lunes, 18 de diciembre de 2017

CONSTATADOS 4.113 CASOS DE TORTURA EN LA CAV ENTRE 1960 Y 2014

Un informe sobre la incidencia de la tortura y los malos tratos entre 1960 y 2014 encargado por el Gobierno Vasco cifra en 4.113 los casos documentados, aunque advierte de que la incidencia real de estos delitos fue mayor, ya que no se han podido acreditar muchos episodios de la época de la dictadura.
El informe ha sido presentado hoy en Donostia-San Sebastián por el experto forense y profesor de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) Francisco Etxeberria, la investigadora del Instituto Vasco de Criminología Laura Pego y el secretario de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, Jonan Fernández.
Según los datos aportados en ese informe, de los 4.113 casos, más de un 83 %  fueron denuncias de hombres y un 17 %  mujeres y en gran parte todos jóvenes.
Algunos sufrieron malos tratos en más de una ocasión, por lo que la cifra total de personas torturadas es de 3.415.
La Guardia Civil está implicada en 1.792 casos de tortura; la Policía Nacional es responsable de 1.785 casos; y la Ertzaintza de 336.
El 43 % de las personas que sufrieron torturas y malos tratos fueron dejadas en libertad y de ellas el 35 % sin cargos.
Entre los métodos de tortura señalados en el informe, destaca la frecuencia en la utilización de la bolsa por parte de la Guardia Civil, el uso de electricidad o practica de la bañera por parte de ellos también y la Policía Nacional.
En el caso de posturas forzadas u otras formas de producir extenuación física y cansancio aparece también la Ertzaintza.

Incomunicación y negación de la tortura
Paco Etxeberria ha aclarado, no obstante, que aún quedan pendientes de análisis 454 expedientes y que, además, sólo 1.081 denuncias corresponden al periodo de la dictadura y los primeros años de la transición hasta 1978, mientras que la "práctica generalizada de la tortura en esa época señala que su dimensión fue mucho mayor".
El número de denuncias alcanzó picos importantes en los años 80 y comenzó a disminuir a partir de 2004, mientras que de 2014 en adelante no se ha registrado ningún caso.
Existen 20 condenas ratificadas por el Tribunal Supremo de torturas y malos tratos a 31 víctimas, de las que derivan 49 condenados, 21 de ellos del Cuerpo Nacional de Policía y 28 de la Guardia Civil, mientras que "no hay ninguna condena contra la Ertzaintza".
Entre las conclusiones recogidas, el informe coincide con las apuntadas por organismos internacionales como el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura, que ha citado en varias ocasiones el régimen de incomunicación aplicado a los detenidos por terrorismo como un factor que "ha favorecido la práctica de estos malos tratos y torturas y ha limitado de forma notoria la posibilidad de investigación de los mismos".
También cita las 7 condenas a España del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por no haber investigado diligentemente las denuncias de torturas.
El estudio señala asimismo la negación "sistemática" de la práctica de la tortura por parte de la autoridades y recuerda que el Comité contra la Tortura condenó a España por indultar a agentes condenados (el 60 % de los sentenciados por el Tribunal Supremo), ya que estas medidas de gracia "son incompatibles con el deber de prevención y son contrarias al sentido de la reparación".
El informe también constata que la práctica totalidad no ha contado con medidas de atención, reconocimiento ni reparación.

El estudio
Para elaborar estas conclusiones, el equipo liderado por Etxeberria ha analizado y archivado más de 26.113 documentos y ha recabado 500 testimonios directos de víctimas de tortura y malos tratos, a los que se suman otros recopilados con anterioridad en audio y en vídeo hasta alcanzar las 1.027 declaraciones de afectados.
El equipo investigador ha aplicado a 202 casos la metodología de comprobación y análisis de las consecuencias y secuelas establecidos en el Protocolo de Estambul, un trabajo que ha determinado que al menos el 5 % de los denunciantes padecen "secuelas psicológicas importantes que requieren atención especializada".

