sábado, 7 de marzo de 2015

VIZCAY Y LAS TRAMPAS DEL RÉGIMEN

En esta penosa deriva a la que están sometiendo personajes egoístas, sin escrúpulos éticos y con evidentes intereses políticos y personales a la historia y el patrimonio de Osasuna, resalta, por encima de todos ellos, Ángel Vizcay. Tras completar 24 años de control absoluto y sin transparencia de todo lo sucedido en el club, su salida definitiva -tras cobrar una sustanciosa indemnización de más de 200.000 euros- ha sido pactar el hundimiento de Osasuna y arrastrar, de paso, a todo tipo de personas -el excapitán Patxi Puñal incluido- por el fango judicial y mediático a cambio de tratar de minorizar las consecuencias penales de sus más de dos décadas de hacer y deshacer a sus anchas en el lado más oscuro del poder futbolístico. Vale recordar que desde Irigaray hasta Archanco, todos los sucesivos presidentes de Osasuna han tratado de quitarse de encima a Vizcay. El hundimiento de Osasuna diseñado por Vizcay y otros no es una cuestión casual. Vizcay es un hombre del régimen que ha hecho y deshecho en Navarra durante décadas. Su confesión situando a Osasuna en el ojo del huracán del amaño de partidos -una realidad generalizada en el fútbol español de arriba a abajo de la clasificación durante décadas- pretende desviar la atención de las causas originales que han acabado con la capacidad económica y deportiva de un club histórico que mantenía activa una imagen propia de Navarra. Entre otras aún por dilucidar, ocultar su uso como argumento político para los intereses del poder establecido, tapar el entramado de personajes y de intereses que fueron devaluando sus capacidades financieras y ocultar quizá el uso del nombre Osasuna para enmascarar otro tipo de operaciones financieras muy alejadas de los intereses de un club de fútbol. Todo ello para acabar señalando a Osasuna y a sus jugadores como únicos tramposos reconocidos del fútbol español. No es sólo el amaño de partidos, ni el cobro de dietas mayores o menores de sus exdirectivos, ni la inutilidad de una asamblea de socios que nunca se enteró de nada, ni los métodos utilizados para lograr dinero limpio con el que pagar victorias y derrotas acordadas lo que se juega en este proceso. De todo ello, se encarga ya la justicia. Hay también otros aspectos más oscuros, desde la inmensa deuda con Hacienda, consentida por los gobiernos de UPN con la connivencia de sus responsables políticos, el crédito fantasma de 55 millones de Can, que alargan las sombras del salchucho político del régimen en Navarra sobre la imagen, historia y sentimiento de Osasuna.

Editorial del Diario de Noticias