lunes, 5 de diciembre de 2016

EL CHAPECOENSE Y LA EX UNIÓN SOVIÉTICA

 En el año 1990 estando en un tren bloqueado en territorio español -creo que por Salamanca-, unos jóvenes alemanes de los que el tren iba lleno me comunicaron con angustia el golpe de estado en la URSS.
    Un golpe que luego sabríamos lo protagonizaron los que querían salvar aquella potencia-estado-país e incluso continente. El resultado fue el contrario del que buscaban los salvapatrias, la caída y desaparición de la la Unión Soviética. Las consecuencias fueron muchas y una de ellas la irrupción en todo el planeta de la economía ex soviética en forma de empresas que saqueaban sus propios recursos, ahorraban en modernizaciones, en mantenimiento e inversiones.
     Y un sector que empezó a llamar la atención por su presencia en todo el mundo fue la aviación. Los aviones ex soviéticos. La industria rusa de aviones, cohetes y toda clase de naves empieza con el conocido inventor del helicóptero Igor Sikorsky y tantos otros. Despegó tecnológica y numéricamente en los años veinte del siglo XX con científicos e ingenieros de la talla de Tupolev, que diseñó el primer avión capaz de volar dos días seguidos sin repostar, doblando las marcas de famosos aviadores y aviones como Charles Lindberg y su “Espíritu de San Luis”. Nikolai Polikarpov, que diseñó los míticos cazas de combate soviéticos de la guerra civil española, el I-15 mas conocido en España como "Chato", y el muy superior I-16 conocido popularmente como "Mosca" en el bando republicano.
        Menos conocido es que el primer avión a reacción del mundo en la temprana fecha de 1933 era el BI-1 soviético, la primera nave espacial el Sputnik ya en los cincuenta, y una interminable lista de genios y aparatos revolucionarios y eficaces. Aún en la antigua EGB fui al cine para ver una película en la que un piloto americano robaba un caza soviético que se pilotaba con el pensamiento, era el Mig 29 o alguna versión mejorada del mismo.
         Pero volviendo a la caída de la Unión Soviética  y el nacimiento de multitud de empresas de transporte aéreo, empezó una trágica lista de accidentes aéreos en todas partes. El más conocido en España el YAK-47, haciendo alusión al vetusto modelo soviético estrellado en las serranías de la Anatolia Turca, donde los pasajeros eran militares españoles de vuelta de Afganistán, donde estaban destinados. El motivo principal del siniestro fue el ahorro de un millón de euros con respecto otras empresas. Hoy un ahorro de combustible nos trae una nueva tragedia en tierras colombianas con una empresa boliviana y pasajeros brasileños.

Joseba Murillejo