eitb.eus


jueves, 14 de diciembre de 2017

ARRIMADAS

Hay una gran expectación en Madrid ante los buenos resultados que las encuestas auguran a Ciudadanos. La posibilidad de que la candidatura de Inés Arrimadas acabe siendo la más votada el próximo jueves provoca comentarios de admiración y sorpresa. “¡Catalunya por fin reacciona!”, exclaman algunos. Hay una gran expectativa. Esa victoria tendría importantes efectos en la política española, aunque Arrimadas no pudiese sumar los 68 votos necesarios para la investidura.
Es cierto, se está fabricando una gran expectativa. Las televisiones se han enamorado de Arrimadas. Tiene talento para la comunicación política y ha aprendido a mejorarlo. Fue interesante oírle en la cadena Ser disculpándose de no tener ni idea de las cifras del paro en Catalunya en un reciente debate con Marta Rovira muy bien manejado por Jordi Évole. Las dos se equivocaron y sus momentos en blanco fueron muy comentados. “Tengo tantos datos en la cabeza, que aquel día me confundí”, explicó Arri­madas con melosa naturalidad, pidiendo disculpas al público. Cuando el viento sopla a favor, las equi­vocaciones ayudan a redondear al per­sonaje. No sé si Marta Rovira puede decir lo mismo.
“¡Es un cañón!”, afirman periodistas muy experimentados. Los aplausos son tan unánimes que algunos ya se atreven a pronosticar que sería mejor candidata que Albert Rivera en unas elecciones generales. Maldades de Madrid. Cuidado con los elogios desmesurados. En política hay que ir con cuidado con las expectativas. La Mediática ya ha fijado un listón para Arrimadas: primer lugar, o casi, y no menos de treinta diputados. Los naranjas obtuvieron 25 escaños en las elecciones plebiscitarias de septiembre del 2015, un resultado magnífico para un partido que se estrenó con tres diputados en el 2006, después del adiós de Pasqual Maragall.
El independentismo ha hecho grande al partido de Rivera y Arrimadas. Ciudadanos es el gran beneficiario de la decisión de Artur Mas, Francesc Homs y asociados de atravesar las borrascas de la crisis económica, la barrera de fuego del 3% y la radiactividad del cráter Pujol, en el interior de la cápsula soberanista. Se trataba de evitar que la crisis alumbrase otra mayoría de izquierdas, encabezada esta vez por ERC. El gen convergente es posible que se salve y logre reconstruirse como principal fuerza dirigente. Es muy posible. A eso apunta el legitimismo de la lista Puigdemont. El precio a pagar por la sociedad será alto.
Ciudadanos ha puesto en marcha un potente aspirador que pone en peligro la consistencia del Partido Popular en Catalunya. Mucha gente quiere votar fuerzas vencedoras en una situación tan polarizada. Arrimadas le da diez vueltas a Xavier García Albiol y la marca PP acumula demasiado óxido. Un candidato muy derechista y un partido envejecido. En la calle Génova de Madrid están alarmados, de manera que Mariano Rajoy ha tenido que cambiar la agenda para intentar salvar los muebles el 21-D. Rajoy, ayer en el barrio de Llefià de Badalona, intentando que su partido no baje a la cota 5%. Estampas de nuestra época.
Ciudadanos sube en toda España. Capitaliza el desgaste generacional del PP y encarna un españolismo desacomplejado, capaz de invadir campos de la izquierda. 2014 fue el año de Podemos. 2018 puede ser el año de Ciudadanos. En el hipódromo de Madrid pronto subirán las apuestas para que Ri­vera lance una gran opa al PP. Rajoy lo sabe. José María Aznar, también.

