martes, 26 de enero de 2016

CONVENIO CON LA CUN

Imaginen que yo soy inspector de Hacienda y que, como tal, digo que la declaración de Hacienda me la hago yo y me la reviso yo. Seguro que no me dejarían: para algo están las instituciones como la Hacienda Foral o la Agencia Tributaria.

Imaginen ahora que tengo una empresa que fabrica coches. Y decido que mis empleados van a conducir mis coches, porque se los voy a vender a un precio muy bajo. Estoy en mi derecho de hacerlo, y seguro que a ustedes les parecería bien. Pero, ¿estarían de acuerdo en que la diferencia entre el precio de mercado del coche y el precio al que se lo vendo yo a mis empleados… lo pagasen ustedes, con dinero público? Seguramente no, no estarían de acuerdo.

Imaginen ahora que tengo una empresa privada con un número de trabajadores. También tengo un hospital, privado. Yo decido que a mis trabajadores les atiendo yo, en mi hospital, cuando lo necesiten. Y, a cambio, le pido al Gobierno que me pague por ello. No tengo que explicar a cuántos de mis trabajadores he atendido de verdad, cuántos han necesitado pasar por mi hospital… porque el gobierno me paga una cantidad de dinero público cada año, les atienda o no. Solo porque tengo esos trabajadores.

Bien. Pues esto último es lo que pasaba con el convenio entre Salud y la Clínica Universitaria. Es un convenio por el que más de 5 millones de euros iban cada año a la clínica solo en concepto de atención sanitaria a sus trabajadores, necesitaran o no atención esos trabajadores. No es que se pagase cada tratamiento que hiciese falta, no. Se pagaba un total. Sin control de ningún tipo sobre lo que realmente se usaba.

Y eso se parece a un seguro. Yo, cuando pago un seguro, pago sin saber si lo usaré o no. Me puede salir bien o me puede salir mal: puedo amortizarlo o no amortizarlo jamás. Pues algo así me parece este convenio: un seguro privado pagado con dinero de todos.

Ahora, cuando el convenio se ha quitado, nos dicen que se ahorraba. ¿Lo sabemos con certeza? ¿Nos han dicho cuántos trabajadores han sido atendidos durante este tiempo y de qué patologías? ¿No se les podría haber atendido en la sanidad pública? ¿Cuánto hubiera costado atenderles en un hospital público? Ahora nos dicen que, al perder esos millones de euros (digan mejor dejar de cobrarlos), habrá trabajadores que pierdan su puesto de trabajo. ¿Culpan al gobierno de los despidos en una empresa privada? ¿En serio? ¿Por qué? ¿Por no inyectarles dinero con los ojos cerrados? Si quieren que hagamos con ellos como ellos hicieron con la banca, pueden esperar sentados.

Idoia Etxeondo, en Diario de Noticias

CARCASTILLO CONTRATA A 8 PERSONAS CON EL PROGRAMA DE GARANTÍA JUVENIL

En unos momentos aún complicados para la creación de empleo, Carcastillo ha comenzado el nuevo año con la ejecución de ocho contrataciones gracias al programa de garantía juvenil. Según explica Eduardo Ezpeleta, concejal de Bienestar social del Ayuntamiento de Carcastillo, por un lado, el consistorio de la localidad ha contratado a cuatro personas para desempeñar diferentes labores necesarias en el día a día de la localidad como pueden ser tareas de limpieza, pintura, etc.

Las otras cuatro contrataciones han corrido a cargo de la Mancomunidad de Servicios Sociales, entidad presidida también por el propio Ezpeleta y que está conformada además de por Carcastillo, por las localidades de Mélida, Santacara, Murillo el Fruto y Figarol. En este caso, según añade el concejal, la mancomunidad ha podido contratar a cuatro personas de un perfil más técnico.

“Se trata de cuatro personas que imparten clases. Por un lado, dos personas se encargan de las clases para que el alumnado pueda obtener el título de la ESO. Y las otras dos personas van a impartir clases de informática básica”, apunta Ezpeleta.

La respuesta a ambas clases está siendo muy positiva ya que para la del graduado en ESO se han matriculado 31 personas, tanto de Carcastillo como del resto de pueblos que forman parte de la mancomunidad. Estas sesiones se imparten en una sala ubicada en las dependencias municipales de Carcastillo, tanto en horario de mañana como de tarde para facilitar la asistencia de todas las personas matriculadas intentando conciliar las clases con otras obligaciones. Las sesiones de informática básica está previsto que comiencen esta misma semana y cuentan con 75 personas matriculadas.

