martes, 7 de enero de 2014

EL ARREPENTIMIENTO DE ETA Y EL PERDÓN DE LOS BORBONES

Acostumbrada la monarquía Borbón a no ser en ningún caso un ciudadano más, le bastó al rey decir: “lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir”, para que se pasara página, se lavara la cara a la institución medieval y volvieran a escucharse las sempiternas cantinelas acerca de una “segunda transición” (que prepare el advenimiento del hijísimo). Con esa preparada y abstracta frase -mal presentada como algo espontáneo, manteniéndose esa costumbre regia de tratar a la ciudadanía como imbécil- se querían perdonar varios decenios bien concretos de oscurantismo, de doble moral, de colaboración con régimen dictatorial armado (más grave, quéduda cabe, que la colaboración ocasional con banda armada), enriquecimiento no explicado (y, por tanto, a día de hoy no justificado), trato de favorfamiliar, información privilegiada usada en interés particular, y otros tantos asuntos que los Juan Nadie del Reino de España no podrían transitar sin acabar rindiendo cuentas a la justicia común. Pero el Rey anda cansado. De segundas transiciones…

El problema al que más vueltas le ha dado la democracia española desde la muerte del dictador, el terrorismo de ETA, parece en vías de solución. Lo que durante tanto tiempo hemos exigido -que ETA dejara la violencia y optara por salidas políticas-, ha avanzado mucho más de lo que hubiéramos pensado hace unos años. Para ello ha hecho falta hacer ver a ETA y sus apoyos, con medidas judiciales y policiales, que la violencia terrorista no tenía espacio alguno. E igualmente, ha hecho falta hacer ver a ETA y sus apoyos, con coraje ciudadano y político, que ni la sociedad vasca ni la del resto del Estado tenían voluntad de acompañar esa vía de reivindicación de los problemas territoriales del Reino de España. Problemas que, precisamente la monarquía, no ha permitido solventar al negar la posibilidad de una república federal que nos hubiera permitido llevar más de tres décadas reencontrándonos en un nuevo espacio político.

Por buscar una salida política a ETA, Arnaldo Otegui está en la cárcel, algo que sólo puede alegrar a los que sienten algún tipo de nostalgia enferma (incluida la de la venganza política). Y por lo mismo, por avanzar en las soluciones políticas, algunos sectores integristas del PP, la AVT, la Razón, el ABC y el Mundo y UPYD -entre otros- querrían ver en la cárcel de nuevo a los que en su día fueron condenados y encarcelados durante decenios por pertenecer a ETA y que ahora escenifican su reconocimiento de culpa. Y de paso a todo lo que digan, otra vez, que es ETA (sean feministas, el 15M, los sindicatos o desahuciados sin esperanza). Incluidos jueces europeos que, como diría Berlusconi, son comunistas porque no apoyan leyes franquistas. Dependiendo de los gustos, perdonamos y condenamos. Que para eso la iglesia ha sido históricamente muy lábil. Especialmente la española.

Leyendo los editoriales de la prensa, parece que estamos ante un “perdonamómetro”. ¿Cuánto arrepentimiento  deben mostrar los que han actuado contra la sociedad? ¿Lo mide una frase, un comunicado, asumir pasos que antes nunca se habían dado? ¿O en verdad al perdón, como a la justicia, hay que separarlo entre el del amigo y el del enemigo? Hay en nuestra democracia, parece, señores feudales con derecho a dictar la sentencia que su ánimo les sugiera. Y si no son escuchados, insultan con maneras de señorito al juez que no ha prevaricado –ahora el juez Pedraz- negándose a actuar como un guardaespaldas de los voceros del oligopolio del dolor.

Claro que las víctimas siempre tienen razón. Está en su enunciado como víctimas. El problema surge a la hora de establecer quiénes son víctimas -los del oligopolio, por ejemplo, no soportan a las víctimas del 11-M, solamente porque no les bailan el agua- y cuál es el papel político de las mismas. Sabemos que tiene que ser moderado. Como en una ley perversa, hay una relación inversamente proporcional entre el mayor protagonismo de los que se reclaman como vocerosúnicos de las víctimas y la solución del conflicto en cuestión. La Reina de Inglaterra le dio la mano al jefe militar del IRA. Ser un hombre de estado o un terrorista no es una cuestión moral. Es una cuestión política. Y la política tiene este oscuro rostro de Jano.

Aceptamos toda nuestra responsabilidad en lo relativo a las consecuencias del conflicto”, dicen los excarcelados de ETA junto a los que aún están en prisión. La foto es sobrecogedora. Ahí están los responsables de más de 150 asesinatos. El que habla le descerrajó unos cuantos tiros a su compañera Yoyes, que se había cansado de tanta muerte. Nos detenemos en cada uno de los rostros avejentados viendo detrás de sus ojos los cadáveres. Para hacer política hay que tener el cuero duro. Sus víctimas no pudieron envejecer. Pero las recompensas también son altas cuando, por virtud o por azar, se hacen bien las cosas. Dicen los que siempre fungieron como el sector duro de ETA que asumen la legislación penitenciaria, que renuncian a la violencia como vía para obtener sus reclamaciones territoriales, que saben que han hecho mucho daño.¿Podían haber ido más allá? Claro. Ayer fueron cobardes. ¿Por qué habrían dejado hoy de serlo? Pero han dado un importante paso. Lo entiende cualquiera que le dé más importancia hoy a la política que a la venganza.

Al rey se le perdona todo pese a que su permanencia no ayuda a avanzar a la democracia española. A ETA o su ámbito político no se le perdona nada -incluso cuando han pagado con años de cárcel su apuesta- aunque esa generosidad ayudara a que se terminara definitivamente ese pozo sin fondo de la violencia y la intransigencia nacionalistas (incluida la contraparte españolista -recordemos los GAL- tan necesaria para el nacionalismo periférico). Encontrar el punto de equilibrio entre lo deseable y lo posible es una virtud política, de la misma manera que lo es forzar lo posible en la dirección de los deseos. Es bueno que las sociedades se politicen. Repartida esta carga entre todas y todos siempre es más sencillo encontrar soluciones.

Mientras que poco a poco, el problema del terrorismo se resuelve, el Gobierno de Rajoy da de comer a sus huestes más montaraces reforma de la ley del aborto –que paguen las mujeres-; pone en la mesa el endurecimiento del discurso centralista –que paguen los que se sientan pueblos diferentes-; cierra el monte para que nadie moleste a los que gustan de disparar a animales –que paguen los que sientan con las bestias-; aumenta las rentas del capital y disminuyen las del trabajo –como ya dijo la Fabra, “que se jodan” los trabajadores-; y ofrece una ley de seguridad ciudadana para que los que se emocionan con el retrato de Franco se sepan vencedores –que paguen los demócratas-.No todo iban a ser buenas noticias.