Enric Juliana, en La Vanguardia

domingo, 10 de diciembre de 2017

ANTE LAS POSTURAS INTRANSIGENTES HACIA EL EUSKERA EN LA RIBERA

¿La Ribera es una zona anglófona, es una zona donde se habla inglés? Pues creemos que no, sin embargo, en Tudela desde hace muchos años hay un centro público en inglés, el colegio Elvira España. No obstante, sorprende que no haya un colegio público en euskera en toda la Ribera. 
Se barema el inglés como mérito para acceder a las tres escuelas infantiles del Ayuntamiento de Tudela, que además funcionan con “Lista Única” y no consideran que esta valoración distorsione el acceso a la administración pública. Claro, hablamos del inglés, aquí si cabe la lista única, ¿los castellanoparlantes no se quejan de esto? Nos parece lógico, es un mérito más a valorar, como el euskera. 
En la Ribera, hay colegios públicos que es obligatorio el inglés, como por ejemplo en el colegio público de Villafranca-Alesbes, y otros, donde se imparte el PAI y esto no lo consideran una imposición. 
Es significativo también que en el Centro de Educación para adultos del gobierno de Navarra (CEBA), situado en la ETI “vieja”, se imparta francés, inglés y castellano de forma gratuita, no pudiendo estudiar en este centro el vascuence de la misma forma. 
En los 34 años que lleva funcionando Argia Ikastola, con inmersión lingüística en modelo D, que por cierto, ha sido legalizada tan solo hace 4 años, de ella, han salido cientos de alumnos y alumnas que utilizan tanto el euskera, como el castellano o como el inglés. 
Del Euskaltegi Arrigarai (Educación de Adultos en Euskera), que lleva funcionando otros 35 años en Tudela, han salido cientos de alumnos/as, utilizando el euskera. 
En la Escuela de Idiomas de Tudela, numeroso alumnado ha obtenido el título C1 en euskera, así como, en el modelo A, impartido en los diferentes centros educativos de la Ribera, ha habido numerosos padres y madres que han querido que sus hijas e hijos estuvieran vinculados con la otra lengua de Navarra. 
Todo ello, en su mayor parte, bajo la financiación y el esfuerzo particular de padres y madres, profesorado y alumnado de esta parte de Navarra. Han sabido y saben poner en valor el tesoro cultural que supone tener como idioma propio, también en la Ribera, el idioma más antiguo de toda Europa. No es natural que se valore tanto lo de fuera y se rechace uno de los mayores valores histórico-culturales que tiene Navarra. 
Los auténticos navarros se tenían que haber quejado de que el euskera, hasta la fecha, estaba discriminado en el acceso a la función pública en relación al resto de idiomas: El euskera se ha valorado para cualquier oposición en 0 puntos en la Ribera y el alemán o el inglés en 2 puntos. Tendrían que haber exigido poner en valor el euskera al mismo nivel que el resto de lenguas en todo Navarra. 
Con el Decreto del euskera se trata de corregir la discriminación que ha habido hasta ahora con este idioma, garantizando a la población Navarra, el poder utilizar el idioma que elija cada persona. La Ley Foral del vascuence dice: Que es una lengua propia y que toda la ciudadanía tiene derecho a conocerla y usarla, es más, para esta zona, en el capítulo IV de la enseñanza en la zona no vascófona artículo 27, indica que “La enseñanza del vascuence será apoyada y, en su caso, financiada total o parcialmente por los poderes públicos con criterios de promoción y fomento del mismo, de acuerdo con la demanda”. Como hemos visto al principio, en la Ribera ha habido y hay demanda. Evidentemente que esta demanda ha sido coartada por intereses políticos que han limitado su desarrollo, de ahí, la zonificación en tres partes en Navarra, cuestión que no ocurre en ningún otro lugar del estado español con situaciones similares en número de hablantes. 
En el estado español está aprobada la Carta Europea de los Derechos Lingüísticos, en ella se recoge que: “La adopción de medidas especiales en favor de las lenguas regionales o minoritarias, no se consideraran una discriminación contra los hablantes de las lenguas más extendidas”. Ya que es una norma incluida en el ordenamiento jurídico del estado, esperamos que se defienda con el mismo interés que otras leyes españolas. 
Con el rechazo visceral a todo lo que sea en euskera en la Ribera (carteles en bilingüe, placas de policías municipales, carteles en edificios, etc...) se está creando un caldo de cultivo que favorece el rechazo del idioma Navarro en esta zona, lo que lleva a actitudes de odio o fobias hacia nuestro patrimonio lingüístico. 
Aun así, somos optimistas porque la mayoría de la sociedad está por encima de estos intentos manipuladores de crear enfrentamientos entre comunidades lingüísticas. La gente de aquí ve los idiomas y sobre todo el idioma navarro como una riqueza cultural. No considera que un idioma le quite el sitio al otro, sino que lo complementa. La Ribera es plural, no hay una división real, es una sociedad donde siempre han tenido cabida todas las culturas y todas las sensibilidades. Pongamos en valor nuestro idioma y no demos credibilidad a quien quiere manipularlo y utilizarlo, son unos pocos rabiosos por haber perdido sus privilegios. No caigamos en la trampa, ni mordamos el anzuelo de los que quieren conseguir enfrentarnos. 
Donde esta la tan cacareada diversidad y pluralidad de Navarra? 

Patrizia Lorente concejala de la CUP Tudela-Tutera

¿EL FIN DE LA DIPLOMACIA DE EE.UU. EN ORIENTE MEDIO?