En este caso, se impartirán todos los días de la semana pero cada clase será en uno de los municipios adheridos a la mancomunidad. “Estas clases comienzan un poco más tarde porque había que terminar de cerrar los grupos”, argumenta Ezpeleta. El concejal no ocultaba su satisfacción tanto por la posibilidad de haber efectuado ocho contrataciones en un momento, recalca, aún complicado como por la respuesta que han tenido las clases ofertadas gracias a cuatro de esas contrataciones. “El Ayuntamiento de Carcastillo, dentro de sus posibilidades, apuesta por la creación de empleo. Poco a poco esperamos que la cosa vaya mejorando”, concluía el edil.

Diario de Navarra

domingo, 24 de enero de 2016

LUIS GABILONDO: "EN NINGÚN CASO DEJAREMOS A NADIE SIN TRATAMIENTO"

¿Con qué objeto se ha emitido una circular a todos los centros sanitarios navarros?
La primera vez que alguien acude a un centro de salud y no está registrado, nosotros no sabemos si es un inmigrante irregular o un extranjero que ha venido a pasar unos días. Por eso, los centros tendían a elaborar una prefactura y, después, si esa persona no presentaba la tarjeta sanitaria en un determinado tiempo, se le cargaba una factura real. Es lo mismo que se hace con un privado que no tiene derecho a asistencia. Esto tenía un efecto disuasorio en la población inmigrante, porque mucha gente se asustaba porque no lo entendía. Para evitar eso, hemos dictado instrucciones en esa circular, para que se les reconozca el derecho a la atención sanitaria desde el primer momento.

¿Qué efectos tiene ser reconocido por Osasunbidea?
Significa que estas personas tienen acceso a medicamentos en las mismas condiciones que el resto de navarros y que todos los demás: tienen un número, un código, se les atiende, se les puede recetar, se les ingresa, se les deriva... Exactamente igual que los que tienen tarjeta sanitaria ‘oficial’. Es una réplica de una tarjeta sanitaria a todos los efectos. Esas 2.688 personas que han recibido este reconocimiento son indistinguibles para el Sistema Navarro de Salud.

Entonces, ¿esa circular que mandaron fue básicamente para decir al personal: «Oye, atento, que estas personas son iguales a todos»?
La instrucción viene a decir algo así como: «Desde que alguien en situación irregular entra por la puerta, ya hay que reconocerle que tiene derecho a la atención médica, aunque todavía no le haya llegado la tarjeta». Por eso no se tiene que hacer prefactura ni nada de eso.

¿Existe aún población en Nafarroa sin este derecho reconocido todavía?
Sí, son aquellos que todavía no han ido a un centro de salud por no tener necesidad.

O sea, los que no están registrados en ningún sitio...
Eso es. Ahora lo que hacemos es que se les tramite el reconocimiento y se les trate sin esperar a que se tramiten las burocracias. Aunque el reconocimiento formal llegue 20 días después, se les trata desde el primer día.

¿Hasta qué punto es distinta la ley navarra de la de otras?
Es exclusiva. No existe en ningún sitio una norma tan amplia como la nuestra, en la que no se exige ningún requisito para el reconocimiento. En otras comunidades se ha ido flexibilizando un poco el tema de los requisitos, aunque la competencia es estatal. A nivel estatal, la normativa de 2012 eliminó la universalización de la asistencia sanitaria, que era un logro histórico. Nosotros estamos radicalmente en contra de esa norma. Antes de 2012 existía el Sistema General de Salud, donde por el hecho de ser ciudadano se te reconocía el derecho a la asistencia. Con la ley del PP volvimos a un sistema anacrónico, un modelo de Seguridad Social en el que tú tienes derecho a la salud en tanto que hayas trabajado.

Pero aquí, en la medida de lo posible, esa ley no se aplica...
Muchas comunidades autónomas progresistas han hecho normas propias para intentar paliar las consecuencias de la ley de 2012. La mayoría lo han hecho desde un concepto más social que sanitario. En Navarra se dio un paso más. Fuimos radicales, reconociendo a las personas por el hecho de residir en Navarra, aunque fuera un solo día, el derecho a la atención. Hoy día es la más universal de las normas que existen en el Estado. Y si el Estado logra tumbar la ley en los tribunales, haremos otra normativa para seguir haciendo lo mismo. Lo que no vamos a hacer en ningún caso es dejar de atender a la población.

