lunes, 5 de septiembre de 2016

UNA DUDA RAZONABLE

Más allá de la indignación sentida durante los Sanfermines por la presunta violación me surgía una  inquietante pregunta: ¿ninguno de los cinco enunció un “ a ver, tíos, qué estamos haciendo” ? Quiero creer que los hombres con los que me relaciono la habrían hecho. Estos parecen chicos normales, pero ¿entonces?
Posteriormente, tres momentos en las sucesivas informaciones aparecidas en prensa me han producido un escalofrío.
La primera fue la publicación de una secuencia de whatsapp en la que los presuntos autores describen a sus amigos lo que acaban de hacer. Sin asomo de consciencia y utilizando un lenguaje procaz se refieren a ella como “una” “entre cinco follándonos a una”, cosificándola, despojándole de humanidad. Pero lo que me dejó verdaderamente helada fue la respuesta de los amigos en la distancia, les envidiaban la hazaña.
La segunda, pocos días después, la prensa recoge las declaraciones de uno de ellos y dice algo así “mi madre me habría dado una torta por dejarla sola y  no esperar a que la chica se vistiera” . Esto tiene tela,  han mantenido una relación sexual consentida, participando de la satisfacción y el disfrute de la otra persona, respetuosa ..... y la dejan desnuda y sola en un portal. ¿Qué concepto de relaciones consentidas tienen estos chicos?
Y la tercera tiene que ver con la defensa. La abogada defensora dice que en las grabaciones y en el relato de los acusados hay una duda razonable.
Y está en su obligación de buscarla y, además,  no le va a ser difícil.  
Digo que lo tiene fácil  porque vivimos en una sociedad que sigue siendo machista, donde la igualdad y el derecho a una sexualidad libre por parte de las mujeres, está permanente en entredicho, mucho más allá de lo que se dice o se escribe. Lo tenemos interiorizado a lo largo de los siglos, tan normalizado a través de una educación emocional desastrosa que hace que la abogada apele a este imaginario buscando una duda razonable, y le sea fácil; que los amigos vivan y envidien una hazaña sexual sin caer en cuenta del escenario de abuso, y que los encausados no sean conscientes de las burradas  que dicen al tratar de justificar su comportamiento.
Educación compartida por una amplia mayoría de la sociedad en la que se desdibujan las presiones que se ejercen y se reciben a la hora de tener una relación sexual y se relatan a posteriori con mis florituras para camuflar muchos abusos y violaciones.
De hecho, atendemos en consulta a mujeres que tardan mucho tiempo en identificar relaciones de abuso sexual, porque la sociedad las tiene tan normalizadas, que hace falta una elaboración del malestar físico y psicológico para empezar a poner nombre a las cosas. La mayoría de las violaciones no se dan en medio de una agresión física manifiesta en la que es difícil justificar las lesiones. No, se dan en contextos equívocos donde siempre va a haber dudas razonables. Sobre todo, si minusvaloramos todos los detalles que van dibujando  y señalando un marco de referencia perverso.
Hace un par de años, una joven periodista que escribe en el blog Picara Magazine ganó un premio con un artículo que tituló “Yo quería sexo, pero no así”. Me parece un enfoque esclarecedor. Os dejo el enlace por si os interesa profundizar un poquito más en el tema.


Ana Ansa