El llamado proceso de paz, la solución de dos Estados, “la fórmula de paz por territorio” y todo el resto de agotados clichés llevan muertos y en estado de descomposición mucho tiempo ya. Pero el anuncio de Trump de ayer de reconocer oficialmente Jerusalén como capital de Israel ha puesto también fin a la ilusión de que EEUU estuvo alguna vez interesado en conseguir una paz justa y duradera entre Israel y sus vecinos.
¿Les queda algo por decir a todos aquellos que pusieron en suspenso el proyecto nacional palestino de liberación durante casi tres décadas, esperando que EEUU cumpliera su autodesignado papel de “mediador honesto de la paz”?
El movimiento Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, declaró un “día de la ira” en respuesta al anuncio de Trump. Una forma de desviar la atención de la crisis real que nos ocupa: el hecho de que la AP ha fracasado miserablemente al haber arrendado el destino de Palestina a Washington y, por extensión, también a Israel.
“He decidido que es hora ya de reconocer oficialmente a Jerusalén como capital de Israel”, dijo Trump en Washington. El aguerrido presidente ha hecho lo que muchos le habían pedido que no hiciera. Pero la verdad es que la política exterior estadounidense lleva años en bancarrota. Nunca fue justa, ni siquiera intentó serlo.
Las palabras de Trump desde Washington fueron una versión domesticada del comunicado que hizo el pasado año ante el lobby de Israel. 
Las banderas de Israel y EEUU se reflejan en la parte occidental de las murallas históricas que rodean la Ciudad Vieja de la Jerusalén  ocupada para celebrar el discurso del presidente Donald Trump reconociendo Jerusalén como capital de Israel el 6 de diciembre de 2017 (Mostafa Al Jaruf/Agencia Anadolu)
En marzo de 2016, el candidato republicano a la presidencia, Trump, pronunció su famoso discurso ante el Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC, por sus siglas en inglés). Fue entonces cuando reveló el tipo de político que verdaderamente es. Para los niveles de Washington, era un “buen político”, alguien carente de valores.
En su discurso hizo muchas promesas a Israel. La gran multitud allí reunida no podía contener el vértigo.
De las muchas afirmaciones falsas y promesas peligrosas que Trump hizo, hubo alguna particularmente única, ya que ofreció unas primeras pistas de cómo iba a ser la futura política de su administración respecto a Israel y Palestina. Las señales no fueron muy prometedoras:
“Cuando EEUU apoya a Israel, las oportunidades de paz aumentan real y exponencialmente. Esto es lo que sucederá cuando Donald Trump sea presidente de los Estados Unidos”, declaró, una afirmación fraudulenta que fue precedida de fuertes aplausos y que terminó incluso con un júbilo aún más arrollador.
“Trasladaremos la embajada estadounidense a la capital eterna del pueblo judío, Jerusalén”, anunció. La mezcla de vítores y aplausos fue ensordecedora.
Sin embargo, la verdad es que la historia de amor de Trump con Israel es en realidad relativamente reciente. En el pasado había hecho varios pronunciamientos que habían irritado de hecho a Israel y a sus poderosos patrocinadores estadounidenses. Pero cuando crecieron sus posibilidades de convertirse en el candidato republicano, también aumentó su disposición a decir cuanto fuera necesario para ganarse la aprobación de Israel. ¿Acaso no es ese el American way de hacer política?
Ahora que Trump es presidente, está desesperado por mantener el apoyo del mismo electorado que fue ante todo el que le llevó a la Casa Blanca. El electorado cristiano- evangélico, conservador y de derechas, sigue siendo la base de su accidentada presidencia.
Por tanto, el 4 de diciembre, Trump levantó el teléfono y empezó a llamar a los dirigentes árabes para informarles de su decisión de anunciar una medida que llevaba años retrasándose: trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén.
Los árabes echaban humo, o quizá necesitaban jugar a echarlo, porque esa medida iba seguramente a crear más desestabilización en una región que lleva años inmersa en un curso destructivo. Gran parte de esa inestabilidad es el resultado de las políticas equivocadas de EEUU, basadas en guerras injustificables, y de su ciego apoyo a Israel.
Además, el campo proestadounidense de Oriente Medio ha estado inmerso en constantes conflictos, divisiones internas y un sentimiento creciente de abandono por parte de EEUU.

¿Por qué Jerusalén?
Trump, al declarar que Jerusalén es la capital de Israel, ha eliminado una piedra angular de la política exterior de EEUU en Oriente Medio. Ya no puede haber conversaciones sobre la “solución de dos Estados”, un “Estado palestino con Jerusalén Este como su capital” y todo el resto de tópicos que definieron durante décadas el discurso político estadounidense en la región.
Peor aún, las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han servido desde 1967 de distintivo del enfoque de EEUU respecto al denominado “conflicto palestino-israelí”. Las resoluciones piden la retirada israelí de los territorios que ocupa desde la guerra de 1967. Desde entonces, Jerusalén Este ha sido reconocida por el derecho internacional, e incluso por todos los países que establecieron lazos diplomáticos con Israel, como parte integral de los Territorios Ocupados.
La reciente decisión de Trump constituye un giro total en el enfoque de EEUU, no sólo respecto a su propia definición funcional de los esfuerzos por la paz, sino frente a todo Oriente Medio, considerando que Palestina e Israel han estado en el centro de la mayor parte de los conflictos de la región.
En marzo de 2016, cuando Trump anunció eufóricamente sus intenciones de trasladar la embajada de su país a Jerusalén, bien pudo parecer que hablaba como cualquier político estadounidense: haciendo elevadas promesas que no pueden cumplirse.
Quizá, pero hay factores que hicieron que este traslado de su embajada resultara una opción atractiva para la administración Trump.
EEUU está actualmente experimentando una inestabilidad y polarización política sin precedentes. Los comentarios sobre una posible destitución del presidente van cobrando impulso, a la vez que sus funcionarios están siendo llevados ante los investigadores del Departamento de Justicia a partir de diversas acusaciones, incluso de colusión con potencias extranjeras.
En estas circunstancias, no hay decisión o tema que Trump pueda abordar sin encontrarse inmerso en una tormenta política, excepto en una cuestión, que es la de Israel. Estar a favor de Israel ha unido históricamente a los dos partidos principales de EEUU, al Congreso, a los medios de comunicación y a muchos estadounidenses, entre ellos la base política de Trump.
De hecho, cuando el Congreso aprobó el Acta de la Embajada de Jerusalén en 1995, violando supuestamente su función legislativa, el interés de Trump por la política era bastante fortuito y enteramente personal.
El Congreso fue incluso más lejos. Tratando de retorcerle el brazo a la Casa Blanca, añadió una cláusula, dándole a la administración hasta mayo de 1999 para cumplir los dictados del Congreso o enfrentarse a un recorte del 50% en el presupuesto del Departamento de Estado asignado a la “Adquisición y Mantenimiento de Edificios en el Extranjero”.
Fue un ultimátum imposible. EEUU, por entonces, se había posicionado como “mediador honesto por la paz” en el proceso de paz, un marco político que definía toda su perspectiva de la política exterior estadounidense en Oriente Medio.
Para evitar violar el derecho público del Congreso y mantener un hilo, aunque delgado, de credibilidad, cada presidente estadounidense ha firmado una exención por seis meses; un tecnicismo en la Sección 7 de la ley que permitía a la Casa Blanca aplazar el traslado de la embajada.

