lunes, 11 de julio de 2016

EL DELITO DE ENALTECIMIENTO DEL TERRORISMO: TRES REFLEXIONES Y UNA ADVERTENCIA

Con el cambio de siglo, recién iniciada la segunda legislatura del Gobierno Aznar, se inicia un nuevo paradigma en la lucha contra ETA. Coincidiendo con la tramitación del sumario 18/98, que perseguía a las diferentes organizaciones sociales del mundo abertzale en aplicación de la teoría de los distintos “frentes de ETA”, se aprueban una serie de normas que van en esa misma línea: la LO 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos, promulgada para conseguir la ilegalización de HB; la LO 1/2003, de 10 de marzo, para la garantía de la democracia en los Ayuntamientos y la seguridad de los Concejales, que estableció unos mecanismos que permitían no otorgar subvenciones a los partidos políticos con representación pública de la órbita abertzale; y la LO 7/2000, de 22 de diciembre, que modificó la legislación sobre menores en materia de terrorismo e incorporó igualmente el delito de enaltecimiento del terrorismo, sobre el que versa este artículo.

Se trata pues, y ésta sería la primera reflexión, de una legislación de excepción, que responde a un momento histórico determinado, inscrita en un marco más amplio de lucha contra el terrorismo, y que tiene un objetivo concreto, que son las manifestaciones públicas a favor de ETA. De otra forma no se podría explicar por qué se buscó el castigo penal de la justificación de este delito concreto, y no de otras actividades delictivas igualmente deleznables como la violencia machista, que en esos años quintuplicaba el número de víctimas del terrorismo, o la trata de seres humanos, que según el Defensor del Pueblo cuenta con más de dos millones de víctimas en el mundo, la mayoría menores de edad.

La promulgación de legislación de excepción es siempre criticable, porque a través de ella se normaliza un estado de excepción permanente: la lucha contra el terrorismo no puede conllevar una rebaja de derechos constitucionales, pues se trata de combatir precisamente para preservar las libertades, no para acabar con ellas.

La segunda reflexión guarda relación con la evolución del delito. Si en los primeros años de vigencia del delito las sentencias se contaban con los dedos de una mano, tras el cese de actividad de ETA ascendieron a más de 10, habiendo llegado en el año 2015, cuando la organización terrorista está claro que ya forma parte de nuestro pasado, a las 25 sentencias, en una situación un tanto absurda en la que cuanto más lejos quedan los asesinatos de la banda armada, más interés existe en la persecución del enaltecimiento de la desaparecida organización terrorista, auténtico sinsentido cuya explicación no se puede expresar sin arriesgarse uno mismo, qué cosa terrible, a ser procesado precisamente por la comisión de este delito.

La tercera reflexión tiene que ver con su aplicación práctica más que con su definición teórica, porque la Ley no nace para ser aplicada en un laboratorio esterilizado por científicos con bata blanca, sino en el barro concreto de un país. Y en nuestro sucio lodazal patrio se ha intentado y se intenta aplicar este delito de enaltecimiento del terrorismo a personas que criticaban públicamente la criticable política penitenciaria de dispersión de presos, a concejales que tuitearon un chiste de mal gusto a sus contactos cuando eran ciudadanos anónimos, o a creadores de canciones o de historias de ficción, mientras que se miraba para otro lado cuando personas que habían ostentado responsabilidades políticas al tiempo de actuar los GAL justificaban lo bien que había venido la actividad de ese grupo terrorista para lograr la colaboración de Francia en la lucha contra ETA. En el análisis de los delitos que regula el poder legislativo, nunca se puede olvidar quiénes conforman los poderes responsables de su persecución (ejecutivo) y de su enjuiciamiento (judicial).

Dejando ya de lado las reflexiones sobre el delito y su aplicación, debemos dejar constancia de la vuelta de tuerca que supone la reforma de este tipo penal por la LO 2/2015, alumbrada por el mal denominado “pacto antiyihaidista".

Así, se incrementa la pena básica prevista para este delito, de 1 a 2 años de prisión a 1 a 3 años, y se incorpora además una multa económica. La razón de este incremento de pena es permitir a la Fiscalía acusar con penas superiores a la que determina el ingreso en prisión automático (dos años), para forzar así a que los acusados pacten su condena con penas inferiores, precisamente para no entrar en prisión, con lo que es previsible que la ratio de condenas suba en los próximos años.

Si el delito se comete “a lo Zapata” (esto es, por redes sociales) o a través de medios de comunicación, la pena será de 2 a 3 años de prisión. Y sí además los hechos resultan ser “idóneos para alterar gravemente la paz pública o crear un grave sentimiento de inseguridad o temor a la sociedad o parte de ella”, signifiquen lo que signifiquen conceptos tan difusos como los empleados, podrá imponerse una pena de prisión de 4 años y 6 meses, más de la que correspondería, por poner un ejemplo, a quien causa una muerte por imprudencia grave, y equivalente a la prevista en los supuestos de abusos de menores, lo que dice bastante sobre la (falta de) proporcionalidad de las nuevas penas previstas para el delito de enaltecimiento del terrorismo.

