lunes, 20 de febrero de 2012

LA NOTA DISCORDANTE DEL NACIONALISMO

Fieles a su costumbre los sindicatos nacionalistas mayoritarios ELA, LAB, junto a STEE-EILAS, EHNE, ESK-KUIS han reiterado su inveterada costumbre de ir por libre. Convocan al País Vasco y Navarra a una jornada de huelga general en protesta por la reforma laboral que ha impulsado el Gobierno gracias al socorrido decreto-ley. La fecha en este caso es lo de menos, como también es lo de menos que la coalición Bildu sume con sus fuerzas. Tampoco importa que el Gobierno socialista se haya pronunciado con sonrisa laudatoria o que, incluso, el PSE acoja esa jornada de lucha “porque motivos no faltan”.

Lo que importa es que sea el 29 de marzo o el Día de los Inocentes, la fractura sólo perjudica a la clase obrera, máxime si se tiene en cuenta que los sindicatos nacionalistas ni siquiera levantaron el teléfono para dar cuenta de los hechos y cursar la pertinente y diplomática invitación para el evento previsto el último jueves del mes entrante.

Tanto ELA como el resto de los sindicatos convocantes acentúan más los asuntos internos, los de casa, (marco autónomo de relaciones laborales) que poner en alza el valor de una unidad de acción siquiera sea porque asistimos a la más agresiva de las reformas que se han llevado a cabo en los últimos años.

Desde que hace 32 años naciera el Estatuto de los Trabajadores hasta hoy se han producido 53 reformas laborales, a cada cual peor. Algunas de estas reformas fueron causa de huelgas generales que, a la vista está, no han servido para nada. Bueno, si, para algo, para que los sindicatos sigan perdiendo fuelle entre la clase trabajadora y los que aspiran a serlo aunque sea en precario. El caso es trabajar y tratar de vivir, de la forma que sea, bajo el inmenso paraguas de la crisis.

No parecen entender los sindicatos nacionalistas (por muy justas que sean sus reivindicaciones) que hay veces en las que la raya roja de lo identitario tiene que traspasarse.

La foto del día, ya que los hay empeñados en mantener la huelga-general-trampa, debe ser la de una nación paralizada. Y para que no resulte velada, en la misma deberían observarse con nitidez las banderas e insignias de todos los sindicatos, absolutamente de todos.

De lo contrario sólo haremos juegos florales y dar de comer al que ya está harto y de beber al que está sin sed. Merece la pena reflexionar sobre un concepto, el de huelga general que, al igual que el poder sindical, lleva camino de convertirse en pieza de museo.

Poner sobre la mesa estas disensiones en el mundo sindical vasco es poner sobre la misma mesa la validez de estrategias que en muchas ocasiones y ante conflictos en empresas o sectores puntuales, ha llevado a sindicatos de distinto pedigree a juntar fuerzas para conseguir un logro.

Entretanto, y en otro orden, señalar a quienes vaticinan que ahora, como en 1929, se saldrá del agujero. Recuerdo al lector que la crisis de 1929 finalizó cuando la maquinaria armamentística norteamericana se preparaba a fondo ante la posibilidad de intervención; acontecimiento que se produjo tras el ataque japonés en el Pacífico. Otro tanto ocurrió en la Alemania de Hitler.

Desde principios del siglo XX a hoy han cambiado muchos fundamentos básicos que hacen impredecible el comportamiento final de esta crisis; pero es posible que puedan extraerse muchas lecciones. Desde luego, la más importante conduce a recapacitar sobre qué hacer después de sortear como se pueda la hostilidad de la vida. Por ahora es una pregunta de difícil respuesta. La pregunta más fácil sí tiene respuesta: ¿es necesaria la unidad, o es prioritaria la identidad?

