lunes, 8 de agosto de 2016

FIN A LA CENSURA DE UPN A LOS LIBROS DE TEXTO QUE INCLUÍAN EUSKAL HERRIA

El consejero de Educación navarro, José Luis Mendoza, ha derogado las órdenes forales que elaboraron sus antecesores con el objetivo de censurar cualquier referencia a Euskal Herria en libros de texto. La obsesión de UPN por erradicar este concepto incluyó inspecciones centro por centro para verificar que ciertos libros tenían páginas arrancadas.
Mendoza ha dejado sin efecto las cuatro órdenes forales que elaboró UPN para dejar fuera de circulación todo el material escolar que contenía referencias a Euskal Herria. La persecución de libros de texto comenzó con tres normas que fueron dictadas por el Alberto Catalán en el año 2010, cuando era consejero de Educación. Posteriormente, en 2014, su sucesor en el cargo, José Iribas, fue aún más estricto y la situación llegó a niveles de parodia amarga cuando se censuraron 22 libros de “Lengua Vasca y Literatura” por no ser específicos para Nafarroa, ya que como se usaban en todos los herrialdes contenían mapas de Euskal Herria y aparecían ikurriñas en ellos. Iribas no se contentó con retirar los libros, sino que ordenó a inspectores del Departamento hacer visitas centro por centro para verificar que no se usaban los libros proscritos o, en su caso, que las páginas hubieran sido convenientemente arrancadas.
La derogación de toda esta normativa por voluntad del consejero Mendoza muestra lo endeble que era el andamiaje legal con el que UPN establecía la retirada de libros de texto. A fin de cuentas, estas órdenes forales ni siquiera tienen rango de ley, sino que son decisiones unilaterales del consejero de turno. Además, si se entra al detalle de lo que dicen textualmente estas órdenes se comprueba que, básicamente, se trata de listas de libros prohibidos bajo la argumentación básica de que «se incluyen contenidos de Navarra en el contexto de Euskal Herria» y, en algún caso, porque «faltan contenidos específicos y relevantes para Navarra».
Las órdenes de 2010 se traducen en tres listas de libros que quedaban fuera de la financiación pública (aludiendo a 8, 39 y 10 libros, respectivamente). Estas listas se usaron para marcar la a las editoriales y exigirles borrar ciertos temas. Del mismo modo, se les instó a incluir otros contenidos del currículum navarro aprobado en 2007. Estos contenidos eran los epígrafes “Unidad en la diversidad”, “Las señas de la identidad navarra” y “Principales acontecimientos históricos” elaborados por el equipo de Catalán.
Cuatro años después de que sucediera esto, Iribas dio otra vuelta de tuerca. Bajo el paraguas de que Nafarroa aparecía en mapas de Euskal Herria, ordenó retirar 22 libros más. Textualmente, dice la Orden que esos libros deben quedar fuera por «una falta de tratamiento respetuoso de la realidad institucional de Navarra».
Iribas fue un paso más allá y acompañó su lista negra dando la orden a los inspectores de Educación de ir a centros públicos y concertados a verificar que no se recurría a material prohibido, ni siquiera en fotocopias.
La decisión de eliminar las listas de libros fue celebrada ayer por EH Bildu a la par que denostada por UPN y PP. Fue el propio Catalán, padre de las listas negras de libros, el que salió a la palestra a decir que la decisión de Mendoza es «aberrante». Por parte de EH Bildu, Miren Aranoa aplaudió que sean los centros quienes elijan sus libros «sin censura, sin sesgos ideológicos ni directrices políticas».
Ante esta polémica, el director de Educación, Estebe Petrizan, subrayó que, si UPN pone pegas al término Euskal Herria, «es un problema suyo, no de este término histórico que utiliza la comunidad vascoparlante desde tiempos inmemoriales para definirse a sí misma».

Aritz Intxusta, en GARA