Por ello, y esta es la advertencia, diremos que enfrentar en la actualidad un juicio por enaltecimiento del terrorismo, como hará esta semana Cesar Strawberry, supone un verdadero despropósito; pero quien tenga que hacer frente, en el futuro, a esa misma acusación, estará poniendo en juego, además, su libertad personal, de un modo que puede incluso llevarle a admitir un delito que no ha cometido tan sólo para conjurar el riesgo de acabar en prisión, en una suerte de extorsión verdaderamente impropia de un Estado de Derecho, y que los ciudadanos de este país no se merecen.

Jaime Montero Román, abogado (en Diagonal)

DÍAS DE TRAMONTANA

Tramontana: dícese del viento frío y del norte que azota Cataluña y las islas Baleares algunas épocas al año. El presidente aragonés, el socialista Javier Lambán, ha ironizado esta semana al decir que su compañera de partido, la presidenta balear, Francina Armengol, sufría los efectos de la tramontana, que altera las mentes, por haber propuesto que, una vez se compruebe que Rajoy no puede formar una mayoría de gobierno, sea Pedro Sánchez el que intente una alternativa. Lambán y Armengol comparten una cosa. Ambos son presidentes gracias al apoyo de Podemos. En Aragón a ese mismo viento helado que llega desde los Pirineos se le llama cierzo. 
La tramontana asusta a las gentes del sur, acostumbradas al clima seco y a la brisa suave. Despeja los cielos de nubes y ejerce un cierto efecto purificador. Es un fenómeno de la naturaleza convertido en un mito literario, con sus partidarios y sus detractores. Para algunos induce a la depresión. Otros, sin embargo, sienten hacia él una ancestral admiración y creen que lleva a la lucidez y al ingenio. Ese viento sopló ayer con fuerza sobre el comité federal del PSOE. Se detecta también tramontana desde sus bases, donde la tesis de que el candidato busque una mayoría alternativa tiene un respaldo creciente; en contra, en pie de combate, toda la "vieja guardia" con algunos de los barones como fiel infantería para marcar a Pedro Sánchez el terreno de juego y, de paso, limitarle su margen de maniobra. Nada nuevo bajo el sol. El socialismo español tiene un serio problema. Rajoy también lo tiene, y no es menor. No sólo si logrará o no la investidura. Sino como y con quién va a gobernar. Necesita aliados y no los tiene.

El PSOE está tumbado en el diván con un conflicto existencial. Forzar unas terceras elecciones sería su suicidio, pero cualquier pacto con el PP firmaría también su sentencia de muerte en la izquierda social, con el aliento de Podemos en la nuca. Las dos salidas tienen enormes riesgos. Es cierto que sus resultados el 26-J son los peores desde el inicio de la Transición, con solo 85 escaños, pero también lo es que el panorama político ha cambiado radicalmente en España, con nuevas fuerzas y que el PSOE tiene una potente competencia a su izquierda que le supera en muchas comunidades y en las ciudades. Una razón que la dirección de Podemos concluye como causa de su revés electoral es su falta de agresividad hacia el PSOE en la última campaña.

Es verdad que los socialistas han evitado el "sorpasso" y se mantienen como fuerza hegemónica de la izquierda. Pero es un liderazgo más relativo que real y obliga al PSOE a repensar a largo plazo su apuesta para afianzarse como alternativa creíble. Se trata de reconstruir una mayoría social, de rehacer conexiones con los más jóvenes, de recomponer la credibilidad perdida, y eso va a costar mucho tiempo porque el destrozo ha sido grande.

Hay ejemplos elocuentes bien cercanos. En Grecia, el Pasok ha terminado por ser marginal después de gobernar con la derecha en aras al supuesto interés nacional que tantas veces se utiliza como coartada para perpetuar otros intereses menos generales. Claro que Syriza tampoco se ha librado de la crisis. En Francia resulta muy gráfico el suicidio en directo del Partido Socialista Francés, abierto en canal por el polémico proyecto de reforma laboral. En el Reino Unido, el Partido Laborista sigue en bancarrota, con sus votantes divididos en torno al "Brexit". Blair, el padre de la "tercera vía", ha terminado como un personaje envilecido por las mentiras de la guerra de Irak en el banquillo de la historia. En Italia, el socialdemócrata Renzi se ve ya desplazado en las encuestas por el Movimiento Cinco Estrellas. Y en Portugal, el socialista Costa está en la cuerda floja y depende de la frágil mayoría que le proporciona la nueva izquierda y los comunistas, los más ortodoxos de Europa.

Malos tiempos, pues, para la socialdemocracia, con Europa apretando las clavijas. Los socialdemócratas europeos sustituyeron a los partidos liberales clásicos a comienzo del siglo XX, cuando la clase obrera comenzó a tener conciencia de su papel. Ahora, o reaccionan a tiempo o pueden correr una suerte parecida. No desaparecerán, pero perderán influencia y pueden llegar a ser irrelevantes. El rumbo del viento en España tendrá consecuencias en un desnortado socialismo europeo que necesita aire fresco. Sople o no la tramontana.