Ramzy Baroud (Middle East Monitor), traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

sábado, 9 de diciembre de 2017

FUROR IMPERIAL

La embestida española sobre Catalunya no resulta fácil de asimilar ni política ni jurídicamente. Tragarse el artículo 155 como si fuera una respuesta democrática, con el Parlament disuelto y mientras una parte del Govern está en Estremera y otra en el exilio bruselense, resulta difícil de digerir. Pero sus avaladores han dejado muy clarito a lo que están dispuestos para asegurar la incuestionable supremacía de la nación española.
Bajo el discurso del respeto a la ley y el orden constitucional, se ha puesto en evidencia que en el ADN del Estado (de la nación española) los rasgos de autoritarismo e intolerancia son hereditarios. Desde que comenzaron las despedidas con el “a por ellos” y el subsiguiente aporreamiento de votantes o se decretó barra libre para dictar prisiones provisionales, podía intuirse que la versión unplugged del nacionalismo español iba a servir para relegar los asuntos de corrupción al baúl de los recuerdos de Karina. Si aportan, como anticipan las balconadas rojigualdas, una mayoría al PP y Ciudadanos en las próximas Cortes, puede asegurarse que, con semejante tapadera, tendremos conflicto catalán para rato.
La rebelión catalana ha puesto al descubierto que en España abunda una nueva cohorte de políticos y funcionarios del Estado que parecen haber tomado el relevo a viejas camadas de alféreces provisionales. Su nutrida presencia pública es una demostración del espejismo de un Estado plurinacional y de una cultura política renovada. El discurso que maneja esa tropa se asemeja a un mix de neofalangismo y tecnocracia, una combinación que sepulta la idea de que tras el final de la dictadura la nación española se enmendaría y que, andando el tiempo, se haría democrática;es decir, reconocería que la vinculación nacional al Estado debe ser voluntaria.
Por el contrario, en la medida en que la derecha española, que vivió acomplejada por su pasado y en minoría parlamentaria durante un periodo de veinte años, se ha sacudido esos complejos, la pulsión de su nacionalismo cada vez es más agresivo. Desde la llegada de José María Aznar a La Moncloa, a mitad de los 90, impulsado por la corrupción y descrédito del felipismo del señor GonzáleX, se ha construido un relato para que los verdugos de ayer y sus herederos se presenten como víctimas y defensores de la democracia. Una farsa moral en beneficio de un partido imputado como asociación delictiva que mantiene a decenas de miles de desaparecidos en las cunetas.

EL SECESIONISMO COMO SUSTITUTO
El secesionismo catalán ha sustituido como reclamo electoral al terrorismo, al tiempo que se ha consolidado una operación de Estado, que ya se intentó con UPyD, para que una marca blanca como Ciudadanos pueda sustituir a los nacionalismos vasco y catalán como pivote del bicameralismo imperfecto que diseñaron las Cortes franquistas. Este nuevo amanecer de la España española se completa con la reducción del PSOE a una suerte de Ibex-socialismo cuyas figuras históricas viven cómodamente apoltronadas en diferentes consejos de administración y fundaciones al servicio de grandes corporaciones.
La atronadora ovación en el Senado a la supresión del autogobierno catalán, que se prolongó durante más de un minuto, resulta una imagen inquietante que recuerda a otras pretéritas vinculadas al NODO y las Cortes frranquistas. Ilustra la deriva posfranquista del nacional constitucionalismo que ha ido encomendado la administración de justicia a miembros del Ministerio Fiscal o de la Judicatura, cuyo celo y fanatismo recuerda al que siglos atrás caracterizaba al Santo Oficio. Las garantías institucionales del autogobierno autonómico o las libertades públicas están hoy al albur de un lobby de magistrados y políticos vivaspaña que abusan de poder para despojar de autogobierno a una colonia rebelde, encarcelar a titiriteros o jóvenes de gaupasa por terrorismo o demandar decenas de años de cárcel para líderes políticos.
El integrismo político contemporáneo ha adoptado en España la forma de una religión constitucional y el descrédito de jueces y audiencias -y en su conjunto de la función jurisdiccional puesta al servicio de la unidad de España- parece irreparable. ¿Quién puede seguir confiando en una justicia independiente, con juezas como Lamela o en el Tribunal Constitucional como árbitro imparcial después de la sentencia del Nou Estatut? Tras el asalto judicial a Catalunya, hace falta mucha ingenuidad o mucha caradura para seguir pregonando que en España existe una división de poderes. De hecho, aunque la Audiencia Nacional no tenga competencia sobre los delitos de sedición o rebelión y aunque su tipología exija respectivamente violencia o alzamiento tumultuario, los principales operadores jurídicos han dado por validas decisiones que avalan esos disparates. Porque para poder justificar sus tropelías el Estado ha encumbrado como supremos intérpretes de la ley a jueces y fiscales como la que mantiene en prisión a los jóvenes de Altsasu, también casualmente encargada de llevar a prisión a los “agitadores” del procés que, según ella, “forman parte de una compleja organización criminal”.