¿Esa inmediatez en el acceso es la peculiaridad radical de la norma navarra?
Exacto. La ley nos dice que se reconoce el derecho a la asistencia desde el primer día de residencia en Navarra. Eso no ocurre en ningún otro sitio. Y se reconoce a todo el mundo, sin ningún otro requisito.

Esta ley se aprobó la legislatura pasada a iniciativa de toda la oposición. ¿Siempre se aplicó a rajatabla?
El proceso de implantación ha sido progresivo. Nosotros hemos dictado instrucciones para que se aplique desde el primer día de modo efectivo, sin trabas. Eso es lo que nos distingue ahora, aunque el año pasado ya se reconoció el derecho sanitario a bastantes personas.

¿Qué supone para Osasunbidea haber reconocido el derecho a estas 2.688 personas?
Pues tiene un coste, pero, desde el punto de vista social, es algo perfectamente asumible. Es un coste marginal como decimos nosotros, porque no hace falta incrementar el número de consejeros, ni de hospitales, etcétera. Basta con complementar recursos que ya hay. Muchísimo peor sería para la sanidad pública navarra tener a un grupo de población incontrolada. Sin entrar ya a ideas como la solidaridad, que yo creo que debieran de estar implícitas. En este gobierno creemos firmemente en la igualdad en materia sanitaria.

Aritz Intxusta, en GARA

jueves, 21 de enero de 2016

¿OPE TÉCNICA O POLÍTICA?

El acuerdo de gobierno suscrito por el cuatripartito adquiría el compromiso ante la sociedad navarra de llevar a cabo una OPE en junio de 2016. Como consecuencia de este compromiso muchas personas interinas optaron por coger medias jornadas, apuntarse a academias, organizar su vida para poder estudiar…
En 2015 conocimos dos ofertas públicas de empleo: la realizada en marzo por el gobierno de UPN y la realizada en noviembre por el gobierno del cambio. Ambas coinciden en un hecho: en ninguna de ellas se contemplaba la oferta de plazas en castellano en Infantil y Primaria. En los días sucesivos a ambas ofertas la respuesta de los sindicatos e Izquierda-Ezkerra y Podemos fue bien diferente. Ninguno, sí, ninguno exigió a Iribas, ni siquiera pidió que se reconsiderase, la oferta de plazas en castellano, STEILAS tampoco lo hizo, pero sí advirtió de un recurso si se consideraba el C1 de inglés como requisito porque vulneraría la normativa vigente. Sin embargo, tras la presentación de la OPE del gobierno del cambio, varios sindicatos, y dos coaliciones que sustentan al propio ejecutivo se opusieron y sus argumentos, fundamentalmente, fueron dos: no responden a la realidad educativa navarra ni a su realidad sociolingüística. Ahora han hecho bandera de esta reivindicación. Difícil de entender.
Es cierto que no responden ni a la realidad educativa navarra, ni a su realidad sociolingüística, responde a las necesidades actuales del sistema educativo que pueden ser objeto de consolidación. No obstante, sorprende escuchar en boca de unas políticas que se declaran transformadoras que quieran mantener la realidad educativa que tenemos - e incluso sufrimos- diseñada por una derecha rancia, pensada en favorecer a la escuela privada, en la que se ha utilizado la enseñanza del inglés para detener la extensión del euskera en Navarra, y como consecuencia colateral ha arrinconado al profesorado monolingüe castellano. Hasta el pasado viernes 15 de enero han seguido solicitando la oferta de plazas con perfil C1 de inglés. ¿Acaso este es el perfil sociolingüístico de Navarra? Ha quedado en evidencia que estas dos fuerzas han presionado al ejecutivo en busca de una OPE política y han logrado una politización de la misma. Siguen intentando llegar a un cambio de cromos, cambiando plazas de una especialidad a otra como si esto fuese un puzle, buscando contentar a todas las personas, pero obviando sus posibles consecuencias: consolidar plazas que, si sigue la implantación del PAI con las mismas características no podrán tener continuidad. Utilizan para ello datos proporcionados en muchos casos por sindicatos afines al antiguo régimen, datos sesgados con consideraciones que sonrojarían a muchas personas. Dan total valor a estos datos, frente a los presentados por el propio Departamento de Educación. No se fían de los datos del Departamento o prefieren seguir mirando a sus propios intereses partidistas. Incomprensible.
STEILAS criticó la poca didáctica empleada por Mendoza en el momento de la presentación, pero consideró lógica esta oferta pública de empleo. En este momento dice ¡basta ya de marear la perdiz!. Exigimos una OPE basada en criterios técnicos, no políticos. Así se lo hicimos saber al consejero Mendoza y así se lo hemos reiterado.
Desgraciadamente estamos hablando solo de la consolidación del empleo ya existente, pero no se ha analizado ni debatido la consecuencia de los presupuestos para el 2016 que no dejan apenas margen para la creación de empleo, ni siquiera para iniciar la recuperación del empleo que se ha destruido durante los últimos años.
Y entre tanto, hay cientos de personas desanimadas que aspiran a una de las plazas, que no saben qué hacer y viven la situación como una montaña rusa que sube y baja, al igual que sus ánimos. En los sindicatos recibimos todas las semanas decenas de llamadas que demandan, además de respuestas a esta situación, seriedad y respeto. No podemos alargar la situación mucho más. Los meses han ido pasando y prácticamente seguimos en la casilla de salida.

