viernes, 11 de octubre de 2013

MAS BUSCA EL PACTO CON ESQUERRA PARA EVITAR EL NAUFRAGIO ELECTORAL DE CIU

Los nubarrones que se ciernen sobre Convergència Democràtica (CDC)van oscureciendo y la tormenta amenaza con hacer zozobrar al partido que dirige el presidente de la Generalitat, Artur Mas. Con la relación con su socio de federación, Unió Democràtica, pasando por una de sus peores crisis, el líder nacionalista busca una solución para frenar la sangría de votos que pronostican los sondeos, en los que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ya vence a CiU. Siguiendo el rumbo hacia la consulta soberanista, prevista para 2014, la preocupación se centra en el ciclo electoral que viene: las europeas de 2014, las municipales y generales de 2015, y las autonómicas de 2016. La solución, para Mas, es Esquerra Republicana.
El socio parlamentario de Mas es, sin embargo, el principal enemigo electoral de CiU: los últimos sondeos del Centro de Estudios de Opinión, el ente demoscópico de la Generalitat, pronostican el sorpasso de los republicanos, que beben sobre todo de las filas nacionalistas: el 21% de los votantes de CiU optarían, en caso de celebrarse elecciones, por el líder de ERC, Oriol Junqueras, mejor valorado que el actual presidente catalán en las encuestas.
Mas cree que para frenar esta sangría de votos la mejor solución es aliarse con Junqueras. CDC está maniobrando para lograr convencer a los republicanos para articular una candidatura conjunta para las elecciones europeas, las que abren del ciclo electoral. Primero lo intentaron lanzando la propuesta a través de La Vanguardia, para sorpresa de ERC, que veía por escrito una idea que solo habían oído como conversación recurrente en los pasillos del Parlament. De sondearlo en los medios, Convergència ha pasado ahoraa la ofensiva declarativa: en todas las entrevistas y apariciones públicas los líderes del partido aprovechan para recordar a Esquerra la necesidad de ir juntos a los comicios europeos, una demanda que también se reproduce en las reuniones de coordinación del pacto parlamentario que tienen ambas formaciones.
Convergència argumenta que los partidos que defienden la consulta sobre la independencia (además de ERC, Unió, PSC, Iniciativa y la CUP) deben acudir juntos a las europeas para exhibir en Bruselas unidad para el referéndum de autodeterminación, que quieren convocar en septiembre de 2014. “Debemos plantear las europeas como un ensayo para la consulta”; dijo el portavoz de la Generalitat y consejero de Presidencia, Francesc Homs, en una frase repetida como consigna por varios dirigentes nacionalistas durante esta semana.
Pero el rechazo a CDC le llega de todos lados: el primero, de su socio parlamentario, Unió Democràtica. El líder democristiano, Josep Antoni Duran, rechaza una candidatura conjunta con ERC porque entiende que el modelo económico de los republicanos y el que defiende Unió es incompatible. Subyace en el rechazo el recelo del líder democristiano a cualquier alianza con los independentistas.
Iniciativa, que concentra su oposición en denunciar los recortes de CiU y ERC, considera que la alianza que pide Convergència es una estrategia para tapar el desgaste por los recortes y el tijeretazo, y por ello desdeña una coalición para las europeas, algo que también hace la CUP.
En estas condiciones, Esquerra ni se plantea por ahora presentarse junto a CDC a los comicios. La dirección de ERC considera que concurrir a unas elecciones solo con Convergència —lo que supondría una ruptura de la federación CiU tras más de treinta años de alianza— solo debilitaría esta opción y lastraría las opciones electorales de ERC.
Más allá de considerar un error establecer las europeas como ensayo de la consulta por la baja participación de estos comicios, ERC argumenta en público que el poco consenso que suscita la propuesta de CDC imposibilita la candidatura conjunta. Pero fuera de focos, los republicanos denuncian que tras la propuesta de los nacionalistas se esconde una estrategia para evitar el naufragio electoral de CiU que pronostican los sondeos.
ERC toma ventaja sobre CiU: lo avanzó el mismo instituto demoscópico en febrero, un pronóstico que se ha consolidado en lo siguientes sondeos. El augurio más optimista sitúa a CiU con 13 escaños menos que los 50 actuales. En este contexto, Mas quiere ganar tiempo para mejorar sus perspectivas: CDC confía en recuperarse una vez se acerque la consulta y se suavice la crisis.
En esta estrategia las elecciones europeas estorban: en mayo de 2014 la consulta solo estará convocada si hay consenso y los Presupuestos serán los que se están redactandoahora en el Parlament, que mantienen los recortes acumulados de otros años. En CiU, con los nervios a flor de piel por el proceso soberanista y la federación en plena crisis, un descalabro en las europeas como la que pronostican los sondeos puede hacer tambalear al propio Mas.

Los próximos meses serán clave para establecer las fuerzas con las que el presidente catalán y Esquerra llegarán a 2014, año de la consulta pactada por ambos. Pese a la negativa de ir juntos a las europeas, el pacto con los republicanos va viento en popa: los partidos trabajan con intensidad para cerrar los Presupuestos de 2014 y establecer la fecha y la pregunta de la consulta. Tras estos prolegómenos, Junqueras y Mas negociarán la entrada de ERC en el Gobierno catalán: un deseo de CiU que los republicanos supeditan a concretar la consulta. Hasta ahora combinar el papel de socio del Gobierno y líder de la oposición le ha ido como anillo al dedo a ERC, que capitaliza electoralmente el proceso soberanista y se escapa del desgaste de los recortes.
Maiol Roger, en El País

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