viernes, 13 de mayo de 2016

EL VERDADERO MOTIVO DEL 26-J

El PSOE (¿o era el poder económico-financiero?) ha decidido volver a probar suerte, a ver si esta vez Ciudadanos sí suma 176 diputados junto al PP y los electores le quitan de una vez al PSOE (y al poder económico-financiero) todo este peso de encima.
El poder económico-financiero tenía un objetivo prioritario el 20D: que Ciudadanos sumara 176 diputados junto al PP o junto al PSOE; primero, para evitar que Podemos tuviera alguna posibilidad de gobernar, y segundo, para evitarlo sin que el PSOE tuviera que pactar con el PP. Así pues (y ya no cabe ninguna duda de esto), el objetivo real de C’s era sumar 176 diputados junto al PP o junto al PSOE, lo mismo daba. Pero no lo logró.
Con Ciudadanos prácticamente fuera de juego, el PP sabía, desde la misma noche electoral, que su única posibilidad de seguir gobernando pasaba por pactar (de forma expresa o tácita) con el PSOE, y ni lo ha escondido ni se ha apartado de tal posibilidad.
Podemos sabía, también desde la noche electoral, que su única posibilidad de gobernar también pasaba por pactar con el PSOE, y por ello intentó firmar un acuerdo PSOE/Podemos/IU, que sin duda habría salido adelante con el apoyo expreso o tácito de ciertos partidos periféricos, teniendo en cuenta cuáles eran las alternativas reales al mismo.
El PP sabía, desde la misma noche electoral, que su única posibilidad de seguir gobernando pasaba por pactar con el PSOE, y ni lo ha escondido ni se ha apartado de tal posibilidad
Si tanto para el PP como para Podemos sólo había una forma posible de gobernar (y en ambos casos pasaba por pactar con el partido socialista), para el PSOE había dos: pactar con el PP o pactar con Podemos/IU (los de Pablo Iglesias y los de Alberto Garzón han mantenido una posición coincidente en cuanto a sus condiciones para pactar con el partido socialista). El PSOE sabía, también desde la misma noche electoral, que la posibilidad de evitar la repetición de las elecciones estaba en su mano y sólo en su mano, y que para ello sólo tenía que elegir entre PP y Podemos/IU. Pero prefirió tirar por la calle del medio. ¿Por qué?
El PSOE no pactó con el Partido Popular porque eso no habría dejado ni rastro de su cuidada imagen de partido de izquierdas y alternativo al PP (algo que preocupa, y no poco, al poder económico-financiero), y no pactó con Podemos/IU porque éstos le exigieron que renunciara a buena parte de su política económica neoliberal (algo que también preocupa al poder económico-financiero).
El PSOE (¿o era el poder económico-financiero?) decidió pues esquivar ambos escenarios y no se le ocurrió otra cosa que huir hacia delante: pactar con Ciudadanos e intentar forzar a Podemos (agitando patéticamente el fantasma de la pinza con la que Felipe González y Juan Luis Cebrián atacaron inmisericordemente a Julio Anguita hace dos décadas) a apoyar ese pacto. Sin ningún éxito.
Tras haber pactado con Ciudadanos (al que él mismo llamaba “la marca blanca del PP”), el PSOE tiene miedo a que la repetición de las elecciones le pase factura en forma de sorpasso y tiene pánico a que (con confluencia Podemos/IU o sin ella y con sorpasso o sin él) el 26J se repita la aritmética del 20D: que C’s vuelva a no sumar 176 diputados ni junto al PP ni junto al PSOE, y éste ya no pueda retrasar más su elección entre a (pactar con el PP) y b (renunciar a buena parte de su política económica neoliberal para pactar con Podemos/IU).
El PSOE (¿o era el poder económico-financiero?) ha decidido volver a probar suerte, a ver si esta vez Ciudadanos sí suma 176 diputados junto al PP (parece imposible que pueda sumarlos junto al partido socialista) y los electores le quitan de una vez al PSOE (y al poder económico-financiero) todo este peso de encima.

Javier Leizaola, en El Diario Cantabria