martes, 1 de diciembre de 2020

LA ANTI-ESPAÑA SALVA ESPAÑA

 Qué sería de España sin presupuestos para el 2021? Un auténtico desastre, ya que se produciría una enorme inestabilidad política que dificultaría la lucha contra la pandemia. Y lo mismo ocurriría con la inversión y la creación de empleo ante las dificultades que supondría para gestionar los 140.000 millones de la UE.

Dicho simple y llanamente: sin presupuestos se pondría fin a la legislatura. Habría que convocar nuevas elecciones generales, tras otro periodo de interinidad protagonizado por un Gobierno de concentración nacional como vienen pidiendo los conservadores. Por eso la aprobación de estos presupuestos, que probablemente reciban mañana luz verde del Congreso de los Diputados, es ante todo una apuesta política por la continuidad del Gobierno progresista de coalición. Más allá de su contenido, manifiestamente mejorable, o de sus prioridades económicas, se trata de un “acto patriótico” según argumentan desde la izquierda.

Lo paradójico es que una vez más ha sido la anti-España quien ha vuelto a salvar a España. En la primavera del 2010 Bruselas impuso a Rodríguez Zapatero un duro plan de ajuste social como condición para no que no fuera intervenida. El Ibex se movilizó al completo para que el entonces jefe de la oposición, Mariano Rajoy, votase a favor. El PP se negó rotundamente. Fueron los nacionalistas catalanes de CiU –Artur Mas y Antoni Duran Lleida– quienes lo evitaron gracias a su abstención. Si no hubiese sido por ellos habrían venido los h ombres de negro . Salvando las diferencias, ahora vuelve a pasar lo mismo. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han tenido que recurrir a los independentistas catalanes y vascos para sacar unos presupuestos sin cuya aprobación se habría colocado a España ante el precipicio. Habríamos perdido la confianza de los mercados y sobre todo la de Europa.

La España “eterna, tradicional y auténtica” formada por el PP, VOX y Ciudadanos ha vuelto a constituirse en un sólido bloque para hacerlos fracasar. Inés Arrimadas se ha situado donde siempre ha estado: entre los conservadores de la plaza de Colón. En realidad, sus diferencias con Pablo Casado son inexistentes, como pasa con la mayoría de los dirigentes de la formación naranja. Por el contrario, la diferencia con los socialistas es inmensa tanto en el terreno económico como político.

Si Pedro Sánchez hubiese pactado con Ciudadanos para salvar los presupuestos, sin tener que pagar el precio que le han puesto Podemos y el resto de la anti-España , habría sacrificado su Gobierno y su proyecto. No hay que olvidar que el principal objetivo de la coalición con Pablo Iglesias fue buscar una salida negociada al conflicto catalán. La pandemia interrumpió la negociación con la Generalitat, pero no la suspendió. Simplemente la dejó aplazada para la segunda parte de la legislatura. Se retomará después de que se celebren las elecciones al Parlament del 14 de febrero y la vacuna permita que la Covid-19 pase a un segundo plano. Inés Arrimadas jamás habría consentido tal negociación.

Mariano Guindal, en La Vanguardia

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