viernes, 12 de junio de 2015

EL GRAN AÑO DE LA PEÑA SPORT, EN PELIGRO

El presidente de la Peña Sport, Juan Antonio Cabrero, se muestra muy satisfecho por la actitud del equipo y por los éxitos cosechados esta temporada. aunque tenga ahora la mirada puesta en otro foco. "El equipo ha quedado campeón y ha ascendido, es para felicitarle, desde luego. Habíamos planificado una temporada para estar entre los cinco mejores, con un presupuesto muy ajustado y el resultado en lo deportivo ha sido fenomenal. En ningún momento pensábamos en esto a principio de temporada, con un entrenador de la casa y con mezcla de gente joven y veterana. Se ha conseguido hacer un bloque y en eso hay que felicitar a David Ruiz y a Fernando (De Andrés) y a Santi, que también trabajó en su momento", indica el presidente de la Peña Sport. Sin embargo, ahora comienza "el otro partido", acaso el más duro y complicado.
"Tenemos ahora el partido institucional económico. Y lo vamos perdiendo por goleada. En cuanto a lo institucional, nos ha pillado en un momento de cambio. Los que están no se pueden comprometer a nada, y los que vienen no van a hacer nada hasta ver con qué se encuentran. Pero nosotros necesitamos saber algo cuanto antes. Antes del 30 de junio los socios deberán decidir si jugamos en Segunda B o en Tercera", expresa Cabrero.
"Ahora mismo veo difícil que el equipo pueda competir en Segunda B. Si alcanzamos una subvención del Gobierno de Navarra, tendrá que ir a los presupuestos de 2016, pero como no tenemos gobierno instalado, no tenemos ni idea. La parte buena es que según anunció Uxue Barkos, el deporte pasará a presidencia y dejará de estar en Políticas Sociales. Eso, en principio, creemos que es un paso acertado para todo el deporte; en Políticas Sociales se quedaba un poco relegado. Es positivo y esperemos que se cumpla. Esperemos que entonces se nos tenga en cuenta a los clubes sin ánimo de lucro y se firmen convenios de colaboración o que haya mayores subvenciones. Pero hasta que no se conforme el nuevo Gobierno, no sabemos nada", confirma.
El tiempo corre en contra de la Peña Sport. En el mejor de los casos, el Gobierno se proclamará el 17 de junio y el equipo peñista debe tener una respuesta en firme el 30 del mismo mes en la RFEF. "En cuanto haya Gobierno, ya estamos pidiendo una reunión con ellos", indica Cabrero. "Y considero que nosotros aún tenemos la suerte de poder elegir si ascender o no".
Si la Peña Sport anuncia antes del 30 de junio que no desea ascender, la plaza será ofrecida por alrededor de 200.000 euros a los otros tres equipos navarros que han disputado la Fase de Ascenso. La Peña Sport, en ese caso, no sufriría ninguna penalización, jugaría en Tercera y disputaría la próxima edición de la Copa del Rey. No obstante, si la Peña decide jugar en Segunda B y finalmente durante el verano no consigue el dinero suficiente para competir y renuncia a su plaza, la RFEF castigaría al conjunto de Tafalla. Jugaría en Tercera y no podría ascender al año siguiente, además de no poder disputar la Copa del Rey.
La Peña Sport, para competir en Segunda B, tendría que presentar un presupuesto de por lo menos 120.000 euros, cifra de la que dista mucho en estos momentos. "El presupuesto en Segunda B de un equipo medio bajo suele ser de unos 550.000 euros en adelante, aunque nosotros podríamos estar en Segunda B con mucho menos. Eso sí, sólo estar, siendo conscientes de que sufriríamos desde el principio", asegura el presidente de la Peña Sport. "Y hablamos que el 40% del mismo se lo llevaría la Seguridad Social".
Los cálculos son bien claros, alrededor de 50.000 euros en desplazamientos y alojamientos, a lo que hay que añadir casi 30.000 euros de arbitraje. Eso teniendo en cuenta que no le toque jugar en el grupo catalán y valenciano. Así pues, en torno a 80.000 euros del presupuesto se marchan sin ni siquiera haber conformado la plantilla.
Para alcanzar el presupuesto mínimo para estar en Segunda B, la Peña Sport trabaja en varias líneas: "Filialidad, sponsors y Seguridad Social".
El tema del patrocinio está cada vez más delicado. En estos tiempos de crisis, el deporte es de los segmentos que más han sufrido. "No tenemos patrocinadores en estos momentos, y la publicidad se va reduciendo. Las empresas te comentan que no van todo lo bien que esperaban y van reduciendo aportaciones. Eso es lo que hay, y no podemos apretar a la gente que está con nosotros. Bastante hacen", afirma.