Qué ironía que el fin de la violencia de ETA venga acompañada del auge de la violencia del gobierno crecientemente autoritario del PP. Pero no nos vamos a despistar con esas comparaciones. Les encantaría que alguien volviera a cometer los mismo errores. Al PP, como a la monarquía, se les derrota en las urnas. Echarles será nuestra manera de gestionar nuestros perdones.

Juan Carlos Monedero, en Público

lunes, 6 de enero de 2014

UN SUEÑO POR EL CAMBIO EN NAVARRA

Hace ya mucho tiempo que somos multitud las navarras y navarros que tenemos un sueño recurrente: un día soleado nos levantamos de tan buen ánimo porque nos hemos convocado para una movilización que sentimos el hormigueo de la expectativa de lo nuevo en el cuerpo… Una creciente riada de gentes de toda edad y condición camina por las calles y va confluyendo en una gran plaza hasta formar un colorido mosaico de personas que representa a todas las sensibilidades y sectores castigados por décadas de un régimen en crisis. Nos reconocemos y nos saludamos con amigable complicidad, pues ha ocurrido lo imprevisible: por el solo hecho de estar allí, compartiendo ese espacio tiempo de confluencia, tenemos la convicción colectiva de que, por fin, estamos plantando, profundamente, la semilla del cambio en terreno fértil.

Porque esa movilización no es una de tantas -todas necesarias- solo por lo mío o por lo tuyo, sino por lo de todas y todos. Porque es una movilización conjunta que, rompiendo las barreras entreideologías e identidades diversas, busca radicalmente el bien común. Porque es una movilización inclusiva y transversal que reclama y se enriquece con la participación de todas las personas excluidas y expoliadas por la crisis del sistema. Porque, más allá del happening festivo de la protesta, esa movilización proyecta una poderosa pero tranquila rabia de clase, la de la mayoría de abajo frente a la minoría de arriba. Porque hemos dejado de exigir pequeñas demandas y nos hemos atrevido a abrir, a construir, a materializar allí mismo, sin más aplazamientos, la vía hacia una alternativa democrática desde la participación social. Y, sobre todo, porque tenemos el convencimiento de que sólo es la primera cita de una movilización cotidiana, ya que hemos sido capaces de crear una sólida red y una base popular y organizativa para generar un cambio real hacia otra Navarra mucho más social y democrática que la actual, capaz de revertir sus políticas antisociales y revisar sus anquilosadas estructuras. ¿Un sueño revolucionario? Quizá, de momento, sólo un sueño por la supervivencia y por la dignidad de esa Navarra que no se resigna ni al miedo, ni al engaño ni a la sumisión.

En el acto de presentación de la Asamblea por el Cambio Social celebrado el pasado diciembre ya tuvimos un atisbo de ese sueño: testimonios diversos por el cambio asentados en 14 ejes de consenso y más de 200 compromisos de personas vinculadas a 60 organizaciones y de particulares; un buen comienzo que nos confirmó que ese cambio impulsado por un puñado de lúcidas soñadoras y soñadores es posible.

Pero este sueño no se cumplirá realmente si no nos sumamos mucha más gente al gran auzolan previo; agitando, dialogando, persuadiendo y comprometiendo, persona a persona, merindad a merindad, a las compañeras y compañeros de los sectores de la salud y la educación, de las personas mayores y la juventud, de la vivienda y la migración, del campo y la ecología, del euskara y la cultura, de la solidaridad y la cooperación, de la renta básica y la dependencia, del feminismo y la igualdad de género, de las fábricas y la universidad… Si esas personas concretas que conocemos, ya participen en sindicatos, partidos, asociaciones, colectivos, movimientos -especialmente en esas otras iniciativas como la Carta social de Euskal Herria, la Junta Republicana y la Cumbre Social-, o la ciudadanía cercana de nuestros familiares y amistades, no damos un paso al frente y nos creemos ese sueño, aportando nuestro granito de confianza y de implicación…

¡Demasiado trabajo para cualquier grupo, incluso para uno tan entregado y voluntarioso como el de la Asamblea por el Cambio Social! Demasiado, ciertamente, sin tu contribución, lector o lectora inquieta, como agente comprometido con el cambio, que puedes iniciar enviando tu adhesión y sugiriéndonos tu pequeña colaboración (http://www.asambleaporelcambiosocial.org/compromiso-konpromezua/). Pues son muchas las acciones que ya puedes emprender por tu cuenta o en grupo, en la calle o en las redes y, la más inmediata, participar el sábado 25 de enero en la asamblea creativa para acordar el contenido y la forma de esa movilización, y para repartirnos a continuación las pequeñas tareas de comunicación y organización, tan necesarias.

Queremos que esa movilización que soñamos sea en verdad diferente, tan numerosa y diversa como seamos capaces de conseguir y tan llena de creatividad y energía que nos cargue las baterías de la rebeldía para una campaña que, más allá de los hitos puntuales, ya sabemos que será de largo recorrido.

Ayúdanos a crecer y a profundizar, a compartir y extender este sueño por el cambio, descolonizando nuestro imaginario de las reticencias y pesimismos del pasado y apostando por esa movilización diferente en la primavera de 2014. Para que el sábado 12 de abril se convierta en la oportunidad para despertar el germen de un verdadero cambio social y político en Navarra…

AINHOA AZNÁREZ, JAVIER ECHEVERRIA, SANTOS GALDEANO, JESÚS GARIJO, PILAR HURTADO, ALIZIA IZAL, FELIPE MARTÍN, TXEMI PÉREZ DE EULATE, TERE SÁEZ, MIKEL SARALEGI, CECILIA THEMME, PATXI ZAMORA, IÑAKI ARZOZ, MANUEL MILLERA, TXEMA BERRO, DAVID MARZO 