Amaia Zubieta y Kepa Yécora, en representación del sindicato STEEILAS

EL PERFIL DE UN PRESIDENTE SIN CORONA

La derecha no necesita líderes inteligentes. Ni la española, ni la navarra. Necesita líderes manejables. Mejor, por tanto, si son incluso tirando a... ¿cómo decirlo sin ofender? Líderes de perfil bajo. Políticos que circulen con luces cortas. Incluso con luces de posición. Sobran los ejemplos. Los experimentos, se dice la derecha, mejor con gaseosa. Que en cierta ocasión eligieron uno inteligente, Juan Cruz Alli, y ya sabéis lo que pasó. Que le dio por pensar, por tener ideas propias... y eso, la independencia de criterio, casa mal con la manejabilidad. Así que se lo quitaron de encima. Fue lo único decente, políticamente hablando, que ha parido UPN en su historia. Tras él llegó Miguel Sanz, del que no diré que sea tonto pues instinto no le faltaba, pero sí poco preparado. Tenía un nivel demasiado justito para ocupar un cargo de tal importancia.  No invitaba a que uno se sintiera orgulloso de su presidente. Pero se ceñía al guión marcado por la oligarquía navarra, que era a la postre lo único que a ésta le importaba.
Yolanda Barcina fue un caso excepcional. Mejor dicho, atípico. Dicen que fue una apuesta personal de Miguel Sanz, y que en un principio fue objeto de recelos por parte de los regionalistas de pata negra. Era de Burgos, apenas conocía --nunca llegaría a hacerlo-- la realidad política y social navarra... ¡ni siquiera estaba afiliada al partido! Pero Sanz se empeñó en postularla primero para consejera, luego para alcaldesa de Pamplona y finalmente para presidente del Gobierno foral... y la oligarquía dijo que sí. ¿Qué más daba si no tenía pedigrí, siempre y cuando se plegara, como su antecesor, a sus intereses? Algo debía de tener Yolanda, sin duda, para haber conseguido meterse al aparato político en el bolsillo. Pero brillante, lo que se dice brillante, no era. Tal vez era una buena gestora. De hecho sus txandrios --destrucción de la Plaza del Castillo, desalojo por la fuerza del Euskal Jai y demolición del frontón, imposición de un centro comercial en pleno corazón de la ciudad, etc.-- los gestionó de maravilla. Pero su supuesto carisma era puro artificio. Pura fachada. Cartón piedra. El final de su mandato nos permitió comprobar a todos, incluso a los más crédulos, que la emperatriz estaba en realidad desnuda.
Hoy, por fin, tenemos una presidente de altura. Lo demostró sobradamente durante su etapa como diputada. Hasta el punto de haber sido la diputada mejor valorada según el barómetro del CIS en enero de 2015. El mismo barómetro que otorgaba la peor puntuación a otro diputado navarro, el regionalista Carlos Salvador. Es lo que tiene no hablar por boca propia sino por boca del PP, de quien UPN lleva años haciendo un seguidismo vergonzoso. A nadie sorprendieron tales valoraciones. Mucho menos en el caso de Uxue Barkos, cuyas intervenciones, no voy a decir que brillantes para que no se me tache de tener favoritismos pero sí solventes, lograron que los españoles se aprendieran su nombre. Hecho, éste, revelador, si tenemos en cuenta que el Congreso de los Diputados cuenta con 350 miembros, y ella, Barkos, es la única representante de Geroa Bai.
Pero no vamos a hablar de ella. Seis meses de gobierno no permiten hacer un balance serio de su gestión. En su lugar vamos a hablar de quien en mayo pasado sin duda se veía dándole la espalda al tapiz de las Navas de Tolosa. No fue así. Las fuerzas del cambio, las auténticas, obraron el milagro. Desalojar a la derecha de las numerosas poltronas. Los votantes habían dado con un palmo de narices a Javier Esparza, el candidato, es decir, el títere de la oligarquía. Me puedo imaginar su estupor y su sorpresa (lo cierto es que su físico contribuye no poco a imaginarlo), que rápidamente dieron lugar a la frustración. Frustración compartida por sus superiores, por sus compañeros y por sus seguidores. Ya me referí a las consecuencias de tal sentimiento en la entrada anterior, "¿La derecha navarrera se echa al monte?".