Félix Hereña, en La Antorcha de la Información

NUEVA ASIGNATURA: EDUCACIÓN PARA LA TAUROMAQUIA

La Comunidad de Madrid se llevó hace pocos días a cincuenta adolescentes de excursión con guía incluido. ¿Al Planetario?, se preguntarán, ¿a la casa natal de Cervantes?, ¿a la Parroquia de San Carlos Borromeo en Vallecas? No, nada eso: a la Plaza de toros de Las Ventas. ¡Olé! Y un conocido diario nos lo relata como si los chavales hubieran traspasado el umbral del Parnaso, pues con la gloriosa entradilla de “Dejad que los niños se acerquen a Las Ventas”, transita por expresiones como “arte y enseñanza de la mano” o “echarle un par delante de un bicharraco con cuernos”, para explicarnos que se trata de una “fantástica” iniciativa del Gobierno de Esperanza Aguirre enlazada a su declaración de las corridas como Bien de Interés Cultural.
Supongo que las huestes populares consideran conveniente eliminar la asignatura de Educación para la Ciudadanía porque, según ellas, adoctrina en valores negativos, pero que eso no está reñido con buscar carne fresca para cubrir cada vez más espacios vacíos en las gradas de un recinto donde se enseña a torturar y a matar a un mamífero superior. Y en el fondo, ese mismo periódico reconoce la progresiva caída en partidarios de la lidia y la verdadera intención de este paseíllo escolar cuando indica que es “sembrar para recoger futuros aficionados”.
Por arriba se les muere su Fiesta con la desaparición física de los adeptos de mayor edad, por abajo lo hace con nuevas generaciones para las que los derechos de los animales no son disparates en boca de orates ni disfrutan con la agonía y las hemorragias de un toro, conscientes del sufrimiento indecible que cualquiera de nosotros experimentaría en idénticas circunstancias.
Y si resulta obsceno dedicarse a inyectar dinero público a la tauromaquia para que sobreviva gracias a un suero en el que todos ponemos gotas de nuestro bolsillo, se convierte en miserable la conducta cuando se pretende imbuir en los cerebros de los jóvenes la supuesta belleza y la necesidad de una práctica cruel y violenta. No sólo no respetan a los animales, sino que también les trae sin cuidado disfrazar de virtud la perversión ante los niños. Nauseabundo.
Recortan en investigación, en becas, en actividades culturales o en los salarios de sus padres, pero eso sí, como les prometió al final de la visita Carlos Abellá, Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos: “en cuanto arranque la temporada os invitamos a los toros”. Planean realizar estas excursiones varias veces al mes. Me temo que muchos adolescentes tendrán poner sus pies en esa arena siniestra para que logren reunir un par de docenas que acepten. Porque una cosa es perder clase y otra dedicar una tarde a ver cómo seis toros vomitan sangre. ¿Hacemos algo o pensamos en José Tomás, Paco March y la familia Osborne antes que en nuestros hijos?
Julio Ortega Fraile, en La República

LA ALIANZA CON LA IZQUIERDA ABERTZALE DINAMITA A ARALAR EN GIPUZKOA

“El último giro político y estratégico, adoptado por razones meramente electoralistas, significa el fin del proyecto político de izquierda abertzale zibil eta zabal [civil y amplia] defendido durante los últimos 10 años por Aralar”. Esta reflexión proviene de una parte de la militancia y cargos públicos de Aralar, agrupados como Aizkorri Taldea, que alertan de una división total en el seno del partido en Gipuzkoa, uno de los territorios donde es más fuerte.


Sus integrantes aseguran que la formación se encuentra rota en dos facciones enfrentadas desde que la dirección decidió renunciar a su identidad política y apostó por la unidad de acción con la antigua Batasuna hasta concurrir como Amaiur en las pasadas elecciones generales. Este grupo culpa a la actual dirección territorial de emprender una labor de “depuración” interna para apartar a los militantes críticos, lo que ha generado un “fuerte malestar” interno y la baja de algunos afiliados.


Aralar se ha fracturado en Gipuzkoa. Por un lado, están los actuales responsables de la ejecutiva provincial, encabezados por su nuevo coordinador, Ernesto Merino, y la juntera Rebeka Ubera, secretaria de Organización del partido. Enfrente se sitúa el sector crítico, que en la última asamblea provincial, celebrada en octubre pasado, obtuvo un respaldo del 49% de la militancia y salió derrotado por apenas dos votos.


En un documento titulado Situación interna de Aralar Gipuzkoa, suscrito por Aizkorri Taldea, este grupo sitúa el inicio de los enfrentamientos en el congreso de Pamplona en 2009, cuando Patxi Zabaleta fue reelegido coordinador general con el menor respaldo de la historia de la formación (un 64%) y Ubera accedió a la Secretaría de Organización. Desde ese momento, consideran que Ubera ejerció “un verdadero contrapoder que coartó, ninguneó e ignoró” a la ejecutiva provincial, dirigida de 2009 a 2011 por Oxel Erostarbe, alcalde de Elgeta y parlamentario vasco.