LA TOXICIDAD MEDIÁTICA
Semejante modelo de justicia a la carta se hace socialmente digerible mediante una prensa que actúa como propaganda de guerra. Desde La Razón a El Mundo, de El País a ABC, una misma toxicidad que también desagua por los canales televisivos que se difunden desde Torrespaña pasa inadvertida en el espacio monolingüe de la España española, sin acceso o interés por conectarse con EITB o TV3 (un canal a tener en cuenta), o sin prensa vasca o catalana con la que poder comparar informaciones. La última estrategia de desinformación que alimenta el delirante zulo español de noticias es acusar a Rusia como agente de operaciones conspirativas catalanas.
Después de años de movilizaciones masivas sin parangón en Europa, la respuesta a la demanda pacífica de Catalunya de definir en las urnas su futuro político, también ha puesto en evidencia el deterioro que padece la Unión Europea, muy alejada del papel de faro democrático al que se le asociaba históricamente. El bochornoso espectáculo de sus máximos representantes, de sobremesa en Oviedo como si fueran los Rolling Stones, las rotundas afirmaciones horroris causa del presidente Juncker o el decepcionante discurso de Verhofstadt, reflejan hasta que punto la UE se ha convertido en un bastión del neoliberalismo y del nacionalismo de Estado.
En un contexto geopolítico tan desfavorable, el empeño del pueblo catalán por ver reconocida su dignidad nacional merece, en mi opinión, la solidaridad de Euskadi, pero su proyecto emancipatorio necesita, a mi juicio, recabar más apoyos entre la ciudadanía para dotarse de una mayor legitimación. El 21-D será una nueva oportunidad para poder demostrarlo.

Iñigo Bullain, en DEIA

¿Y SI LOS QUIOSCOS DEJARAN DE VENDER EL PAÍS Y EL MUNDO ANTES DE LO QUE USTED PIENSA?

Pocas cosas son tan traicioneras como la falsa creencia en que uno es más poderoso de lo que realmente es. Los editores de prensa deben conocer bien esa sensación.
Hace unas semanas, un grupo de directivos de periódicos viajó a Estados Unidos para observar lo que se mueve en las sedes de Facebook y Google; y en alguna que otra redacción. La expedición eligió como destino un país en el que Donald Trump ganó las elecciones con una gran parte de los medios de comunicación en su contra. Es decir, un lugar en el que se certificó que las empresas periodísticas tienen actualmente una menor influencia sobre la opinión pública que algunos de sus nuevos competidores. Sus responsables son conscientes de esta circunstancia o, al menos, la intuyen. Como en ocasiones precedentes, reconocerán demasiado tarde que tienen un grave problema.
Los editores de prensa cruzaron el Atlántico porque están desconcertados ante el chaparrón que cae desde hace un tiempo sobre sus negocios. La revolución digital vino acompañada de nuevas oportunidades, pero incluía una trampa oculta que ha roto sus esquemas: en internet, obtener ingresos cuesta Dios y ayuda. Entre otras cosas, porque existe una mayor competencia, tanto de medios de comunicación como de plataformas sociales y empresas del sector del entretenimiento.
Los periódicos tradicionales compiten actualmente con un nutrido grupo de diarios digitales que se llevan una parte significativa de la inversión publicitaria. También con otros rivales, más fuertes y presentes en decenas de países, a los que los anunciantes destinan importantes cantidades de dinero. No es un porcentaje menor. En 10 años, la inversión en medios ha mermado un 40%.
Según Zenith, en 2016 sólo Google y Facebook acapararon el 20% del dinero que desembolsaron las empresas para publicitarse. Ese porcentaje fue 9 puntos mayor que en 2012.

