sábado, 18 de agosto de 2018

LAS CLASES BAJAS, LAS GRANDES PERDEDORAS DE LA CRISIS

Un 26% de la población en riesgo de pobreza y exclusión; uno de cada tres niños bajo el umbral de la pobreza… El estallido de la crisis económica en 2008 tuvo consecuencias devastadoras en España. Algunas, como las que ilustran los datos anteriores, todavía presentes en la sociedad, pese al crecimiento macroeconómico de los últimos años. Si bien la recesión de hace una década afectó a toda la población del país, el impacto fue desigual entre los grupos socioeconómicos, donde los grandes perdedores fueron las clases más desfavorecidas. Esta es la principal conclusión de la investigación Crisis económica y clases sociales: todos perdemos, sobre todo los más pobres, que señala que entre 2007 y 2013 la renta media del 10% de la población más pobre descendió un 30%, mientras que en el decil más rico de la población la caída apenas superó el 10%.

El estudio, firmado por Olga Salido, profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, advierte que el aumento de la desigualdad en España ha venido provocado precisamente por la perdida acelerada de posiciones en los estratos más humildes del país, mientras que no ha habido un enriquecimiento destacado de los grupos más favorecidos. Esto ha llevado a que las la diferencias entre ambos extremos se fueran incrementando durante los años: la renta de los hogares más ricos ha pasado de ser 9,5 veces mayor que la del segmento más pobre a 13,7 veces.

Según el estudio, la vulnerabilidad de las clases más pobres no es una novedad. Es el único grupo –el 10% con menos ingresos– en el que ya había una caída de la renta antes del inicio de la crisis. A partir de entonces, y aunque todos los deciles sufrieran un descenso de sus ingresos, el grupo más pobre fue el que sufrió mayores perdidas de ingresos en términos relativos. Según se escala hacía las clases medias –comprendidas entre el decil 3 y el 8– también se observan caídas en las rentas relativas, pero cada vez menos pronunciadas hasta alcanzar a los grupos más ricos.

La investigadora también analiza los cambios en el reparto de la renta total del país entre los grupos de población. Los resultados señalan que la crisis tampoco supuso un cambio sustancial en este aspecto, en el que ya existía una desigualdad muy marcada. Las pequeñas variaciones que se dieron durante la recesión, eso sí, afectaron de nuevo a los extremos, donde el grupo con menos recursos salió de nuevo como el peor parado: entre 2007 y 2013, el 20% más rico del país pasó de poseer el 39,0% de la renta total del país al 40,2%. Durante el mismo periodo, el 20% de la población con menos ingresos pasó de tener el 7,1% al 6,3%..

Según Olga Salido uno de los aspectos más importantes para conocer el impacto socioeconómico de la crisis ha sido la divergencia que ha tenido lugar en la movilidad social de la población. Es decir, la capacidad para ascender puestos en los estratos de población. Precisamente, fueron los extremos, la parte más pobre y las más rica, los que menos experimentaron cambios en este sentido.

De esta forma, entre 2008 y 2011 el 78,8% de decil más rico fue capaz de mantener su estatus, mientras que un 20% descendió a la clase media. En el extremos contrario, un 76% del decil más pobre continuó siéndolo, y un 21,7% consiguió escalar hasta los deciles intermedios.

Ocurre algo similar en los grupos que componen la clase media, que también fue la que tuvo una mayor movilidad durante los primero años de la recesión. En los extremos de este segmento, los deciles 3 y 8, la inmovilidad es más habitual que en los grupos centrales. Si embargo, estos deciles también eran los que tenían más posibilidades de caer al conjunto más pobre –un 26% si se pertenece al decil 3– o de ascender a los estratos más ricos –un 28,4% si forma parte del decil 8–.

CTXT (Observatorio Social La Caixa)

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