El documento incide en las dificultades que encontró Erostarbe para ejercer su mando frente a la oposición del sector apoyado por la dirección nacional. “Entre 2009 y 2011, la ejecutiva nacional ha echado atrás la mayoría de las decisiones de Gipuzkoa”, reza el texto. En el documento acusan al sector oficialista de “debilitar” la estructura organizativa en esta provincia y despedir a varios trabajadores. Entre otras maniobras, citan el nombramiento de cinco liberados en las Juntas Generales o el ofrecimiento a la exedil donostiarra Ainhoa Beola para asumir la dirección foral de Igualdad en las fracasadas negociaciones poselectorales con Bildu para entrar en la Diputación.


En este contexto, Erostarbe decidió renunciar a la reelección. Desde la asamblea de octubre pasado, su cargo lo ocupa Merino, quien se impuso por 45 votos frente a los 43 del concejal de Zarautz Andoni Ibarguren, pese a que este había presentado más avales de afiliados. Los críticos aseguran que Ibarguren contaba con el respaldo de Erostarbe y de la portavoz parlamentaria, Aintzane Ezenarro, además de la mayoría de los cargos públicos.


Desposeídos del control en Gipuzkoa, censuran que una de las primeras decisiones de Merino consistió en “despedir” a quien era secretario de Organización, Iñigo Imaz, para sustituirle por Beola. Aizkorri Taldea considera que desde la elección de Merino se han producido bajas que habrían dejado a la formación con menos de 200 afiliados en Gipuzkoa: “El goteo de bajas no ha parado y es constante”.


El sector oficial replica que no existe tal fractura, aunque admite la existencia de opiniones contrarias a la estrategia adoptada por el partido.


Esta situación en Gipuzkoa refleja el “mal ambiente”, en palabras de los críticos, que se respira en el conjunto del partido. Ello motivó que el número dos hasta el último congreso, Jon Abril, rechazara cualquier cargo orgánico en el cónclave nacional celebrado en septiembre de 2011 en Derio.


Aizkorri Taldea recalca que es “público y notorio” que Erostarbe y Ezenarro discrepan de la decisión de incorporarse a Amaiur. Ambos fueron “ausencias llamativas” en la campaña del 20-N, lo que motivó que algunas voces pidieran “abrirles expedientes disciplinarios”. Un ejemplo de la mala convivencia, añaden los críticos, es que la portavoz parlamentaria no ha acudido a ninguna reunión de la ejecutiva nacional, de la que es miembro nato, en estos cinco meses.


Concluyen que Aralar ha renunciado a su cultura política al aliarse con Batasuna, lo que se ha traducido en una rebaja de sus “exigencias éticas y políticas”.


Mikel Ormazabal, en El País-edición País Vasco

domingo, 19 de febrero de 2012

UNA INVESTIGACIÓN FELIPISTA REVELA CÓMO SE FORRAN LOS FELIPISTAS

Dice Javier Chicote en el libro "Socialistas de Elite (Felipe y los felipistas, De Suresnes al club del millón de euros)", que muchos políticos que formaron parte de los primeros gobiernos del PSOE se han forrado con sus empresas, asesorías y negocios privados. Su libro saltará este fin de semana a las librerías y revela muchos datos sorprendentes, por ejemplo que el exministro Julián García Valverde, cesado por su gestión en Renfe, representa ahora a una empresa que construye vías para el AVE, que Josep Borrell cobra 200.000 euros anuales de Abengoa o que Antoni Asunción se embolsa 11 millones de euros anuales como empresario de piscifactorías.

Todo comenzó cuando a Felipe González le paralizaron las obras de una casa que se estaba construyendo en Tánger (Marruecos), en un lugar paradisíaco, al pie de una playa, pero demasiado cerca de un palacio del monarca Mohamed VI. La mansión de González quedó en el esqueleto y así sigue. Las autoridades marroquíes le paralizaron la obra por razones de seguridad. El periodista Javier Chicote descubrió y siguió el tema y, a partir de ahí, aceptó el encargo de averiguar a qué se dedican los ministros felipistas, la élite de la “vieja guardia” del PSOE. Y se encontró con que la mayoría se dedican al lobby, los negocios, y a forrarse. ¿A qué otra actividad provechosa se podían dedicar?