Alberto Surio, en El Diario Vasco

miércoles, 6 de julio de 2016

EL FIN DE LA BURBUJA PODEMOS

Que Podemos haya logrado cinco millones de votos con solo dos años y medio de vida como partido político y en las condiciones tan adversas en que se ha desarrollado es una proeza innegable. Una proeza que a mi juicio ha sido posible gracias a tres tipos de circunstancias. Unas, relativas al entorno en el que ha actuado Podemos desde su fundación y que le han sido siempre favorables: 
- La pérdida de apoyo social al PP y al PSOE y el descrédito institucional que su comportamiento político ha provocado.
- La consolidación del "precariado" como un nuevo grupo social activo y con una actitud de rechazo al statu quo muy primitiva (del estilo del "que se vayan todos porque todos son igual de chorizos") pero firmemente asumida y bastante homogénea,
- La incapacidad de IU y de los sindicatos para erigirse en referentes y canalizadores de la indignación tras los recortes y la del 15M para actuar como sujeto político de una movilización ciudadana cuya transversalidad va mucho más allá de los esquemas ideológicos tradicionales. 
Pero estas condiciones favorables no hubieran podido consolidar a un partido como Podemos si no se hubieran dado al mismo tiempo otras de carácter más subjetivo y que no se pueden obviar: la osadía (en el mejor sentido del término) de sus dirigentes que les llevó --a diferencia de otras personas que actuaron con miedo y conservadurismo-- a dar un paso adelante y a organizar desde la nada una candidatura en las elecciones europeas de 2014. Y, por supuesto, la inteligencia con que supieron captar desde los primeros momentos a grupos sociales muy diversos y hasta entonces deshilvanados y desprotegidos, con solo su indignación por montera podríamos decir, en medio de la crisis.
Si a eso se le añade una cobertura mediática siempre muy amplia que a cada momento ha estado amplificando, incluso hasta la exageración, lo bueno y lo malo de Podemos, creo que se tienen los ingredientes básicos que explican su expansión impresionante desde su fundación. 
Pero si todo eso ha sido excepcional, mucho más extraordinario me parece a mí que en solo seis meses, justo cuando su ola expansiva parecía estar en estado de gracia, Podemos haya perdido un millón de votos y, sobre todo, su aura de caballo ganador.
Sin duda es pronto para sacar conclusiones pero sí creo que puede ser útil ir aportando reflexiones sobre lo que ha ocurrido. Yo lo voy a hacer con algunas hipótesis en torno a una tesis central que a mi juicio podría explicar lo que le ha sucedido y lo que previsiblemente puede ocurrir en el futuro.
Mi tesis puede resumirse en tres ideas principales:
--La gestión que ha hecho Podemos de su posición en el tablero político tras las elecciones del 20 de diciembre fue nefasta.
--Las decisiones que ha ido tomando desde entonces y la forma de tomarlas le han supuesto una pérdida muy elevada de apoyo electoral que no ha podido compensarse con la aportación de voto de IU (que, a su vez, también puede haber mermado el suyo propio, como diré más adelante, por el rechazo a Podemos como socio y por el tipo de coalición con el que se han presentado). 
--Lo anterior no ha sido un incidente sino el efecto de un cambio de posición estratégica en la dirección de Podemos que ha supuesto empezar a actuar como lo que se creía que nunca sería Podemos (un partido político más, con las virtudes pero también con los usos y abusos de todos los demás), lo que presumiblemente se consolidará en cuanto celebre un nuevo congreso.  
A mi juicio, tras las elecciones del 20 de diciembre pasado Podemos ha cometido errores muy graves que tienen que ver con la estrategia, con la táctica, con el lenguaje y la comunicación y con el formato electoral. Los resumo brevemente a continuación.
Me parece que el error estratégico de Pablo Iglesias y de los demás dirigentes que han coincidido con él en estos seis últimos meses consiste en no darse cuenta de que las elecciones habían consolidado a Podemos y Ciudadanos como los dos polos del cambio en España. Pero polos todavía potenciales o a medio plazo, porque sus resultados fueron demasiado precarios como para poder convertirse de inmediato en ejes decisivos o autónomos de cualquier proceso de regeneración. 
Podemos podría haber optado por consolidar y tratar de reforzar esa situación embrionaria o simplemente por aprovecharse de ella, con su apoyo crítico a un gobierno bien de PSOE, de PSOE-Cs o de ambos con independientes, del que podría haber conseguido mejoras en su programa en una legislatura que hubiera sido corta y en la que Podemos podría haberse apuntado lo bueno de cualquier gobierno y la oposición a lo malo. Un gobierno no óptimo sin duda --a la luz del acuerdo que suscribieron PSOE y Cs-- pero que nunca haría el daño que hará a los grupos sociales más desfavorecidos el que previsiblemente forme el PP en pocas semanas. 
Sin embargo, la estrategia de Pablo Iglesias fue la de forzar unas nuevas elecciones pensando que entonces superaría al PSOE gracias a la presión a la que lo sometía y a que a IU no le quedaría ya más remedio que echarse en sus brazos.
Es verdad que en este error le acompañó Ciudadanos, que tampoco entendió que la regeneración política (si se quiere que sea de verdad) no va a ser cosa de un solo polo en España sino compartida. Rivera se dedicó por encima de todo a combatir a Podemos, sin darse cuenta de que así se combatía a sí mismo porque eliminaba el escenario de regeneración que es el único en el que Ciudadanos puede tener sitio y sentido en nuestro mapa político. Al final, la estrategia de combatirse mutuamente (o de negarse uno a otro como operadores del cambio) ha hecho que Ciudadanos y Podemos (que tras el 20D aparecían como las estrellas de un nuevo tipo de equilibrio político) hayan resultado mutuamente dañados y ninguno beneficiado del fracaso del otro.
El error de Podemos (y el de Ciudadanos) traía consigo, además, otras dos consecuencias. Una, que consolidaba unido en torno al PP el bloque electoral de la derecha, lo que claramente perjudica a todos los partidos del centro a la extrema izquierda (y, por supuesto, a Ciudadanos). Y, por otro, que obligaba a Podemos a entrar constantemente en planteamientos cortoplacistas en donde siempre llevará las de perder.