EL DESFILE

Eran las siete de la tarde de aquel 18 de abril de 2014. Viernes Santo. El cielo parecía abrirse en canal tras la tormenta. La luz era de un dorado penetrante y en el aire se respiraba ya el olor de una primavera avanzada. Los 230 presos de ETA que habían salido de las cárceles tras los diversos cumplimientos de condena desfilaban por el paseo Sarasate de Pamplona en perfecta columna. En los ojos de algunos se podían leer ciertos salmos sagrados. Otros caminaban con el peso de la culpa cargando sobre su alma. El paseo estaba lleno de gente que los observaba. Unos con recelo, otros con curiosidad y los más con indiferencia. Portaban armas de diversos calibres selladas con cinta americana. Todos llevaban a la altura del corazón unas pegatinas con las palabras "perdón", "arrepentimiento" y "renuncio a ETA". El desfile se dirigió al kiosco de la plaza del Castillo, donde la prensa mundial se había concentrado. Al llegar a él, uno a uno fueron dejando sus armas que se amontonaron hasta formar una pira metálica. A continuación, uno de los liberados subió al kiosko y con voz severa dijo: "En nombre de la organización ETA manifiesto su total y definitiva disolución, mostramos nuestro arrepentimiento personal y colectivo y pedimos sincero perdón a todas las víctimas causadas por nuestra violencia irracional". Se hizo un silencio que cortaba el aire perfumado de la tarde. El portavoz continuó: "Con esta entrega de las armas y la disolución irrevocable mostramos nuestro compromiso con la sociedad civil y los procesos políticos en marcha". Entonces, el portavoz bajó del estrado y uniéndose al resto del grupo entonaron a coro una canción traducida al euskera del grupo de rock cristiano Kutless (Oregón). Se trataba de una canción de arrepentimiento tomada del álbum Sea of faces. El público enmudeció. Al concluir la última estrofa, la lluvia arreció y la banda se disolvió.

Al día siguiente los dirigentes de UPN y del PP censuraron duramente a los ya exetarras su acto, el cual tacharon de charlotada: "Tanto Rajoy como la presidenta de Navarra exigieron de inmediato el ingreso en prisión de todos ellos, su procesamiento por desórdenes públicos, desacato a la autoridad, exaltación de la violencia poética, exhibicionismo político y deshonor ético. "No basta con el arrepentimiento, ni con la entrega de armas, ni con la disolución de ETA", dijeron. Lo único que nos satisface es su resurrección. Porque sólo así podremos seguir comiendo caliente del pecado que condenamos.

Paco Roda, en Diario de Noticias

EL MILAGRO DEL RUGBY: HISTORIA DE RECONCILIACIÓN EN VENEZUELA

Cuando aquel sábado de diciembre el oficial de seguridad, uno de los 28 hombres a las órdenes del expolicía Jimin Pérez, acudió a apagar un incendio en los límites de la hacienda, ni en sueños pudo haber imaginado que la brutal paliza que estaba a punto de recibir desencadenaría una sucesión de acontecimientos que iban a cambiar el destino de aquel valle y de sus habitantes. Encontró el fuego, pero también una emboscada. Tres asaltantes se abalanzaron sobre él, le desarmaron y lo golpearon hasta casi matarlo.

Esto es el Estado de Aragua, al norte de Venezuela. Corría el año 2003, el presidente Hugo Chávez cumplía su quinto año en el poder. Aquella no era la primera invasión que sufría la hacienda Santa Teresa, 3.000 hectáreas con 200 años de historia enclavadas en un exuberante valle, dedicadas principalmente a la plantación de caña de azúcar para elaborar ron. Las bandas juveniles controlaban los barrios –así se llama aquí a las favelas– del municipio de Revenga, que se encaraman caóticos a los empinados cerros que rodean la hacienda. La tasa de homicidios en el municipio en los primeros años del nuevo siglo rondaba los 114 por cada 100.000 habitantes al año, el doble de la media en Venezuela, el país con la segunda tasa más alta del mundo después de Honduras.

Alberto Vollmer, de 44 años, presidente de Ron Santa Teresa y dueño de la hacienda, fue informado del asalto aquella misma tarde. “Lo primero que piensas es llamar a la policía”, recuerda, “pero la policía es tan corrupta que no sabes a qué atenerte. Decidí decirle a Jimin, mi jefe de seguridad, que se pusiera a buscarlos”. Jimin Pérez, un hombre corpulento y socarrón, conocedor de los códigos del hampa, que lleva 20 años al servicio de Vollmer, emprendió la caza y en pocos días ya tenía una presa. Llamó a su jefe:

–Ingeniero, tengo a uno de ellos. Solo nos queda joderlo.

Alberto le ordenó que lo entregara a la policía. Jimin lo hizo y resultó que la policía llevaba tiempo buscando al chico, un miembro de la banda de la Placita. Lo metieron en un jeep, pero lo colocaron acostado, algo que le dio mala espina a Jimin: así los meten cuando no quieren que desde fuera se vea que llevan a alguien. Decidió seguirlos hasta la montaña y vio cómo lo bajaban del coche para ejecutarlo. Entonces Jimin intervino. Negoció con los policías y llevó al chico a la hacienda.

Alberto le pidió a Jimin que le quitase las esposas para poder tener con él “una conversación de caballeros”. El patrón se interesó por los argumentos del asaltante y le expuso los suyos. Le dijo: “Tengo dos opciones. Una es la legal, la que quisimos hacer antes. Y la otra es más creativa: te ofrezco trabajar tres meses en la hacienda para pagar tu culpa, y nosotros te damos comida y alojamiento”.

El joven aceptó la solución “creativa” y empezó a trabajar en la finca. A los pocos días, Jimin capturó al segundo asaltante, que resultó ser el jefe de la banda. Alberto le ofreció idéntico trato y aceptó. Pero a los pocos días le pidió al patrón una reunión. “Verá”, le dijo, “es que hay algunos amigos, cuatro o cinco, que están en nuestra misma situación. ¿No podría usted reclutarlos también?”. “Que vengan el viernes”, le respondió Alberto, “y ya veremos”.

Y llegó el viernes. Pero no vinieron cuatro o cinco, sino 22. La banda de la Placita completa. Entonces Alberto tuvo una de sus visiones. “Nos estaban dando algo que antes no teníamos”, recuerda que pensó. “Sus caras, sus nombres, sus identidades. Empecé a ver en la crisis una oportunidad, así que reclutamos a la banda completa. Y ahí es donde realmente nace lo que bautizamos como Proyecto Alcatraz”.

Todo iba, recuerda Alberto, “violentamente rápido”. “Estábamos entusiasmados. Pero teníamos que ver cómo normalizar aquello”, explica. Tenían a la banda aislada en el monte, bajo la supervisión (no siempre amable) de Jimin. “Yo al principio quería que aquello no funcionara”, reconoce Jimin. “Les ponía las peores condiciones para que no aguantasen. Les subía de madrugada a la montaña a sembrar árboles, les daba la comida justa. Estuve un mes hostigándolos. Incluso les tendía trampas. Solía dejar una pistola sin munición al alcance de su mano para ver si la robaban, para probarlos. Y tenía escondida otra, cargada, por si lo hacían”.