Vaya por delante que el autor reconoce en el prólogo que hay cosas de comer que no dan de comer, como por ejemplo la política, y que los dirigentes socialistas de la Transición ya eran buenos profesionales antes de entrar en política en el partido paulista, paupérrimo, del que obtenían magros estipendios. Pero una vez que abandonaron el Gobierno, la trayectoria del presidente González y de sus ministros se orientó a la asesoría y los negocios. González es uno de los asesores más cotizados, cobra 125.000 euros anuales de Gas Natural y se inscribe en la parte alta de la tabla que aporta Chicote sobre los que ganan de 60.000 a 600.000 euros anuales por su labor de consejería y asesoría. La lista es suculenta. Ahí están Miguel Boyer, Javier Solana, Javier Gómez Navarro y muchos otros.

Boyer cobraba 1,5 millones de euros anuales del constructor José Ramón Carabante, una especie de Pocero con ínfulas de grandeza, cuyas iniciativas con dinero del Banco de Valencia fueron un fiasco y dieron al traste con la constructora Colonial. Ahí se vio a Boyer como alma en pena, que se llevó 1,6 millones de euros de liquidación como presidente de la antigua CAMPSA, propietaria de los depósitos de carburantes, pidiendo empleo a los socialistas después de servir a José María Aznar y a su fundación FAES. Rodríguez Zapatero y su vicepresidenta económica, Elena Salgado, no le prestaron mucha atención.

Mejor suerte han tenido Carlos Solchaga y Aureliano Recio, exministro de Economía y exconsejero de la Junta de Andalucía, respectivamente, que desde su despacho de asesoría o “empresa abrelatas” de Velázquez, 1, junto a la madrileña Puerta de Alcalá, trafican y negocian con los países de América Latina. Solchaga figura como consejero de doce sociedades, todo un récord. El periodista aporta una tabla según la cual la remuneración media de los consejeros políticos se sitúa en unos 125.000 euros anuales. Además de los asesores y lobbystas, el periodista se ocupa de los empresarios, y así dice que el exministro de Interior, Antoni Asunción, conocido en Valencia como “el socialista del velero”, es uno de los más exitosos cultivadores de pescado en piscifactorías, con un beneficio anual personal de once millones de euros a cuenta de su empresa Mareagua.

El exsecretario de Estado, Javier Gómez Navarro, amigo de Alfredo Pérez Rubalcaba, actúa de lobbysta de un conglomerado empresarial Tedae, beneficiado por las concesiones del Ejecutivo central. Gómez Navarro tiene su propia empresa, dedicada al asesoramiento, la presión y el tráfico de influencias. El exministro de Obras Públicas Javier Sáenz Cosculluela también se forra como representante de Aerco, que agrupa a empresas medianas de la construcción, para las que ha conseguido algunas obras del AVE. “Y ahí tenemos también a Julián García Valverde, el exministro de Sanidad, cesado por sus operaciones especulativas en Madrid como presidente de Renfe, construyendo los raíles para el AVE”, explica Chicote en su libro.

García Valverde asesora además al grupo de empresas exportadoras de armamento y material de defensa Imathia y su consultoría es decisiva para pasar los filtros de la Comisión Interministerial de control de las exportaciones de material de guerra. El también exministro de Sanidad y de Defensa Julián García Vargas es uno de los hombres fuertes de Indra, la empresa de sistemas que junto con Aerco (Cosculluela) y la consultoría de García Valverde ha conseguido la contrata del tren de alta velocidad entre La Meca y Medina, en Arabia Saudí. El “mapa de la empresa socialista” que Chicote traza en su libro incluye a muchos otros personajes del felipismo.

En el capítulo de “profesores y filántropos”, el periodista incluye a Javier Solana, quien además de impartir conocimientos en una escuela universitaria privada, percibe una buena remuneración como consejero de Indra. Hay otros profesores filántropos como José Borrell, director del Instituto de Estudios Europeos de Florencia, que cobra 200.000 euros anuales como consejero de Abengoa. También habla Chicote de “los jubilados” como Joaquín Leguina, paniaguado de la Comunidad de Madrid; José Barrionuevo, cuya constructora posee 2,5 millones de euros en solares y construcciones, y de otros “emprendedores” entre los que figura José Luis Corcuera, quien ha creado con una hija un gabinete de asesoría y, por otra parte, se está construyendo una casa en un pueblo de la provincia de Toledo.