En segundo lugar, y desde un punto de vista táctico, es decir, teniendo en cuenta las posiciones más a corto plazo, la actuación (creo que se puede utilizar esta palabra) de Pablo Iglesias y otros dirigentes de Podemos tras las elecciones del 20D me ha parecido un auténtico desastre, no solo para los intereses de Podemos sino para el avance futuro de una alternativa de transformación progresista en España:
--Insistieron en un empeño que era inútil (seguramente porque en realidad no buscaban conseguirlo sino debilitar al PSOE), como era un gobierno de cambio de izquierdas cuando su otro componente principal (el PSOE) decía que no lo quería y había decidido ya tener otra pareja de baile (el error táctico, lógicamente, no consistió en desearlo sino en seguir insistiendo en ello como si fuera posible cuando no lo era por la negativa del PSOE).  
-Quisieron hacer creer que su deseo era gobernar con el PSOE pero lo cierto es que no pararon de atacar, zaherir y provocar a sus dirigentes y militantes, un comportamiento que es justamente el contrario que alguien en su sano juicio tiene con otro con quien de veras quiere asociarse.
--Establecieron líneas rojas y condiciones que al final resultaban cambiantes pero que, en cualquier caso, eran contrarias al clima de negociación que se esperaba naciera de un nuevo tipo de acción política.
--Modificaron sus ofertas programáticas, reformularon su ideología (la supuesta deriva hacia la socialdemocracia resulta ya patética) y se alejaron de promesas electorales, dando a entender que los principios son para Podemos una simple moneda de cambio.
--En medio de un proceso en el que se esperaba sosiego, comprensión y generosidad en los partidos, Pablo Iglesias mostró un lado duro y dictatorial humillando públicamente, con un estilo que para sí quisiera un viejo politburó soviético, a su secretario de organización, Sergio Pascual. Un cainismo intrapartido que el electorado siempre ha rechazado y castigado a la hora de votar.
--Y, en su línea habitual, los dirigentes de Podemos no pararon de recurrir al efectismo, a las salidas de tono e incluso a la provocación izquierdista. Algo muy del gusto de su base social más iconoclasta, pero que al común de la gente termina por cansar y que desagrada cuando lo que está en juego es el futuro de casi 47 millones de personas. Iglesias, como otros dirigentes de Podemos, no parece que se haya dado cuenta de que un discurso que se pretende transversal debe ser creíble también para quienes se encuentran lejos de las posiciones de quien lo defiende y que los gestos, la expresión no verbal y las formas son esenciales en política porque ésta es, al fin y al cabo, un modo sutil de diálogo. Y, por supuesto, determinantes esenciales de esa credibilidad.
Y a eso cabe añadir que en todo este proceso Podemos renunció a tensionar y movilizar a la ciudadanía y, lo más importante, a su militancia, precisamente en momentos en los que se estaban produciendo hechos gravísimos en materia de corrupción, de refugiados y de política europea o económica. Como también renunció a propuestas y formas de actuación que supuestamente estaban en el ADN de la formación morada, como las primarias, la participación de las bases y la democracia interna.
En tercer lugar, y como ya expresé en un artículo anterior (Podemos, entre ataques ajenos y errores propios), el partido de Pablo Iglesias se equivocó no solo en la lectura de la situación sino también en el modo de transmitir su posición, al hacer una interpretación masculina, agresiva, competitiva y tacticista de la política. Se equivocó, en mi opinión, dividiendo a España entre ellos (los buenos) y los malos y cuando quiso imponer a los demás su dinámica del cambio, sin darse cuenta de que la gente estaba harta de imposiciones y que en ese momento deseaba transigencia y negociación. Se equivocó en el modo de dialogar con la situación, con los demás partidos, con la gente que la había votado y con la que no. Curiosamente, le sobró radicalismo en la forma de hacer sus propuestas cuando las que hacía estaban más descafeinadas y eran menos radicales que nunca.
Y, por último, yo creo que Podemos se equivocó (como también Izquierda Unida) presentando, incluso explícitamente, su coalición como una matrimonio de conveniencia y despreciando lo que hasta entonces había sido algo que la experiencia ha confirmado en los últimos años: que la gente está harta de las sopas de siglas y que lo que moviliza y tiene éxito electoral es la unidad ciudadana, no los aparatos decidiendo sino la gente llamando a la gente para hacer una política diferente a la actual.
El problema que tiene Podemos por delante y lo que va a condicionar el futuro es que lo que ha pasado, los errores que ha cometido, no son fruto de una casualidad ni de un accidente sino el efecto de la opción estratégica y del modo de actuar que defienden parte de sus dirigentes en contra de los otros en el seno de una organización que ya tiene dentro lo peor de los partidos tradicionales y muy poco de lo que prometió que tendría como nuevo tipo de fuerza política. La opción de ir a nuevas elecciones, no se olvide, la adelantó Anticapitalistas en un comunicado. 
Ahora, las cosas van a empezar a transcurrir de otro modo. La nave va a dejar de acelerar constantemente para tomar velocidad de crucero y las bases y los dirigentes de una y otra corriente (y me atrevería a decir que incluso sus votantes) no tendrán más remedio que pararse a reflexionar, mirándose de frente y a los ojos. Entonces será cuando quizá se den cuenta de que no comparten el modo de hacer real el sueño y que tienen que decidir si quieren o pueden seguir viajando juntos. 
Me atrevo a pensar que el Podemos triunfador y de vértigo que hasta ahora hemos conocido, la burbuja, ha terminado aquí su andadura porque nada puede ser algo siendo una cosa y su contraria. Sobre su futuro, sin embargo, no creo que pueda saberse mucho, de momento.