Alberto se empezaba a dar cuenta de la complicada naturaleza del asunto que tenía entre manos. “Comprendimos que había que introducirles valores”, dice. Y fue entonces cuando, hurgando en su propia experiencia personal, dio con un inesperado catalizador que se convertiría en la clave del proyecto y de la transformación de los chicos: el rugby.

Alberto Vollmer es un apasionado de este deporte. Lo aprendió en Francia en los ochenta con su hermano Enrique. En 1990, al regresar a Venezuela, crearon un equipo en la universidad. Así que decidió pasar de la élite universitaria a los bajos fondos, hablarles a los chicos de Alcatraz del rugby y formar un equipo con ellos. Era un lenguaje que entendían y además, en palabras de Alberto, “un instrumento perfecto para transmitir los valores que necesitaban”. Esos valores se resumen en cinco: respeto, disciplina, trabajo en equipo, humildad y espíritu deportivo. El rugby, explica Alberto, tiene peculiaridades que no tienen otros deportes. En el fútbol, por ejemplo, la trampa está incorporada al deporte: los jugadores se tiran, engañan. En el rug­by no se hace eso. Se pega duro, pero se juega limpio. Es un deporte de villanos jugado por caballeros. “En el rugby existe el llamado tercer tiempo”, añade Alberto. “Cuando acaba el partido, los dos equipos celebran juntos. Hay una hermandad que no hay en otros deportes. El deporte les enseña a estos chicos a comunicarse. Antes de Alcatraz, el rugby en Venezuela era universitario. Así que los chicos ahora tratan con jóvenes universitarios, tienen el tercer tiempo con ellos. Ahora hay cinco alcatraces en la selección nacional sub 18 y tres en la absoluta”.

Con el rugby, los progresos empezaban a verse. Pero había un problema: la banda del Cementerio. Los peligrosos enemigos de los jóvenes reclutados ya se habían enterado de que andaban escondidos por el monte. Alberto comprendió que tenían que afrontar la situación y subió con Jimin al cerro, armados con un ordenador y un proyector. Lo cierto es que Jimin quiso subir mejor equipado. “Llevaba tres pistolas”, admite. “Pero él me ordenó que las dejara”. Llegaron a la plaza, protegida por posiciones de francotiradores, y Alberto empezó a llamar a la gente a gritos. “Tuvimos un debate sobre nuestra visión del municipio”, cuenta Alberto. Y los 36 miembros de la banda del Cementerio acabaron en el Proyecto Alcatraz.

Trabajaban con las dos bandas por separado y del proyecto no había nada escrito, era pura intuición, se decidía todo sobre la marcha. Con el tiempo, las dos bandas hicieron las paces y jugaron al rugby juntas. La voz se corrió por el valle y a la semana había otras seis bandas haciendo cola para entrar en un proyecto que ni siquiera estaba definido del todo.

“Esto ha sido algo inesperado para todos”, explica Alberto. “Para nosotros, para las bandas y para las propias autoridades. Inicialmente incluso circuló el rumor de que estábamos haciendo un ejército de delincuentes para tumbar a Chávez. Han pasado mil cosas positivas, pero quizá el indicador más claro es la tasa de homicidios: hoy está en 25 por cada 100.000 habitantes al año, menos de una cuarta parte de cuando empezamos”.

Por el Proyecto Alcatraz han pasado hasta hoy cerca de 200 individuos de un municipio de 60.000 habitantes. Además hay un programa de rugby escolar y otro comunitario, dirigido a los chicos que apenas están asomándose a la delincuencia. Los propios alcatraces los reclutan en los barrios. Hay cerca de 2.000 muchachos entrenando. Y hay madres que han perdido a sus hijos en tiroteos en los cerros que ahora son mediadoras del proyecto. José Gregorio, uno de los jóvenes que participó en el asalto inicial y que hoy es entrenador de rugby, que aún conserva un disparo en la pierna y otro en el brazo de su otra vida, aporta una de las claves: “Antes los chicos del barrio nos veían con pistolas y jugaban a pistolas; ahora nos ven con balones de rugby y juegan al rugby”.

Muchas Administraciones en países como Colombia se han interesado por el modelo. El propio Gobierno venezolano, tras los recelos iniciales, ha terminado por tender lazos. “Pero antes”, explica Alberto, “necesitábamos tenerlo encapsulado. Empezamos a buscar consultores que nos ayudaran. Hasta que un día ganamos un premio en Inglaterra, llamado Beyond Sport, y nos dieron toda la consultoría gratis de Accenture”. Ahora están puliendo un proceso que se estructura en tres fases. La primera es la de aislamiento: tres meses de trabajo y rugby en la montaña. Después empiezan un trabajo remunerado en la empresa, y por último, la reinserción supervisada.

Domingo 24 de noviembre de 2013. Hoy es un día de fiesta en la hacienda. Esta tarde se juegan las fases finales de la 20ª edición del torneo internacional de rugby Santa Teresa. Compiten los cuatro equipos del Alcatraz. El A, el B, el juvenil y el femenino. El sol tropical empieza ya a caer inclemente sobre el césped de la cancha de rugby, las hinchadas se acomodan en las gradas metálicas.

Un largo camino flanqueado por centenares de chaguaranos, imponentes palmeras que alcanzan los 25 metros de altura, conduce a través de densos campos de cañas de azúcar hasta la casa de los Vollmer. En un punto del recorrido, el camino se cruza en ángulo recto con otro idéntico, formando la cruz de Aragua, que históricamente ha servido para identificar desde el aire el valle. Los larguísimos chaguaranos fueron en tiempos pasados símbolo de opulencia. “El bling-bling de la época”, según explica un alcatraz.

Una opulencia que no se encuentra en la residencia de los Vollmer, en cuyo patio desayunan esta mañana tres generaciones. Alberto J. Vollmer y su elegante mujer, Christine; su hijo Alberto Vollmer y su esposa, María Antonia, y la pequeña hija de ambos, que pronto tendrá un hermanito (su madre está embarazada de siete meses). En el equipo de música suena aún otro Vollmer, Federico Gustavo, compositor, que fue el primero nacido en Venezuela, en 1834, con ese apellido alemán.

El primer Vollmer que llegó a Venezuela, Gustav Julius, tatarabuelo de Alberto júnior, lo hizo en 1826. Quedó prendado de Francisca Ribas y Palacios, más conocida como Panchita, protagonista de una historia propia de una novela de realismo mágico.

El tío de Panchita, José Félix Ribas, fue un general del ejército libertador, que en 1814 protagonizó la batalla de la Victoria, en la que un inexperto ejército de estudiantes que había reclutado paró a las tropas de José Tomás Bovés. Pero el temible Bovés se repuso, continuó su camino hacia la capital y ordenó liquidar a toda la familia Ribas. Solo se salvó la pequeña Panchita, que fue capturada cuando apenas tenía ocho años.