Como si no se resignara a su papel de aprobado --al fin y al cabo su partido fue el más votado-- sin plaza, ni tampoco al de jefe de la oposición, anda estos días Esparza jugando a presidente sin corona. Y ahí le tenéis, departiendo con el rey como si fuera el máximo representante de Navarra. Dejándose notar incluso a costa de hacer algo anómalo e irregular: es el único de los recibidos por Felipe VI que no tiene la condición de diputado. ¿Y a qué carajo ha ido a la Zarzuela? ¿Qué le ha impulsado a él, un simple parlamentario autonómico, a colarse entre diputado y diputado? ¿En calidad de qué y en representación de quiénes lo ha hecho? Sea como fuere, y seguramente por resultarle su rancio discurso grato a la rancia Corona, Esparza pudo hacerse el selfie con el Borbón.
¿Y qué es lo que le contó este candidato a presidente del Gobierno de Navarra de perfil bajo? Pues lo que nos podíamos imaginar que le iba a contar. Que el gobierno del cambio es sinónimo de "sectarismo, desigualdad, menos libertad, subidas de impuestos, paralización de las infraestructuras y menos oportunidades para los navarros". También añadió un buen puñado de tópicos de todo a cien, ésos a los que con tanta frecuencia recurren los políticos de perfil bajo para hacerse pasar por grandes estadistas. Que hay que poner el interés general de los españoles en primer lugar. Y que hay que dejar a un lado los intereses partidistas. Que es otra forma de decir lo mismo; sólo que él, debido quizá a su bajo perfil, no se ha enterado. Que el desafío independentista es el gran problema de España. Y que a ver cuándo su majestad visita Navarra para que los navarros, que "mayoritariamente respetan a la Corona", le muestren su afecto.
Plas, plas, plas. Páguele un viaje a los Madriles para esto, oiga. El líder de un partido que lleva décadas intentando borrar cualquier seña de identidad vasca en Navarra, hablando de sectarismo. El líder de un partido de derechas, hablando de desigualdad. El líder de un partido que votó la Ley Mordaza y que en cada ocasión que se le ha presentado en Navarra ha recurrido a la política del palo, hablando de menos libertad. Sorprende menos que el líder de un partido instrumentalizado por la casta evasora y corrupta se queje de la subida de impuestos y de la paralización de las infraestructuras. En cuanto al supuesto afecto de la mayoría de los navarros a la Corona... a mí no me salen las cuentas. Las últimas elecciones autonómicas dieron más votos a los partidos republicanos, mientras que en las generales del 20 de diciembre sucedió lo contrario. Dejémoslo, por tanto, en tablas. Aunque entusiasmo, lo que se dice entusiasmo, jamás ha despertado por estas tierras la monarquía española.
Está claro que Javier Esparza cumple fielmente el papel que quienes realmente mandan en UPN le han asignado, que es el mismo que en su día asignaron a sus predecesores. Pero a mí, personalmente, me causa cierta... no, el término vergüenza ajena es excesivo. En realidad no desentona tanto. El mundo de la política está cuajadito de mediocres. De tontos útiles. De perfiles bajos. De luces de posición. Pero me crispa. Me crispan sus tópicos, sus frases hechas, sus sofismas, sus soflamas, sus medias verdades, sus embustes, su desvergüenza. Y también su carita de lelo, de lelo bien mandado. Algo de lo que imagino que él no es culpable... aunque cada día esté más cerca de dar por buena la teoría de que el rostro se lo labra uno mismo con el cincel de los actos y de los pensamientos.