Juan Torres López, en ctxt

lunes, 4 de julio de 2016

UN AÑO DESPUÉS DE LOS CONTROLES DE CAPITAL IMPUESTOS POR LA TROIKA, EL PUEBLO GRIEGO INTENTA SALVAR A EUROPA

Ha pasado un año desde que la Troika y el BCE cerraron los bancos griegos e impusieron controles de capital. A lo largo de ese tiempo, esos mismos responsables han tratado de hacer recaer la culpa de su desvergonzada violación de la lógica de una unión monetaria sobre la Primavera de Atenas y la determinación del pueblo griego de escapar de sus cinco años de esclavitud por deudas.   

No olvidemos que…
Más de un mes antes de las elecciones generales de enero de 2015, a mediados de diciembre 2014, los sondeos sugerían una victoria de Syriza. En ese momento, el  BCE desató un pánico bancario de combustion lenta a través de su representante griego (el Gobernador del Banco Central de Grecia) que, asombrosamente, avisó de una “escasez de liquidez” que estaba a punto de afectar a los mercados griegos (una declaración de primeras histórica para un responsable de un banco central ). Fue la primera salva disparada contra el inminente gobierno de Syriza y un antecedente de los controles de capital que iban a ser en todo momento el arma de la Troika contra el gobierno anti-Troika de Grecia.  
El 30 de enero de 2015, tres días después de que el nuevo ministro de Economía, Yanis Varoufakis, tomara posesión de su cargo, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijjselbloem, le comunicó en términos que no dejaban lugar a duda que las opciones del gobierno de Syriza estaba clara: o firmar el plan de la Troika, para renegociar radicalmente el cual había logrado Syriza su mandato, o los bancos cerrarían en un mes.
El 4 de febrero de 2015, sin ninguna lógica tangible, el BCE se desconectó de los bancos griegos, remitiéndoles a la Ayuda de Liquidez Emergente del Banco Central de Grecia. Fue el antecedente de los cierres de bancos y los controles de capital (la ”solución chipriota”, tal como se la denominó) con los que la Troika trataría de sojuzgar al primer ministro griego, Alexis Tsipras.
Para mediados de abril, un funcionario de alto rango del BCE, y pocos días más tarde  el Gobernador del Banco de Grecia, alentaron a Yanis Varoufakis a introducir controles de capital. Naturalmente, se negó sobre la base de que : (a) los controles de capital contradicen todo el sentido y la lógica de una unión monetaria, y (b) las circunstancias exigían un acuerdo honorable sin controles de capital u otras, así llamadas, ‘soluciones’.
Para diciembre de 2014, el reducido equipo en torno a Alexis Tsipras que formaría (tras el 25 de enero de 2015) el núcleo del equipo negociador del nuevo gobierno había acordado tres contramedidas (siguiendo propuestas redactadas por Yanis Varoufakis), contra el BCE, para cuando o para el caso de que el BCE actuara para cerrar los bancos de Grecia e imponer controles de capital. Esas tres contramedidas eran:  (a) Dar señales al BCE de que cualquier movimiento encaminado a cerrar los bancos griegos desataría por parte del gobierno griego una reestructuración unilateral de los bonos del Estado griego en manos del BCE (algo que el BCE querría evitar a toda costa, dadas sus repercusiones sobre la situación de sus programas de operaciones monetarias sobre títulos (OMT) y facilitación cuantitativa (QE), (b) Establecer un sistema de pagos digital paralelo con denominación en euros y (c) Cambiar la ley que rige el Banco Central de Grecia para recuperar la soberanía nacional sobre el mismo.
En algún momento entre marzo y finales de abril, contra las recomendaciones de Yanis Varoufakis, el primer ministro Tsipras comenzó a derivar hacia un punto de vista según el cual no debían activarse las tres contramedidas (véase  5 supra).  Así pues, la Troika, teniendo noticia de que el gobierno de Atenas no reaccionaría a los cierres de bancos de modo que dañara al BCE, dio luz verde a que el BCE prosiguiera con ellos…y con la imposición del control de capitales.
