropió mal y los propietarios recurrieron, descontentos con el precio. A espera de la sentencia definitiva, Nafarroa ha sido condenada hace unos meses a pagar un mínimo de 48,3 millones de euros, gran parte de ellos intereses por no haber acordado con los propietarios en su momento. La consejera de Presidencia, María José Beaumont, lo calificó como «un nuevo marrón de UPN».
En total, el dinero público perdido en la Ciudad del Transporte asciende a 81,9 millones. La mitad de la Tercera Fase está sin venderse y las naves serán imposibles de vender si se les repercute la subida del precio del metro cuadrado que ha dictaminado el Supremo al dar la razón a los propietarios de los terrenos. Lo más escandaloso es que 31,74 millones de pérdidas corresponden a la Cuarta Fase, pese a que no se ha puesto un solo ladrillo y jamás se pondrá. No se desarrollará nunca, porque se diseñó para descargar trenes sin tener en cuenta el ancho europeo y que ahora los trenes de mercancías son demasiado largos para descargar ahí. Tampoco podría hacerlo el TAV.
UPN y PSN pensaron rematar la logística con otra «ciudad»: la Ciudad Aeroportuaria. El presupuesto para su desarrollo en el Plan Navarra ascendía a 37.303.000 euros. Sorprende lo concreto de la cifra, porque el proyecto no salió del armario. Mientras tanto, el Aeropuerto de Noain ha seguido en franca decadencia. En 2007, recibió a más de medio millón de personas, mientras que en 2014 solo hubo 138.316 viajeros, un 72% menos. Por el camino, el Estado invirtió en el aeródromo otros 33 millones en unas obras que tuvieron un sobrecoste del 19%.
Las ciudades de la alimentación
A UPN y PSN también se les ocurrió que la solución a la crisis en los sectores alimentarios vendría de un pelotazo urbanístico. Así, por una parte se apoyó la llamada Ciudad de la Carne y, por otro, se implantó la Ciudad Agroalimentaria de Tudela (CAT). La primera de ellas, de iniciativa privada, falló antes de nacer. La CAT, por desgracia, sí que salió adelante. La idea de una Ciudad de la Carne surge porque las instalaciones del mayor matadero de Nafarroa se quedaron obsoletas y, además, estaban en una zona de Iruñerria que se había revalorizado. No obstante, la idea de tener en un polígono todo el sector cárnico de Nafarroa desató la oposición vecinal por miedo a vertidos y olores, sobre todo en Izarbeibar, que fue la ubicación que más sonó. Tras años de polémica, la idea de un único polígono cárnico se descartó.
UPN intentó salvar la Ciudad de la Carne llevándola al nuevo complejo agroalimentario de Tutera. Pero ahí poco o nada logra fructificar, pese a que el polígono de la CAT tiene 1,2 millones de metros cuadrados. A día de hoy, la Ciudad Agroalimentaria tiene una deuda de unos 40 millones de euros que el Gobierno ha tenido que renegociar y, todos los años, arroja unas pérdidas de en torno a los 2,5 millones. Para colmo, el Gobierno tendrá que liquidar lo que quede de deuda antes del 31 de diciembre de 2017 y el gestor de la planta de biomasa ha resultado ser una de las empresas de la red Púnica.
La Ciudad de las TIC y de la Seguridad
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) también tienen su propia «ciudad», aunque pocos saben donde está. El coste del proyecto es de 13,75 millones de euros y los terrenos de ese Silicon Valley foral están anejos a los de la UPNA. La idea se completaba con otra ocurrencia que se denominó Cubos de la Innovación y que iba a instalar en el parque central de Sarriguren. Cada uno tendría fachadas con 35.000 leds multicolores para realizar imágenes. Iban a costar otros 13 millones. El diseño se pagó y los curiosos pueden visitar las cuadrículas valladas y con el césped sin cortar para instalar los 15 edificios diseñados por el estudio de arquitectura Urban Networks.
Tampoco Aranguren ha acogido una Ciudad de la Seguridad con policías, bomberos, academias de seguridad, de escoltas y de vigilancia y toda la Agencia Navarra de Emergencias. El proyecto se abortó en una fase avanzada y en él se pensaban invertir, solo en la primera fase, 40 millones de euros.
En definitiva, el Plan Navarra fue, como bien dijo Sanz, el mayor esfuerzo inversor de la historia de Nafarroa. Y fracasó, convirtiéndose, en consecuencia, en el mayor fiasco económico de la historia navarra. Todas sus «ciudades» son hoy una ruina.
765.000 euros tirados a la basura en homenaje al matemático Voronói
«La mesa de contratación valoró especialmente la originalidad de la propuesta, que crea una malla flexible, basada en un concepto inspirado en los diagrama de Voronói». Con estas líneas el Gobierno de UPN informaba de cuál había sido la empresa adjudicataria del diseño de la Ciudad de la Seguridad. La ocurrencia de recordar al matemático ruso Gueorgui Feodósievich Voronói (1868-1908) al construir la Ciudad de la Seguridad fue de la UTE compuesta por Herce Lahoz y Vaillo-Irigaray y Asociados. Para los poco duchos en geometría computacional, Voronói diseñó unos polígonos que dividen el espacio euclidiano y que tienen muchas aplicaciones. El resultado de mezclar a Voronói con el conocido como paraje de Sanquín, en Aranguren, costó nada menos que 765.000 euros. Esta es tan solo una de las facturas de los varios millones gastados en el proyecto fallido de la Ciudad de la Seguridad (solo en los presupuestos de 2011 el proyecto de la Ciudad de la Seguridad contaba con una partida de 1.648.303,49 euros). Fue el consejero Javier Morrás quien asumió en 2012 que «no tiene sentido abordar a corto o medio plazo un proyecto millonario de un difícil retorno económico». Entre las dos fases, la «ciudad» iba a ocupar más de dos millones de metros. UPN llegó a estar dispuesto a gastar hasta 85 millones a mayor gloria de Voronói.   Aritz Intxusta, en GARA