P.D.: El bombín se lo he plantado yo. El blanco y negro también, por aquello de que Esparza es más de grises que de colores vivos. Lo demás, el rostro y el gesto, así como lo que ambos transmiten, es cosa enteramente suya. Y de su partido.

Manduli   manduli.blogspot.com.es

martes, 19 de enero de 2016

HABLANDO DE CHALETS

El Ayuntamiento y la Asamblea de Iruñeko Gaztetxea hicieron pública el viernes, cada cual por su lado, la decisión de la asamblea de aceptar una de las posibilidades que el gobierno municipal del cambio les había puesto sobre la mesa, para llevar el proyecto de local autogestionado a un lugar con mejores condiciones que el que en estos momentos ocupan. La ocupación del edificio de Compañía no fue si no la consecuencia de una realidad palpable en toda Iruñea. La falta de locales para la gente joven en una la penosa situación dejada en esta ciudad tras décadas de políticas municipales anti-juventud de UPN y compañía. Estas políticas estuvieron basadas en la marginación de grandes sectores juveniles, la persecución política, policial y judicial de los sectores progresistas de esa juventud y la represión a cualquier movimiento juvenil que estuviese comprometido con otro modelo social.
Más allá de la falta de locales, la otra realidad era y es la incomprensión por parte de los poderes y establishment del derecho que tiene la juventud, de manera individual y colectiva, a debatir, construir y poner en marcha dinámicas propias, entre ellas, la autogestión de sus propios proyectos. La gente joven tiene el derecho a llevar adelante sus proyectos sin contar con nadie más, si así lo deciden, de creer en dinámicas más allá de su cabida en las políticas de las instituciones y tiene, sobre todo, el derecho y la legitimidad para construir su propio camino. Por eso, en principio, el proyecto de gaztetxe de Iruñea es bueno, para la juventud, para la sociedad y para la propia ciudad.
Y en estas estamos cuando al conocer la decisión del Ayuntamiento, por cierto, recogida en los acuerdos programáticos tanto del Ayuntamiento de Iruñea, como del Gobierno de Navarra, de ofrecer el llamado chalet de Caparroso para llevar adelante el proyecto de gaztetxe, rápidamente salieron los sectores más reaccionarios a protestar. Las Juventudes del Régimen se lanzaron a las redes con el hastagh #Quieromichalet, en un intento de presentar la oferta como un privilegio cedido solo a una parte de la juventud. Y al leer esos tuits reconozco que me empezó a hervir la sangre. Me entró la mala hostia porque empecé a dar cuenta de todos y cada uno de los privilegios que el Régimen ha disfrutado continua y regularmente a costa de toda la ciudadanía.
Si ellos quieren su chalet, yo también quiero unas cuantas cosas que ellos y ellas han disfrutado. Así que ya pueden empezar a devolver por la vía rápida. Ejemplos hay muchos. Que el OPUS empiece a devolver todos los terrenos que el Ayuntamiento les cedió en los años 50 y 60. En todos esos edificios estoy seguro que se pueden hacer muchas cosas. En el campus se podría construir un parque municipal, para todo el mundo, sin guardias de seguridad ni aparcamientos privados, para el disfrute de todas las vecinas y vecinos de Iruñea. Y en todos los chiringos y clubes que el OPUS tiene repartidos por Iruñea se podrían hacer muchos locales para la juventud. Que el ejército abandone los edificios que ocupa a lo largo de la avenida del Ejército y que se vaya del txoko de la Taconera que ocupa con sus piscinas militares. Que se vaya también el otro cuerpo militar que ocupa esa parte de la avenida Galicia y que coja camino y no pare hasta más allá del Ebro. Esos hijos del Régimen deberían dejar de mirar a otro lado cada vez que el Arzobispado inmatricula iglesias, monasterios, terrenos y casas a lo largo y ancho de la geografía navarra. Y si tuviesen un poco de memoria, no ellos pipiolos, si no sus padres y abuelos, comenzarían a devolver lo robado y saqueado tras la victoria fascista después de la sublevación militar del 36. Son muchas casas, terrenos y propiedades las que deberían empezar a devolver a sus dueños y dueñas. Quizás incluso tendría que empezar a repartir las ganancias de sus propios negocios familiares, negocios que robaron a los vencidos tras la victoria fascista del 39. Igual sería el momento en el que los bancos y entidades financieras tendrían que empezar a restaurar las propiedades a las personas desahuciadas en todos estos años. Ese es el chalet del que han disfrutado y a día de hoy siguen haciéndolo por el hecho de haber sido los vencedores.
Que no tengan el valor de hablar de eso. Que no tengan la vergüenza de pedir un chalet. Aquí no se ha dado nada. Aquí lo único que se ha hecho ha sido empezar a paliar el desastre dejado por las políticas de sus partidos.
A las y los del gaztetxe mucho ánimo. Es posible que a veces tengamos diferentes puntos de vista, pero el punto de partida siempre será el mismo. La juventud de Iruñea y de cualquier lugar tiene todo el derecho del mundo a llevar adelante sus proyectos, sus dinámicas y sus objetivos y a utilizar los instrumentos que sirvan para ello. Por mi parte, en lo que se pueda, ahí estaré para ayudar. Biba zuek!