Pese a la privación, la incertidumbre y la asfixia de liquidez causadas por el cierre de los bancos y los controles de capital, el pueblo griego respondió valerosamente al gobierno, con ese notable 62% de voto OXI. Dijeron, en otras palabras, NO al chantaje de la Troika y ordenaron al gobierno que siguiera luchando, con todos los medios a su alcance, por un acuerdo honorable.
En la noche del referéndum, Tsipras decidió tirar la toalla. A partir de ese momento, la Troika y sus ‘asociados’griegos locales empezaron a tratar de echar la culpa de los controles de capital inspirados y aplicados por la Troika a Yanis Varoufakis y a todos los que siguieron siendo fieles a los principios y el espíritu de la Primavera de Atenas.
Un año después, tras un tercer ‘programa’ ya fallido de rescate griego, los controles de capital siguen en vigor con el único propósito de recordarle al primer ministro Tsipras que sigue estando bajo la bota de la Troika.
Hoy, un año después del golpe de Estado contra Grecia dirigido por el BCE, la UE se está desintegrando. La lucha del pueblo griego por un acuerdo honorable con Bruselas se ha convertido en la lucha de todos los demócratas por salvar Europa de sus administradores incompetentes, autoritarios e históricamente cuestionados.

MDeE25 / DiEM25   

03/07/2016

domingo, 3 de julio de 2016

FALCES MANTIENE VIVA LA PASIÓN Y TRADICIÓN POR LA TXALAPARTA

Han pasado 34 años desde que Rafa Miranda decidiera gastarse junto con Iosu Martínez 30.000 de las antiguas pesetas en una txalaparta en una tienda de un pueblo de Álava, un instrumento hasta entonces muy poco o nada conocido en Navarra del que enseguida se quedó prendado y llevó su ilusión hasta Falces.

Con tesón, y mucha afición, de la mano de Koldo Resano, Rafa enseñó a tocar a la gente joven del municipio y poco a poco, y aprendiendo día a día, asentaron los cimientos de lo que ahora es el grupo de txalapartaris de la localidad ribera, un conjunto asentado y con muchas ganas de potenciar las cualidades de este instrumento de percusión.

Iñigo Ochoa, Pedro Olcoz, Jorge Preciado, Rafa Miranda, Eunate Lizarraga, Ainara Ciriza, Ekaitz González, Koldo Resano e Ilaski Ciriza son los actuales componentes de este grupo, Faltzesko Txalapartariak, por el que han pasado muchos otros vecinos, y los encargados de intentar transmitir esta música tan enraizada a la tierra al resto de vecinos de la zona.

Se trata de un instrumento de percusión, explicaban, “muy peculiar” porque a diferencia del resto de instrumentos, este se toca en pareja. De hecho, comentaban, “puedes tocarlo con muchas personas diferentes y con cada una de ellas la experiencia, las sensaciones y los sentimientos, son diferentes”, si bien es cierto, insistían en que “cuanto más lo trabajas con una persona, más a gusto tocas y más gratificante es”. Además, aseguraban estos falcesinos, enseguida “se le coge el truco” y puedes tocar algo interesante, al contrario que un saxofón o una trompeta, que requiere de muchas horas de ensayo.

De hecho, otra de las diferencias es que estos músicos no siguen un pentagrama, sino que muchas veces no leen nada e improvisan o simplemente siguen una línea en la que van marcados los tiempos, ritmos básicos que se han pasado de generación en generación y que tienen que seguir cada uno. Y es que cada golpe (herrena) o serie de dos golpes (ttakun), e incluso la ausencia de los mismos (hutsune) tienen mucho sentido porque se suceden en el tiempo dejando intervalos para que el otro txalapartari dé su respuesta.

Estos falcesinos, que suelen ensayar un par de días por semana, aseguran que “hay algo que te engancha, es muy enriquecedor, muy relajante, incluso terapéutico. Estás constantemente fomentando la creatividad y se crea una conexión única con la gente que te escucha”.