Una esclava liberada reconoció a Panchita y terminó comprándosela a un oficial por siete pesos macuquinos. La escondió con familias de negros durante cinco años. Cuando acabó la guerra, la trajo a Aragua, y aquí la conoció Gustav Julius Vollmer.

Gustav Julius y Panchita se casaron en 1830 y empezaron a recuperar las haciendas familiares. La de Santa Teresa la adquirió en 1875 su hijo, Gustavo Julio, y ya entonces se producía aquí un licor que llamaban ron.

Alberto Vollmer júnior entra en escena en la segunda mitad de los noventa. La compañía de ron Santa Teresa vivía momentos críticos. Las fluctuaciones del cambio de moneda en el país habían convertido la deuda de la empresa en insostenible. El negocio del ron, como explica el padre de Alberto, es dolorosamente contracíclico en Venezuela. Cuando el país va bien y la gente tiene dinero, beben whisky; cuando la economía va mal, la gente se entrega al ron.

A finales de la década, la compañía estaba en suspensión de pagos. Se convocó una junta para decidir si se procedía con la quiebra o se vendía a la competencia. Alberto y su hermano Enrique presentaron a su padre, que ya estaba retirado del negocio familiar y era embajador de Venezuela en la Santa Sede, un plan de viabilidad, y Alberto se hizo cargo de la empresa. Emprendió una dura reestructuración y la compañía empezó a dar beneficios. Pero el reto financiero era solo una parte de lo que le esperaba a Vollmer. Enseguida se abrió el mucho más exigente frente social.

En febrero de 2000, Alberto recibió una llamada para informarle de que 400 familias habían invadido la hacienda reclamando un espacio para vivir. El Gobierno de Chávez animaba a los campesinos a ocupar las propiedades de los terratenientes para materializar su derecho a la vivienda. José Omar Rodríguez, un hombre que participó en el golpe de Chávez en 1992, fue el líder de aquella invasión. “No teníamos donde vivir”, recuerda. “Recorrimos el municipio y decidimos entrar en Santa Teresa. Nos dijeron que eran los dueños del valle y nosotros quisimos que nos resolvieran el problema”.

Aquello fue, en palabras de Alberto, “el despertar de un sueño de 200 años”. Alberto tuvo otra de sus visiones. Acaso la más importante de las que ha tenido. Comprendió que, para sobrevivir, la compañía no podía continuar de espaldas a los problemas de la comunidad.

En nuestra primera entrevista acabamos peleados”, recuerda José Omar. “Pero seguimos hablando. Alberto me dijo: ‘Tú me invades la tierra, vale, pero yo te invadiré la mente con ideas”. De la invasión nació una estrecha colaboración entre Alberto y José Omar que desembocó en el Proyecto Camino Real, que hoy es una apacible urbanización con un centenar de casas unifamiliares. “La gestión de Santa Teresa ha comprendido sabiamente que su éxito no depende solo de su capacidad de elaborar un producto mejor, sino de generar un valor social para la comunidad que les rodea”, declaraba el profesor de Harvard James Austin al Financial Times en 2006. “Generar sinergias entre el negocio y el valor social es el nuevo paradigma para el éxito en América Latina”.

Después vino Alcatraz y el rugby. Y ahora, aprovechando la penetración del proyecto, una vez que hay un barrio seguro, se intenta transformar. Se pinta de blanco. Otra visión de Alberto. Pintar de blanco los barrios, como los pueblos andaluces. El resultado, aplicado ya en varias zonas, es sorprendente. Es el Proyecto Casas Blancas, que cuenta con el apoyo de diferentes instituciones y empresas, entre ellas Microsoft. Un paisajista ayudará a plantar flores, diseñar pequeñas plazas y terrazas, con vistas a la cruz de Aragua, y los escarpados barrios podrán ser pueblos turísticos con negocios regentados por los lugareños. Muchos jóvenes, abocados hace no mucho a la delincuencia, ya se están formando.

Así son las visiones de Alberto. Un empresario que, según explica un estrecho colaborador, “siempre fue un gran irreverente”. La “oveja roja” de una vieja familia de oligarcas. Otro conflicto fronterizo lo llevó en una ocasión, en enero de 2006, al Aló presidente, el programa de televisión de Hugo Chávez. Y en lugar de lanzarse sobre la presa fácil, de atacar al oligarca rubio de apellido alemán, el expresidente acabó alabando su manera de hacer negocios.

Martes, 25 de noviembre. Cárcel de Tocorón. Alberto quiere mostrar el destino natural que esperaba a los alcatraces que escaparan de las balas. Además, quiere probar alguna idea que le ronda la cabeza.

Lo primero que choca es el hedor. La basura, las heces, la ropa hedionda, todo fermentado por la humedad y el calor del trópico. No es fácil gestionar el olor en una cárcel caribeña sobresaturada donde se hacinan casi 8.000 presos.

En Tocorón eres Mundo o eres Iglesia. Esta es la primera y fundamental división. En el Mundo, al que se accede cruzando un gran portón metálico, no entra ningún policía. Es el Leviatán de Hobbes. En el Mundo gobierna el PRAN (preso residente asesino nato). Su poder es absoluto. En las torres del viejo penal, custodiadas ahora por vigías armados del PRAN, se ven las huellas de plomo de la última guerra por el gobierno de Tocorón. A las órdenes del PRAN, dicen, hay más de 500 hombres armados, liderados por los luceros. Ellos mantienen el orden, administran la vivienda y recolectan la causa, el impuesto que el PRAN cobra a los presos para financiar esta auténtica ciudad de chabolas. En el Mundo hay bares, frutería, reparadores de electrodomésticos, cantinas, prostitutas, un bingo, un karaoke, una discoteca, todas las drogas que uno quiera, un ring de boxeo, un equipadísimo gimnasio, un parque infantil, casas de apuestas, un campo de béisbol, una jaula de monos, cerdos, vacas, ovejas, caballos y una gallera que se está construyendo.

En el Mundo, la justicia la administra el PRAN. Si alguien roba, deberá juntar las palmas de las manos y recibirá un disparo que se las atraviese. Si un preso mira con deseo a alguna visita femenina de otro, recibirá un tiro en la rodilla. Las infracciones más serias se castigarán arrojando al infractor al vacío desde las torres.

Los que no pagan la causa o “se comen la luz” (infringen una norma leve) se convierten en Iglesia. Los Iglesia, los “carne perro”, viven entre las puertas del Mundo y las del penal. Si tienen suerte, duermen en el suelo del templo evangélico al amparo del pastor. Para diferenciarse del Mundo, adornan con una corbata y una biblia atada a un cordel su mugrienta vestimenta.