El frenazo en internet
Hasta ahora, la evolución de los negocios digitales de las principales empresas de prensa invitaba al optimismo. El producto escrito se desangraba y las ediciones en internet no obtenían los ingresos suficientes para compensar esas pérdidas, pero al menos existía la esperanza de que, a medio plazo, la balanza podría equilibrarse.
El problema es que el negocio en la Red ha aumentado últimamente a un ritmo mucho menor, lo que ha causado cierta inquietud en los grupos mediáticos. Entre enero y septiembre, en la división de prensa de Prisa se incrementó el 3,3%, mientras que en Vocento, el 2%. Fuentes de los editores reconocen que existe preocupación por la ralentización del crecimiento en internet, aunque niegan que todavía sea motivo de alarma.
Sobre la salud del papel, los datos hablan por sí solos. En 2007, la prensa empleó 848.000 toneladas de papel, mientras que, 2015, 294.000, según los datos del Libro Blanco de la patronal del sector (AMI). En este tiempo, una buena parte de estos medios ha clausurado sus rotativas o externalizado el servicio. La última noticia a este respecto se publicaba esta semana -la adelantaba El Español-: Prisa y Vocento llegaban a un acuerdo para que El País, As y Cinco Días se impriman a partir de ahora en las rotativas de la editora de ABC. De aquí también saldrá una parte de la tirada de La Vanguardia, Mundo Deportivo y La Voz de Galicia.
La crisis de este sector ha repercutido en sus distribuidores. Mientras en 2010 existían en España 28.089 puntos de venta de prensa, a finales de 2016 quedaban 22.367, En este tiempo, han dejado de distribuir periódicos (o cerrado) 430 quioscos, 1.614 librerías y papelerías; 150 gasolineras y estaciones de servicio, 29 edificios de usos públicos y 23 estaciones de viajeros, según datos de la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones (FANDE).
La propia patronal de la prensa reconocía en una publicación realizada hace unos meses que los periódicos sólo son el medio de referencia del 5% de la población, frente al 33% de la televisión y el 21% de la prensa digital.

Ventas a la baja
Esta cruda realidad se ha puesto de manifiesto durante la crisis catalana. El pasado octubre, la audiencia de las cabeceras digitales creció ostensiblemente, según ComScore (28% La Vanguardia sites, 19,8% El País sites, 20,2% El Mundo sites...), pero las ventas de los principales diarios volvieron a caer. Las de El País descendieron el 13,2% durante el décimo mes del año, las de El Mundo, el 7,6%; las de La Vanguardia, el 12,78%, las de El Periódico de Catalunya, el 15,7% y las de ABC, el 8%. La Razón fue la excepción, pues mejoró el 13,52% en este sentido. Sus competidores lo achacan a su “agresiva” política de promociones. Sus responsables siempre han restado importancia a este factor.
Durante la crisis más grave a la que se ha enfrentado la democracia española durante las últimas décadas, la audiencia de TV3 se disparó (17,5 en octubre, 13,8 en noviembre), la de LaSexta aumentó considerablemente (9% octubre, 7,5% noviembre) y la de la prensa digital mejoró por encima de los dos dígitos. Los seis principales periódicos de España perdieron 29.737 ejemplares en difusión y 29.619 en ventas.
En 2007, entre El País, El Mundo, ABC y La Razón lanzaban a diario 1,15 millones de periódicos. Actualmente, entre los cuatro suman 436.000. Hace 10 años, la tirada media de  El País era de 435.000.
Resulta llamativo, a tenor de estos datos, que en España no se hayan producido fusiones de prensa ni haya desaparecido alguna de las grandes cabeceras. Según la consultora i2P, este sector ingresó en 2007 casi 2.000 millones de euros por parte de los anunciantes. Es decir, un 75% más de lo que facturará en 2017.
Sobre la mesa cada vez hay menos comida, pero la familia ha aumentado sin parar en la última década. Antes, los alimentos se los repartían los de siempre. Ahora, los platos se reciben sin la gran ración que les corresponde a Google, Facebook y compañía; y se dividen en muchas más partes, dado que existen muchos nuevos competidores.

¿Qué pasará con los editores?
Predecir el futuro lleva a cometer errores de bulto. De hecho, si los vaticinios de algunos se hubieran cumplido, los quioscos ya no venderían periódicos. Sin embargo, todas estas circunstancias llevan a concluir que la salud de los editores de prensa se ha deteriorado a un ritmo preocupante durante los últimos tiempos. Podría debilitarse, aún más, en el caso de que los empresarios no sepan adaptarse a las nuevas formas de anunciarse en medios de comunicación que actualmente desarrollan las grandes compañías, que amenazan con mermar aún más la partida de ingresos que le corresponde a los medios de comunicación.
La revolución digital es mucho más profunda de lo que una parte de los editores ha pensado. La Tierra gira a casi 30 kilómetros por segundo y nadie tiene la sensación de estar viajando a una velocidad tan elevada. El mundo se ha transformado en los últimos años a un ritmo vertiginoso y algunos editores de medios de comunicación continúan anclados en la era analógica. Donde tenían el monopolio de la audiencia y de la influencia. Bienvenidos al mundo real.