Si Corcuera superó con éxito una delicada intervención quirúrgica, su antecesor en el Ministerio del Interior, Barrionuevo, ha estado a punto de morir dos veces el último año por un cáncer de próstata y por una pancreatitis. Son datos personales que revela el autor, quien ha entrevistado a la mayor parte de los personajes aludidos. Las críticas de Corcuera a la gestión del expresidente Zapatero no tienen desperdicio. Y las explicaciones de Gómez Navarro y Asunción de cómo se han hecho millonarios, tampoco.

Cuartopoder, en La Haine


UN FACCIOSO CIEN POR CIENTO

Hace ya algunos años pude escuchar a un conocido miembro del PP, uno de los llamados padres de la Constitución, cómo se reía de determinados personajes de la izquierda madrileña por haberse creído que Ruiz-Gallardón era un progre o una especie de político de suave centrismo y no lo que es: un nacional católico que identifica España con su particular religión, es decir, un integrista o ultramontano de tomo y lomo.

Que Ruiz-Gallardón haya usado buenas maneras y pocas estridencias en su trato político no hace sino poner de relieve la hipocresía de sus acciones. Las personas que así obran, dicen en Colombia, lo hacen con "nadadito de perro".

Y con ese "nadadito de perro", Gallardón se ha arrojado al río de la política y ha anunciado que va a cercenar los derechos de las mujeres, va a abolir la legislación de plazos en materia del aborto, y a retornar a la situación legal de 1985. Manifiesta así que estamos ante un cabal reaccionario, porque, se vista como se vista, según el diccionario es tal quien propende a restablecer lo abolido. Por más que lo adorne luego con lo del matrimonio de los homosexuales que, muy cuco, ha condicionado a lo que diga el Tribunal Constitucional. Cuando, si fuera partidario de la legislación actual, lo que debería haber hecho es defender que su partido retire el infame recurso que interpuso contra las vigentes normas que autorizan los esponsales entre personas del mismo sexo.

Por cierto, hay medios de comunicación que han picado y se han creído que los del PP están algo así como divididos con respecto a las nupcias de las personas homosexuales. Simplemente, se han repartido los papeles para hacer ver que allí caben políticos de todas las tendencias. Si bien nadie del PP ha sostenido que vayan a desistir del recurso que interpusieron en su día ante el Tribunal Constitucional.

En esta sociedad, a diferencia de la francesa, no hay partidos políticos fuertes de ultraderecha. Esos millones de fanáticos, que los hay sin duda, están dentro del Partido Popular; quien se siente deudor ante semejante fuerza (Intereconomía y su toro, la COPE, periódicos varios, tertulias machacantes, manifestaciones contra el aborto, etcétera). Entes y personas que actúan al dictado moral de lo más retrógado del episcopado católico con Rouco Varela a la cabeza.

De ahí que Gallardón nos hable del concebido (qué curioso: ya no usa lo del nasciturus), del derecho a la vida, para postular en la práctica que hay que abolir la legislación de plazos y retornar a la situación de 1985. Qué idioma tan poco constitucional; con lo sencillo que es emplear las reflexiones de Tomás y Valiente sobre este asunto y recordar que la Constitución se refiere en concreto a la libertad de las mujeres dentro del valor superior de la libertad (artículo 1.1 del texto) y no dice nada de tan abstracto "derecho a la vida" inventado por juristas nacional católicos como el actual ministro de Justicia.

Gallardón se ha mofado, además, de los millones de personas que estamos en desacuerdo con su actitud. Ha dicho que se siente ¡progresista! al formular semejante retroceso. O sea que, en ese su particular lenguaje de las cosas al revés, progreso es lo que va hacia detrás y no lo que se proyecta hacia delante. Así que, pese a su estética de madurito opositor a judicaturas y repipi sabelotodo, hay que otorgarle un merecido suspenso en lengua castellana por confundir a las mentes avanzadas (llamadas progresistas) con el cangrejo (cuya marcha para atrás bien podría ser su propio símbolo y el de su partido).

Por otro lado, esto va a traer una fuerte división en el seno de la sociedad civil. ¿Es que nadie se acuerda ya de los enfrentamientos de los años ochenta? ¿se quiere volver a aquel montaraz diálogo de sordos entre partidarios de la libertad de las mujeres y los del nasciturus, hoy concebido, en el jurídico léxico de Gallardón?

Y es que el proceder de Gallardón es bastante típico de la derecha española. Le trae sin cuidado lo que piensen tantísimas mujeres ni la secularización imparable de una sociedad en la que los matrimonios civiles superan ya a los religiosos. Quizá por eso los quiere pasar por el notario, para penalizarlos por el pago y que no haya espacio suficiente en las notarías para las celebraciones y jolgorios habituales. Por lo menos, que no festejen sus paganos esponsorios, se dirá seguramente tan tieso y pío ministro.

