domingo, 13 de septiembre de 2020

UNA MALDITA OPERACIÓN POLÍTICA: APROBAR LOS PRESUPUESTOS CON ARRIMADAS

 Era un 24 de febrero, y 'El abrazo', una de las obras más representativas de la Transición, de Juan Genovés, fue testigo en la sala Constitucional del Congreso del acuerdo entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. Los líderes del PSOE y de Ciudadanos firmaban así un pacto con 200 medidas para apoyar la investidura de Sánchez tras las elecciones de diciembre de 2015. Ciudadanos había conseguido en esas elecciones 40 diputados. Por su parte, Podemos -que aún no era Unidas- consiguió 69 diputados (71 si sumamos los dos de IU). Pese a eso, Sánchez se tiró a los brazos de Rivera, en parte por las presiones recibidas por el Ibex 35, tal y como él mismo reconocía tiempo después en un programa de TV.

El PSOE siempre ha tenido como preferencia a C's, y así lo muestran los pactos preferenciales que tuvo a nivel autonómico y municipal, hasta que Rivera decidió cambiar de estrategia, con la ambición de convertirse en el jefe de la derecha, no conformándose con tener un partido que podía gobernar, que era para lo que estaba creado C's como dijo aquel famoso banquero. El resultado de esa estrategia es bien conocida por todo el mundo. C’s quedó reducido a la marginalidad e hizo que el PSOE tuviera que abandonar ese plan, y girar a lo que es la alianza natural progresista: un gobierno de coalición PSOE-UP.

Pero no nos engañemos. También es bien conocido por todos, las presiones en el seno del PSOE por aplicar medidas más cercanas al programa económico de C’s que de UP. Y sino pregunten a Nadia Calviño, cuyo objetivo a golpe de Consejo de Ministros es neutralizar a UP, y por ende las políticas que estos quieren poner en marcha.

C’s por cierto afirmaba hace poco que los presupuestos con el PSOE no debían tener ideología. A Arrimadas le vendrían bien unas clases de economía, porque no hay una medida más ideológica que la aprobación de los presupuestos. No es igual invertir en servicios públicos que apostar por las privatizaciones. Por eso no es lo mismo aprobar estos presupuestos con C’s que con los socios de la investidura.

La aprobación de estos presupuestos va a marcar el rumbo de la legislatura misma, puesto que podrían suponer la quiebra del bloque histórico que se construyó en la investidura y un giro hacia la derecha por parte del PSOE, que quizás obligase a Sánchez a sobrevivir muy difícilmente (sostenido por C’s, e incluso puntualmente por PP) o a convocar elecciones anticipadas.

Y no menospreciemos la virtud de negociar en política, y es que detrás de esta operación podría entrar en juego la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid. Un ofrecimiento a C's para quitar a los populares. O lo que es lo mismo: Un movimiento win-win para el partido naranja, que ya busca desmarcarse de los azules apoyando la Comisión de Investigación de la Kitchen.

Ciudadanos nació con el objetivo de impedir que Podemos llegara al gobierno, y sus dirigentes hoy ya no esconden su deseo de romper el gobierno de coalición. Recordemos las palabras de Begoña Villacis afirmando que Ciudadanos siempre buscó pactar con el PSOE para desplazar a Podemos.

Y para evitarlo son capaces de pactar hasta con el diablo.

Los que posibilitaron el adiós a Rajoy y el gobierno de coalición tienen hoy en sus manos desmontar la operación "resucitar" a Ciudadanos que pretende el PSOE para no tener que depender de Podemos. Como decía Rufián hace unos días: si Podemos "aguanta frente a Cs, los republicanos aguantarán". Esta es la única vía posible para sacar adelante unos presupuestos progresistas, sociales, que apuesten por la reconstrucción de lo público, por una economía diversificada y por la justicia social. Lejos de los dogmas liberales del programa económico del partido de Inés Arrimadas.

Veremos cómo acaba esta maldita operación.

Dina Bousselham, en La Última Hora

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