Ni siquiera la ayuda del Ayuntamiento es suficiente para la Peña Sport. "Nos dan 18.000 euros, pero eso no nos da ni para pagar luz, agua y gas. A otros deportes, el Ayuntamiento les paga esos gastos, a nosotros no. Nos dan 18.000 euros y nosotros gastamos 24.000 en gas, luz y agua. Aún hay un déficit en la balanza de 6.000 euros", argumenta.
En el tema de la filialidad con otros clubes, Cabrero asegura que hay conversaciones abiertas con tres clubes, pero que en ninguna se ha hablado de dinero. "Eso es siempre lo último", indica. De momento, se conforman con poder recibir dos o tres jugadores cedidos para así aliviar tema de fichas. "Sobre el tema de las cesiones estamos hablando ya con varios equipos" añade.
Pero el problema mayor es el de la Seguridad Social. Es el que más quebraderos de cabeza le está dando a Juan Antonio Cabrero, a quien, lejos de sacar beneficios, la presidencia de la Peña le ha costado dinero. La próxima temporada, la Peña Sport tendrá que tener todo perfectamente regularizado y todo el mundo cotizando. "Tenemos discrepancias a la hora de determinar ciertas partidas. Nosotros consideramos que el dinero que se da a los jugadores son compensaciones en concepto de locomoción y dietas. Ellos nos dicen que no, que eso son remuneraciones y que hay que cotizar a la Seguridad Social. Eso nos supone un 40% más de lo que estamos pagando ahora. Además de otro gasto añadido, el de la asesoría para altas, bajas, nóminas…", explica el presidente de la entidad tafallesa.
A pesar de la situación en la que se encuentra la Peña Sport, Cabrero es el primero que está de acuerdo en regularizar la situación del deporte. "El que esté cobrando 1.000 euros del fútbol, que cotice. El que viva de esto, que esté dado de alta en la Seguridad Social. En eso estamos totalmente de acuerdo. Estamos pidiendo a la RFEF y al CSD un régimen especial para todos los deportes. Somos clubes sin ánimo de lucro y nos tratan como empresas. Lo que yo doy a los jugadores es una compensación y locomoción por venir desde Pamplona o Murchante cuatro y cinco veces por semana. No son ni por asomo grandes cantidades", expresa.
Cabrero asegura que todos los clubes del fútbol más modesto hacen una labor social impagable e impagada. "Nosotros tenemos 276 chavales y 13 equipos. El Ardoi tiene 45 equipos; Oberena y Txantrea, 26. Pero todos estamos en la misma situación: San Juan, Tudelano, Izarra... todos. ¿Cómo se valora esa labor social que hacemos? ¿Eso vale cero y a mí me exiges el 100%? Creo que la balanza está absolutamente descompensada. Creo que se debe hacer una regularización, pero que sea bien informada y progresiva", argumenta.
Una de las propuestas que están sobre la mesa -la presentó el Gobierno de la Rioja- es que quede exento el 20% del salario mínimo interprofesional. Andalucía y otras comunidades ya se han opuesto a la ley, pero la administración central la está haciendo cumplir inexorablemente. "Esta es otra de las cuestiones que tenemos: ¿Por qué han empezado siempre con la Peña Sport?", sentencia Cabrero.
Sin embargo, cualquier medida que se adopte, aunque parece improbable que se haga, no llegará a tiempo para la Peña Sport
Juan Antonio Cabrero quiere poner el acento en otro aspecto de la ley en la que no muchos han reparado. Algo que podría suponer la puntilla definitiva para el fútbol aficionado. "Para mí hay un aspecto aún más duro. En la ley hay un artículo que dice que si el club contrae deudas con la Seguridad Social y no lo puede pagar, los responsables serán los directivos. Con lo que deberán responder con el patrimonio personal. Esto se desconoce que es así y me consta que ya se está realizando en algún club porque la RFEF me lo ha asegurado. Todos los directivos de todos los clubes queremos hacer las cosas bien, pero a lo largo de la temporada pueden salir impagos o imprevistos que pueden trastocarte el presupuesto y te ves en una situación muy delicada", concluye.
Este es el negro panorama al que se enfrenta la Peña Sport, un equipo que se ha ganado su presencia en Segunda B en los terrenos de juego pero que ve peligrar el merecido ascenso. El alto presupuesto en Segunda B, unido a las estrictas exigencias de la Seguridad Social, hacen muy difícil la viabilidad del proyecto en dicha categoría. Más aún en una época en la que la inversión privada y pública está bajo mínimos. Aunque eso sí, la última decisión la tomarán los socios del club.

Fermín Astrain, en Diario de Navarra