Con algo tan sencillo como dos caballetes, unos tablones de madera y dos makilak, o palos, se pueden hacer maravillas. “Nunca hay dos txalapartas que suenen igual y esto es parte de la magia de este instrumento” cuyo origen está ligado a la recogida de manzanas y a la fabricación de la sidra. “Si golpeas en el centro vibra más y el sonido es más grave, mientras que en los laterales es más agudo. Puedes jugar con el volumen, con la velocidad y con los tiempos”, comentaban los miembros de este grupo al mismo tiempo que daban un golpe en el centro de la madera para demostrar su argumento.

La idea es expandir la afición por la txalaparta por la Ribera, que sea un instrumento que esté presente en los actos más importantes de los municipios de la zona. En la actualidad estos falcesinos ya participan en algunos eventos como el Olentzero, las fiestas patronales o el día del euskera.

Aunque todos ellos llevan muchos años tocando, lo cierto es que parece que la afición está en auge y el futuro está asegurado. “En los pueblos de la zona hay gente interesada y sería bueno que se animaran para que haya un relevo generacional natural”, reiteraban a la vez que apuntaban que “somos una gran comunidad, miembros de una familia que nos ayudamos”.

El objetivo de este grupo que está en trámites para consolidarse como asociación es que la txalaparta se conozca, que la gente que siente curiosidad vaya entrando poco a poco.

De hecho, el viernes 30 de septiembre se hará la presentación oficial de la asociación en el centro cívico Pedro Iturralde. Allí ofrecerán un pequeño concierto en el que también actuarán los gaiteros y la coral del municipio además de Juan Mari Beltrán, gran conocido y uno de los principales culpables de la afición por este instrumento en todo el territorio.

Y el sábado 1 de octubre la fiesta se trasladará a la plaza de Los Fueros, lugar que acogerá un aperitivo mañanero mientras los dantzaris y gigantes recorren las calles del casco urbano. Además habrá talleres de txalaparta, una comida popular y por la tarde, conciertos.

María San Gil, en Diario de Noticias

jueves, 23 de junio de 2016

EGITARAU OROKORRERAKO SARBIDEA (AZKOIENGO GAZTE JAIAK 2016)

JUEVES 23 DE JUNIO DE 2016
20:30 SALIDA DE LA CHARANGA PEÑALEN DE LA CASA CONSISTORIAL AL CAMPANAR
21:00 EN LA PLAZA DEL CAMPANAR CHOCOLATADA POPULAR AMENIZADA POR LA CHARANGA PEÑALEN
21:30 TORICO DE FUEGO POR CALLE VERDURA Y MAYOR VIEJA

VIERNES 24 DE JUNIO DE 2016
AL AMANECER TRADICIONAL CIERRE DE LA COMPUERTA DE TREMOYA
18:30-19:30 ENCIERRO DE RESES BRAVAS DE LA GANADERÍA “ENRIQUE DOMINGUEZ” DE FUNES
20:00 CONCIERTO EN LA PLAZA PRINCIPAL A CARGO DE LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA DE MÚSICA DE PERALTA (Grupo de Viento, Banda Chiqui y Grupo de Saxofones)
00:00-3:30 FIESTA DE DJ´S EN LA PLAZA DE LOS CURAS ORGANIZADO POR LOS QUINTOS DEL 98

SÁBADO 25 DE JUNIO DE 2016
8:00 DIANAS POR LAS CALLES DEL PUEBLO CON LA CHARANGA PEÑALEN
10:00 TRADICIONAL DESCENSO DE BARCAS POR EL RÍO ARGA DESDE FALCES
13:00 GRUPO MAKAIA TXIKI DE FALCES EN LA PLAZA DE LOS FUEROS ORGANIZADO POR BAR AKELARRE
17:00-18:00 ENCIERRO DE RESES BRAVAS DE LA GANADERÍA “BRETOS” DE VILLAFRANCA
18:30 EN LA PLAZA DE TOROS GRAN CONCURSO DE RECORTADORES.
20:00 FIESTA DE LA CERVEZA EN LA PLAZA DE LOS CURAS ORGANIZADA POR LO QUINTOS DEL 98
21:00 CONCIERTO EN LA PLAZA PRINCIPAL CON LA ORQUESTA CALIBRA
22:00 TORICO DE FUEGO POR CALLE IRURZUN
00:00-3:30 FIESTA DE DJ´S EN LA PLAZA DE LOS CURAS ORGANIZADO POR LOS QUINTOS DEL 98
1:00 VERBENA EN LA PLAZA PRINCIPAL CON LA ORQUESTA CALIBRA