Rubén Arranz, en vozpupuli.com

EL CRISTO, SANTO Y SEÑA DE CAPARROSO

El Gobierno de Navarra declaró recientemente la iglesia de Santa Fe de Caparroso, también conocida como El Cristo o La Alta, Bien Inventariado de Navarra (BIN). Una protección que la Asociación de Amigos de El Cristo, fundada en 2007 y a la que pertenecen más de un millar de personas (hay que tener en cuenta que la localidad suma ‎2.677 habitantes), considera “muy importante” ya que puede suponer un punto de partida de cara a obtener ciertas subvenciones, que posibiliten la recuperación de este edificio parcialmente derrumbado. Y es que los caparrosinos consideran esta iglesia desacralizada el “emblema” del municipio, un “símbolo” en torno al que varias generaciones han “hecho vida” y que si nadie lo impide “acabará viniéndose abajo”, advierte Carlos Ukar, miembro de la asociación. “Forma parte de la idiosincrasia de Caparroso y da mucha pena e impotencia verlo así” lamenta el joven. “Vengas en la dirección que vengas, es lo primero que ves cuando llegas a Caparroso. Es nuestro rasgo distintivo” añade su compañera, Elena Ardanaz. “Si la iglesia desaparece, desaparece no solo un inmueble asociado a una importante historia local y general, con un grado mayor o menor de importancia arquitectónica, sino un elemento medieval único”, subraya el historiador Iñaki Sagredo en el estudio realizado a petición del Ayuntamiento y de la citada asociación, a través del que se solicitó la catalogación de El Cristo como BIN.

En concreto, este edificio de nave única, formada por tres tramos, cabecera pentagonal y dos pequeñas capillas rectangulares a manera de crucero, data del siglo XIV. “En 1332 a Caparroso le debió ir muy mal y la Corona de Navarra le perdonó el pago del tributo y con ese dinero los vecinos decidieron construir la iglesia” explica Ukar. Su ubicación, asimismo, es privilegiada. Desde ella se divisan el río Aragón, las Bardenas Reales o Rada. Según Sagredo, en 1409 la destrucción del castillo existente obligó a adaptarla como fortaleza. En 1576, por su parte, comenzó a edificarse en el casco urbano la parroquia de Santa Fe, provocando que los feligreses dejasen de acudir. Durante la Guerra de la Independencia, los franceses la usaron como sitio defensivo. También se utilizó como cementerio. Finalmente todo el Barrialto, la zona residencial ubicada a los pies de la iglesia, quedó desolado al bajar los vecinos a vivir al barrio de Guindul, construido por Franco. “Monumentos góticos en Navarra hay miles, y seguramente mejores, pero aparte del valor arquitectónico, histórico y natural, está el sentimental”, insiste Ukar.

Para revertir, precisamente, esa situación, en 2007 se fundó esta asociación. El primer paso que dieron fue registrar el edificio a nombre del Ayuntamiento, cuestión que se logró en la legislatura 2011-2015. En ese periodo de tiempo, además, se cayó parte de la bóveda, razón por la que se colocó andamiaje para proteger la estructura. Desde su creación, el grupo ha promovido actividades de concienciación, charlas, ha editado revistas y libros, limpiado el interior del templo, adecuado los caminos de acceso y buscado financiación pública y privada. De hecho esperan lograr la distinción de interés social MECNA, que el Gobierno de Navarra concede a ciertos proyectos y actividades culturales, y poner en marcha en mayo una colecta a través de la captación de mecenas o patrocinadores. También quieren editar un libro infantil y grabar un spot publicitario con un dron, entre otras cosas.

En cuanto a la recuperación del edificio, cabe destacar que existe un proyecto que contempla su restauración total en cinco fases ,que requieren una inversión superior al millón de euros. “Es demasiado ambicioso, por no decir inviable”, cree la asociación. De ahí que el grupo optase por diseñar una alternativa, por 400.000 euros, que “ buscaba la consolidación del edificio”, pero Príncipe de Viana no dio su visto bueno. Por ello, están a la espera de conocer si en los próximos Presupuestos Generales de Navarra “se decide apostar económicamente por El Cristo”, antes de definir la “estrategia de acción” a seguir.

“Es evidente que nos encontramos ante un elemento patrimonial que debe contar con un plan de protección y una consolidación inmediata para preservar lo poco que queda. Creo que debemos aunar esfuerzos para comenzar a revertir la situación y recuperar este patrimonio por el interés de todos”, señala Sagredo al respecto. Junto a la iglesia se han encontrado, además, restos de un despoblado medieval, que podría corresponder al núcleo de población original de Caparroso, y que junto al edificio podría convertirse en un importante foco de atracción turística.

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