Alberto y su comitiva entran en el Mundo de la mano de la Divina, una mujer que goza del privilegio de circular libremente entre la calle, la Iglesia y el Mundo. Se acercan al cuartel general del PRAN, un chico discreto de apenas 30 años. La Divina hace las presentaciones. Alberto le explica que su plan es enseñar a los presos los valores del rugby, que le gustaría hacer talleres con ellos. Al PRAN le parece bien. Le asigna un lucero armado con una pistola.

Alberto y sus alcatraces llevan dos balones y cuatro conos. Les habla de rugby a los presos. Ha improvisado un emocionante discurso y ha logrado montar una pachanga de rugby. Está entregado.

De las tetas de la Divina mana música tropical. Ella echa una mano al escote y coge el móvil: es Jimin, que pregunta preocupado por “el ingeniero”. “Todo fino, papi”. Un poco más allá, “el ingeniero” corre, pide a gritos el balón, se abraza a los presos. Ya los conoce por su nombre. En otra galaxia, su mujer le espera para una cena con amigos elegantes en Caracas. Pero Alberto está a otra cosa. La noche empieza a caer en Tocorón. El lucero tuerce la mano que sostiene tres cargadores y mira el reloj. Alberto, jadeante, toma de nuevo la palabra. “Les diré lo que quiero hacer”, grita. “Para el año que viene me gustaría que haya un equipo de esta cárcel para competir en el torneo de Santa Teresa. Y con el tiempo, que se monten equipos en otras cárceles. Aún no les doy mi palabra, porque la palabra aquí es sagrada. Pero voy a trabajar en ello”. Seguro que lo hará. Ha tenido otra visión.

Pablo Guimón, en El País

domingo, 5 de enero de 2014

EUROPA SIGUE CON ATENCIÓN EL CONFLICTO INTERNO ESPAÑOL

La problemática interna española se proyecta en las pantallas de Europa con una intensidad que no se veía desde finales de los años setenta y la primera mitad de los ochenta. Las instituciones europeas tutelan, desde hace más de tres años, las líneas básicas de la política económica española, cosa que también ocurre con otros países de la Unión en serias dificultades. Una reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo contribuye a acelerar el final de la organización terrorista ETA, propiciando unas excarcelaciones que ningún Gobierno español se habría atrevido a decidir. Y a la espera de las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de mayo, la cuestión catalana se convierte en una inédita gincana diplomática: el Gobierno español activa la alerta de todas sus legaciones en el mundo con un memorando de doscientas páginas y el presidente de la Generalitat se dirige por carta a todos los mandatarios europeos.

Una economía que intenta levantar cabeza, la liquidación del terrorismo vasco y sesión doble de la cuestión catalana en el Cine Europa. España, un país en observación. Pese a la evidente mejoría del cuadro macroeconómico, tendencia que, en mayor o menor medida, también se manifiesta en los demás países europeos en grave crisis, las constantes vitales de España siguen siendo monitorizadas minuto a minuto desde Bruselas (Comisión Europea), Berlín (Cancillería) y Frankfurt (Banco Central Europeo). El Directorio mantiene España bajo tutela y nudos gordianos como el del precio de la energía eléctrica -factor fundamental para la capacidad de competición económica- no contribuyen a la relajación de la vigilancia. 

La cuestión vasca está desapareciendo de la agenda de los grandes problemas europeos después de casi cuatro años de inactividad de ETA, consecuencia directa del cerco policial y de la estrategia negociadora del último Gobierno socialista. Final del terrorismo, regreso de la izquierda abertzale al Parlamento vasco, a las diputaciones forales y a los ayuntamientos, previa renuncia a la violencia. Y una cierta clemencia con los presos. El Partido Popular estaba en contra de este diseño y contribuyó a la movilización de las asociaciones de víctimas del terrorismo. Entre los años 2005 y 2008, en Madrid hubo cinco masivas manifestaciones contra cualquier negociación con ETA. En la última de ellas (10 de marzo del 2007), presidida por Mariano Rajoy, el Partido Popular Popular convirtió el paseo de la Castellana en un mar de banderas españolas. Faltaban pocos meses para unas elecciones municipales y autonómicas, que el PP consiguió vencer por escaso margen. El Estatut de Catalunya, aprobado en referéndum, aún no estaba sentenciado por el Tribunal Constitucional. 

Desde su regreso al Gobierno, a finales del 2011, el PP no ha roto el esquema pactista. Bildu gobierna la diputación foral de Gipuzkoa y tiene representación en el Congreso. ETA sigue inactiva y sus presos anuncian el sometimiento a la legalidad penitenciaria vigente. Un marco que acaba de ser corregido por Europa. Una institución europea incontestable ha redefinido algunas de las reglas -las más sensibles- bajo las cuales se va a producir la definitiva pacificación del País Vasco. Pese al tremendo impacto de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo en la opinión pública -alimentada por la súbita excarcelación de presos que cometieron graves crímenes-, el Gobierno la ha aceptado sin rechistar y el ala dura del PP no se ha atrevido a ir más allá del gesto de malhumor. Un país con una deuda pública y privada equivalente al 278% del PIB y con sus principales instituciones y partidos políticos en hora baja, difícilmente puede entrar en ruta de colisión con el cuadro institucional europeo, del cual forma parte el Tribunal de Derechos Humanos. Este tribunal es totalmente independiente de los órganos ejecutivos de la Unión, pero quizás algún día la historia escriba que los jueces de Estrasburgo cortaron el cable rojo que podía haber provocado la implosión de España, con la confluencia de las cuestiones vasca y catalana. 

La escena de ayer en Durango no desestabiliza. El final definitivo de ETA está cada vez más cerca y el Partido Nacionalista Vasco, electoralmente al alza como garante del concierto foral, toma posiciones preventivas en el intenso debate propiciado desde Catalunya y abre una ponencia parlamentaria sobre el estatus de Euskadi. Una ponencia, en principio, tranquila. Navegación costera a la espera de acontecimientos. En el momento en que se aborde la reforma de la Constitución -hipótesis sugerida esta Navidad por el Rey-, el PNV estará ahí, con sus cartas. Siempre han sabido jugarlas muy bien. También hay refuerzo de la guardia en el palacio de San Telmo de Sevilla, sede principal de la Junta de Andalucía. Las embajadas en Madrid no dan abasto remitiendo informes a sus cancillerías. Los diplomáticos recién llegados descubren que España es un país bastante más complejo de lo que suponían. 