DOMINGO 26 DE JUNIO DE 2016
17:00-18:00 ENCIERRO DE RESES BRAVAS DE LA GANADERÍA “EULOGIO” DE CÁRCAR
18:30 EN LA PLAZA DE TOROS ESPECTÁCULO ECUESTRE
20:30 TORICO DE FUEGO POR CALLE IRURZUN

miércoles, 22 de junio de 2016

UN INDISEABLE EN FUNCIONES

En las últimas horas se han multiplicado las peticiones de dimisión de Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior por la gracia de Dios esencialmente, a cuenta de las grabaciones reveladas por Público en las que, junto al director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, intenta buscar elementos incriminatorios para desprestigiar a líderes de CDC y de ERC unas semanas antes de la consulta independentista del 9-N de 2014. Parece ser que en esas fechas, Marcelo, el ángel de la guarda que le ayuda en pequeñas cosas como aparcar y en otras más grandes como teledirigir escándalos, estaba librando.
Se ha dicho también que en un país serio Fernández Díaz no podría continuar un minuto más en el Ministerio, pero lo cierto es que no hay país en el mundo, ni serio ni de los otros, tan osado como para situar al frente de la seguridad del Estado a alguien semejante y para mantenerle pese a sus reiteradas muestras de manifiesta incompetencia. A Rajoy, quien según las grabaciones fue informado de las maquinaciones, le han preguntado hoy por el asunto y, en su línea habitual, ha puesto el dedo en la llaga: ni sabía que existía el cargo de director de la oficina antifraude ni que hubiera tal oficina, y se estaba pensando si conocía a ese ministro del que le estaban hablando.
No es que Fernández Díaz no debiera ser ministro sino que hay dudas razonables de que esté capacitado siquiera para ser vigilante de obra, salvo que dicha Obra fuera en mayúscula. Más allá de sus ángeles de la guarda y de sus medallas a la Vírgen, el hoy cabeza de lista del PP por Barcelona habría tenido que asumir responsabilidades y dejar el cargo tras los sucesos del Tarajal, cuando quince inmigrantes que intentaban ganar a nado la costa de Ceuta murieron ahogados en medio de una lluvia de pelotas de goma y botes de humo. Cualquier persona decente habría dimitido en el acto pero, claro, no era éste el caso.
La verdad es que ni siquiera en esos momentos tendría que haber ocupado la cartera. Poco tiempo antes, el iluminado de Interior había anunciado públicamente una actuación contra ETA antes de que ésta culminara, lo que bien pudo facilitar la destrucción de pruebas y abortar otras detenciones. No se trató de un hecho aislado. Previamente y hasta en dos ocasiones, por eso de que no sólo la Virgen debía colgarse medallas, el ministro había publicitado otras dos operaciones en marcha y facilitó en una de ellas la fuga de una presunta etarra localizada en Francia y que, por lo visto, también era capaz de leer los periódicos en los que aparecía su nombre. Pero dimitir, como se dice ahora, es un nombre ruso.
Más interesado en acosar a funcionarios que en cumplir cabalmente con sus obligaciones o en recibir en el Ministerio  a imputados como Rodrigo Rato, bajo su gestión el descontrol entre los distintos cuerpos policiales ha sido de tal calibre que ha terminado en los tribunales. Días atrás la Policía denunciaba ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional a la Guarda Civil por intromisión ilegítima en la investigación del secuestro en Colombia de la periodista Salud Hernández-Mora, como colofón a una ristra de disputas y choques que han podido afectar gravemente la seguridad en investigaciones antiterroristas.
Por si esto fuera poco, a lo largo del último año se recrudeció la llamada guerra de los comisarios, un truculento episodio de conspiraciones y grabaciones ilegales dirigidas a sabotear la investigación sobre el celebérrimo ‘pequeño Nicolás’, en la que estaría directamente implicado el no menos célebre comisario Villarejo y el propio director adjunto de la Policía, Eugenio Pino, que dejará próximamente el cargo pero que se ha llevado puesta de manos de Fernández Díaz la medalla al Mérito Policial, pensionada mes a mes como Dios manda, entre la indignación sindical y de los altos mandos.
En medio de este cúmulo de negligencias y disparates hay que enmarcar las grabaciones en las que Fernández Díaz trata de enlodar a los promotores de la consulta del 9-N en Cataluña. Si gravísima es la conspiración que el protegido de Marcelo trata de urdir, más aún lo es la propia existencia de la grabación, de la que uno de los interlocutores, el desconocido director de la oficina antifraude catalana, se ha desvinculado mientras sugería que la cúpula policial ha podido usar su teléfono para grabar al ministro. Y habrá que darle cierto crédito porque nadie en su sano juicio tiraría de esta forma tan absurda rocas contra su propio tejado.
La grabación ha revelado la catadura del personaje aunque en otras circunstancias bien podría haber aventado cuestiones de seguridad nacional. El mero hecho de poder grabar al responsable de Interior en su propio despacho le incapacita y le muestra como un pelele en manos de las mafias policiales que él mismo ha amparado. No es que debiera irse a toda pastilla sino que nunca debió haber estado. Hay que agradecérselo a su amigo Rajoy, ese hombre tan discreto que, según el propio Fernández Díaz, tiene una mano derecha que no sabe lo que hace su mano izquierda. Más aún podría decirse no sabe lo que hace en absoluto.

Juan Carlos Escudier, en Público