miércoles, 11 de marzo de 2015

SEPULTUREROS

El expresidente Sanz comentó que una reciente comida en la que se vio con el expresidente de Osasuna Patxi Izco fue “una coincidencia”. Esto no es fácil de rebatir, ni tiene más interés. Lo interesante es que Izco le dijera al juez que fue un consejero -del Gobierno de Sanz- el que frenó un expediente sobre Osasuna iniciado en Hacienda por un inspector. Al parecer, la actual Hacienda va a investigar la actuación de ese inspector, pero desconocemos a día de hoy si esa Hacienda actual tiene potestad para investigar al exdirector gerente de Hacienda, al exconsejero y de paso al expresidente. Porque suponemos que un inspector no frena expedientes así según qué tarde tenga y tampoco creemos que un consejero dé ciertas órdenes de ese calado sin informar a su presidente, que sean todo “coincidencias”. Queremos saber, por tanto, si ese “colaborar” del que Sanz hablaba al referirse al papel del gobierno de su época con Osasuna también incluye encubrir no ya solo que Osasuna no pagara un clavo sino otra clase de prácticas, sean delictivas o no. Ya que no hay ley en el puto mundo que sirva para por dejación de funciones castigar o sancionar de alguna manera aunque solo sea como escarnio público y aviso a futuros gestores de lo público, al menos que sepamos hasta qué punto Sanz, Álvaro Miranda -consejero entonces- y José Ignacio Pérez de Albéniz -director gerente de Hacienda en ese año al que hizo alusión Izco- conocían toda la situación, una situación que, no nos engañemos, es la base de que Osasuna acumulara deudas insalvables. Si Hacienda anualmente hubiese obligado a Osasuna a pagar sus deudas, la plantilla seguro que hubiese sido de menor nivel, quizá se hubiese descendido varias veces en 14 años, pero al menos el estadio y Tajonar serían suyos. Lo que hicieron Hacienda y Sanz con Osasuna fue cavarle una fosa común en la que nos han metido a todos.
Jorge Nagore, en Diario de Noticias