Doble proyección de la película Catalunya en el Cine Europa. Versión doblada al castellano por José Manuel García-Margallo y versión original con subtítulos en inglés a cargo de Artur Mas. Nunca como ahora la cuestión catalana había estado tan presente en las capitales europeas. El envío de memorándums al cuerpo diplomático para fijar posición sobre temas delicados no es una novedad. Así se hizo durante los preparativos de la guerra de Iraq y, con procedimientos de urgencia, en las horas posteriores a los terribles atentados de Madrid en marzo del 2004. No es una práctica desconocida en España, pero el envío de un argumentario de 200 folios a todas las embajadas para instruir al personal diplomático sobre las ideas-fuerza que conviene utilizar contra la expansión internacional del "separatismo" catalán, es un hecho político muy relevante. Desde hace tiempo no circulaba un documento de esas características. La filtración del memorando a la prensa -diario El País, del pasado lunes- subraya la importancia política del mismo a ojos de la diplomacia europea. 

No es ningún secreto que el ministro español de Asuntos Exteriores concede gran relieve a la cuestión catalana. García-Margallo ha opinado profusamente sobre el tema, en términos de preocupación y con mayor apertura de miras que algunos de sus compañeros de gabinete. El ministro -vinculado en su juventud a los movimientos monárquicos de oposición al franquismo y amigo de Dionisio Ridruejo- ha defendido públicamente un nuevo encaje de Catalunya en España y fue el único miembro del Gobierno que reconoció como "un éxito" la gran movilización social en la Via Catalana el pasado Onze de Setembre. 

El voluminoso memorando a las embajadas confirma la preocupación del titular de Exteriores, refuerza la política del Partido Popular de aparecer ante la sociedad como el más firme baluarte de la unidad de España -con la consiguiente necesidad del PSOE de atar corto al PSC- y aviva en las cancillerías extranjeras la sensación de que el caso de Catalunya se ha convertido en un asunto muy serio para el Estado español. 

Paradójicamente, el memorando García-Margallo ha contribuido a dar relieve informativo a la carta remitida por el presidente de la Generalitat a los gobernantes europeos, pidiendo su ayuda y mediación para la celebración de la consulta soberanista. (Carta en inglés, sin la correspondiente traducción a las otras lenguas europeas). Primeras respuestas, en términos perfectamente previsibles: "Asunto interno español". La más tajante, la de la embajada de Francia en Madrid: "Catalunya es una región de España, por lo tanto es un tema interno de España". 

Por último, aunque no lo último, las elecciones europeas de mayo. España es, a fecha de hoy, uno de los pocos países europeos que en estos momentos no tiene en liza fuerzas explícitamente eurofóbicas y antieuro. El denso debate interno se proyecta con fuerza en la pantalla europea, pero en España las tensiones se concentran hoy, con gran intensidad, en la cuestión de las nacionalidades. No hay un Beppe Grillo o un Frente Nacional recorriendo en estos momentos las provincias españolas más castigadas por el paro. Apagada ETA, la cuestión catalana se está convirtiendo en un gran condensador de tensiones y malhumores, no se sabe si para beneficio futuro de los ciudadanos de Catalunya. 

España es problemática, pero también aporta cierta estabilidad al panorama europeo. He ahí un dato a tener en cuenta en las cartografías del 2014. Gran coalición en Berlín. Posible convergencia entre populares y socialistas en las instituciones europeas tras las elecciones de mayo. Y en España, unas encuestas que pronostican, tozudamente, una obligada concertación PP-PSOE dentro de dos años. Europa, tutora, pantalla y cuadro.

Enric Juliana, en La Vanguardia

sábado, 4 de enero de 2014

¿PARA QUÉ PRIVATIZAN? EL CASO DE CORREOS

En los últimos años los gobiernos de inspiración neoliberal han llevado a cabo la liberalización y privatización de multitud de antiguas empresas y servicios públicos.

Las razones que se han dado para justificarlas siempre han sido las mismas: el Estado es un mal empresario y provee los bienes y servicios en peores condiciones que la empresa privada. Si se privatizan servicios como la educación, la salud, los correos, la televisión, las comunicaciones, la energía, los transportes, etc. el capital privado los suministrará con toda seguridad a mejor precio, con mayor competencia, con más innovación y con menos coste para la sociedad y para todos los individuos.

Como ya hace años que esas privatizaciones se llevaron a cabo, estamos en condiciones ahora de evaluar con rigor cuál es su efecto real, si verdaderamente las promesas neoliberales eran ciertas o si se trataba de un engaño para poner capital público en manos del privado.

Precisamente, en el año que acaba de terminar se han cumplido quince años de la Directiva  europea de 15 de diciembre de 1997 relativa a las normas comunes para el desarrollo del mercado interior de los servicios postales de la Comunidad y de la mejora de la calidad del servicio. Disponemos, pues, de la experiencia y de estudios que han evaluado lo ocurrido en estos años en Europa (que, por cierto, no es muy distinto de lo que ha sucedido en otros lugares del mundo).

- En contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los neoliberales que defendían la liberalización privatización, después de estos años no hay apenas competencia en el mercado.

En la mayoría de los países, lo que se ha hecho con la liberalización y privatización ha sido “trocear” la antigua red nacional de correos para que las empresas privadas se instalen en los segmentos más rentables. Diversos estudios demuestran que la competencias apenas si alcanza a un máximo del 10% del mercado total, en el mejor de los casos.

- En contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los neoliberales que defendían la liberalización y privatización, después de estos años no ha mejorado la prestación del servicio.

Los antiguos operadores nacionales que siguen en el mercado disponen de menos ingresos (porque reciben menos financiación del estado y porque se han tenido que quedar con los segmentos menos o no rentables). Por tanto, prestan un peor servicio, con menos oficinas y menos personal, como señalaré enseguida. Por su lado, los nuevos operadores privados no se han dedicado a mejorar el servicio en su globalidad sino a encontrar nichos de rentabilidad. Eso lo han conseguido, principalmente, especializándose en los grandes clientes corporativos; en gran parte, además, para dedicarse a enviar millones de cartas no deseadas a la población. Y en casi todos los países se han cerrado multitud de oficinas de correos (el 90% en Holanda que fue el país más avanzado en la liberalización y privatización), lo que ha dificultado el acceso al servicio de los clientes normales y corrientes.

En consecuencia, en la mayoría de los casos y países se ha deteriorado el tiempo medio de entrega y la red de recogida y los servicios se prestan en peores condiciones, tal y como ha ocurrido en general con otras actividades también privatizados en los últimos años.