domingo, 17 de enero de 2016

LOS DEMÓCRATAS

Si no estuviéramos radicalmente carcomidos por el poder establecido, veríamos con claridad que ningún cambio social relevante es hacedero si su proyecto está contaminado por las instituciones del Sistema. La España actual es un ejemplo luminoso de lo que acabo de escribir. Los partidos políticos que blasonan de modificatorios pueden ser el soporte final e inevitable, aunque pretendan lo contrario, de la continuidad del Sistema. No admiten de hecho que el problema vital de nuestra época es precisamente el Sistema, que se reproduce como esos anélidos que si se les va seccionando a partir de la cola y no de la cabeza se reproducen raudamente en su integridad. Los grandes cambios de cultura y civilización que ha experimentado el mundo no se han hecho con el tránsito gradual por el reformismo sino mediante las convulsiones agudas que destruyen lo establecido.
Un hombre que abastece el pensamiento del Sr. Rajoy, que se caracteriza por su vaciedad, o sea, el Sr. Margallo, ministro de Asuntos Exteriores de España, ha definido con perfil exacto el mecanismo transformista a que está dispuesto el Gobierno y su correspondiente alcance: «La reforma de la Carta Magna debe respetar los procedimientos previstos en la misma, ya que otra cosa sería abrir un proceso constituyente de consecuencias incalculables». En una palabra, el reformismo ha de funcionar como el cubo de Kubrik, que consiste en darle vueltas al juguete hasta alinear sus elementos en un distinto color, pero sin alterar el cubo ni en sus dimensiones ni en su contenido ¿Y cuáles han de ser los nuevos contenidos que, según el Sr. Margallo, nos cambien la vida sin alterarla? Por ejemplo, «modernizar» la regulación de las libertades y derechos –en el cubo, color amarillo, que es color de contención–; acabar con la discriminación de la mujer en la sucesión al trono –en el cubo, color verde, obviamente–; reformar el Senado –en el cubo, color blanco, que implica candor–; reformar las relaciones entre la Administración central y las comunidades autónomas –en el cubo, color rojo, o «¡alto ahí!»… Por tanto, la reforma constitucional de los Sres. Rajoy y Margallo «ha de respetar los procedimientos previstos en la misma».
Yo he hecho mis cálculos sobre este imperativo categórico y el resultado es que si respeto los procedimientos establecidos en la misma constitución que quiere sustituirse me sale la misma constitución, lo que, al parecer, persigue el Sr. Margallo, «ya que no se trata de hacer una nueva transición, como defienden algunas fuerzas políticas –en Tailandia, sin ir más lejos–, sino de actualizar el pacto de convivencia de 1978, exceptuando, digo yo, una nueva muerte del general Franco, que es lo que operaba al fondo del comistrajo constitucional de 1978. Esto de evitar una nueva transición y, en cambio, trabajar con los mismos mimbres de la anterior, es tan básico para el ministro que llega a «descartar la posibilidad de que el PP sustituya al Sr. Rajoy por otro candidato, ya que las negociaciones para formar una gran coalición han de llevarse a cabo sin vetos ni exclusiones». El Sr. Rajoy, insustituible. El rey, insustituible. La territorialidad de España, insustituible.