Realidad, lo que se dice realidad para la derecha, es la suya, nunca la de quienes piensan diferente y menos, como es el caso, si anda la religión por medio. En la lengua castellana que hablaban nuestros liberales y republicanos, los partidarios de la dictadura de Primo de Rivera y la de Franco eran facciosos. Porque defendían nada más que sus propios intereses de bando, de facción, de partido, adobados con una manera unilateral y obligatoria de entender el catolicismo y, sobre todo, ajenos totalmente al interés general recogido en la Constitución y en los procedimientos democráticos de respeto a todas las ideas.

Gallardón así lo ha querido y el enfrentamiento civil está garantizado. No tengo ninguna duda sobre la respuesta fuerte y colectiva que tendrá ese atildado y orgulloso ministro de Justicia, quien no pasa de ser -se lo debo a Benito Pérez Galdós- un faccioso cien por ciento.

José Ignacio Lacasta Zabalza, en Diario de Noticias

LA GUERRA QUE VIENE

Hay muchas guerras terribles que sabemos cuándo empezaron, pero no sabemos cuándo acabarán. Mirad qué desgracia. Ahora se nos anuncia otra guerra, una guerra más que puede ser tan atroz como tantas otras o la más atroz de todas. Ya suenan los tambores de Tel Aviv a Teherán, de Teherán a Tel Aviv. Washington ya lo da por inevitable. Y Roma calla.

Puede que estalle en la próxima primavera, cuando en los antiguos campos de Persia brote de nuevo la vida y la luna se oculte, o en el próximo verano, cuando suba el sol y las cumbres de Irán se deshielen. De esa guerra que viene –a no ser que también en eso nos estén mintiendo, simplemente para asustar a Irán y hacerle reconsiderar; ¡ojalá esta vez nos mientan!–, de esa guerra más que probable quiero hablar en esta mañana de invierno, llena de silencio y de paz en la humilde Arroa.

Los grandes poderes llevan tiempo haciendo sus cálculos, pues ninguna guerra se emprende sin antes haber echado bien todas las cuentas, se acierte o no. Los grandes poderes son en este caso “el gran poder” en singular, aunque tiene nombre plural y bien solemne: los Estados Unidos de América. Y todo depende de cuánto le interese ayudar o consentir a su aliado Israel. Los términos del cálculo son muy simples, aunque la previsión del resultado es endiabladamente compleja: ¿es más peligroso dejar que Irán fabrique su bomba atómica o tratar de impedirlo atacando sus instalaciones nucleares? ¿Pueden EEUU e Israel ganar esa guerra con Irán? ¿Puede ganar al menos más de lo que pierdan, por mucho que sea?

Es decir, el cálculo más egoísta y más frío posible. Si piensas ganar, haz la guerra. Si piensas perder, negocia la paz en los mejores términos que puedas. Eso es todo. Así se hicieron todas las guerras y casi todas las paces en la desalentadora historia de esta humanidad que no acaba de ser lo que busca ser, lo que querría ser y aún no puede.

Ya lo dijo Jesús, aquel gran revolucionario pacifista judío de Nazaret: “Ningún rey se pone en guerra con otro sin antes haber considerado si puede enfrentarse con diez mil hombres al que le va a atacar con veinte mil. Y si no puede, cuando el enemigo aún está lejos, enviará una embajada para negociar la paz” (Lucas 14,31-32). Pero Jesús no lo decía como parábola del cálculo egoísta, sino, justamente al contrario, como parábola de la plena generosidad: “Amiga, amigo, yo no te obligo a nada. Que no te engañe tu primer impulso, pues te puedes hacer daño en tu empeño imposible. No te pongas a seguir mi Evangelio y a querer desprenderte de todo, si antes mi Evangelio no te libera y te llena de paz. El Evangelio es una buena noticia que lo exige todo, porque libera de todo”.

Luego, la Iglesia institucional también esto lo tergiversó. Todavía en el s. III, el sacerdote y teólogo romano Hipólito, que tuvo graves conflictos con los obispos de Roma y es venerado como santo, enseñaba que servir en el ejército es igual de condenable que la prostitución o el tráfico de esclavos. Y hubo jóvenes, como Julio y Maximiliano, que prefirieron dejarse matar a alistarse en la legión imperial. Pero en la medida en que la Iglesia se fue aliando con los grandes poderes, o en que ella misma fue deviniendo un gran poder, construyó la teoría de la guerra justa.

