domingo, 1 de marzo de 2015

ESPARZA, CANDIDATO DE UPN, ENVUELTO EN EL ESCÁNDALO DE OSASUNA POR NEGOCIOS Y AMISTADES

Entre los muchos agujeros económicos que están saliendo en las cuentas de Osasuna, los auditores de la LFP encontraron uno que les llamó la atención. La Fundación Osasuna debe 300.000 euros al colegio Luis Amigó, del que Esparza es trabajador en excedencia, por haber tenido alojados a 20 menores que el club había traído para mejorar su cantera. Los auditores alertan también de que el Colegio Amigó (de los capuchinos) no emitía factura por el alojamiento y manutención de los jugadores de fútbol base.

El acuerdo entre Osasuna y Amigó se forjó durante la etapa en la que Esparza era el director del Instituto Navarro para el Deporte (IND) y los primeros niños llegaron a la residencia Lagun Etxea (ubicada en los terrenos del colegio) para la temporada 2008-2009. En el primer listado de menores aparecen jóvenes de entre 14 y 18 años de localidades navarras alejadas de Iruñerria (el Colegio Amigó se encuentra cercano a las instalaciones de Tajonar, en el valle de Aranguren). Al poco, las cosas fueron a más y en Lagun Etxea aparecieron menores oriundos de Rumanía o países como Malí, así como de otras comunidades del Estado, según relataba un educador en el año 2012.

En el acuerdo alcanzado en 2008 por el director del Amigó, José Manuel Durá Cervera, con el presidente de Osasuna, Patxi Izco, no aparece propiamente el director del IND. No obstante, Esparza jamás se ha desligado del centro. La página web del candidato explota su relación con el Amigó y el director del centro ha oficiado como el valedor de Esparza en actos públicos recientemente. También resultan llamativas las imágenes de la remodelación del colegio del año 2009. A pesar de que no afecta a su área, el entonces director de Deportes acudió a la ceremonia de inauguración y se sentó en el centro de la primera fila, donde también se ve a Izco.

Según acordaron Durá e Izco, el colegio pasaría facturas mensuales por la manutención de los jóvenes. Sin embargo, la única constancia que han tenido los auditores de este acuerdo son los asientos contables de dinero saliendo rumbo al colegio Amigó. Y también, un correo electrónico en el que el propio Durá detalla lo que les han ido pagando y lo que les falta.

Una residencia que era pública
En realidad, la historia de la residencia Lagun Etxea es más amplia. Se trata de un edificio con 20 plazas que se construyó con fondos públicos en los años 90. La inversión pública se justificó con la finalidad de ser un centro de internamiento de menores con problemas.

La historia de Lagun Etxea como tal se alargó una década. No obstante, en el año 2003 se anuló el concierto por discrepancias entre la asociación que lo dirigía y el Departamento de Bienestar Social. Y en ese momento todas las instalaciones pasaron de un plumazo a ser propiedad de los capuchinos terciarios que dirigen el centro.

Este escándalo fue denunciado en sede parlamentaria. Así, en 2004 el parlamentario de Aralar Patxi Telletxea preguntó formalmente si el programa de menores por el que el Gobierno construyó el centro «tenía prevista la reversión al Gobierno de Navarra de los bienes inmuebles que fueron construidos con dinero público una vez fuera denunciado».

La anulación del concierto fue decisión del Amigó. En 2002, el Gobierno le exigió que lo adaptara para alojar menores altamente conflictivos y el colegio se negó, porque no iba acorde con su filosofía «más pedagógica que de contención». Perdió el contrato pero salió ganando, porque se quedó con el edificio. Y luego lo explotó para alcanzar el pacto con Osasuna, donde no hay facturas, cuando el colegio debería de tributar por ello.

Su joya al frente de Deportes: el Navarra Arena
El emblema que dejó la gestión de Esparza al frente del Instituto Navarro para el Deporte fue el fastuoso pabellón Navarra Arena, que dejó casi terminado. En 2009, el hoy candidato de UPN prometía que sería «una instalación que dará servicio no sólo al deporte, sino que pretende ser un espacio multifuncional que preste servicio a múltiples actividades que actualmente carecen de un espacio de estas características en Pamplona y en Navarra». En las entrevistas, sin embargo, Esparza nunca llegaba a concretar para qué o quién estaba pensado, más allá de que el Labrit se quedaba corto para las finales de pelota. El Arena se terminó hace año y medio pero nadie sabe si se inaugurará y para qué se destinará. Se han gastado 60 millones en ese recinto gigantesco. En todo este tránsito, Nafarroa ha ido perdiendo equipos de élite tras la desaparición de San Antonio e Itxako. La crisis de Osasuna podría acabar igual.

Aritz Intxusta, en GARA