Toda esta maravilla forjada con la lógica de un alegre y juvenil servicio contraincendios –«¿La manguera dónde está?/ ¿Dónde está la escalera?»– ha venido a coincidir, según dice la prensa más avanzada de Madrid, con la rebelión de las fuerzas políticas aglutinadas en la firma electoral de Podemos, que ahora alegan que se independizarán del Sr. Iglesias si no les conceden un grupo parlamentario propio a fin de conseguir «más visibilidad» política de cara a las próximas elecciones en Galicia, Valencia o Catalunya. O sea, en una ocasión pararrevolucionaria, no más, se nos puede ir el gas por la pequeña ranura de una urna. «Se va el caimán/ se va el caimán,/ se va para Barranquilla./ Lo que come este caimán / es digno de admiración;/ come queso y come pan/ y toma tragos de ron». Esta canción la entonamos un grupo de jóvenes en un cine del Barrio Chino de Barcelona –dos pesetas la entrada– y la policía de Franco nos corrió por las Ramblas sin que nosotros deseáramos visibilidad alguna. Recuerdos que a un prostático le vienen de forma enigmática cuando ve líneas rojas en el suelo. Dispensen ustedes esta expansión, pero a algunos ancianos nos han quedado ciertos reparos cuando hay que saltar con pértiga.
Yo creo que cada cosa tiene su momento. Al asirme a esta vulgaridad del sentido común pienso fraternalmente en los demócratas de buena fe que quieren ganar la libertad franca y múltiple desde unas urnas protegidas por la cáscara institucional. Esa cáscara solo cede a una unidad popular previa a cualquiera otra cosa. Solo con esa unidad se puede defender precisamente la democracia, que consiste en un montón de cosas, algunas, y no pocas, en tránsito. Es cierto que la democracia es el gobierno del pueblo por el pueblo, pero hay periodos históricos en que el pueblo debe ser reconstruido y esto parece que únicamente se consigue cuando la marcha liberadora es muy compacta. O somos constituyentes en una suma quizá repleta de objeciones o estaremos siempre constituidos por quienes tienen la sartén por el mango y el mango también.
Creo que hay que reordenar los objetivos a alcanzar por los verdaderos demócratas. El primero de esos objetivos consiste en expulsar de las instituciones a los representantes de la reacción, que numéricamente es mucho más amplia de lo que sospechamos. El Sistema ha conseguido que una voluminosa masa de ciudadanos haya quedado adherida al modelo burgués, peligrosamente degenerado, como las moscas al viejo papel recubierto de miel. Muchos de esos ciudadanos andan ahora revueltos por las necesidades a que los someten los poderes establecidos. Ciudadanos revueltos, pero no convencidos de que sea posible otro horizonte que el que les oprime. Este autoengaño se agudiza cuando tales ciudadanos creen que el medio institucional cede a las urnas y sus entramados.
No he leído, pese a que soy lector profuso, que nadie haya subrayado que ya está en marcha la gran coalición entre el Partido Popular y los socialistas. Esa coalición inicial funciona desde la presidencia del Congreso y la Moncloa. Es más, al frente de esa coalición en el Congreso figura un socialista como Patxi López –con su experiencia vasca anterior–, mientras el Ejecutivo «popular» se articula con el Sr. López en la Cámara de diputados. Desde ambos poderes, en pinza ya activa, se va decidiendo la política española, aún en manos del Sistema, que se refuerza con un uso común del lenguaje político contaminante y del que debieran huir los nuevos diputados progresistas. A este respeto, cabe tener en cuenta, según James Hilman en su “Reimaginar la psicología”, que «los términos adquieren la sustancia de los cuerpos que designan». Es ante esta realidad que los nuevos diputados progresistas deberían evitar la apertura de brechas en el frente del avance común. Pese a los avances logrados, las instituciones aún pertenecen a los amos que las dotan de identidad y valor. Desde esas instituciones, si se entienden como distintas y propias por conquista, la vieja España seguirá siéndolo.

Antonio Álvarez-Solís, en GARA