- En contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los neoliberales que defendían la liberalización y privatización, después de estos años no han bajado los precios de los servicios postales en la mayoría de los servicios y de los países, salvo en el caso de los prestados a grandes clientes que sí pueden negociar precios con las empresas. En algunos países, como Austria, el precio de los sellos para envíos ha llegado a subir el 90% (un país, por cierto, que han incentivado la conversión de los carteros en agentes de policía a cambio de 10.000 euros por cabeza). Y en otros, como Bélgica, el precio de algunos tipos de envíos ha subido el 200%.

- En contra de lo asegurado por las autoridades europeas y por los neoliberales que defendían la liberalización y privatización, después de estos años no ha mejorado la situación laboral en el sector.

Los datos de los diferentes países europeos muestran que el proceso de liberalización y privatización ha traído consigo recortes muy importantes en el empleo y, más concretamente, la sustitución de los puestos de trabajo a tiempo completo por los contratos a tiempo parcial o incluso de autónomo.

En algunos países la disminución en el número de empleos ha llegado a ser del 50% (Portugal) y en la mayoría de ellos la disminución se sitúa entre el 20% y el 30%. En España, la pérdida de empleos es más o menos equivalente a los nuevos que se han creado en el sector privatizado pero éstos últimos son en su inmensa mayoría a tiempo parcial, lo que supone una gran pérdida neta de empleo e ingreso laboral.

Los sueldos también ha disminuido a consecuencia de todo ello en la práctica totalidad de los países. En Alemania, cuyo nuevo sector postal está plagado de los llamados “mini jobs”, se han reducido alrededor del 30% llegando a ser de unos 5 euros por hora en algún tipo concreto de servicios. En España se calcula que, hasta que empezó la crisis, la caída salarial fue del 30% y, tras ella, posiblemente de hasta el 50%.

- Finalmente, y en contra también de lo asegurado por las autoridades europeas y por los neoliberales que defendían la liberalización y privatización, después de estos años no se ha producido una gran innovación, salvo la que ahorra puestos de trabajo y costes laborales, y las empresas compiten principalmente a través del precio y no de la calidad en el servicio.

La privatización, pues, no ha proporcionado más eficacia y menor coste para los gobiernos y la población. Ha sido simplemente un puro negocio para el capital privado del que solo se han beneficiado los propietarios de las nuevas empresas del sector, los grandes clientes y no el conjunto de la sociedad. Y, para colmo, cuando se han privatizado empresas públicas, como en otros ámbitos, los estados ni siquiera han obtenido ingresos competitivos porque las han vendido a precios de saldo.

En España, el Partido Popular puso en marcha la aplicación de la directiva privatizadora y luego el Socialista, como en tantos otros ámbitos, no tuvo coraje político para revertir el proceso y mucho menos para aprovechar la oportunidad y crear un banco público a partir de la antigua Caja Postal que hubiera sido un instrumento decisivo para afrontar de otro modo y con más empleo y bienestar la crisis económica.

De todo esto se deduce que una tarea que tiene pendiente la ciudadanía española es evaluar con rigor lo que ha habido detrás de estas privatizaciones, determinar quién y de qué modo se ha beneficiado de ellas y pedir responsabilidades a quienes se pasan todo el día hablando de patriotismo pero que regalan la riqueza nacional a los más poderosos.

Juan Torres López, en Público

KATAKRAK ZABALDU DA: BIRIKA SOZIAL BAT IRUÑEKO ALDE ZAHARREAN

Iruñeko La Hormiga Atomica kafetegi liburudenda lekuz aldatu da, eta Katakrak izeneko gune berrian ireki ditu ateak. Kuria kaleko lokal txikitik Kale Nagusiko eraikin handira igaro da inurria ilusio eta nobedadez beterik.

Berri usaina du oraindik gune berriak. Aurreko kafetegiaren xarma galdu gabe taberna bihurtu da orain; jende gehiagorentzako tokia du eta produktu eskaintza zabalagoa.

Abenduaren 31 eguerdian egin zuten hastapen ekitaldia baina taberna eta liburutegia atzo ireki ziren ofizialki. Piano handi batek “ongi etorria” ematen dion liburu dendak 30.000 ale baino gehiago biltzen ditu, batik bat saiakerak. Goiko solairuan orotariko bideoak jasotzen dituen bideoteka mardula jarri dute eskura.

Aurrekoarekin alderatuta berrikuntza izanen den erabilera anitzeko gela gaur bertan estreinatuko da. Jose Ramon Urtasunek “No os olvidaremos. Navarra 1936. Memoria de la represión golpista “ (Ez zaituztegu ahaztuko. Nafarroa 1936, errepresio kolpistaren memoria) liburuaren idazleak gai horren inguruko margo erakusketaren aurkezpena eginen baitu 19:30ean. 

Gertuko produktuak, jaki ekologikoak eta bidezko merkataritzako gauzak modua onean eskainiko dituzte eta laster jarriko da martxan 60 lagunentzako tokia izanen duen jantokia. Besteak beste, eguneko menuak emateko asmoa agertu dute.

Dozena bat lagunek kudeatuko dute lokala eta kooperatiba gisa funtzionatzen jarraituko du.

Aste bitartean 8:00etatik 23:00ak arte egonen da irekia; eta ostiral eta larunbatetan 02:00ak arte luzatuko dute ordutegia. Igandetan ez dute zabalduko.

Urrian iragarri zuten La Hormigako kideek mutaziorako asmoa eta finantzazio kanpaina abiatu zuten, herritarrek beren ekarpenak egin zitzaten. 32.491 euro lortu dituzte crowdfunding bidez eta auzolanetan antolatuz jendearen laguntza jaso dute eraikina atontzeko.

Kale Nagusiko 54.ean kokaleku hartu duen guneak Iruñeko eraldaketa sozialerako beharrezko diren espazio faltari erantzun nahi dio. Proiektua jaio zeneko xedeari eutsiz, liburuen bidez eragiten jarraitu nahi dute.

Berrikuntza gisa erabilera anitzeko aretoak 140 metro karratu eta 200 lagunentzako lekua du eta orotariko ekintzak eginen dira bertan:  hitzaldi, tailer, kontzertu, aurkezpen, batzar, proiekzio, ikuskizun, performance eta abar.

Jendarte eraldaketarako tresna bihurtu nahi dute espazio berria. Subjektu anitzen topaleku eta eztabaidak aberasteko, zein tresna dialektikoak zorrozteko leku izan nahi du. Izan ere, La Hormigako kideek diotenez, “Iruñean zentsura publikoa dela medio, halako espazioen falta nabaria dago”. Hutsune hori bete asmoz eraldatu dute egitasmoa.

Haiek dioten gisan “birika sozial bat Iruñeko Alde Zaharraren erdian, esperimentazio askerako laborategi bat” izanen da.

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