Y la casuística se impuso al principio profético, y el interés de los grandes acabó prevaleciendo sobre la defensa de los últimos, que suelen ser la mayoría. La teología escolástica medieval estableció las condiciones de una guerra justa, que el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica sigue adoptando tal cual: que sea para evitar un mal mayor que la propia guerra, que la guerra sea el último recurso y… que haya probabilidades de victoria. “Probabilidades de victoria”. Ése suele ser, en última instancia, el primer criterio y el decisivo. ¡Ay de los vencidos! Ellos nunca definen la justicia. Ellos nunca juzgan la historia. Y Roma calla.

En ésas estamos. EEUU e Israel emprenderán esta nueva guerra solo si piensan ganarla. Y será declarada justa solo si sirve a los intereses de quienes vayan a vencer. Así siguen algunos sosteniendo todavía, por ejemplo, que la guerra es la solución de las grandes crisis económicas como ésta que hoy padecemos (¿quién la emprendió?). No se dan cuenta –o sí se dan cuenta, pero no les importa– que las guerras solo las ganan unos (algunos sectores industriales, o algunos regímenes en peligro, por ejemplo el régimen de Ahmadineyad, pero también el de Netanyahu y el de Obama). La mayoría siempre pierde las guerras, porque sus intereses siempre salen perdiendo. ¿Y los muertos de un lado y de otro? ¿Qué dirán los muertos, si es que de verdad nos importan los muertos?

Dicen judíos y americanos, dicen también los europeos y hasta los árabes dicen, mientras Roma calla, que no se puede tolerar un Irán con bomba nuclear. Pero un Israel con bomba nuclear sí, se puede tolerar. Y a todos los que ya tienen la bomba, los toleran también porque no tienen más remedio. Calculan, y las cuentas no les salen: sería demasiado peligroso hacer la guerra a quien posee armas nucleares. Nadie hubiese atacado a Irak ni a Afganistán si hubiesen poseído bombas atómicas. Si Irán la poseyera, Israel nunca lo atacaría.

Tampoco lo atacaría si temiera que los misiles persas Shaab 3 van a destruir Tel Aviv y a matar miles de judíos. De modo que la razón de Israel para atacar a Irán es justamente el argumento de Irán para construir la bomba nuclear y misiles potentes. La razón la da el poder. Quien tiene la bomba tiene el derecho. Y no nos vengan a decir que una bomba en manos de un país demócrata es aceptable, mientras que no lo es en manos de una dictadura. Depende de quién decide sobre la democracia. ¿De qué democracia nos hablan a estas alturas el señor Netanyahu y el mismo señor Obama, por Nobel de la Paz que sea? No les creemos. Quieren poder. Sus intereses son su ley.

Que nadie entienda que tengo la menor simpatía al fanático y belicista presidente iraní Ahmadineyad. Lleva su país a la ruina. Un admirable país de una historia, una cultura, una lengua, una literatura admirable. Una de las más viejas civilizaciones del mundo. Allí escribió Zoroastro hace 3000 años admirables versos de paz. Allí nació y reinó Ciro, el liberador de todos los pueblos vencidos de la época, Israel entre otros, cautivo en Babilonia. A él se debe el cilindro de Ciro, que algunos consideran como Primera Declaración de los derechos Humanos y que se puede ver en el British Museum (¿cómo llegó allí?). Ciro el persa, a quien el profeta Isaías llama “ungido”, “Mesías” o “Cristo” de Dios, porque Dios es de todos, todos somos en Dios.

Que no venga la guerra. Que no vengan más guerras. Que desaparezcan las injusticias, pero sin guerra. Que nadie declare justa su guerra porque tiene el poder de imponer sus intereses. Que nadie nos mienta en nombre de la justicia. Que venga la paz a nuestros corazones. El corazón no miente. Las cumbres nevadas, el cielo plateado, el prado solitario, la mañana silenciosa… tampoco mienten en este día de invierno: la paz, no la guerra, es la madre de todas las cosas.

Joxe Arregi, en su blog

viernes, 17 de febrero de 2012

CARLOS CANO Y MARÍA DOLORES PRADERA EN "MARÍA LA PORTUGUESA"